Tercer párpado en gatos: qué es, causas, enfermedades y tratamiento

  • El tercer párpado o membrana nictitante protege el ojo, produce parte de las lágrimas y aporta defensa inmunitaria local.
  • Solo debe verse fugazmente en sueño o relajación; si permanece visible, suele indicar dolor ocular o enfermedad sistémica.
  • Conjuntivitis, cuerpos extraños, síndrome de Haw, síndrome de Horner, tumores o prolapso glandular son causas frecuentes.
  • El diagnóstico y tratamiento siempre deben realizarse por un veterinario, pudiendo requerir colirios o cirugía conservadora.

Tercer párpado en gato

Conocer la fisionomía del gato es una manera más de aprender sobre él y, también, quererlo todavía más si cabe. En este especial nos vamos a centrar en sus ojos, concretamente en el tercer párpado, también llamado membrana nictitante.

Al no estar visible la mayor parte del tiempo es casi un desconocido, pero gracias a esta especie de ‘tela protectora’ el gato puede mantener sus globos oculares en perfecto estado de salud. Esta membrana se desliza sobre el ojo de forma muy rápida y silenciosa, y normalmente sólo la verás en caso de que haya algún cuerpo extraño que le esté molestando, si siente dolor o si existe algún problema sistémico que afecte a su bienestar general.

¿Qué es el tercer párpado en los gatos?

Membrana nictitante en gatos

Gato con tercer párpado

El tercer párpado o membrana nictitante es una estructura propia de muchos animales, entre ellos los felinos y por supuesto los gatos. Se sitúa en el ángulo interno del ojo (canto medial) y normalmente está retraída, por lo que no la vemos.

Anatómicamente, es una membrana muy delgada de tejido conjuntivo en forma de T que protruye desde el canto medial hacia la superficie anterior del globo ocular. En su interior contiene un cartílago en forma de T que le da soporte, así como tejido conectivo que sustenta la glándula lagrimal accesoria y abundante tejido linfoide encargado de la defensa inmunitaria local.

La superficie del tercer párpado que mira hacia el párpado (superficie palpebral) está cubierta por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado, mientras que la superficie que se apoya sobre el globo ocular (superficie bulbar) es lisa. Esta combinación permite que la membrana se deslice sin dañar la córnea.

Además de proteger los ojos, dispone de una glándula que produce alrededor del 30% de las lágrimas y varios folículos linfáticos que extienden por la córnea sustancias antisépticas para combatir bacterias y otros microorganismos. Es, como vemos, una excelente manera de que el gato tenga siempre unos ojos hidratados, limpios y sanos.

En condiciones normales, el movimiento del tercer párpado es principalmente pasivo: cuando el globo ocular se retrae ligeramente hacia la órbita, la membrana se desliza hacia delante. En el gato, además, existen finos haces de músculo liso que pueden ayudar en ese movimiento, de modo que la membrana puede elevarse también por cambios en el tono del sistema nervioso simpático.

Funciones del tercer párpado en gatos

Ojos y salud de los gatos

Esta membrana no es un simple pliegue de piel: cumple múltiples funciones esenciales para la salud ocular del gato.

  • Protección mecánica adicional: actúa como un escudo frente a golpes, arañazos y cuerpos extraños. Es especialmente útil cuando el gato se adentra entre matorrales, caza, juega de forma intensa o se pelea con otros animales.
  • Distribución uniforme de la lágrima: al deslizarse sobre la córnea, ayuda a repartir las lágrimas de manera homogénea. Esto mantiene la superficie ocular hidratada y lisa, mejorando la visión y reduciendo la fricción.
  • Producción de lágrimas: la glándula del tercer párpado aporta una parte importante de la película lagrimal. Si esta glándula se lesiona o se elimina, aumenta el riesgo de ojo seco (queratoconjuntivitis seca), con molestias, irritación y lesiones en la córnea.
  • Defensa inmunitaria: los folículos linfoides del tercer párpado secretan sustancias antisépticas y anticuerpos que ayudan a combatir bacterias, virus y otros patógenos. Es una auténtica barrera inmunológica en primera línea de defensa.
  • Autolimpieza ocular: al moverse, la membrana contribuye a arrastrar polvo, polen y pequeñas partículas fuera de la superficie del ojo, reduciendo el riesgo de irritación y de infecciones.

Por todo ello, el tercer párpado es una parte fundamental de la anatomía ocular felina, incluso aunque la mayoría de los cuidadores apenas lo hayan visto nunca.

