
El gato siamés es una raza que destaca por su amor al juego y por su enorme necesidad de interacción con las personas. Le encanta perseguir pelotas, saltar detrás de una cuerda y participar en todo lo que ocurre en casa. Convivir con uno es una experiencia maravillosa: es capaz de sacarte una sonrisa cada día con sus travesuras, su carácter hablador y su forma intensa de mostrar cariño.
Para que sea realmente feliz, además de darle los cuidados básicos que necesita cualquier peludo, es imprescindible saber cómo jugar con un gato siamés de forma adecuada, segura y respetuosa. Así podrás mejorar su día… y también el tuyo, reforzando vuestro vínculo y evitando muchos problemas de comportamiento derivados del aburrimiento o de la falta de estímulos.
Por qué el juego es tan importante para el gato siamés

El siamés es considerado por muchos como “el perro de los gatos”. Es un felino muy social, vocal y con una gran inteligencia, que necesita estar incluido en la vida de su familia humana. Esto significa que, a diferencia de otros gatos más independientes, un siamés no se conforma con dormir todo el día: buscará activamente tu atención y te pedirá juego varias veces a lo largo de la jornada.
Su energía y curiosidad hacen que el juego cumpla varias funciones clave: por un lado, le permite hacer ejercicio y mantener un peso saludable; por otro, satisface su instinto de caza (perseguir, acechar, atrapar) y, además, le brinda estimulación mental gracias a los retos que le plantean los juguetes y las interacciones contigo.
Un siamés al que no se le ofrece suficiente juego e interacción puede terminar desarrollando conductas problemáticas como maullidos excesivos, arañar muebles, morder durante el juego o mostrarse irritable con otros animales y personas. En cambio, si canalizamos bien su energía mediante juegos diarios, tendremos un gato mucho más equilibrado, cariñoso y fácil de manejar.
Ten en cuenta que muchos siameses también disfrutan del entrenamiento con pequeñas órdenes básicas (acudir a la llamada, subirse o bajarse de un mueble cuando se lo pedimos, sentarse para recibir una golosina, etc.). Esto se puede integrar dentro de las sesiones de juego, aprovechando su inteligencia y su tendencia a interactuar de forma muy cercana con su persona de referencia.
Adquiere y/o consigue algunos juguetes para gatos

Lo más importante para jugar con tu gato siamés es tener algún juguete adecuado para gatos. Para conseguirlos, podremos ir a alguna tienda de animales, donde encontraremos pelotas, ratones de peluche, cañas con plumas, túneles, juegos interactivos y comederos tipo puzle. Conviene fijarse en que sean de buena calidad, porque los juguetes demasiado baratos suelen estropearse enseguida o tener piezas pequeñas que pueden romperse y resultar peligrosas; a menudo los artículos de bazares baratos no aguantan el juego intenso.
Las pelotas ligeras, los ratones de tela o de peluche, los juguetes rellenos de hierba gatera y las cañas con plumas son especialmente recomendables para un siamés, ya que permiten simular el comportamiento de las presas: algo corre, vuela o se esconde, y el gato debe perseguirlo y atraparlo. Esto activa su instinto cazador y lo mantiene concentrado y feliz.
De todas maneras, si queremos ahorrar dinero siempre podemos optar por convertir algo que tengamos por casa en un estupendo juguete, como por ejemplo una caja de cartón, un cordón viejo, un poco de papel de aluminio, una pelota de tenis o de golf que tengamos por ahí escondida, rollos de cartón de papel higiénico, bolsas de papel sin asas, etc. Lo importante es que el objeto sea seguro (que no se pueda tragar, que no tenga bordes cortantes ni piezas pequeñas) y que lo utilicemos siempre con supervisión cuando exista el mínimo riesgo.
También puede ser muy útil disponer de rascadores variados (verticales y horizontales) y árboles para gatos con diferentes alturas. El siamés disfruta trepando, observando desde lo alto y alternando momentos de juego activo con ratos de observación tranquila. Estos elementos, además, ayudan a proteger los muebles al ofrecerle superficies apropiadas para afilarse las uñas.
Si sueles pasar varias horas fuera de casa, plantéate dejarle juguetes interactivos o de tipo puzle que liberen alguna croqueta o premio cuando el gato los mueve o resuelve cómo abrirlos. De esta forma, aunque no estés, seguirá recibiendo estimulación mental y actividad física moderada, algo que para un siamés resulta especialmente importante.
Diviértete con tu gato siamés con responsabilidad

