Cómo ayudar a los gatos a dormir por la noche: guía completa para un descanso tranquilo

  • Los gatos son depredadores crepusculares y nocturnos, por lo que su actividad natural se concentra cuando hay menos luz, especialmente si han dormido mucho durante el día.
  • La clave para que duerman más de noche es aumentar su actividad diurna con juego, enriquecimiento ambiental y rutinas claras de juego-comida-descanso.
  • Un entorno tranquilo, una cama cómoda, feromonas sintéticas y evitar reforzar maullidos nocturnos ayudan a reducir la inquietud y los despertares.
  • En gatitos, es fundamental descartar problemas de salud, ofrecer calor, compañía y una alimentación adecuada para que puedan descansar con seguridad.

Gato durmiendo de noche

Gato durmiendo

Cuando se convive con gatos, especialmente durante las primeras semanas o cuando acaban de llegar al hogar, cuesta mucho poder dormir tranquilos. Se pasan el día durmiendo y, al caer la noche, se dedican a correr, maullar y a explorar la casa como si fuera su territorio de caza. Este es un comportamiento que, si bien puede no gustarnos demasiado, es natural en ellos; a fin de cuentas, son depredadores con una actividad muy intensa en las horas de menos luz.

Los gatos, al pasar a vivir con seres humanos, poco a poco se van adaptando a nuestros horarios, pero necesitan que les ayudemos a canalizar su energía y sus instintos de forma adecuada. Si en algo van a necesitar que les echemos una mano es en aprender a descansar cuando la familia lo hace, sin que eso suponga reprimir su naturaleza. Para conseguirlo es fundamental entender cómo son, por qué se activan por la noche y qué podemos hacer durante el día para que la noche sea un momento de calma. A continuación vamos a explicarte cómo ayudar a los gatos a dormir por la noche con estrategias prácticas, respetuosas y efectivas.

El gato, un depredador nocturno y crepuscular

Gato descansando tranquilo

Antes de nada, es necesario conocer un poco al animal que tenemos en casa. Como comentábamos al principio, el gato es un peludo que caza sobre todo al amanecer y al anochecer, y que puede mantener una importante actividad nocturna. Su cuerpo está perfectamente preparado para ello: tiene una visión nocturna mucho mejor que la nuestra (mientras nosotros no vemos nada en situaciones de oscuridad casi total, él sí puede distinguir detalles), un sentido del oído que le permite escuchar el sonido de un ratón a varios metros de distancia, y una musculatura asombrosa que le permite saltar a gran altura y desplazarse con gran rapidez.

Además, posee unas garras y unos dientes muy fuertes para poder cazar y comerse pequeñas presas, como roedores y pájaros. Es un excelente cazador, y lo es aún más porque ya desde cachorrito perfecciona sus dotes de caza mediante el juego. Cuando le tiramos, por ejemplo, una pelota o usamos una caña con plumas, puede fortalecer los músculos de sus patas y mejorar su coordinación para que, el día de mañana, en caso de ser necesario, pueda ir tras su presa y atraparla.

Incluso aunque nunca vaya a salir de casa, tiene sangre de depredador, de los felinos, y eso significa que por las noches va a tender a mantenerse más activo, a explorar, a patrullar y a marcar su territorio con su olor o con arañazos en determinados puntos. Puede que no cace ningún animal real, pero sí que «cazará» cuerdas o cordones, pelotas, peluches, sombras que se mueven por la pared, o cualquier cosa que le llame la atención y despierte su instinto.

Esta parte instintiva se combina con otro factor clave: la falta de actividad diurna. Cuando un gato pasa muchas horas solo o aburrido durante el día, suele dormir más de la cuenta y acumular energía. Esa energía la descarga en el momento en que la casa está tranquila… justo cuando nosotros queremos dormir. Por eso es tan importante comprender que su comportamiento nocturno no es un «capricho» ni una mala conducta, sino el resultado de su naturaleza y de cómo se organiza su día.

Todo esto explica que, al llegar la noche, el gato pueda ponerse a correr por el pasillo, saltar sobre la cama, morder los pies bajo las sábanas o maullar para llamar nuestra atención. Y claro, al hacerlo puede hacer ruido y alterar nuestro descanso. Entonces, ¿cómo conseguir que duerma más por la noche y nos deje descansar?

