Oficinas cat friendly: ventajas, riesgos y cómo saber si tu gato debería ir a trabajar contigo

  • Las oficinas cat friendly permiten la presencia de gatos, pero deben estar adaptadas a sus necesidades de bienestar, seguridad y territorio.
  • La compañía felina puede reducir estrés, mejorar el ambiente laboral y aportar valor a la empresa, siempre que el gato sea sociable y se sienta seguro.
  • Es imprescindible evaluar alergias, carácter del gato, posibles daños y contar con protocolos veterinarios y de cuidado diario en la oficina.
  • Antes de llevar a tu gato al trabajo, hay que valorar si realmente se beneficiará del cambio o si estará mejor en casa con un entorno enriquecido.
Gato en la oficina

Imagen – Petnaturals.com

A los que convivimos con gatos nos encantaría poder pasar mucho más tiempo con ellos. Disfrutar de sus dulces miradas, de sus ronroneos… e incluso de sus travesuras. Aunque parezca que no, estos detalles ayudan a reducir el estrés, consiguiendo así que el rendimiento laboral sea mayor y que el día a día resulte mucho más llevadero.

Por eso, poco a poco se empieza a hablar más de las oficinas «cat friendly»; es decir, de aquellos lugares de trabajo cuyos empresarios permiten que sus trabajadores puedan estar acompañados de sus peluditos. Pero, ¿cómo son estos lugares de trabajo? ¿Es realmente recomendable llevar gatos al trabajo? ¿Qué ventajas y qué riesgos tiene para el gato, para las personas y para la empresa?

¿Qué es exactamente una oficina cat friendly?

Una oficina cat friendly es un espacio de trabajo en el que se permite la presencia de gatos de forma habitual, ya sean gatos que viven en la propia oficina o gatos que acompañan a sus cuidadores durante la jornada laboral. Es un tipo concreto de oficina pet-friendly, pero centrada en las necesidades especiales de los felinos, que son animales territoriales, sensibles a los cambios y que necesitan zonas propias para sentirse seguros.

En muchas empresas de referencia en innovación y entornos creativos, las políticas pet-friendly se han ido ampliando poco a poco. Espacios como algunos coworkings, centros de emprendimiento o compañías ligadas al sector animal han demostrado que, con una buena planificación, la presencia de animales puede mejorar el clima laboral y la satisfacción de la plantilla. Sin embargo, con los gatos hay que ir un paso más allá y adaptar el espacio pensando en su bienestar emocional y en la seguridad de todos.

La clave de una verdadera oficina cat friendly no es solo permitir que entren gatos, sino crear unas condiciones adecuadas: zonas tranquilas, escondites, recursos suficientes (comederos, bebederos, rascadores, bandejas), protocolos veterinarios y una política clara de convivencia entre personas y animales.

Gato en oficinas cat friendly

Ventajas de llevar gatos a la oficina

Tener la compañía de tu gato mientras trabajas es una manera muy interesante de conseguir que tu productividad laboral sea mayor. Además, si es un peludo que se siente muy apegado a nosotros, es decir, que si es de aquellos a los que no le gusta nada estar solo y que nos busca constantemente, llevarlo a la oficina podría servir para evitar que el peludo se sienta mal al pasar muchas horas sin nuestra compañía.

Diversos estudios sobre entornos pet-friendly señalan que la presencia de animales puede favorecer la reducción del estrés y la ansiedad, ayudar a disminuir la presión arterial y generar una mayor sensación de calma. Aunque muchas de estas investigaciones se centran en perros, el ronroneo del gato también tiene un conocido efecto relajante, y su presencia puede ayudar a desconectar unos minutos de la rutina, lo que repercute en un mejor estado de ánimo.

Otra ventaja importante es que un ambiente con gatos suele ser más distendido. Ver a un minino pasear entre escritorios, dormir en su camita o jugar con un juguete puede facilitar que las personas se acerquen entre sí, hablen y compartan experiencias. Esto se traduce en una mejor comunicación entre compañeros y puede fomentar que las personas más introvertidas se sientan más cómodas.

Para la empresa, permitir gatos (y en general, mascotas) puede ser una forma de ofrecer un beneficio laboral muy valorado. Muchas personas que conviven con animales priorizan poder pasar más tiempo con ellos por encima de otros incentivos, y contar con una política cat friendly puede mejorar la imagen de la compañía, facilitar la retención de talento y reforzar la idea de una cultura corporativa más humana.

Por supuesto, también hay beneficios para el propio gato. No tener que pasar tantas horas solo en casa y poder mantener un vínculo constante con su persona de referencia, siempre que el entorno le resulte seguro, puede mejorar su calidad de vida. En algunos proyectos, además, las oficinas acogen a gatos en adopción, ofreciéndoles un territorio estable y la posibilidad de que algún trabajador o visitante se enamore de ellos y les ofrezca un hogar definitivo.

¿Qué problemas puede generar un gato en el trabajo?

Pero los que convivimos con estos animales sabemos la necesidad que tienen de jugar, de que les den caricias y mimos, y también de tumbarse en los lugares menos oportunos, como puede ser delante del monitor o encima del teclado del ordenador; y eso por no hablar de que les encanta jugar con el cable del ratón o jugarse con el cable del ratón. ¿Merece la pena llevarlos a la oficina?

