Otitis en gatos: causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención

  • La otitis en gatos es una inflamación del oído muy frecuente que suele pasar desapercibida porque los felinos disimulan el dolor.
  • Las causas incluyen ácaros, bacterias, hongos, cuerpos extraños, alergias, pólipos, traumatismos y enfermedades inmunitarias o metabólicas.
  • Los principales síntomas son picor, sacudidas de cabeza, mal olor, secreciones, dolor y, en casos graves, pérdida de equilibrio y audición.
  • El diagnóstico y tratamiento siempre deben ser veterinarios, combinando limpieza adecuada, medicación específica y medidas de prevención en casa.

Otitis en gatos

La otitis en los gatos es una enfermedad muy común, pero lo cierto es que a menudo es difícil saber qué le ocurre a nuestro peludo ya que es experto en ocultar el dolor y las molestias que le puede generar. Además, la inflamación del oído en felinos puede presentarse de forma muy sutil, con cambios casi imperceptibles de comportamiento que fácilmente se confunden con manías o costumbres normales del gato.

Por eso, conocer sus síntomas nos servirá para poder percibir mejor lo que le ocurre y qué medidas debemos de de tomar a partir de ahora para que su salud mejore. También es fundamental entender qué tipos de otitis existen, cuáles son sus causas y cómo se diagnostican y se tratan para evitar que se conviertan en un problema crónico o lleguen a afectar al equilibrio y a la audición del animal.

La inflamación del oído en gatos puede afectar a una o a las dos orejas, y aparecer tanto en felinos jóvenes como en adultos. Aunque a menudo se asocia más a los perros, se sabe que muchos gatos desarrollan otitis en algún momento de su vida, especialmente si tienen defensas bajas, viven con otros animales o salen al exterior con frecuencia.

¿Qué es la otitis?

Gato con otitis descansando

La otitis es la inflamación del epitelio del oído, el cual recubre el conducto auditivo y el pabellón auricular. Este recubrimiento interno es muy delicado y, cuando se irrita o se infecta, produce dolor, picor y otros signos que pueden afectar bastante al bienestar del gato.

Aparece sobretodo en gatos que tienen las defensas bajas, ya sea a través del contagio de ácaros del oído o por contacto directo con una zona o animal infestado. De todas formas, también tienes que saber que si el animal sufre un traumatismo o una infección en esa zona podría acabar con esta enfermedad. Los cambios de humedad, un exceso de suciedad o ciertas enfermedades de base también predisponen a que el oído se inflame con más facilidad.

En función de la profundidad a la que llega la inflamación, se habla de distintos tipos de otitis. Esto es importante porque cuanto más interno es el problema, más delicado será el cuadro y mayor puede ser el riesgo de secuelas en el equilibrio o la audición.

Existen tres tipos de otitis:

  • Otitis externa: es la más común y la más fácil de tratar. Afecta al conducto auditivo, desde el pabellón auricular hasta el tímpano. Suele cursar con picor, enrojecimiento y secreciones, y muchas veces es la puerta de entrada a problemas más profundos si no se trata bien.
  • Otitis media: se suele producir cuando la otitis externa no se ha tratado bien o cuando una infección del oído medio asciende desde la nasofaringe. El pabellón auricular se verá muy afectado, y el tímpano se habrá inflamado o incluso roto. En esta fase pueden aparecer signos de dolor intenso y molestias al mover la cabeza o al abrir la boca.
  • Otitis interna: es la inflamación del oído interno y se produce generalmente cuando el gato ha sufrido un traumatismo o porque ha tenido una otitis externa o media mal curadas. En estos casos son frecuentes los problemas de equilibrio, la cabeza ladeada y, en ocasiones, la pérdida de audición en el lado afectado.

En gatos, la otitis suele ser más silenciosa que en perros: el conducto auditivo es más estrecho y profundo, producen menos cera visible y suelen tolerar peor que les manipulen las orejas. Todo esto hace que, a veces, una otitis externa poco llamativa progrese hacia el oído medio sin que el cuidador se dé cuenta.

¿Cuáles son las causas?

