Por qué a los gatos no les gustan las puertas cerradas

Vigila a tu gato

¿Cuántas veces tu gato se ha sentado delante de una puerta, te ha dirigido la mirada y luego ha maullado para que la abras? ¿Pocas? ¿Muchas? Bueno, si le permites que salga al exterior, es probable que cada día te encuentres en esa situación. Pero lo cierto es que también puede ocurrir si el peludo está todo el día en casa.

¿Por qué ocurre esto? Si tiene comida, agua, y vive en un hogar seguro, ¿qué sentido tiene maullar a la puerta? Descubrámoslo. Sepamos por qué a los gatos no les gustan las puertas cerradas.

Los gatos no quieren puertas cerradas

El gato es un animal territorial. Esto significa que a diario va a dedicar una parte de su tiempo a dejar su olor en los muebles, en las esquinas, y también en nosotros. ¿Cómo? Restregando su carita contra aquello donde quiera dejar su olor corporal. También podría hacerlo marcando con orina, pero la realidad es que sólo lo hará de esa manera si no está castrado, y/o en aquellas situaciones en las que esté sometido a mucho estrés.

Y lo hará por una sencilla razón: para que, todo aquel que vaya de visita a la casa, sepa que él es el »dueño» de ese territorio. Sí, has leído bien: para tu peludo, tu casa o piso, es suyo, aunque en los papeles diga lo contrario. Es curioso, ¿verdad? Pero, y lo que se hace querer… 🙂 Pero retomemos el tema principal.

Al ser un animal territorial, necesita tener controlado todo su entorno, algo que le resulta sumamente complicado si tenemos las puertas cerradas. Cuando entramos en una habitación que mantenemos cerrada, el gato puede entrar o no en ella. De hecho, lo más normal es que simplemente observe qué es lo que ocurre en el interior de dicha estancia, y luego se aleje.

Pero, ¿qué hacer si no queremos o no podemos tener las puertas abiertas? Muy fácil: instalar puertas gateras en aquellas de dentro del hogar que permitan al gato ir de un sitio a otro sin problemas, o bien hacernos con un repelente de gatos y pulverizar las puertas que tengamos que tener cerradas.

Motivos curiosos por los que los gatos no quieren las puertas cerradas

Además de lo comentado más arriba, vamos a decirte otros motivos curiosos por los que los gatos no quieren que las puertas de tu hogar estén cerradas nunca. Aunque habrá ocasiones en las que deba aguantarse porque tienen que estar cerradas por diversos motivos, se sentirán mejor si las abres aunque sea un poquito. No te pierdas algunos motivos curiosos por los que tu gato no quiere las puertas cerradas.

Primero debes saber que no es solo cosa de tu gato, a ningún gato le gusta que la puerta esté cerrada… es un comportamiento típico felino. Por eso, sigue leyendo para saber algunos motivos…

Curiosidad

Algunas personas creen que los gatos se sienten atraídos por las puertas cerradas porque son curiosos en su esencia. A los gatos les gusta explorar cosas e investigar. No es de extrañar que una puerta cerrada capte rápidamente su atención y los incite a descubrir lo que sucede detrás de ella.

No les importa la privacidad

Los gatos que odian las puertas cerradas son un fenómeno universal. No es una señal de que algo esté mal con tu gato, o de que necesite más sesiones de caricias y juegos contigo. Por supuesto, podría ser el caso, pero la verdad es que no les importa tu privacidad. Simplemente no lo entienden. Vivir en un mundo donde todas las puertas estén abiertas para curiosidad o poder salir y entrar a su antojo es el paraíso de cualquier gato.

Los gatos son criaturas sociales

Los expertos felinos creen que aunque los gatos llevaban vidas solitarias en la naturaleza, siguen siendo criaturas sociales. Establecen fuertes lazos con los humanos y les gusta participar en todas las actividades familiares. Desde ese punto de vista, patear en la puerta cerrada revela solo una intención de compartir con su propietario cada centímetro de espacio.