Uno de los retos más claros es el de las distracciones. Un gato curioso puede ponerse a cazar el puntero del ratón en la pantalla, perseguir bolígrafos o abalanzarse sobre los papeles que salen de la impresora. Aunque al principio pueda parecer que va a interrumpir mucho, muchas personas constatan que, una vez pasada la novedad, el gato interfiere menos que otras pausas habituales como un café o una llamada personal, siempre que tenga suficiente enriquecimiento ambiental.

También hay que tener en cuenta las alergias y fobias. En cualquier plantilla puede haber personas alérgicas al pelo de gato o que se sientan muy incómodas cerca de animales. Antes de implantar una política cat friendly es fundamental realizar una encuesta interna para saber quién podría verse afectado y diseñar soluciones: zonas libres de animales, limitación de acceso a determinados despachos, filtros de aire, etc.

Otro punto delicado es el de los daños materiales. Un gato con tendencia a morder cables, arañar sofás o tirar objetos de las mesas puede causar problemas si el entorno no está preparado. Para reducir estos riesgos, se recomienda proteger los cables, ofrecer rascadores apropiados, eliminar plantas tóxicas y retirar del alcance felino cualquier objeto frágil o peligroso.

Normas para convivencia con gatos

El carácter del gato: la clave para decidir

Depende, sobre todo del carácter del gato. Hemos hablado de los gatos que odian la soledad, pero también es importante saber que si el animal es tímido o muy miedoso va a tener problemas para llevarse bien con los demás, y de hecho podría acabar habiendo peleas con otros gatos o mostrar conductas de defensa hacia las personas, que es justo lo que no queremos.

Los gatos, por naturaleza, no son animales especialmente sociales con otros gatos desconocidos. Son territoriales y necesitan controlar su entorno. Para un felino que ya tiene su casa como territorio, verse de repente en una oficina con otros mininos puede ser muy estresante. Especialistas en comportamiento felino advierten de que muchos gatos pueden sufrir estrés intenso al separarse de su territorio y enfrentarse a olores y compañeros nuevos.

En cambio, en oficinas donde los gatos viven de forma permanente y el espacio está diseñado para ellos, la situación puede ser diferente: la oficina se convierte en su territorio principal, se realiza una buena introducción entre individuos, se respetan las distancias y se garantiza que hay recursos duplicados para evitar conflictos. En estos casos, además, los gatos pueden estar en programas de adopción, lo que multiplica sus probabilidades de encontrar familia.

Por ello, antes de decidir si tu compañero felino debe acompañarte al trabajo, conviene valorar si es un gato seguro, adaptable y sociable, o si por el contrario se asusta con facilidad ante ruidos, visitas o cambios mínimos en la rutina. Para muchos gatos, la opción más respetuosa sigue siendo permanecer en casa, con un buen enriquecimiento ambiental y visitas de un cuidador profesional cuando sea necesario.

Precioso gato persa

Requisitos básicos para una oficina realmente cat friendly

Además, para que estuvieran realmente bien necesitarían un lugar tranquilo y por supuesto agua, comida, una cama y su bandeja sanitaria. A esto hay que añadir otras necesidades felinas que muchas veces se pasan por alto cuando se habla de oficinas con gatos y que son esenciales para evitar problemas de estrés o de salud.

Antes de que un gato pase a formar parte del día a día en un centro de trabajo, es muy recomendable que haya pasado una revisión veterinaria completa y un periodo de observación para descartar enfermedades contagiosas. Las organizaciones especializadas recomiendan establecer un protocolo veterinario y realizar controles periódicos para garantizar que los gatos se encuentran en buen estado físico y emocional.

En cuanto al espacio, es importante disponer de varias zonas de descanso en alto, escondites donde el gato pueda retirarse si lo necesita, rascadores adecuados y puntos de agua alejados de las bandejas de arena. Las bandejas sanitarias deben colocarse en un lugar tranquilo y apartado de las mesas de trabajo, tanto para respetar la intimidad del gato como para evitar olores desagradables y posibles situaciones de estrés.

Una buena política cat friendly también debe contemplar quién se encarga de las rutinas de cuidado: limpieza diaria de areneros, reposición de comida y agua, observación de posibles signos de enfermedad, administración de medicación si es necesario y seguimiento de cualquier cambio de comportamiento. Lo ideal es que exista un responsable fijo o rotatorio de estos aspectos, de forma que nunca queden desatendidos, ni siquiera fines de semana o festivos.

Otro aspecto a tener en cuenta son los momentos sin personal en la oficina. Si los gatos viven allí, es imprescindible organizar turnos de visita para revisar que todo está en orden, limpiar, interactuar con ellos y ofrecerles juego y compañía. También se puede recurrir a servicios externos de cuidadores profesionales, siempre que conozcan bien las necesidades específicas de los felinos.

Cuidado de gatos en oficinas

Por lo tanto, lo mejor será primero asegurarse de que el animal va a estar bien, y luego decidir qué hacer. Si su carácter, el entorno laboral y la empresa lo permiten, una oficina cat friendly puede aportar muchos beneficios; pero si no se dan las condiciones adecuadas, siempre será más respetuoso buscar otras formas de mejorar la conciliación con nuestros gatos sin comprometer su bienestar ni el de las personas que nos rodean.