Gato rascándose la oreja por otitis

Son muchas las causas de la otitis en los gatos. Algunas son primarias, es decir, por sí mismas son capaces de provocar la inflamación del oído, mientras que otras actúan como factores predisponentes o perpetuantes, favoreciendo que la otitis aparezca o se mantenga en el tiempo.

Veamos cuáles son las más comunes y cómo influyen en la salud auditiva del felino.

  • Ectoparásitos: como el ácaro de la especie Otodectes cynotis, el cual se aloja en orejas, cabeza y cuello. Es una causa muy frecuente de otitis externa, sobre todo en gatos jóvenes o que conviven con otros animales. Provoca un exudado marrón muy oscuro (similar a los posos del café) y un prurito muy intenso. Estos ácaros se contagian con gran facilidad entre gatos del mismo entorno y, si no se tratan, pueden provocar infecciones secundarias por bacterias u hongos.
  • Bacterias y hongos: se trata de microorganismos oportunistas que aprovechan situaciones como el exceso de humedad, presencia de cuerpos extraños, alergias, traumatismos o irritaciones para infestar los oídos del felino. Bacterias como Staphylococcus o Pseudomonas y levaduras como Malassezia spp. pueden causar otitis dolorosas, con mal olor y secreción espesa. En gatos inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas, estas infecciones pueden hacerse recurrentes.
  • Cuerpos extraños: como las espigas por ejemplo. El animal tratará de sacarse ese cuerpo extraño sin éxito normalmente, provocándose una otitis. En estos casos suele verse una otitis unilateral de aparición brusca, con mucha molestia y sacudidas de cabeza intensas. El veterinario debe de extraérselo con las herramientas adecuadas, a menudo bajo sedación para evitar dolor y daños en el tímpano.
  • Traumatismos: si ha sufrido un accidente en el que se ha visto afectada la zona de las orejas, la otitis puede darse. Golpes fuertes, mordiscos en peleas o caídas pueden causar hematomas en el pabellón auricular (otohematomas), rotura del tímpano o inflamación del oído medio e interno.
  • Tumores: si el gato es mayor y suele tener problemas de otitis, probablemente sea por un tumor o por pólipos inflamatorios que obstruyen el canal. Estas masas pueden originarse en el propio oído o en la nasofaringe y extenderse, produciendo otitis crónica, secreción persistente y, a veces, estornudos o ruidos al respirar.
  • Enfermedades inmunitarias: debido a que estas enfermedades debilitan el sistema inmune, los microorganismos oportunistas aprovechan la ocasión para infestar los oídos del gato. También hay patologías cutáneas de base inmunomediada (como ciertas dermatitis o enfermedades de las glándulas sebáceas) que provocan alteraciones en la producción de cerumen y predisponen a la inflamación del canal auditivo.
  • Pólipos nasofaríngeos: son proliferaciones anormales que se detectan en el oído medio, en el conducto auditivo y en la mucosa nasofaríngea. Suelen verse sobre todo en gatos jóvenes y pueden causar otitis unilateral crónica, ronquidos, dificultad para tragar o respiración ruidosa. En muchos casos, el tratamiento definitivo es quirúrgico.
  • Alergias y problemas de piel: aunque en gatos son algo menos frecuentes que en perros, las alergias alimentarias o ambientales pueden manifestarse con otitis recurrentes, a menudo bilaterales y sin infección evidente al principio. Con el tiempo, la inflamación constante favorece la colonización por bacterias y hongos y complica el cuadro.
  • Problemas metabólicos y endocrinos: enfermedades como alteraciones de la tiroides u otros trastornos hormonales pueden modificar la calidad de la piel y del cerumen del oído, lo que facilita la aparición de infecciones.
  • Otras causas: problemas como la sarna u otro tipo de enfermedades, como las metabólicas o las endocrinas, pueden causar otitis. También una higiene inadecuada (tanto por exceso como por defecto) y el uso de productos irritantes pueden dañar el epitelio del canal auditivo y abrir la puerta a una inflamación persistente.

Además de estas causas, hay factores que por sí mismos no provocan otitis pero sí aumentan el riesgo, como ciertos rasgos anatómicos del pabellón auricular, la vida en exteriores con exposición a espigas y parásitos, o la costumbre de bañar al gato con agua que entra en los oídos y se queda retenida.

