Cómo quitarle el hipo a mi gato: causas, prevención y cuándo ir al veterinario

  • El hipo en gatos suele ser pasajero y se debe sobre todo a comer o beber demasiado deprisa, estrés, frío o bolas de pelo.
  • Para prevenirlo es clave reducir el estrés, mejorar la calidad de la dieta, favorecer que coma despacio y cepillarlo a diario.
  • Si el hipo es intenso, muy frecuente o se acompaña de dificultad respiratoria, vómitos o apatía, se debe acudir al veterinario.

Gato con hipo en el sofá

Aunque parezca un tanto curioso, el gato también puede tener hipo. Cuando eso ocurre, es normal preocuparse ya que es una situación que puede resultar angustiosa y molesta tanto para el peludo como para nosotros. Por este motivo, es importante que sepamos cómo reaccionar cuando se presenta para que pueda seguir con su vida con total normalidad y, sobre todo, para detectar si en algún caso el hipo está indicando un problema de salud más serio.

Así pues, vamos a ver cómo quitarle el hipo a mi gato de manera fácil, segura y lo más rápidamente posible, además de conocer cuándo es normal y en qué situaciones conviene acudir al veterinario sin demora.

¿Qué es el hipo?

Qué es el hipo en gatos

El hipo es un sonido inspiratorio producido por una contracción brusca, intermitente e involuntaria del diafragma. Esta contracción provoca el cierre repentino de la glotis o epiglotis, lo que produce el sonido que conocemos como hipo. Es una situación que aparece sobre todo por comer o beber muy rápido, de forma súbita, y que afecta tanto a las personas como a los peludos.

En los gatos, el hipo no siempre suena igual que en las personas. Muchas veces se percibe más como un pequeño “saltito” en el pecho o en el abdomen, acompañado de una leve aspiración de aire. En ocasiones apenas se oye nada, por lo que el cuidador puede confundirlo con una tos suave, un intento de vomitar o la expulsión de bolas de pelo. Observar el ritmo y el tipo de movimiento en el cuerpo nos ayuda a distinguirlo.

Este reflejo puede aparecer en gatos de cualquier edad, pero suele ser más evidente en gatitos jóvenes, cuyos sistemas nervioso y muscular están todavía en desarrollo, lo que hace que el diafragma sea más propenso a contraerse de forma impulsiva.

¿Por qué aparece el hipo en los gatos?

Como hemos comentado, suele aparecer por comer o beber muy rápido; sin embargo, en el caso de los felinos hay otros motivos que hay que tener en cuenta. Conocer bien estas causas nos ayuda a prevenir episodios frecuentes y a saber cuándo el hipo puede ser simplemente algo pasajero o un signo de alerta.

Entre las causas más habituales del hipo en gatos se incluyen:

  • Ingestión rápida de alimentos o agua: el gato traga aire mientras come o bebe con ansiedad, algo frecuente en felinos muy glotones o que compiten por la comida.
  • Bolas de pelo: el pelo ingerido durante el acicalado puede provocar molestias en el esófago o estómago y desencadenar movimientos reflejos del diafragma.
  • Cambios bruscos de temperatura: un enfriamiento repentino o pasar de un ambiente muy cálido a uno frío puede afectar al sistema nervioso y provocar espasmos del diafragma.
  • Estrés, ansiedad o excitación: situaciones que generan nerviosismo o miedo pueden traducirse en respiración acelerada, cambios en el ritmo respiratorio y aparición de hipo.
  • Alergias alimentarias en gatos: ciertos alérgenos ambientales o alimentarios pueden causar irritación de las vías respiratorias o del aparato digestivo, y el hipo ser uno de los signos asociados.
  • Problemas estomacales: reflujo ácido, irritación estomacal, gases o malestares digestivos en general pueden alterar el funcionamiento del diafragma.
  • Irritantes respiratorios: humo, polvos o productos de limpieza fuertes pueden estimular la glotis y generar episodios de hipo.
  • Hipoxemia en gatos: infecciones, procesos asmáticos u otras patologías respiratorias pueden ir acompañadas de ruidos y movimientos similares al hipo.
  • Trastornos metabólicos o neurológicos: de forma menos frecuente, alteraciones en el sistema nervioso central, espasmos o convulsiones pueden provocar hipo persistente.
  • Medicaciones o anestesia: algunos fármacos, especialmente inmovilizadores o anestésicos, pueden desencadenar hipo temporal tras una intervención.