¿Es normal ver el tercer párpado a simple vista?

Salud general y ojos en gatos

Lo cierto es que, en la mayoría de situaciones, no deberías ver el tercer párpado de tu gato cuando está despierto y activo. Sin embargo, hay algunos momentos en los que su presencia puede ser relativamente normal:

  • Relajación y sueño ligero: cuando el gato está somnoliento, recién despertado o muy relajado, es posible que observe una pequeña franja blanquecina en el ángulo interno del ojo. Suele retraerse del todo tras unos parpadeos.
  • Cambios momentáneos de posición del globo ocular: si el ojo se retrae ligeramente (por ejemplo, al recibir una luz intensa de forma repentina), la membrana puede asomar brevemente.

Fuera de estas situaciones, debes preocuparte si el tercer párpado se ve con claridad, especialmente cuando está expuesto en los dos ojos a la vez o permanece visible de forma continuada. Si lo ves sólo en uno, lo más probable es que haya un problema localizado en ese ojo (cuerpo extraño, herida, inflamación); en cambio, si ambos se hacen visibles a la vez, puede ser un síntoma de que el gato no se encuentra bien a nivel general.

De hecho, sólo los gatos enfermos, lesionados o con molestias significativas suelen tener al descubierto su tercer párpado de manera persistente. Por eso, su aparición es un signo que siempre merece ser evaluado por un veterinario.

Principales causas de que el tercer párpado se haga visible

Ojos de gato

No es muy frecuente que el propietario del animal lo lleve al veterinario sólo porque vea el tercer párpado, pero lo cierto es que es lo más recomendable. El tercer párpado no tiene que ser visible de forma constante, y si lo es, es porque hay algo que no está bien en nuestro amigo.

Entre las causas más habituales se encuentran:

  • Cuerpos extraños o heridas en el ojo: una ramita, arena, una astilla o un arañazo en la superficie de la córnea pueden provocar dolor intenso. El tercer párpado se eleva para proteger el ojo lesionado y minimizar la exposición.
  • Conjuntivitis e infecciones oculares: inflamaciones de la conjuntiva, muy comunes en gatos, pueden causar enrojecimiento, secreción, legañas y exposición del tercer párpado.
  • Gripe felina y otros procesos infecciosos: enfermedades respiratorias, en especial en gatos jóvenes, están asociadas con secreción ocular, conjuntivitis y protrusión del tercer párpado.
  • Enfermedades sistémicas y deshidratación: procesos que afectan al estado general del gato (fiebre, diarrea, pérdida de peso, enfermedades intestinales) pueden provocar protrusión bilateral del tercer párpado sin que haya un problema primario en los ojos.
  • Problemas neurológicos: alteraciones de la inervación simpática del ojo, como el síndrome de Horner o la disautonomía felina (síndrome de Key-Gaskell), se acompañan con frecuencia de elevación del tercer párpado.
  • Neoplasias y masas en la membrana: aunque menos frecuentes, tumores en la membrana nictitante o estructuras cercanas pueden inflamarla y hacerla visible.
  • Prolapso de la glándula lagrimal: la glándula del tercer párpado puede desplazarse hacia fuera y aparecer como una masa rosada visible en el ángulo interno del ojo.

En efecto, no sólo los cuerpos extraños o las heridas pueden provocar que se vea, sino también afecciones tan comunes como la conjuntivitis. Aún recuerdo como si fuera ayer el día que me dieron a una de mis gatas, Keisha. Era una preciosa cachorrita de apenas dos meses de edad, pero tenía los ojos llenos de legañas… al igual que su hermano.

Gato albino

Además de eso, no tenía los ojos completamente abiertos. No podía. La llevé al veterinario y me confirmó el diagnóstico de conjuntivitis. El tratamiento fue de duración indefinida al principio, con colirios varias veces al día. Le estuve poniendo colirio por lo menos dos meses. Aún hoy, de vez en cuando tiene algún problema ocular leve que hay que controlar.

Te cuento esto porque es importante que se le dé relevancia a los pequeños detalles, especialmente cuando se vive con un gato. Estos animales no se quejarán hasta que el dolor o la molestia que sienten les impida llevar una vida normal, y a veces es demasiado tarde. Así pues, es conveniente dedicar un ratito cada día a observar a nuestro amigo para poder identificar a tiempo cualquier problema.