¿Cuáles son los síntomas?

Síntomas de otitis en gatos

Los síntomas de la otitis en los gatos son los siguientes, aunque no siempre aparecerán todos a la vez ni con la misma intensidad. A menudo, los signos clínicos dependen de la causa concreta, del tipo de otitis (externa, media o interna) y del carácter del propio gato, que puede mostrar el dolor de forma más o menos evidente.

  • Dolor en la zona, que se manifiesta como incomodidad al tocarle las orejas, rechazo a las caricias en la cabeza o incluso maullidos y agresividad si se intenta manipular la zona.
  • Sacudidas de la cabeza, desde movimientos leves y ocasionales hasta sacudidas fuertes y repetidas, como si intentara expulsar algo del interior del oído.
  • Inclinación de la cabeza hacia el lado afectado. Este signo puede ser leve en una otitis externa, pero muy marcado si la inflamación ha llegado al oído medio o interno.
  • Enrojecimiento e hinchazón de la zona de las orejas, visible especialmente en la parte interna del pabellón auricular y en la entrada del conducto auditivo. La piel puede verse más caliente al tacto.
  • Prurito que puede ir de moderado a severo, con rascados frecuentes usando las patas traseras o frotando la cabeza contra muebles, alfombras o el suelo.
  • Pérdida de audición, que en casa se nota como falta de respuesta a sonidos que antes reconocía, no acudir cuando lo llamas o sobresaltarse solo cuando el estímulo está muy cerca.
  • Mal olor en los oídos, uno de los signos más claros de infección por bacterias u hongos. El olor puede ser rancio, agrio o muy intenso incluso a cierta distancia.
  • Presencia de ácaros en los oídos, visible a veces como una secreción oscura, seca y granulosa que recuerda a posos de café repartidos por todo el pabellón auricular.
  • Pérdida de pelo en las zonas afectadas debido al excesivo rascado, con aparición de pequeñas heridas, costras o zonas irritadas alrededor de las orejas y en el cuello.
  • Irritación y exudación de la zona afectada, con secreciones que pueden ser serosas, amarillentas, marrones o con restos secos adheridos a la piel.

En casos más avanzados, cuando la otitis afecta al oído medio o interno, también pueden aparecer:

  • Alteraciones del equilibrio, con dificultad para caminar recto, caídas hacia un lado o movimientos descoordinados.
  • Cabeza muy ladeada de forma constante, lo que indica afectación del sistema vestibular.
  • Nistagmo (movimientos rápidos e involuntarios de los ojos), que el propietario suele notar como unos ojos que se mueven de un lado a otro sin control.
  • Apatía, falta de apetito o mal humor, ya que el dolor continuo y la presión dentro del oído son muy molestos.

Un gato que deja de tolerar que le toquen la cabeza, se esconde más, o se muestra inusualmente irritable, puede estar comenzando una otitis aunque el oído parezca limpio a simple vista. Por eso, ante cualquier cambio de comportamiento mantenido, conviene revisar las orejas o acudir al veterinario.

Diagnóstico de la otitis en gatos

Revisión veterinaria de orejas de gato

El diagnóstico de la otitis en gatos dependerá mucho de la causa, pero siempre debe partir de una exploración veterinaria completa. Lo primero que tenemos que hacer cuando sospechamos que algo no va bien es llevarlo al veterinario para que lo examine y nos diga qué es lo que tenemos que hacer. Nunca, y esto es muy importante, hay que darle un medicamento al peludo sin antes haberlo consultado con un profesional.

El modo de proceder habitual en la clínica incluye varios pasos:

