El gato, al igual que el resto de felinos, es un peludo que marca su territorio de diferentes formas, con sus uñas, restregándose por los muebles, o marcando con orina. Algunos de estos comportamientos no son agradables, por lo que tenemos que buscar una solución que guste a ambos: peludo y humano.
No podemos cambiar su comportamiento de especie, pero sí que podemos hacer varias cosas para que la convivencia sea feliz para todos, y esto es algo que hay que tener presente cuando nos preguntamos cómo hacer que mi gato no marque territorio. Sepamos qué medidas podemos tomar paso a paso, entendiendo primero por qué lo hace y qué nos está intentando comunicar.
¿Por qué los gatos marcan territorio?

Todos los gatos, machos y hembras, esterilizados o no, realizan algún tipo de marcaje territorial. No es un gesto de venganza ni de maldad, sino una forma natural de comunicarse con otros gatos y de sentirse más seguros en su entorno. Al marcar, el gato deja una “firma olfativa” cargada de información sobre su identidad, estado emocional e incluso su situación reproductiva.
Las razones principales por las que tu gato puede marcar son varias: para delimitar su espacio y advertir a otros gatos de que ese territorio le pertenece; para sentirse más seguro en un entorno que percibe como inestable; para gestionar el estrés o la ansiedad ante cambios en casa (mudanzas, nuevos animales, un bebé, obras, muebles nuevos…); para expresar jerarquía cuando convive con otros felinos; y, si no está esterilizado, por impulso reproductivo, dejando señales que atraen a posibles parejas.
Incluso en hogares tranquilos, es normal que un gato marque algo al llegar por primera vez a su nuevo hogar o cuando se incorpora otro animal. Si el marcaje se vuelve frecuente o muy visible (por ejemplo, orina en paredes, puertas o muebles), suele indicar que el gato no está completamente feliz o que algo le está generando inseguridad.
Formas de marcaje: orina, arañazos y frotamientos

Para poder actuar de forma eficaz, es clave saber cómo está marcando tu gato. No es lo mismo un problema de micción fuera del arenero por salud, que un verdadero marcaje territorial.
En el marcaje con orina, el gato suele colocarse de pie, con la cola erguida y a veces vibrando, y expulsa pequeñas cantidades de orina en forma de aspersión sobre superficies verticales (paredes, puertas, cortinas, patas de muebles). El olor suele ser más intenso y persistente que en una micción normal. A veces también pueden aparecer pequeñas marcas en superficies horizontales, pero siempre en poca cantidad.
Cuando el gato simplemente orina fuera de la caja por otros motivos (rechazo del arenero, dolor, infección urinaria), tiende a agacharse y dejar charcos más grandes en suelos, alfombras o camas. En estos casos, más que marcaje territorial puede existir un problema médico o de gestión del arenero.
Además del pis, el gato marca con feromonas faciales, frotando su cabeza, mejillas, labios o barbilla contra muebles, esquinas, puertas, otros animales o personas. Este tipo de marcaje suele ser positivo: indica comodidad y confianza. Cuando tu gato roza su cara contigo, está diciendo que eres parte de su círculo seguro.
El marcaje con uñas combina una señal olfativa (feromonas que se liberan por las almohadillas) con una señal visual (arañazos visibles). Arañar sofás, marcos de puertas o sillas puede tener varios fines: limar las uñas, estirarse, jugar o, efectivamente, marcar un área como propia, sobre todo si el entorno le resulta estresante o siente competencia con otros gatos.
Cástralo antes del primer celo
Tanto si es un macho como una hembra, es muy importante llevarlo a castrar, es decir, a extirparle las glándulas reproductoras. Después de esta intervención no tendrán el celo ni, por lo tanto, tendrán la necesidad de marcar territorio con fines reproductivos. Además, se elimina toda posibilidad de que tengan descendencia; y por si fuera poco, en el caso de que salgan al exterior, no se alejarán tanto de casa y será menos probable que se metan en peleas.
La castración no solo reduce de forma muy notable el marcaje con orina (especialmente el asociado a hormonas), sino que también suele disminuir la agresividad territorial y el impulso de escapar. En muchos casos, el marcaje con orina se corrige en un porcentaje muy alto tras la cirugía, aunque pueden persistir marcas debidas a estrés, miedo o conflictos con otros animales. Por eso es una pieza fundamental, pero no la única, del plan de manejo.
Si tu gato ya está castrado y sigue marcando, puede deberse a otros motivos: cambios en el hogar, presencia de gatos callejeros cerca de ventanas, conflictos con otros felinos, un arenero poco adecuado o incluso un problema médico del tracto urinario. En estos casos, es recomendable consultar siempre con tu veterinario para descartar enfermedades y, si es necesario, con un especialista en comportamiento felino que te ayude a identificar el origen exacto.
Asegúrate de que vive feliz y tranquilo