Enfermedades específicas asociadas al tercer párpado

Conjuntivitis en gatos

Existen varias patologías concretas que afectan a la membrana nictitante o que se manifiestan con su protrusión. Conocerlas ayuda a entender por qué, a veces, esa «tela blanca» es una señal tan importante.

Síndrome de Haw (protrusión bilateral idiopática)

El llamado síndrome de Haw se caracteriza por una protrusión bilateral del tercer párpado, sin que necesariamente haya otras lesiones evidentes en el ojo. Puede asociarse a:

  • Infestaciones de lombrices intestinales: la respuesta inmunitaria del organismo frente a los parásitos puede alterar la inervación del ojo y favorecer la elevación de la membrana.
  • Problemas gastrointestinales: diarreas persistentes y la liberación de ciertas toxinas bacterianas también se han relacionado con este síndrome.

En algunos casos, el desplazamiento del tercer párpado aparece sin causa aparente y se denomina protrusión idiopática. Suele resolverse de forma espontánea en unas seis a ocho semanas, aunque siempre conviene descartar otras enfermedades de base.

Síndrome de Horner

El síndrome de Horner felino se debe a una alteración en la inervación simpática del ojo. Clínicamente se manifiesta con:

  • Elevación del tercer párpado.
  • Miosis (pupila más pequeña de lo normal).
  • Ptosis (caída del párpado superior).
  • Enoftalmos (ojo ligeramente hundido).

Las causas son variadas: desde otitis medias, pólipos nasofaríngeos y traumatismos en cabeza o cuello hasta neoplasias espinales o mediastínicas y procesos inflamatorios en la zona del oído o la base del cráneo. El tratamiento y el pronóstico dependen de la enfermedad subyacente; muchas veces la alteración del tercer párpado es más un problema estético que funcional, siempre que la visión no se vea comprometida.

Protrusión bilateral en gatos mayores o enfermos

La protrusión bilateral del tercer párpado también puede observarse en gatos geriátricos por pérdida de grasa orbital y masa muscular, o en animales con enfermedades sistémicas y deshidratación. En estas situaciones, la membrana se hace visible sin que exista necesariamente una lesión ocular primaria. Cuando se corrige la causa de fondo (mejor hidratación, tratamiento de la enfermedad), la protrusión suele remitir sola en varias semanas.

Neoplasias de la membrana nictitante

Los tumores del tercer párpado en gatos son poco frecuentes, pero posibles. Se han descrito, entre otros, adenocarcinomas, mastocitomas, linfomas y melanomas. Suelen manifestarse como masas visibles en la membrana, a veces acompañadas de inflamación, irritación o secreción.

En función del tipo de tumor y de su extensión, el tratamiento puede consistir en una extirpación parcial conservadora o, en casos más avanzados, la escisión completa del tercer párpado. La decisión se toma siempre evaluando el equilibrio entre control del tumor y preservación de la función lagrimal.

Prolapso de la glándula lagrimal del tercer párpado

Aunque es mucho más frecuente en perros, el prolapso de la glándula del tercer párpado también puede darse en gatos, especialmente en algunas razas como el Birmano, el Persa y el Europeo de pelo corto. Se observa como una masa rosada redondeada que sobresale en el ángulo interno del ojo.

En gatos birmanos, el prolapso puede ir acompañado de deformación del cartílago del tercer párpado. El tratamiento de elección es la reposición quirúrgica de la glándula, evitando su extracción completa, ya que eso aumenta el riesgo de queratoconjuntivitis seca a largo plazo. Si el cartílago está deformado, puede requerirse una resección parcial.

Eversión del cartílago de la membrana nictitante

La eversión del cartílago del tercer párpado se considera una enfermedad rara en gatos, aunque es relativamente más común en perros. Consiste en una deformación del cartílago que hace que el borde del tercer párpado se pliegue o se invierta de forma anormal. Su manejo suele ser quirúrgico, y el procedimiento puede resultar algo más complejo en la especie felina por las diferencias anatómicas.

Otros problemas derivados de tener el tercer párpado visible

Gato con síntomas de tercer párpado

Si bien los gatos no nos harán saber que hay algo que les molesta hasta que ya no puedan más, sí es cierto que, cuando no se encuentran del todo bien, su comportamiento y por lo tanto su rutina sufren algunos cambios. La presencia del tercer párpado visible suele ir acompañada de otros signos.