En muchas ocasiones, episodios aislados de hipo son totalmente inofensivos y transitorios. Sin embargo, si el hipo es muy intenso, frecuente o se acompaña de otros síntomas (tos, vómitos, apatía, dificultad respiratoria), puede estar indicando un problema digestivo, respiratorio o alérgico que requiere revisión veterinaria.

Para saberlo con seguridad, es esencial llevarlo al veterinario; de esta manera, el profesional nos podrá decir exactamente qué es lo que le ocurre, a partir de lo cual podremos tomar las medidas necesarias para que mejore.

¿Cómo evitar que mi gato tenga hipo?

Aunque no se puede evitar al cien por cien, hay algunas cosas que sí podemos hacer para reducir el riesgo al mínimo y evitar que se convierta en algo habitual.

Algunas pautas útiles para prevenir el hipo en gatos son:

  • Mantener al animal tranquilo y relajado, evitando cambios bruscos en su rutina y reduciendo las fuentes de estrés en el hogar.
  • Echarle agua a su pienso para que coma más lentamente y no trague tanta cantidad de aire con cada bocado.
  • Ofrecer raciones más pequeñas varias veces al día o utilizar comedores especiales que obligan a comer despacio, si tiende a engullir la comida.
  • Colocar los platos de comida y agua ligeramente elevados para que tenga que hacer un pequeño esfuerzo al comer y ralentice la deglución.
  • Mantener la comida y el agua a temperatura ambiente, evitando cambios bruscos de temperatura que puedan irritar el diafragma.
  • Darle una comida de alta calidad, sin cereales ni subproductos, preferentemente húmeda, que favorezca una buena digestión y reduzca los gases.
  • Cepillarlo a diario para eliminar el pelo muerto y disminuir la formación de bolas de pelo en el aparato digestivo.
  • Vigilar si el hipo se repite tras exponerlo a determinados alérgenos (polvo, perfumes, ciertos alimentos) y comentarlo con el veterinario para valorar pruebas de alergia si fuese necesario.

Además, conviene observar si el hipo aparece siempre en las mismas circunstancias (después de comer, al jugar con mucha intensidad, al cambiar la temperatura de la habitación, etc.), ya que esa información será muy valiosa para el veterinario a la hora de encontrar la causa.

Si tiene hipo, ¿qué hago?

Lo más normal es que en unos minutos el hipo desaparezca por sí solo, sin necesidad de hacer nada especial. Aun así, podemos ayudarle a que se sienta más cómodo y a que el episodio sea lo más breve posible.

Para aliviarlo de forma segura, podemos:

  • Dejar que su organismo se recomponga de manera natural, observando al gato con calma y evitando asustarlo o manipularlo en exceso.
  • Ofrecerle un poco de agua (sin obligarle, ya que se podría atragantar: sólo le humedeceremos un poco el hocico y él decidirá si quiere beber o no).
  • Ponerle un poco de comida húmeda cerca, por si le apetece comer unos bocados suaves que ayuden a regular la deglución.
  • Relajarlo con caricias suaves y un ambiente tranquilo, lo que favorece una respiración más pausada y ayuda a que cesen las contracciones.
  • En algunos casos, un paseo corto por la casa o un pequeño juego calmado puede distraer al gato y normalizar su respiración.

No es recomendable intentar trucos como darle un gran susto, forzarle a beber mucha agua de golpe o agitarlo, ya que pueden aumentar el estrés, provocar atragantamientos o empeorar la situación. Los remedios caseros que se aplican en humanos no son siempre seguros ni adecuados para los gatos.

Si al cabo de unos minutos el hipo no disminuye en intensidad, si se repite muchas veces al día o si se acompaña de dificultad respiratoria, vómitos, apatía, ruidos extraños o tos persistente, es muy recomendable:

  • Grabar en vídeo o audio el sonido y los movimientos que hace el gato, para que el veterinario pueda valorar si realmente es hipo u otro problema.
  • Acudir al veterinario lo antes posible, para que realice un examen clínico completo y, si lo considera necesario, pruebas complementarias (radiografías, análisis, etc.).

Si al cabo de unos 2 minutos no se le quita, lo llevaremos al veterinario. Un hipo continuo, que dura horas o incluso días, puede ser señal de una dolencia más grave y no debe pasarse por alto.

Esperamos que este artículo te haya sido de interés y te ayude a reconocer mejor el hipo en tu gato, saber cuándo es un fenómeno normal y cuándo conviene acudir al veterinario para garantizar su bienestar.

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