Con la llegada del otoño se pueden avecinar también problemas de salud para nuestro querido gato, sobretodo si es muy sensible al frío. Durante estos meses y hasta que las temperaturas vuelvan a subir, lo veremos que busca cualquier rincón donde pueda sentirse bien: debajo de las mantas, cerca de una estufa, en nuestro regazo… Cuando el ambiente es frío, húmedo o ventoso, el riesgo de que disminuya la temperatura corporal del felino aumenta, y es entonces cuando puede aparecer la hipotermia.
Si nos descuidamos, la temperatura corporal del felino podría bajar peligrosamente, causándole una hipotermia. ¿Qué hacer en estos casos? Es fundamental conocer qué es exactamente la hipotermia en gatos, cuáles son sus causas, cómo reconocer sus síntomas y qué pasos seguir para ofrecerle unos primeros auxilios seguros mientras acudimos al veterinario.
¿Qué es la hipotermia en gatos y cuál es su temperatura normal?

La temperatura corporal de un gato adulto sano se sitúa normalmente entre 38 y 39 grados centígrados. Tradicionalmente, y de forma práctica en muchos hogares, se cita 38ºC como referencia habitual en adultos sanos. Hablamos de hipotermia cuando la temperatura baja por debajo de esos valores fisiológicos y, en especial, cuando desciende por debajo de los 37,5-37 grados. A partir de los 36ºC la situación empieza a ser peligrosa y, si continúa bajando hacia los 33ºC o menos, puede comprometer seriamente la vida del animal.
En el caso de que el gato esté en el exterior y se ponga a llover, o si accidentalmente somos nosotros quienes lo mojamos, su cuerpo comenzará a quemar rápidamente sus reservas de energía para intentar mantener la temperatura interna. Esto no supondrá un problema si lo secamos inmediatamente y lo llevamos a un lugar cálido, pero si no lo hacemos, de 38ºC podría pasar a tener 36ºC en poco tiempo, lo que significa que tendría hipotermia.
Además de la exposición directa al frío, hay factores que hacen que un gato sea más vulnerable, como ser muy joven o muy mayor, tener el pelaje corto o poco denso, estar muy delgado, padecer enfermedades metabólicas (por ejemplo, problemas hormonales) o encontrarse en recuperación tras una cirugía o anestesia. Todos estos aspectos reducen su capacidad para producir y conservar calor.
Causas frecuentes de hipotermia en gatos

La hipotermia en gatos no siempre se debe solo al frío ambiental. Existen varias causas o situaciones que pueden desencadenarla o favorecer su aparición. Conocerlas ayuda a prevenir episodios peligrosos:
- Exposición prolongada al frío: gatos que pasan muchas horas en la calle, en terrazas o patios sin refugio adecuado, especialmente con viento, lluvia o nieve.
- Contacto con agua fría: baños, caídas en charcos, piscinas o fuentes, o lluvia intensa que empapa el pelaje y acelera la pérdida de calor.
- Neonatos y geriátricos: gatitos muy pequeños y gatos ancianos tienen peor capacidad de termorregulación y pierden calor con rapidez.
- Enfermedades crónicas: trastornos metabólicos, cardiacos o sistémicos que disminuyen la producción de calor o la circulación sanguínea periférica.
- Postoperatorio y anestesia: durante y después de una cirugía, los fármacos anestésicos, el rasurado, la exposición de la piel y órganos al aire y la administración de fluidos no atemperados facilitan un descenso rápido de la temperatura corporal.
- Desnutrición o delgadez extrema: un gato con escasa masa muscular y poca grasa corporal tiene menos “aislante” y menos reservas energéticas para producir calor.
Siempre que uno o varios de estos factores estén presentes, conviene vigilar al gato de cerca y proporcionarle un ambiente especialmente confortable y protegido.
Síntomas de hipotermia en gatos

