Cuando empezamos a convivir con un gato una de las primeras cosas, sino la primera, que tenemos que hacer es proporcionarle un bebedero con agua limpia que esté siempre lleno de agua limpia y fresca. Para poder mantenerse hidratado y, por consiguiente, estar vivo, este preciado líquido es esencial para todas las funciones de su organismo: riñones, corazón, digestión, articulaciones, piel, pelaje… Sin embargo, hay que tener en cuenta que tanto si bebe poca agua como si lo hace en exceso, podría tener problemas de salud importantes.
En este artículo te voy a contar con todo detalle cómo hidratar a los gatos, por qué a veces beben tan poco, qué señales indican deshidratación, qué enfermedades se relacionan con una hidratación incorrecta y qué puedes hacer en casa para que tu felino beba la cantidad adecuada cada día.
El gato bebe poca agua

Esto hay que tenerlo siempre presente: este felino no es un gran bebedor de agua de manera natural. Al ser originario de los desiertos cálidos y descender de especies como Felis lybica, está acostumbrado a no encontrarla disponible en abundancia. Su organismo se ha adaptado para conservar al máximo cada gota y concentrar mucho la orina.
Entonces, ¿cómo se mantiene hidratado en la naturaleza? La respuesta en realidad es sencilla: gracias a los animales que caza. Las presas frescas (roedores, pequeños pájaros, reptiles) contienen entre un 60% y un 80% de agua, así que el gato salvaje obtiene la mayor parte de su hidratación directamente a través de la comida y apenas necesita beber agua de forma adicional.
Aunque si bien es cierto que no siempre tiene éxito, al ser un peludo más bien pequeño no tiene necesidad de comer (ni, por lo tanto, de beber) grandes cantidades. Lo que ha ocurrido en las últimas décadas es que hemos pasado de tener el gato en el campo donde podía cazar, a convivir con él dentro de casa. Además, su alimentación también ha cambiado: si antes cazaba, ahora obtiene en la mayoría de los casos todas las proteínas que necesita gracias a un pienso, que puede ser húmedo o, más comúnmente, seco.
El pienso o las latas fueron un gran invento para nosotros: sólo se tienen que abrir y servir. Pero no es la comida más natural para un gato; ni siquiera el pienso de mejor calidad podría compararse con una presa cazada por el propio animal en términos de humedad y estructura nutricional completa. Obviamente, nadie (o casi nadie) quiere tener ratones frescos en la nevera, pero eso no quita que no se le pueda dar otro tipo de carne fresca apta para consumo humano, como la de pollo por ejemplo, que venden en las carnicerías, siempre siguiendo las pautas del veterinario.
Dándole una dieta casera y natural bien formulada, o combinando buen pienso con comida húmeda de calidad, nos aseguraremos de que ingiere la cantidad de agua que necesita de forma mucho más parecida a la que tendría en libertad. Sin embargo, no todos los tutores pueden o quieren optar por una dieta casera, y muchos gatos están muy acostumbrados al pienso seco.
Entonces, ¿qué ocurre si está muy acostumbrado al pienso o si no queremos (o no podemos) darle comida casera? ¿Cómo mantenerlo hidratado en un entorno doméstico donde su alimentación se basa sobre todo en pienso seco y no muestra mucha sed?
Cuánta agua debe beber un gato al día

El gato necesita beber entre 50 y 100 ml de agua por cada kilo de peso corporal al día para mantenerse correctamente hidratado. Esta cifra incluye tanto el agua directa del bebedero como la que obtiene a través de la comida.
- Gato de 3 kg: necesita alrededor de 150 a 300 ml de agua al día.
- Gato de 4 kg: necesita alrededor de 200 a 400 ml de agua al día.
- Gato de 5 kg: necesita alrededor de 250 a 500 ml de agua al día.
Durante los periodos de más calor o si el gato se ejercita mucho (por ejemplo, si es muy juguetón), debería acercarse a las cantidades más altas del rango, siendo muy recomendable que llegue al menos a unos 70-80 ml/kg. Los gatos que comen exclusivamente pienso seco necesitarán beber más agua del bebedero, mientras que los que toman mucha comida húmeda obtendrán gran parte de esa cantidad a través del alimento.
El problema es que algunos gatos muestran poca predisposición a beber agua directa y su carácter tiquismiquis hace que cualquier detalle del bebedero, la ubicación o incluso el sabor del agua influya en su consumo. Por eso, a menudo habrá que ingeniárselas para que ingieran toda el agua que necesitan. Y esto puede no resultar nada fácil. Puedes consultar por qué ocurre esto en mi gato bebe no toma agua.
Consejos para mantener hidratado al gato

Para mantener bien hidratado a tu felino es importante actuar en diferentes frentes: tipo de comida, presentación del agua, entorno y rutinas. A continuación tienes una guía muy completa con estrategias efectivas que puedes combinar entre sí.