No quieren renunciar a su territorio

Debido a su naturaleza territorial, los gatos creen que en realidad son dueños de su casa. Cuando cierra una puerta, no es de extrañar que muchos gatos intenten abrirla, arañarla o atacarla de todas las maneras. Es posible que simplemente encuentren tu intento de cerrar una puerta como una señal que socavar su reinado del territorio.

¿Qué tienen los gatos contra las puertas cerradas?

En pocas palabras, los gatos quieren abrir puertas por estos motivos:

  • Huelen o escuchan algo al otro lado de la puerta cerrada que los obliga a querer investigar.
  • Saben que uno o más miembros de su «personal» humano están del otro lado de la puerta, y no quieren que se les impida acurrucarse o controlar a estas personas.
  • Consideran que el área más allá de la puerta es parte de su territorio, y sienten la necesidad de patrullar.
  • Son persistentemente curiosos: «¿Qué hay del otro lado?”

Cómo los gatos dicen «abre la puerta”

Los gatos pueden usar estos métodos para comunicarse de manera efectiva con usted que les gustaría que se abriera una puerta:

  • Aullando justo afuera de la puerta
  • Manoseando en la puerta
  • Intentando llevarte hacia la puerta: acercándote a ti, rozando contra ti, maullando y yendo hacia la puerta, para que tengas la idea
  • Otros medios, según lo pensado por la ingeniosa mente felina

Cómo evitar que tu gato abra las puertas

A los gatos les disgustan las puertas cerradas

Hay gatos que son bastante inteligentes que maúllan y maúllan hasta que les abren la puerta para poder entrar o salir. Otros, aprenden cómo abrir la maneta de la puerta para poder abrirla. Aunque solo ocurra en casos excepcionales y lo normal es que maúllen para que seas tú quien les abra la puerta… Pero si tu gato ha aprendido a abrir la puerta, te vamos a dar algunos consejos para evitar que esto ocurra.

Entrenamiento de gatos y puertas

Entrenar a tu gato para que no abra la puerta puede servir para varios propósitos útiles. Detener el acceso al exterior puede ayudar a mantener a tu gato a salvo de depredadores y coches; mantener a tu gato alejado de las habitaciones puede ayudar a reducir las alergias humanas y garantizar un buen descanso nocturno; y mantener a tu gatito fuera de las despensas, sótanos y garajes puede evitar lesiones o ingestión accidental de sustancias nocivas.

Revisa los cierres

Haz lo imposible que tu gato abra las puertas inspeccionando las manetas y los pestillos de las puertas. Los cambios en el clima pueden hacer que las puertas de madera se expandan o contraigan durante todo el año, a veces hasta el punto de que los pestillos no se agarren como deberían.

Las puertas más viejas o los pomos de las puertas defectuosos también pueden desgastarse con el tiempo y los mecanismos de cierre pueden deslizarse, lo que facilita que tu gato golpee o empuje la puerta para abrirla. Combate estos problemas reemplazando las manijas que funcionan mal o añadiendo ganchos de seguridad a las puertas.

Usa disuasivos

Aleja a tu gato de las puertas prohibidas colocando cinta adhesiva de doble cara en el suelo frente a la puerta o colocando un tapete de plástico con el lado nudoso hacia arriba. A tu gato no le gustará la sensación de estas superficies y aprenderá a mantenerse alejado. Otra opción es rociar las puertas con un spray repelente de gatos con olor a cítricos. El vinagre y el café molido también mantendrán a tu gatito alejado de las puertas, pero el desorden y el olor lo convierten en una opción de último recurso.

Pistolas de agua y latas

Llena una lata o botella de agua con monedas de céntimo o llena una botella de spray o pistola de agua con agua. Cuando atrapes a tu gato en el acto de intentar abrir una puerta, rocía suavemente o tira la lata o la botella en su dirección (pero que no te vea que se lo lanzas para que no te coja miedo o te guarde rencor por intentar atacarle). El sonido y la sensación la irritarán pero no lo lastimarán. Como te acabamos de decir, intenta que no te vea para que no asocie el ruido y ese malestar con tu persona.

Los gatos quieren las puertas abiertas

Seguro que ahora entenderás mucho mejor a tu gato cuando quiere que le abras la puerta, ¿verdad? ¿Tu gato maúlla cuando ve una puerta que no está abierta?


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