En el caso que nos ocupa, es probable que nos percatemos de que el gato:

  • Lagrimea con frecuencia y tiene el ojo lloroso.
  • Se intenta tocar los ojos con sus patas de manera repetida, frotándose contra objetos o contra nosotros.
  • Mantiene los ojos entrecerrados o los cierra por completo en presencia de luz.
  • Evita la luz intensa y prefiere lugares oscuros.
  • Pasa más tiempo en su cama, con menos ganas de jugar, interactuar o explorar.
  • Puede mostrar cambios en el apetito o en el estado de ánimo si hay dolor importante o enfermedad sistémica.

La combinación de un tercer párpado visible con estos cambios de conducta es una señal clara de que el ojo o la salud general del gato necesitan una revisión veterinaria.

Tratamiento del tercer párpado visible en gatos

Gato negro con ojos sanos

El tratamiento dependerá siempre de la causa que está provocando la protrusión. Por eso, el primer paso imprescindible es acudir a la clínica veterinaria para que se realice una exploración completa, que puede incluir:

  • Exploración oftalmológica detallada con luz, colorantes para valorar la córnea y medición de la producción lagrimal.
  • Revisión neurológica si se sospechan síndromes como el de Horner o la disautonomía felina.
  • Exploración general y, si hace falta, análisis de sangre y heces para buscar infecciones, parásitos o enfermedades sistémicas.
  • Pruebas de imagen (radiografías, ecografía, tomografía) en casos de sospecha de tumores o problemas más profundos.

En muchos casos leves será suficiente con aplicar colirios o pomadas oculares con antibióticos, antiinflamatorios o lágrimas artificiales, según el diagnóstico, y tratar la causa de base (por ejemplo, desparasitación interna si hay lombrices, o tratamiento de la diarrea si se asocia a síndrome de Haw).

En casos más graves, en los que el tercer párpado sobresale impidiendo ver con normalidad o hay prolapso de la glándula, se opta por la adenopexia u otras técnicas quirúrgicas de recolocación. La adenopexia es una intervención en la cual se recoloca la glándula lagrimal del tercer párpado sin extirparla, preservando así su función. Esta operación suele tener un buen pronóstico; es una cirugía con bajo riesgo en términos generales y, en muchos casos, el gato puede volver a casa en un par de días una vez estabilizado.

Sea cual sea el procedimiento, es fundamental no intentar manipular el ojo en casa ni retirar la membrana por cuenta propia. Cualquier tratamiento casero o demora puede empeorar las lesiones o retrasar un diagnóstico importante.

Cuidados en casa tras el tratamiento

Gato durmiendo

Tras la cirugía o el inicio del tratamiento médico, el gato necesitará unos cuidados específicos en casa para favorecer la recuperación de sus ojos.

Una vez en el hogar, conviene llevarlo a una habitación tranquila donde pueda descansar sin sobresaltos. Si tu peludo es un poco revoltoso, quizás quiera jugar nada más llegar, pero es preferible que dejéis pasar unos días antes de volver a la rutina. No podemos olvidar que, aunque sencilla, la adenopexia o cualquier cirugía ocular es una intervención, y tras pasar por una es conveniente evitar saltos bruscos, juegos intensos y peleas con otros animales.

Es muy probable que el veterinario te recomiende el uso de un collar isabelino o similar para impedir que el gato se rasque los ojos o se retire el colirio con las patas. Aunque pueda resultar incómodo, es clave para que la recuperación sea rápida y sin complicaciones.

Si ves que es «misión imposible» mantenerlo calmado, puedes recurrir a estrategias naturales para reducir la excitación. Por ejemplo, pulveriza con aceite esencial de naranja la estancia (siempre en pequeñas cantidades y sin contacto directo con el gato ni con sus ojos) y/o pon música clásica o chill-out relajante a un volumen bajo. Verás como, poco a poco, se tranquiliza.

Para ayudarle aún más, te animo a que te sientes en un sillón con él, cierres los ojos y mantengas la mente casi en blanco: sólo ocúpala con tu amigo peludo. Acarícialo con suavidad, háblale en tono calmado y ofrécele momentos de contacto positivo. Disfruta de su compañía y de su ronroneo. Así, poco a poco, ambos os sentiréis mucho mejor mientras sus ojos se recuperan.

La clave para cuidar bien de la membrana nictitante de tu gato es entender que se trata de una estructura muy importante para la salud ocular. Si sobresale o permanece visible más allá de los momentos de sueño o relajación, conviene acudir a la clínica veterinaria para detectar a tiempo cualquier problema y poder volver a contemplar con tranquilidad esa mirada felina que tanto nos gusta.


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