Dale comida húmeda con regularidad
Es el primer consejo que te doy y uno de los más efectivos. La comida húmeda (latas, sobres o pouches) suele tener alrededor de un 70-80% de humedad, mientras que la seca (pienso seco) suele tener alrededor de un 8-10% de agua. La diferencia es muy grande, de modo que al menos durante el verano es muy aconsejable darle una o dos latas al día, ajustando siempre la cantidad total de alimento a sus necesidades calóricas para evitar sobrepeso.
Así, se mantendrá correctamente hidratado y, además, muchos gatos muestran un mayor apetito por las texturas jugosas y los aromas intensos de la comida húmeda. Para los gatos con tendencia a problemas urinarios o renales, esta medida puede marcar un antes y un después en su bienestar.
Combina alimentación seca con la húmeda de forma planificada
La alimentación seca es práctica y suele ser bien aceptada, pero contiene muy poca agua. Una buena estrategia es utilizar el pienso como base, sobre todo si tu gato lo tolera bien, y complementar a diario con una ración de comida húmeda de calidad para aumentar su ingesta de líquidos.
Puedes, por ejemplo: prácticas sencillas.
- Ofrecer pienso por la mañana y comida húmeda por la noche.
- Repartir pequeñas raciones de latas o sobres a lo largo del día si tu gato es muy glotón.
- Usar la comida húmeda como “extra hidratante” en días especialmente calurosos o si ha estado más activo.
Remoja su comida con agua o caldo
Teniendo en cuenta que las latas pueden salir caras, si quieres ahorrar un poco de dinero puedes remojar su pienso con agua o incluso con caldo de pollo o pescado casero sin sal ni condimentos (y sin huesos ni espinas). De esta forma:
- El olor se intensifica y resulta más apetecible para muchos gatos.
- Aumentas la cantidad de líquido que ingiere sin cambiarle radicalmente el alimento.
- La hidratación extra ayuda a proteger riñones y vías urinarias.
Empieza con poca cantidad de agua, apenas lo justo para humedecer la superficie, e incrementa de forma gradual para que tu gato se adapte a la nueva textura. Algunos gatos prefieren el pienso crujiente, así que tendrás que encontrar el punto intermedio que mejor acepte.
Ofrece sopas y caldos caseros apropiados
Otra alternativa muy útil es preparar caldos ligeros de pollo, pavo o pescado sin sal, sin cebolla, sin ajo y sin especias, ya que todos estos ingredientes pueden ser dañinos para los gatos. Una vez colado y enfriado, puedes:
- Servir un pequeño cuenco de caldo tibio a modo de premio hidratante.
- Mezclar una pequeña cantidad con su comida húmeda para aumentar la humedad.
- Usarlo para aromatizar el agua si tu gato es muy poco bebedor.
Es importante no abusar de estas preparaciones y mantener siempre una dieta equilibrada. El caldo es un apoyo, no un sustituto de una alimentación completa y balanceada.
Snacks hidratantes, gelatinas y hielo rallado
Existen en el mercado snacks y gelatinas para gatos especialmente formulados con un alto contenido en agua. Estos productos, siempre que sean de buena calidad y adecuados para su edad y estado de salud, pueden ayudarte a sumar algo de hidratación extra.
En casa también puedes recurrir a opciones sencillas como:
- Raspado de hielo: hielo triturado o rallado que el gato pueda lamer de forma gradual, muy útil en días de calor intenso.
- Pequeños cubitos de caldo casero congelado, siempre sin sal ni condimentos, que se deshagan poco a poco.
Ofrece estas opciones con moderación, observando siempre la reacción de tu gato y evitando cambios bruscos de temperatura en animales muy sensibles.
Cambia su bebedero por una fuente
Al gato no le suele gustar mucho beber agua estancada. Una manera muy efectiva para conseguir que beba es comprarle una fuente para gatos. Muchos felinos prefieren instintivamente el agua en movimiento, porque en la naturaleza el agua corriente suele ser más segura que el agua estancada.
Las fuentes modernas para gatos:
- Mantienen el agua en circulación constante, lo que la mantiene más fresca y oxigenada.
- Suelen incorporar filtros que retienen pelos, polvo y partículas.
- Resultan un estímulo visual y sonoro que llama la atención del gato y lo anima a beber más.
Las hay de muchas formas: de cascada, de flor, con surtidores ajustables… y su precio no es tan alto como podrías pensar (las más económicas salen por unos 20-25 euros). Con el agua en continuo movimiento, es muy frecuente que el gato aumente claramente su consumo de agua. Eso sí, deberás limpiar la fuente y la bomba con regularidad para evitar acumulaciones de cal o bacterias.
