Todos aquellos que queremos a los gatos nos gustaría poder acoger a… todos . Son animales que, con un poquito de paciencia y mucho respeto, enseguida te demuestran que son encantadores, muy cariñosos y tiernos. Pero claro, esto es, lamentablemente, imposible.
Cada vez que traemos un nuevo felino a casa, nuestro gasto mensual aumenta. Vacunas, microchip, castraciones, comida de calidad, arena, juguetes, rascadores, visitas veterinarias inesperadas,… por no hablar de que es muy recomendable ir haciendo hucha por si pasara algo grave. Además, hoy hay que tener en cuenta las leyes de bienestar animal y las ordenanzas municipales, que en muchos casos marcan límites de cuántos animales de compañía se pueden tener sin permisos especiales. ¿Cuánto podemos gastar al mes? ¿Realmente nuestros peludos tienen todo lo que necesitan? ¿Cuántos gatos puedo tener en casa?
Entendiendo a los gatos

Los gatos, incluso aquel más tímido, necesitan recibir cariño y atención todos los días de su vida. Esto significa que cada 24 horas tiene que jugar, recibir cariño por parte de su familia, acurrucarse junto a ella mientras descansa, explorar su vivienda para dejar claro que él vive en ella y, en definitiva, comportarse como lo que es: un gato.
Además de afecto, un gato necesita seguridad, estabilidad y control de su territorio. Cuando vive con otros felinos, ese territorio se comparte: si hay demasiados gatos para el espacio disponible o para la personalidad de alguno de ellos, pueden aparecer conflictos, estrés, marcaje con orina, peleas o problemas de salud derivados del estrés crónico.
Antes de decidir si vamos a darle un nuevo compañero o no, es muy importante primero conocerle bien. Si es tímido y/o adulto, lo más recomendable va a ser no aumentar la familia gatuna, ya que de lo contrario lo va a pasar mal. En cambio, si es un gato sociable, y especialmente si es joven (de dos meses a 3 años) seguramente le guste mucho tener a alguien que se le parezca para jugar y hacer travesuras.
También conviene observar si el gato tolera bien los cambios (mudanzas, visitas, ruidos) y cómo reacciona cuando ve otros gatos a través de la ventana o en el transportín en el veterinario. Esa información ayuda a anticipar si la llegada de un nuevo felino será una fuente de bienestar o de conflicto.
Un aspecto clave es entender que cada gato tiene su umbral de socialidad felina: hay gatos que disfrutan de la convivencia con otros, otros que la aceptan sin entusiasmo pero sin conflicto, y algunos que necesitan ser el único gato de la casa para estar realmente tranquilos.
¿Qué dicen las leyes sobre cuántos gatos puedo tener?

Además de lo que es recomendable para el bienestar del gato, existe un marco legal que es importante conocer. En la normativa de bienestar animal a nivel estatal no se fija de manera directa un número concreto de gatos por vivienda, sino que se habla en general de animales de compañía y se remite a lo que determinen las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
Muchas ordenanzas locales y autonómicas ya establecen un máximo de animales de compañía por domicilio, a menudo diferenciando entre perros y gatos, o fijando un límite conjunto. En numerosos municipios españoles se sitúa alrededor de cinco animales de compañía (por ejemplo, suma de perros y gatos) sin necesidad de permisos especiales, aunque la cifra exacta y las condiciones cambian según el lugar.
En otras ciudades se limita a tres gatos o tres perros en viviendas urbanas, o se diferencia entre vivienda urbana y rural, permitiendo un número ligeramente mayor en el medio rural. También puede existir la posibilidad de obtener una autorización especial para convivir con más animales, tras la valoración de las autoridades competentes.
Cuando se supera el límite que marca la normativa local o autonómica, suele exigirse registrarse como núcleo zoológico o solicitar una licencia específica. Los núcleos zoológicos son establecimientos o lugares donde se alojan animales de compañía de forma temporal o permanente (por ejemplo, refugios, residencias, algunos centros de protección, etc.). En el caso de particulares con muchos animales, las autoridades evaluarán sobre todo el bienestar de los gatos y la ausencia de problemas higiénico-sanitarios para el vecindario.
Es importante consultar siempre la ordenanza de tu municipio y la normativa de tu comunidad autónoma para saber el límite concreto que se aplica a tu hogar, ya que es ahí donde se detallan las posibles sanciones, las excepciones y el procedimiento para pedir permisos si se convive con más animales de los permitidos por defecto.
¿Se pueden tener muchos gatos juntos?

Depende de la personalidad de cada uno de ellos, del tiempo que tengamos para dedicarles, del espacio disponible en casa y del dinero que podamos gastar al mes. Cubrir todas las necesidades de un gato supone tener que aprovechar el tiempo libre para estar con él, además de tener que gastar al mes una cierta cantidad de dinero. Tener dos gatos nos obligará a tener que gastar el doble. ¿Podemos permitírnoslo?
Además del coste económico, hay que valorar el espacio físico y el enriquecimiento ambiental. Una vivienda en la que conviven varios gatos debe contar con suficientes recursos repartidos por la casa: areneros (siempre al menos uno por gato y uno extra), comederos, bebederos, rascadores, estanterías o zonas en altura y escondites donde cada gato pueda retirarse cuando lo necesite.
También hay que tener presente el tiempo para la limpieza y la higiene: más gatos implica más arena para cambiar, más superficies que aspirar o barrer, más camas que lavar y un control más riguroso de la desinfección para evitar la propagación de parásitos o enfermedades. Cuando el número de animales supera lo que podemos manejar, aumenta el riesgo de descuidar alguna de estas tareas básicas.
Hay muchos peludos que necesitan ayuda, pero lamentablemente no podemos ayudarlos a todos. No es nada aconsejable tener muchos gatos juntos, porque todos y cada uno de ellos quieren recibir la misma cantidad de cariño y atención, y, como sabemos, sólo tenemos dos manos y un tiempo limitado. Esto es muy triste, pero es la realidad.
Una persona ha de tener sólo el número de gatos que realmente pueda cuidar, ni más ni menos; si tuviera más, los propios peludos sufrirían las consecuencias. Antes de ampliar la familia felina conviene plantearse con honestidad si podremos garantizar atención veterinaria, alimentación adecuada, higiene del hogar y tiempo de calidad para cada uno de ellos, y si cumplimos las condiciones que marca la normativa donde vivimos.


En definitiva, la decisión de cuántos gatos tener en casa debe tomarse siempre desde la responsabilidad: respetando lo que marcan las leyes de tu zona, escuchando las necesidades reales de cada gato y siendo consciente de tus propios límites de tiempo, dinero y energía. Cuando el número se ajusta a lo que puedes cuidar bien, todos ganan: tus gatos viven más tranquilos y tú puedes disfrutar de su compañía sin agobios.