¿Alguna vez te ha pasado que, por mucho caso que le hicieras, tu gato prefería estar con otra persona? A mí la verdad es algo que me llama mucho la atención: le das todo el cariño del mundo y el peludo se derrite cuando otro ser querido lo acaricia. Pero todo tiene su explicación y, de hecho, la ciencia y la etología felina han profundizado bastante en ello.
Puede que no nos guste demasiado la respuesta, pero es importante saber por qué los gatos prefieren a una persona para que el día que adoptemos a uno, no nos sorprenda si no somos nosotros los elegidos. Comprenderlo nos permite mejorar la convivencia, adaptar mejor nuestros cuidados e incluso fortalecer el vínculo con nuestro minino sin forzarlo.
Cariño y respeto, lo que no debe faltar

Es muy importante que, si vamos a adoptar a un gato, éste se sienta querido y respetado. No se trata de cogerlo en brazos y tenerlo en nuestro regazo todo el día; ni siquiera de darle muchos premios. De lo que se trata es de dedicar tiempo a entender su lenguaje corporal, sus gestos, sus maullidos y sus miradas; de respetar su espacio personal y no agobiarle ni mucho menos obligarle a hacer cosas que no quiere. En pocas palabras, tenemos que cuidar al gato como se merece, ni más ni menos: con equilibrio entre atención y libertad.
En la familia siempre habrá alguien que le cuide mejor, o que le preste algo más de atención, o que le dé lo que quiere cuando quiere (sí, no todo es cariño). Los gatos son muy sensibles a quién satisface sus necesidades más importantes: comida, juego, seguridad, calma, acceso al exterior, etc. Esa combinación de cuidados prácticos y trato respetuoso suele marcar la diferencia.
Por ejemplo, yo quiero muchísimo a mi gata Susty, le doy mimos, le digo palabras bonitas, incluso le compro de vez en cuando latas de comida de alta calidad. Pero, ¿sabes con quién se va cuando viene? Con mi madre. ¿Por qué? Porque es ella la que muchas veces le abre la puerta para que pueda salir a la calle, y la que a menudo le abre las latas. Para Susty, mi madre es la persona que resuelve lo que más le importa en su día a día, así que su preferencia tiene toda la lógica del mundo.
Los estudios sobre interacción humano-gato muestran que estos animales no se ven a sí mismos como “propiedad” de nadie: más bien eligen con quién quieren convivir y a quién seguir como figura de referencia. Si el entorno o la persona no les hacen sentir cómodos, pueden distanciarse e incluso buscar otro lugar donde sentirse más seguros.
¿Qué determina la elección de su persona favorita?

Los primeros días y semanas de vida de un gato son cruciales para establecer vínculos. Si el felino fue adoptado siendo un gatito, la persona que le brindó cuidados constantes y afectuosos en esa etapa tiene más probabilidades de convertirse en su favorita. Este fenómeno se conoce como “impronta”: el gato asocia esa figura con seguridad, comida y bienestar, y la registra como un referente fiable.
Además, la personalidad del gato influye de manera significativa. Los felinos más jóvenes y enérgicos suelen inclinarse por personas igualmente activas, que juegan con ellos, usan cañas, pelotas y circuitos, y responden a su necesidad de movimiento. En cambio, los gatos más maduros y tranquilos tienden a preferir a individuos que transmitan calma y previsibilidad, que se mueven despacio, no levantan la voz y respetan sus ritmos.
La socialización temprana también es clave. Gatos que han conocido a muchas personas y han tenido experiencias positivas de pequeños suelen ser sociables con casi todo el mundo. Por el contrario, aquellos que interactuaron con pocas personas o tuvieron experiencias negativas pueden formar un vínculo muy intenso con una sola, a la que perciben como su “base segura”.
Los especialistas en comportamiento felino destacan que los gatos valoran, por encima de todo, a quienes respetan sus límites: personas que los dejan acercarse cuando quieren, que no los persiguen para acariciarlos y que se fijan en sus señales de incomodidad. El respeto al espacio personal del gato es una de las grandes claves para convertirse en su humano favorito.
¿Los gatos prefieren a las mujeres?