Un gato estresado tiende a marcar más el territorio que uno que está relajado, especialmente cuando la familia crece o se producen cambios en su rutina diaria. El marcaje le sirve para sentirse más seguro en un entorno que percibe como amenazante.
Para evitarlo, el peludo tiene que saber que puede continuar confiando en nosotros, y por ello es conveniente que se le siga haciendo el mismo caso y se le siga dando el mismo cariño que antes, pues de lo contrario se va a sentir bastante mal. Ante la llegada de otro animal o un nuevo miembro humano, es importante que su rutina de juego, atención y mimos se mantenga estable, evitando que se sienta desplazado.
También conviene revisar su entorno: que disponga de refugios tranquilos donde nadie le moleste, lugares altos para observar sin sentirse vulnerable, varios puntos de agua y comida, y acceso permanente a su arenero. Cuando hay varios gatos en casa, es recomendable ofrecer recursos duplicados (más de un arenero, más de un comedero, varias camas) para reducir la competencia silenciosa que muchas veces no detectamos y que dispara el marcaje.
Si el estrés viene de fuera, por ejemplo por presencia de gatos callejeros frente a las ventanas, se puede limitar la visión directa bajando persianas en ciertos momentos, usando láminas translúcidas o reordenando el mobiliario para que el gato no tenga tanto estímulo visual amenazante. En paralelo, el uso de feromonas felinas sintéticas en difusor o spray puede ayudarle a sentirse más seguro en casa y a reducir la necesidad de marcar.
Proporciónale un rascador (o varios)
Para que no arañe los muebles y pueda trepar, es necesario proporcionarle un rascador (o varios) que hay que poner en las habitaciones donde más tiempo pase el gato, como el salón por ejemplo. Los rascadores, además de proteger tu mobiliario, permiten que el gato desgaste sus uñas, estire su musculatura y deje marcas olfativas aceptables para la familia.
Por lo general, él aprenderá por sí solo a usarlo, pero si ves que le cuesta, podrás enseñarle siguiendo los consejos que te damos en este artículo. Es recomendable contar con varios tipos de rascadores (verticales, horizontales, de poste, de cartón, de torre con plataformas) y colocarlos de forma estratégica en los lugares donde ya ha intentado arañar.
Mientras tanto lo aprende, puedes pulverizar los muebles con Feliway, que le hará cambiar de idea cada vez que quiera arañarlos. Estos productos, basados en feromonas felinas sintéticas, están diseñados para reducir el estrés y fomentar que el gato marque con la cara en lugar de con orina o uñas. Combinados con rascadores atractivos, juguetes y un entorno enriquecido, son una ayuda muy útil.
Además, es importante mantener sus uñas en buenas condiciones: ofrecer superficies adecuadas para rascar, revisar periódicamente su longitud y, si es necesario y el veterinario lo considera oportuno, recortarlas con cuidado. No evitarás por completo el marcaje con las uñas, pero sí reducirás el daño sobre muebles y textiles, y facilitarás que el gato dirija esta conducta hacia los objetos apropiados.
Combinando castración temprana, buena gestión del arenero, limpieza adecuada de las zonas marcadas, uso de feromonas y recursos suficientes (rascadores, refugios, bandejas de arena y puntos de comida), se consigue que el gato se sienta tan seguro y comprendido que la necesidad de marcar se reduce hasta niveles muy llevaderos para la convivencia.