¿Existe alguna alternativa a las fuentes? Si en estos momentos no puedes gastar ese dinero, lo que puedes hacer (y de hecho, debes) es cambiarle el agua con frecuencia, como mínimo una vez al día. Si tienes más gatos o si hace mucho calor, es recomendable cambiarla dos veces o incluso tres al día.
Esa agua no la tires: puedes ir rellenando botellas y usarla para regar las plantas, limpiar el suelo y/o los muebles, o para rellenar si tienes un acuario o pecera (quitándole previamente la suciedad que pueda haber caído cuando estaba en el bebedero).
Elige bien el recipiente y su material
Otro aspecto que puede motivar su resistencia a beber agua está asociado con el material del bebedero. Algunos gatos rechazan los cuencos de plástico porque pueden retener olores y sabores que ellos detectan con facilidad.
Las mejores opciones suelen ser:
- Acero inoxidable: muy higiénico, fácil de limpiar y no retiene olores.
- Cerámica o porcelana: suele mantener mejor la temperatura y es agradable para muchos gatos.
- Vidrio grueso, si está bien fijado y no se rompe fácilmente.
Además del material, importa el tamaño y forma. Muchos gatos prefieren recipientes anchos y poco profundos, en los que sus bigotes no toquen demasiado los bordes, ya que esto puede resultarles molesto. Intenta que el cuenco sea lo bastante amplio para que beba sin rozar apenas los bordes con los bigotes.
Colocación del agua en casa
La ubicación de los bebederos influye mucho en el consumo. Para animar a tu gato a beber más, ten en cuenta estos puntos:
- Coloca varios bebederos en diferentes habitaciones, sobre todo donde suela pasar más tiempo.
- Evita situar el agua junto a la bandeja de arena, ya que muchos gatos lo consideran poco higiénico.
- No coloques siempre el bebedero pegado al comedero; hay gatos que prefieren beber en un lugar distinto al que comen.
- Procura que el bebedero esté en una zona tranquila, sin paso constante de personas ni ruidos fuertes.
- Mantén el agua lejos de la luz directa del sol para conservarla más fresca.
Calidad y tipo de agua
En general, el tipo de agua no es tan relevante como su calidad. A muchos gatos les gusta el agua corriente, y así lo demuestran cuando suben al lavabo para beber las gotas que caen del grifo. Si en tu zona el agua del grifo tiene un sabor muy fuerte a cloro o minerales, puedes probar con:
- Agua del grifo reposada durante unas horas en una jarra limpia.
- Agua filtrada mediante filtros domésticos.
- Agua embotellada, si el veterinario lo considera conveniente.
Lo más importante es que el agua sea segura, limpia y fresca. Cambiarla a diario y lavar el bebedero con regularidad evita la acumulación de biofilm (una capa de bacterias y suciedad) que puede alterar el sabor y la seguridad del agua.
Estimula su sed mediante el juego y la rutina
La actividad física también puede aumentar la necesidad de beber. Jugar a diario con tu gato con cañas, pelotas o juguetes interactivos:
- Favorece que tenga más sed después de la sesión de juego.
- Ayuda a mantener un peso saludable, reduciendo el riesgo de enfermedades asociadas.
- Permite que observes de cerca sus hábitos de hidratación y cualquier cambio llamativo.
Muchos gatos también tienen momentos de mayor consumo para beber, como después de comer o al levantarse de una siesta. Aprovecha esos momentos para ofrecerles agua muy fresca y, si hace calor, añadir un par de cubitos de hielo para mantener la temperatura agradable (sin que esté excesivamente fría).
¿Cómo saber si mi gato está deshidratado?

La deshidratación es un problema muy serio que requiere atención urgente. Especialmente durante la temporada de calor hay que estar muy pendientes del gato para poder actuar a tiempo. Detectarla no siempre es sencillo, porque los gatos son expertos en ocultar el malestar, pero existen señales claras y algunas pruebas sencillas que puedes hacer en casa.
Si ha bebido poca agua o ha perdido líquido por vómitos, diarrea, fiebre o golpes de calor, el peludo puede mostrar los siguientes síntomas:
- Encías secas y pegajosas al tacto, con menos brillo de lo normal.
- Baja elasticidad de la piel: si al levantarle un poco (no más de 3 o 4 cm) la piel del pescuezo (la zona entre el cuello y los hombros) tarda más de dos segundos en volver a su estado normal, es porque le falta hidratación. En gatos mayores u obesos esta prueba puede ser menos fiable, pero sigue siendo una referencia.
- Ojos hundidos y algo secos. En casos avanzados, pueden tener el tercer párpado visible.
- Patas frías al tacto y temperatura corporal más baja de lo normal en situaciones graves.
- Letargia, apatía y menor interacción con el entorno.