Algunos estudios han observado que, en muchos hogares, los gatos tienden a pasar más tiempo con las mujeres. Una de las explicaciones propuestas es que, por lo general, ellas suelen vocalizar más con sus animales, utilizan un tono de voz más suave y mantienen interacciones más frecuentes. Esa combinación de voz agradable y atención constante resulta especialmente atractiva para muchos felinos.
Sin embargo, los investigadores también señalan que no hay un “factor mágico” de género: más allá de la preferencia estadística por mujeres en algunos estudios, lo que realmente pesa es la calidad de la interacción. Las personas que hablan con el gato, reaccionan a sus maullidos, lo miran, le ofrecen juego y contacto cuando él lo pide suelen ser las elegidas, independientemente de que sean hombres o mujeres.
En resumen, más que una preferencia rígida por el sexo de la persona, los gatos buscan a quien les dedica tiempo de calidad, mantiene una comunicación constante y se adapta a su forma de ser. Si en tu casa hay una figura que cumple ese papel, es bastante probable que el gato la convierta en su persona favorita.
¿Cómo saber si eres el elegido?

Las señales que un gato da cuando considera a alguien su persona favorita son sutiles, pero evidentes para quienes saben interpretarlas. Entre estas se encuentran el ronroneo intenso en su presencia, el acto de frotar su rostro contra el cuerpo de esa persona (para marcarlo con feromonas como individuo confiable) y el hecho de seguirle por la casa, incluso hasta la puerta del baño.
Además, si el gato elige dormir junto a ti o sobre tu pecho, se tumba en tu regazo cuando te sientas en el sofá, te espera en la puerta cuando llegas o te “habla” con maullidos específicos, son muestras claras de que confía plenamente en ti. A muchos gatos les gusta también lamer manos o cara, o amasar con sus patitas sobre su persona favorita como si fueran gatitos con su madre.
Es importante recordar que cada gato reparte su afecto de manera distinta. Puede que tú seas su favorito para dormir la siesta, pero que elija a otra persona para jugar o para pedir comida. No hay un único tipo de relación: los gatos establecen distintos vínculos con cada miembro de la familia, y eso no les hace querer menos a nadie.
¿Cómo ser la persona elegida?

No creo que haya que competir por el cariño de un gato. Simplemente, hay que proporcionarle todos los cuidados que necesita, y dejar que el propio felino decida con quién se quiere ir en cada momento. Porque los peludos tienen eso: por la mañana puede que se quieran ir con tu madre, al mediodía con los niños, y por la noche contigo. Esa flexibilidad forma parte de su manera de relacionarse.
Si quieres aumentar las posibilidades de ser su favorito, céntrate en unos puntos básicos: una buena alimentación adaptada, sesiones de juego diarias que le permitan cazar y descargar energía, refuerzos positivos (alguna chuche o caricia cuando se comporta de forma tranquila y sociable) y, muy importante, respetar sus espacios de descanso y sus escondites. Los gatos adoran a quien les da seguridad sin agobios.
También ayuda mucho mantener rutinas estables: horarios más o menos fijos de comida, de juego y de calma. Los felinos se sienten más seguros cuando pueden predecir lo que va a pasar, y suelen preferir a las personas con patrones de conducta constantes y lenguaje corporal suave.
Porque los peludos tienen eso: pueden elegir a diferentes personas para distintas cosas, pero si sienten que contigo están tranquilos, que los entiendes y que los tratas con cariño sin invadirlos, es muy probable que acabes formando parte de su círculo más cercano. No se trata de forzar el vínculo ni de regalar atenciones desproporcionadas; se trata de respeto, constancia y momentos de calidad.
Así, tu peludo será feliz contigo y con el resto de la familia, estableciendo un vínculo sano, libre y profundo en el que tú también podrás disfrutar de esa sensación tan especial de ser, aunque sea a ratos, su persona favorita.