Para que ambos os lo paséis estupendamente bien, debemos respetarnos. Esto significa que, del mismo modo en que nosotros no tenemos que jugar de forma agresiva con el peludo, él tampoco debe mordernos ni arañarnos. El juego debe reforzar el vínculo, no generar miedo ni desconfianza; si cualquiera de los dos actúa de manera incorrecta, el juego no cumplirá con su propósito principal, que es unirnos más y ayudar al gato a liberar energía.
Por lo tanto, ni nosotros tenemos que jugar con el gato como si fuera un perro, es decir, poniéndole por ejemplo la mano en la barriga y moverlo de un lado a otro bruscamente, ni debemos excitarlo en exceso para provocar sus mordiscos. Nunca hay que usar las manos o los pies como si fueran juguetes; en un siamés, que suele ser muy intenso jugando, esto termina casi siempre en mordidas y arañazos por pura sobreexcitación.
Cada uno de nosotros, como personas que somos, podemos y debemos controlarnos, pero si el gato nos araña y/o nos muerde, tenemos que enseñarle a no hacerlo. No con gritos ni violencia, sino simplemente deteniendo el juego e ignorándolo durante unos minutos hasta que se tranquilice; de esta forma aprende que, cuando usa la boca o las uñas contra nuestra piel, la diversión se acaba. Este método es especialmente efectivo en gatos jóvenes y siameses juguetones.
Si tu siamés procede de un entorno en el que ha sido descuidado o maltratado, o es muy miedoso, es todavía más importante evitar castigos físicos, rociarlo con agua u otras técnicas que solo aumentan la desconfianza. Estos gatos necesitan una presentación muy suave al juego, empezando con sesiones cortas, muy calmadas, usando premios y hablándoles en tono suave. Poco a poco irán asociando el juego contigo con algo positivo y se mostrarán más confiados.
Tampoco es recomendable obligar al gato a que lo cojan en brazos si no le gusta. Podemos trabajar este punto de forma gradual: primero acariciarlo mientras está en el suelo, después levantarlo apenas unos segundos y premiarlo, y así ir aumentando el tiempo, siempre respetando sus señales. Un siamés puede llegar a tolerar o incluso disfrutar que lo cojan si asocia ese gesto con seguridad y refuerzo positivo, pero forzarlo solo hará que se asuste más.
Juegos para divertirse con gatos siameses

Hay varias maneras de pasarlo bien con un gato, y con un siamés todavía más, ya que suelen implicarse muchísimo en las sesiones de juego. Puedes combinar juegos rápidos de persecución con otros más tranquilos en los que tenga que pensar, y adaptarlos a su edad y nivel de energía.
- Haciendo una pelota con papel de aluminio: es un material ligero, que el gato puede coger y mover de un lado a otro con facilidad. Eso sí, tiene que ser del tamaño de una pelota de golf (más o menos) para que no surjan problemas de atragantamiento. Cuando esté hecha, simplemente tenemos que tirársela para que vaya a recogerla. Muchos siameses incluso la traen de vuelta como si fueran perros, porque disfrutan de la interacción repetida de lanzar y traer.
- Cuerdas, cordones: con una cuerda o cordón largo (de al menos 40 cm), podremos jugar con el gato a que consiga atraparlo. Para que resulte más atractivo, le podemos enganchar un juguete en un extremo, como un ratón de tela o unas plumas. Es importante mover la cuerda imitando el movimiento de una presa (a ratos muy rápida, a ratos escondiéndose detrás de una silla) y evitar que el gato juegue solo con ella sin supervisión para que no se enrede.
- Cajas de cartón: haciendo algún agujero en una caja por el que pueda entrar y salir, probablemente se divertirá mucho con ella. A los gatos les encantan las cajas y el siamés no es una excepción. Podemos crear pequeños “circuitos” con varias cajas, esconder premios dentro o hacer aberturas por las que podamos pasar una cuerda o una caña para que el gato las persiga.
- Túneles y escondites: los túneles de tela para gatos son ideales para que el siamés corra, se esconda y espere “al acecho” a que pase un juguete por delante. Combinados con pelotas o cañas, ofrecen sesiones de juego muy completas en las que el gato corre, se agacha, salta y usa su inteligencia para anticipar por dónde saldrá la “presa”.
- Juegos de olfato y puzles: esconder pequeñas golosinas en puzles para gatos, dentro de huevos de plástico seguros o entre pelotas en una caja poco profunda estimula su capacidad de resolución de problemas. El siamés suele aprender muy deprisa, así que puedes ir aumentando la dificultad a medida que los resuelve con facilidad.
No olvides adaptar la intensidad del juego a la edad y estado físico del gato: un siamés joven necesitará sesiones más largas y activas, mientras que uno mayor agradecerá juegos más suaves, con movimientos lentos y menos saltos. Variar los juguetes y la forma de jugar a lo largo de la semana también ayuda a evitar el aburrimiento, algo a lo que esta raza es especialmente sensible.

Con estos consejos, podremos pasar un rato muy agradable con nuestro gato siamés y, además, ofrecerle la dosis de ejercicio, atención y estímulos que necesita para mantenerse mental y físicamente sano. Un siamés que juega a diario, que dispone de juguetes variados y que se siente respetado en sus límites de contacto será un compañero cariñoso, equilibrado y muy participativo en la vida del hogar.