  • Historia clínica detallada: el veterinario preguntará desde cuándo notas los síntomas, si han aparecido de forma repentina o progresiva, si el gato sale al exterior, convive con otros animales, se ha bañado recientemente o tiene antecedentes de alergias u otras enfermedades.
  • Exploración física general: para valorar el estado global del gato, su temperatura, nivel de hidratación y descartar otros problemas que puedan estar relacionados, como enfermedades cutáneas generalizadas o signos neurológicos.
  • Revisión de pabellones y conductos auditivos: se valora la presencia de dolor, secreción, mal olor, enrojecimiento, costras o otohematomas. También se palpa la zona del cuello y la nasofaringe en busca de pólipos o masas que puedan estar contribuyendo a la otitis.
  • Otoscopia: con ayuda de un otoscopio (un instrumento con luz y lentes de aumento) se observa el interior del conducto y el estado del tímpano. En gatos nerviosos o cuando la otitis es muy dolorosa, puede requerir sedación ligera para evitar estrés y permitir una exploración completa y segura.
  • Citología ótica: se toma una muestra del contenido del oído con un bastoncillo o hisopo, se extiende en un portaobjetos y se observa al microscopio. Esto permite identificar bacterias, levaduras y ácaros, así como valorar la cantidad de células inflamatorias presentes.

En otitis recurrentes, muy graves o que no responden como deberían al tratamiento, pueden ser necesarias pruebas complementarias:

  • Cultivo y antibiograma de la secreción del oído, para saber exactamente qué bacteria está causando el problema y qué antibióticos son los más eficaces.
  • Pruebas de alergia o dietas de eliminación si se sospecha una base alérgica (alimentaria o ambiental) de las otitis crónicas.
  • Radiografías o tomografía computarizada de cráneo cuando hay sospecha de otitis media, pólipos, tumores o signos neurológicos.
  • Biopsias del canal auditivo o del pabellón auricular si se observan masas, lesiones proliferativas o cambios graves en la piel.

Conviene recordar que en el gato es normal encontrar algo de cerumen en el oído, e incluso pequeñas cantidades de Malassezia o bacterias, sin que haya enfermedad. Por eso, la interpretación de las pruebas siempre debe hacerla el veterinario, que valorará si lo que se observa se corresponde o no con una otitis.

¿Cómo se trata?

Tratamiento de otitis en gatos

El tratamiento de la otitis en gatos dependerá mucho de la causa que la ha provocado, del tipo de otitis y del estado general del animal. Por este motivo, lo primero que tenemos que hacer es llevarlo al veterinario para que lo examine y nos diga qué es lo que tenemos que hacer. Nunca, insistimos, hay que darle un medicamento al peludo sin antes haberlo consultado con un profesional, ya que algunos productos pueden ser ototóxicos si el tímpano está dañado o no son adecuados para todos los tipos de infección.

En la mayoría de los casos, el tratamiento combina una limpieza adecuada del canal auditivo con la administración de medicamentos tópicos (en gotas o gel) y, cuando es necesario, fármacos por vía oral para controlar el dolor, la inflamación o las infecciones profundas.

Así, su modo de proceder será, a grandes rasgos:

  • Cuerpos extraños: si el gato tiene algún cuerpo extraño, se lo retirará con herramientas adecuadas, generalmente bajo sedación para evitar movimientos bruscos y proteger el tímpano. Luego en casa nosotros lo trataremos con medicamentos óticos como nos haya dicho el veterinario para reducir la inflamación y prevenir complicaciones.
  • Bacterias: se lo limpiará con agua o suero fisiológico y luego nos recomendará un colirio o gotas óticas específicas con antibióticos. En casos graves, recurrentes o con afectación del oído medio, puede ser necesario añadir antibióticos por vía oral durante un tiempo más prolongado.
  • Hongos: si tiene hongos, nos recetará el producto fungicida adecuado, en forma de gotas óticas y, en ocasiones, con tratamiento sistémico de apoyo si el problema es muy persistente o el gato tiene las defensas bajas.
  • Ectoparásitos: nos recomendará un antiparasitario (como una pipeta con selamectina, moxidectina, sarolaner u otras moléculas eficaces frente a Otodectes) y un colirio específico acaricida si lo considera necesario. Además, tendremos que darle antiinflamatorios para reducir la inflamación y para aliviar el dolor, y tratar a todos los gatos del entorno para evitar reinfestaciones.

En todos los casos, la limpieza de los oídos es una parte clave del tratamiento, pero debe hacerse siempre con productos específicos para gatos y siguiendo las indicaciones del veterinario. Un exceso de limpieza o el uso de soluciones irritantes puede empeorar la inflamación o predisponer a nuevas otitis.