¿Cómo hacer que el gato duerma de noche?

Gato jugando con un juguete

El gato pasa muchas horas durmiendo, entre 12 y 18 horas al día, pudiendo llegar a 20 cuando es un gatito muy joven. Si queremos que duerma más de noche y nos deje descansar, tenemos que tener presente que no debemos reducirle las horas de sueño ni mucho menos quitarle sus ratos de siesta. Lo que necesitamos es redistribuir su actividad para que durante el día esté más entretenido y cansado, y por la noche le apetezca más descansar que jugar.

La mejor estrategia consiste en aumentar su nivel de actividad diurna. Eso implica dedicarle tiempo cuando estemos en casa, ofrecerle estímulos cuando estemos fuera y, sobre todo, respetar una serie de rutinas. Encerrar al gato fuera del dormitorio sin más, por ejemplo, suele ser una pésima idea: si se siente excluido o ansioso, puede ponerse a maullar, rascar la puerta o tirar cosas, empeorando aún más la situación.

Cuando esté despierto, lo que debemos hacer es dedicarle tiempo, pero no simplemente estando con él en el sofá sin hacer nada. Debemos movernos, interactuar, jugar con él y hacerle practicar ejercicio. En las tiendas de animales encontraremos una gran variedad de juguetes para gatos, pero seguro que en casa tenemos cuerdas o cordones que ya no usamos, pelotas pequeñas (como mínimo, han de ser del tamaño de una pelota de golf para evitar atragantamientos), cajas de cartón lo suficientemente grandes como para poder hacerles agujeros por los que pueda entrar y salir, o incluso túneles caseros con mantas y sillas.

Y si no, siempre podemos hacer una pelota con un trozo de papel de aluminio o de papel arrugado. Con estos simples juguetes, tanto él como nosotros nos lo podremos pasar estupendamente bien. Además, es una excusa perfecta para mantenerlo en forma y prevenir el sobrepeso, consiguiendo así que se mantenga en su peso ideal y con un equilibrio emocional más estable.

Para que esta estrategia funcione mejor, conviene ordenar el día del gato en tres momentos clave que se repitan siempre que sea posible:

  • Sesiones de juego intenso a última hora de la tarde o primeras horas de la noche, con juguetes tipo caña, pelotas o peluches que pueda perseguir y atrapar.
  • Comida después del juego, imitando el ciclo natural de cazar-comer-descansar que tendrían en libertad.
  • Momento de calma tras la cena, con caricias, cepillado suave o simplemente compañía tranquila, para que asocie ese tramo del día con relajación y sueño.

Al mismo tiempo, durante el día es fundamental que tenga un entorno rico en estímulos que le evite aburrirse: rascadores verticales y horizontales, estanterías o árboles para gatos desde los que pueda observar, juguetes interactivos que se muevan solos, comederos tipo puzle que le obliguen a pensar para sacar la comida, o elementos móviles en la ventana (como comederos para pájaros fuera del cristal) que mantengan vivo su instinto de observador.

Gato durmiendo en el sofá

Rutinas, ambiente y otros factores que influyen en el sueño del gato

Además del juego y el ejercicio, hay otros factores que influyen mucho en que un gato esté más tranquilo por la noche. Uno de los más importantes es la rutina diaria. Los gatos son animales muy de costumbres: cuanto más predecible es su día, más seguros se sienten y menos ansiedad acumulan.

Conviene mantener horarios relativamente fijos para las comidas, las sesiones de juego y el momento de irse a dormir. No hace falta que sea al minuto, pero sí que haya cierta regularidad. De este modo, el gato aprende que hay momentos para jugar, momentos para comer y momentos para descansar, y no necesita improvisar actividades ruidosas en mitad de la noche.

También es importante cuidar el ambiente del hogar durante la noche. Un gato puede alterarse si hay ruidos fuertes, luces intensas, cambios bruscos de temperatura o presencia de otros animales que le asusten. Lo ideal es que disponga de:

  • Una cama cómoda situada en un lugar tranquilo, cálido y, a ser posible, elevado o algo resguardado.
  • Una zona de descanso libre de ruidos continuos, como lavadoras, electrodomésticos o televisores.
  • Acceso a agua limpia y comida (o un comedero automático si es muy insistente a ciertas horas).
  • Su bandeja de arena en un sitio cercano pero no pegado a la cama, para que pueda usarla sin tener que recorrer toda la casa.

