Comportamiento del felino adolescente

Gato

Parece que fue ayer que nuestro querido gatito llegó a casa. Pero no, ya han pasado seis meses y empieza a mostrar un comportamiento distinto. Poco a poco deja de ser un cachorro. Aunque nos da mucha pena tener que ”despedirnos” de la etapa más tierna de nuestro compañero, y de hecho todos sabemos que no lo haremos nunca y que seguiremos viéndolos como bebés (¿o me equivoco? je, je), el gato ha de pasar por la etapa más difícil de su vida para llegar a ser un Señor Gato.

Por supuesto, estoy hablando de la adolescencia, la cual puede empezar a partir de los seis meses, pero en gatos de mayor tamaño como los maine coon, puede empezar algo más tarde. Concluirá alrededor del año de edad, y mientras tanto lo que debemos hacer es tener mucha paciencia, pues es en esta etapa cuando veremos que, literalmente: hace lo que quiere y cuando quiere.

Los gatitos a esta edad sienten un deseo muy grande querer explorar su mundo. Es por ello que se recomienda que se le acostumbre a pasear con arnés desde que es un cachorro. Si no se puede llevar a pasear, entonces es muy aconsejable adaptar la casa al gato; es decir: poniendo rascadores en diferentes puntos de la casa, rampas, y juguetes.

Un adolescente necesita estímulos mentales a diario, ya que se aburre enseguida. Afortunadamente hay solución para esto: con vasitos de yogur limpios, podemos enseñarle a que encuentre comida. Cogeremos unos 10 trocitos (cortados a tacos pequeños) de, por ejemplo, jamón york, y los taparemos con los vasitos de yogur. Al principio los taparemos todos, pero a medida que el gato vaya aprendiendo utilizaremos cada vez menos trocitos.

Gato

Cuando nuestro amigo se ponga rebelde, lo mejor es no perder la calma. Y, sobretodo, si se tienen más animales en casa, no hay que dejar de ”salvaguardar” el lugar que tienen cada uno. Es frecuente que el el gato adolescente le quiera quitar el sitio (cama, silla,… lo que sea) a un gato adulto, y que éste esté todo el día diciéndole en su lenguaje gatuno ”estáte quieto”, ”no hagas eso”, etc.

Aunque el gato adulto sea una referencia para el pequeño, no tenemos que dejar la educación del adolescente en ”sus manos”. Somos nosotros los que tenemos que enseñarle que hay momentos para jugar y hay momentos para estar tranquilos. Con paciencia y cariño se conseguirá, de verdad.


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