En otitis crónicas, otitis medias o cuando se detectan pólipos, tumores u otras masas dentro del canal auditivo, el profesional puede recomendar un tratamiento quirúrgico. Estas cirugías buscan eliminar el tejido que está obstruyendo o inflamando el oído y, en algunos casos, abrir o drenar el oído medio para resolver la infección.

Sea cual sea el tratamiento pautado, es fundamental:

  • Aplicar la medicación exactamente como se indica, sin espaciar ni suspender las dosis antes de tiempo aunque el gato parezca mejor.
  • Acudir a las revisiones programadas para que el veterinario compruebe si el oído ha quedado totalmente limpio y sano.
  • No reutilizar productos que sobraron de otras otitis sin diagnóstico, ya que no todas las infecciones se tratan igual y un producto inadecuado puede agravar la situación.

¿Debe llevar collar isabelino?

Seguramente sí. Por propia experiencia sé que el gato ODIA tener que llevar un collar isabelino, pero es muy importante que lo lleve si el veterinario nos lo ha aconsejado ya que así no se rascará la oreja y esta podrá curarse mucho mejor. El collar evita que el gato se haga heridas al rascarse, que se arranque costras o que se quite la medicación inmediatamente después de aplicarla.

Productos como feliway (puedes comprarlo No products found.) y estar todo el tiempo posible con él le ayudarán a sentirse algo más cómodo. Mantener un ambiente tranquilo y predecible, con rutinas estables, también ayuda a reducir el estrés añadido que suponen las visitas al veterinario, la manipulación de las orejas y el uso del collar isabelino.

¿Se puede prevenir la otitis en los gatos?

Prevención de otitis en gatos

No del todo, pero sí que podemos hacer varias cosas para reducir el riesgo de que aparezca o se repita. La prevención se basa en una buena higiene, en la observación periódica de las orejas y en mantener al gato con un sistema inmunitario fuerte y una buena salud general.

  • Llevar al gato al veterinario una vez al año a que lo revisen. En esas visitas se puede aprovechar para revisar el estado de los oídos, especialmente en gatos que ya han sufrido otitis previamente o que tienen alergias u otras enfermedades crónicas.
  • Limpiarle los oídos con una gasa estéril humedecida con suero fisiológico, quitando la suciedad solo de la oreja externa, es decir, del pabellón auricular. No hay que usar bastoncillos puesto que estos podrían romper el tímpano o empujar la suciedad hacia el interior, empeorando el problema.
  • No bañar al gato. No lo necesita (exceptuando si es muy mayor y/o se ha ensuciado mucho). Si se hace, tenemos que acordarnos de retirar el agua que se haya acumulado en el interior de los oídos con unos algodoncitos untados en un poco de vaselina. Para retirar los residuos de vaselina usaremos una gasa estéril envuelta en un dedo. Evitar que el agua entre en el conducto auditivo y secar bien la zona después del baño ayuda a que no se cree un ambiente húmedo favorable para bacterias y hongos.

Además de estas medidas básicas, es recomendable:

  • Revisar las orejas con cierta regularidad, sobre todo en gatos que salen al exterior o conviven con otros animales, para detectar a tiempo cambios de color, mal olor o secreciones anormales.
  • Usar antiparasitarios adecuados de forma regular para controlar pulgas, garrapatas y ácaros, especialmente en gatos de vida semi-exterior o refugios con muchos animales.
  • Cuidar la alimentación y la salud general, ya que un gato con buenas defensas tendrá menos probabilidades de desarrollar infecciones persistentes. Dietas de calidad, buena hidratación, control del estrés y revisiones periódicas son aliados importantes.
  • No abusar de la limpieza del oído: los limpiadores óticos deben usarse cuando realmente hay suciedad visible o siguiendo una pauta indicada por el veterinario. Limpiar de más puede alterar el equilibrio natural del canal auditivo.

Conocer bien a nuestro gato, observar cómo se comporta y cómo son sus orejas cuando está sano es una ayuda enorme para identificar cualquier cambio temprano y poder actuar antes de que la otitis se complique o cause secuelas. Ante la mínima duda, consultar con el veterinario es siempre la opción más segura para que nuestro peludo recupere pronto su bienestar auditivo.

Espero que te haya sido de utilidad 


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