En gatos muy nerviosos o que estén atravesando cambios importantes (mudanzas, nuevas mascotas, reformas en casa…), pueden ser útiles las feromonas sintéticas en difusor, como Feliway, que imitan las feromonas faciales felinas y ayudan a que el gato se sienta más seguro y calmado en su territorio.

Otro punto clave es no reforzar sin querer el comportamiento nocturno que queremos evitar. Si cada vez que el gato maúlla a las tres de la mañana nosotros nos levantamos, le ponemos comida o jugamos con él, le estamos enseñando que hacer ruido por la noche funciona. Siempre que estemos seguros de que no tiene dolor ni hambre real ni ningún problema, lo mejor es no prestarle atención en esos momentos y concentrar todo el juego, las caricias y la interacción en las horas adecuadas.

Gato durmiendo en casa

Y, ¿cómo ayudar al gatito a dormir?

Gatito bebé durmiendo

Si tenemos un gatito que no puede dormir o que parece especialmente inquieto por la noche, primero tendremos que saber si tiene algún problema de salud. Si ha sido recogido de la calle, o si es hijo de una gata callejera, es muy probable que tenga parásitos intestinales, los cuales, además de hacerle comer más de lo normal, pueden provocarle dolor de estómago, diarreas, vientre hinchado o malestar general. Un gatito con molestias digestivas se moverá y maullará más, también de noche.

Además, si es un gatito bebé y maúlla desesperadamente aun habiendo comido, puede ser que todavía no haya aprendido a hacer sus necesidades solo y que, por lo tanto, la acumulación de orina y/o excrementos le esté provocando daño, cólicos o sensación de incomodidad. En estos casos, es necesario ayudarle estimulando la zona genital y anal con una gasa húmeda y templada, imitando el lamido de la madre tras cada toma.

En el caso de que sospechemos que le ocurre algo, tenemos que llevarlo al veterinario lo antes posible, pues de lo contrario su vida podría correr un serio peligro. El gatito es un animal que, hasta que no crece, es muy vulnerable. Necesita una serie de cuidados especiales para poder llegar a la edad adulta, como una alimentación de calidad (sin cereales) para gatitos, una cama cómoda y bien abrigada, control de parásitos y mucho cariño. De lo contrario, no sólo no será feliz, sino que es posible que su esperanza de vida se reduzca considerablemente.

Si el veterinario nos dice que está bien de salud, es probable que lo que necesite sea precisamente eso: que se le preste más atención y que se adapte a una rutina estable. Los gatitos, igual que los niños pequeños, pueden despertarse varias veces durante la noche, pero un entorno cálido y seguro reduce mucho esos despertares. Si tenemos que dejarlo solo en algún momento, podemos ponerle en la cama una pieza de ropa que hayamos llevado puesta para que sienta nuestro olor, o podemos usar Feliway para que se mantenga más tranquilo.

En el caso concreto de los más pequeños, también ayuda mucho ofrecerles:

  • Un cojín o manta muy suave donde acurrucarse, preferiblemente en una cesta o cama tipo cueva.
  • Una fuente de calor suave (como una bolsa de agua templada bien envuelta) si ya no están con la madre.
  • Un entorno con ruidos de fondo suaves, como música relajante o sonidos de ronroneo grabados, que les resulte reconfortante.

Conforme crezca, será más sencillo ir organizando sus horarios de juego y comida para que pueda dormir más seguido por la noche, aunque siempre debemos recordar que un gatito sano alternará ratos de sueño profundo con momentos cortos de juego a lo largo de todo el día y también de la noche.

Gato atigrado durmiendo en la cama

Así, siguiendo estos consejos, entendiendo su naturaleza de pequeño depredador y reforzando las rutinas de juego, comida y descanso, es mucho más fácil que nuestro querido amigo de cuatro patas pueda dormir bien por la noche y nosotros con él, disfrutando de una convivencia más armoniosa y de un vínculo más fuerte y respetuoso.