- Disminución de la producción de orina o orina muy concentrada y de olor intenso.
Para valorar la gravedad, también puedes observar si el gato:
- Come menos o rechaza totalmente la comida.
- Vomita o tiene diarrea, lo que acelera la pérdida de líquidos.
- Respira con la boca abierta y parece sobrecalentado.
Si muestra cualquiera de estos síntomas, hay que llevarlo al veterinario cuanto antes. Allí le podrán realizar pruebas más precisas (análisis de sangre, de orina, medición de electrolitos) y determinar el grado de deshidratación.
Qué hacer si mi gato está deshidratado
Si sospechas que tu gato está deshidratado, lo primero es valorar la gravedad y si se trata de una situación leve o grave:
- En casos leves, sin vómitos constantes y en los que el gato todavía puede beber por sí mismo, pon inmediatamente agua fresca a su disposición y ofrécele también comida húmeda en pequeñas cantidades, para sumar líquido de forma progresiva.
- En casos moderados o graves (letargia marcada, vómitos, encías muy secas, ojos hundidos, respiración con la boca abierta), la prioridad es acudir de forma urgente al veterinario.
Nunca intentes forzar grandes volúmenes de agua de golpe en un gato deshidratado, ya que podrías provocar vómitos adicionales y empeorar su estado. El profesional será quien decida si es necesario administrar suero intravenoso o subcutáneo y qué tratamiento complementario precisa (fármacos antieméticos, protectores gástricos, analgésicos, antibióticos, etc.).
Fallo renal en gatos, un problema causado por la incorrecta hidratación

Si un gato no se mantiene adecuadamente hidratado tiene más probabilidades de padecer problemas renales, siendo muy común la insuficiencia renal felina. Aunque puede aparecer por otras causas (como la vejez, enfermedades infecciosas, tóxicos o alteraciones inmunológicas), si no bebe lo suficiente los riñones trabajan constantemente con orina muy concentrada y pueden empezar a fallar de un momento a otro.
Esta es una enfermedad que se caracteriza por el deterioro progresivo de dichos órganos. Los riñones de un gato sano eliminan las toxinas de la sangre, regulan el equilibrio de agua y electrolitos, y ayudan a mantener una presión arterial adecuada. Cuando empiezan a fallar, podrás ver que el peludo muestra estos síntomas:
- Bebe y orina más de lo normal (poliuria y polidipsia).
- Pierde apetito y peso de forma gradual.
- Vomita, primero de manera esporádica y después con mayor frecuencia.
- Presenta letargia, duerme más de lo habitual y reduce su actividad.
- Puede tener mal aliento, úlceras orales y pelaje apagado en fases avanzadas.
Lamentablemente, cualquiera de estos síntomas suele aparecer después de que el riñón ya haya empezado a fallar, por lo que hay que estar muy pendientes de cualquier cambio que se produzca tanto en el propio gato como en su rutina (cantidad de orina en la bandeja, sed, apetito, peso…). Una hidratación correcta desde etapas tempranas ayuda a reducir el riesgo de que estas patologías se desarrollen o avancen con rapidez.
Diagnóstico y tratamiento del fallo renal
Si sospechas que tu gato padece un problema renal, debes llevarlo cuanto antes al veterinario para realizarle un análisis de sangre y de orina. Estas pruebas permiten valorar indicadores como la urea, la creatinina, el fósforo o la densidad urinaria, entre otros parámetros, y confirmar si existe insuficiencia renal y en qué estadio se encuentra.
Si finalmente se confirma el diagnóstico, hay que cambiarle la dieta, dándole una comida con un bajo contenido de sal y de fósforo, y que además sea rica en vitaminas del grupo B, antioxidantes, potasio y ácidos grasos omega 3. Muchas marcas ofrecen dietas específicas renales formuladas para reducir la carga de trabajo del riñón.
Este tratamiento en casa se deberá combinar con el tratamiento veterinario, que puede consistir en:
- Administración de fluidos (suero) de forma periódica para mantener la hidratación.
- Medicamentos para controlar la presión arterial si está elevada.
- Fármacos para reducir el fósforo sanguíneo si es necesario.
- Estimulantes del apetito, antieméticos y complejos vitamínicos y minerales.
La insuficiencia renal no siempre se puede curar, pero con un buen control, una hidratación adecuada y revisiones periódicas, muchos gatos pueden mantener una buena calidad de vida durante largos periodos.
Como ves, es muy importante hidratar correctamente a nuestro amigo. De ello dependerá en gran medida su bienestar a corto y largo plazo: un gato con acceso constante a agua limpia y fresca, con una dieta adecuada y con un entorno adaptado a sus preferencias tendrá muchas más posibilidades de disfrutar de una vida larga, activa y saludable.