Los síntomas de la hipotermia en gatos son muy variados y pueden ir desde signos leves hasta manifestaciones muy graves. Es importante fijarse tanto en su comportamiento como en el aspecto físico:
- Temblores y tiritar, especialmente al tocarle el cuerpo, las orejas o las almohadillas.
- Aletargamiento, apatía, menor actividad y ganas de dormir más de lo habitual.
- Desorientación, torpeza al caminar, ataxia o dificultad para coordinar movimientos.
- Rigidez muscular y postura encogida, tratando de conservar calor.
- Respiración lenta y superficial, junto con pulso débil y mucosas más pálidas de lo normal.
- Desmayo o colapso en casos moderados a graves.
- Si la situación es extremadamente grave, puede llegar a producirse coma y muerte.
Si dispones de un termómetro, la medición rectal mostrará una temperatura por debajo de los valores normales, dato que confirma la sospecha. Ante la mínima duda, es preferible actuar como si se tratara de hipotermia y consultar con el veterinario cuanto antes.
Qué hacer en caso de hipotermia en gatos: primeros auxilios
¿Qué hacer? Actuar. Hay que atender al gato de inmediato, secándolo a consciencia si está mojado con toallas secas, y envolviéndolo con una manta para que esté bien protegido del frío. Es esencial que el recalentamiento sea gradual: no se recomienda aplicar fuentes de calor muy intenso directamente sobre la piel, ya que podrían provocar quemaduras o cambios bruscos de temperatura interna.
También es muy recomendable cogerlo en brazos y tenerlo sobre nuestro regazo, pues nuestro calor corporal le ayudará a recuperar su temperatura normal. Podemos colocar, bien protegidas con una toalla, bolsas de agua tibia cerca del tórax o abdomen, siempre comprobando que la temperatura es agradable al tacto. Si el gato está consciente, algo reactivo y el veterinario lo aconseja, una pequeña cantidad de alimento o un poco de azúcar/miel en la encía puede ayudar a compensar la energía que está gastando para producir calor.
Durante todo este proceso, debemos mantener al gato en un lugar tranquilo, sin corrientes de aire y minimizar la manipulación brusca. Monitorizar su estado cada pocos minutos (nivel de conciencia, respiración, color de las mucosas) ayuda a detectar si la situación empeora.
Si no mejorase, o si los síntomas son muy marcados desde el inicio (desmayo, respiración muy lenta, extrema debilidad), deberemos de llevarlo al veterinario lo antes posible, ya que de lo contrario podríamos poner en riesgo su vida. En la clínica podrán administrarle fluidoterapia templada, oxígeno caliente y otros tratamientos de soporte, además de monitorizar su temperatura y su corazón de forma continua.
Cómo prevenir la hipotermia en gatos y cuidarlos en días fríos

Evitar que el gato pase frío es realmente muy sencillo: bastará con dejar que se acurruque donde más le guste y no dejar que salga a la calle si es friolero o si hay previsión de lluvias. Colocar camas mullidas en zonas elevadas, lejos de suelos muy fríos y de corrientes de aire, ayuda a que mantenga mejor el calor corporal. Asimismo, seguro que también disfrutará tumbándose cerca de la calefacción mientras le damos unos cuantos mimos.
En gatos especialmente sensibles, enfermos o de edad avanzada, conviene ofrecer mantas térmicas específicas para animales o camas con efecto iglú que conservan mejor el calor. Es importante revisar que estos dispositivos sean seguros y estén pensados para uso veterinario, evitando mantas eléctricas domésticas que podrían causar quemaduras.
Si tu gato tiene acceso al exterior, asegúrate de que disponga de un refugio seco, aislado del suelo y bien protegido del viento. Una caseta de plástico o madera con mantas secas en su interior puede marcar la diferencia en noches frías. En épocas de bajas temperaturas, limita las salidas a las horas centrales del día, cuando el ambiente es algo más templado.
Durante los meses fríos, también es recomendable vigilar su alimentación y su estado corporal. Un gato con buena condición física y dieta equilibrada dispone de mejores reservas energéticas para mantener la temperatura. Si pertenece a un grupo de riesgo (gatito, anciano, enfermo), consulta con el veterinario si conviene realizar controles más frecuentes o ajustar su manejo en casa.
Con unas medidas preventivas sencillas, una buena observación diaria y una actuación rápida ante los primeros signos, se puede reducir al mínimo el peligro de la hipotermia y ayudar a que nuestro compañero felino disfrute del frío con seguridad y comodidad.
