Un gato enfermo, dependiendo de la enfermedad que tenga, puede dejar de comer o hacerlo con mucha menos frecuencia de lo que sería adecuado. Esto es algo que supone un serio problema, ya que al comer menos podría perder peso, deshidratarse e incluso, en caso graves, perder la vida.
Para evitar llegar a esa situación, te vamos a explicar qué puede comer un gato enfermo. Así podrás ayudarle a mantener su peso, lo cual influirá en su salud.
Llévalo al veterinario
Si sospechas que tu gato está enfermo, lo primero que tienes que hacer es llevarlo al veterinario para que lo examine y lo ponga en tratamiento. Es muy importante ya que, dependiendo del diagnóstico, puede ser que necesite un suplemento de vitaminas y/o minerales, o que tenga que quedarse ingresado.
Tu veterinario puede prescribir dietas terapéuticas (renales, digestivas, diabéticas, etc.), valorar si hacen falta suplementos y pautar la mejor forma de alimentación (tomas pequeñas, texturas y calorías adecuadas) según el caso.

Una habitación tranquila y segura para que se recupere
Cuando se tiene a un peludito enfermo hay que hacer algunos cambios en casa para que esté lo más cómodo posible. Por ello, una de las primeras cosas que te recomiendo es que lo coloques en una habitación donde tenga su cama, su comedero y bebedero y, si por el motivo que sea no puede o no quiere caminar mucho, también su arenero.
A esta habitación es importante que se evite hacer ruido, y que sólo se vaya para estar con el felino y darle mucho cariño y mimos, pues si le provocamos estrés y/o ansiedad, no comerá.
Coloca comedero y bebedero muy cerca si la movilidad está reducida, mantiene el entorno sin ruidos y templado, y facilita el olfato despejando las fosas nasales si está constipado (el olor es clave para que quiera comer).
Conquista su paladar felino con latas para gatos
Una manera de conseguir que coma es ofreciéndole latas de comida húmeda para gatos. El pienso seco apenas tiene olor, y al tener que masticarlo suele ocurrir que el animal convaleciente deje de apetecerle; sin embargo, las latas son mucho más sabrosas, fáciles de comer y olorosas.
Para que la cosa vaya aún mejor, es muy aconsejable darle latas de alta calidad, que no contengan cereales ni subproductos, pues estas contienen un alto porcentaje de proteína animal que lo mantendrá bien alimentado, y suficiente agua para evitar que se deshidrate.
Si no quiere comer, hay que probar de calentarle un poco el contenido de la lata en el microondas, o incluso probar con otros alimentos, como Dieta Yum para gatos, o carne cocinada (sin hueso).
Prueba a templar la comida húmeda unos segundos para potenciar su aroma, ofrecer texturas muy jugosas e incluso potitos 100% carne sin cebolla/ajo. En convalecencia puede ayudar pienso de cachorro por su extra de energía. Ofrece tomas pequeñas y frecuentes y mantén siempre algo de comida disponible.
Cuida la hidratación con agua fresca y, si lo aconseja el veterinario, caldos sin sal. Evita ayunos prolongados: en gatos, más de 24-48 horas sin comer aumenta el riesgo de lipidosis hepática.

Espero que estos consejos te sirvan para que tu peludo vaya mejorando
Dietas específicas según diagnóstico
- Renal: control de fósforo y sodio, proteína ajustada, omega 3 y vitaminas B.
- Diabetes: alta en proteína y fibra, baja en carbohidratos y grasas para estabilizar glucosa.
- Digestiva: alta digestibilidad, grasa moderada; temporalmente pueden usarse comidas suaves pautadas por el veterinario.
Si el gato sigue sin comer, diferencia entre inapetencia (no quiere) e incapacidad (quiere y no puede). El veterinario decidirá pruebas (analíticas, imagen) y, si procede, alimentación asistida o por sonda y manejo con estimulantes del apetito bajo prescripción.
Cuidar el entorno, elegir alimentos palatables y seguir las pautas veterinarias marca la diferencia: con paciencia y control del estrés, la mayoría de gatos convalecientes recuperan antes el apetito y la energía.