Los gatos tienen la habilidad de saltar y trepar mucho mejor que nosotros; tanto es así que si tienes jardín y hay peludos cerca… quizás te los encuentres en él. Si eso te ocurre, es muy importante mantener la calma. Ellos no suelen causar daños a las plantas, por lo que tan sólo hay que repelerlos en el caso de que lo utilicen como WC o bien porque sean animales que no sean de nuestro agrado.
Sepamos cómo mantener a los gatos alejados del jardín. Antes de nada, recuerda que la mejor estrategia es combinar barreras físicas, olores y hábitos de limpieza; enfrentarte al animal o perseguirlo puede ser contraproducente.

Protege tu jardín con tela metálica (rejilla)

La tela metálica, usada normalmente para hacer gallineros, es muy útil cuando se pretende proteger el jardín. Es muy fácil de encontrar -se vende en las ferreterías- y hasta la más económica, si se estira bien, cumple muy bien con su función.
Con ella, los gatos no podrán acercarse más a tu jardín, de manera que no tendrás que preocuparte más por ellos .
Además de usarla como valla, colócala horizontalmente sobre el sustrato (ligeramente enterrada). A los gatos no les gusta caminar ni escarbar sobre la rejilla y evitarás que excaven. Refuerza con malla para pájaros a modo de “tienda de campaña” para cubrir parterres y con malla antihierbas o acolchados de grava, paja o virutas, que endurecen el terreno blando que tanto les atrae. En coronas de vallas, la cinta adhesiva de doble cara es disuasoria porque no toleran la sensación pegajosa. En macetas, puedes poner pinchos caseros con palillos o ramas cortas bien distribuidas (sin puntas afiladas) para dificultar el paso sin causar daño.
Pon plantas aromáticas

Hay una serie de plantas cuyo aroma es muy desagradable para los gatos, como la lavanda, el ajenjo, el tomillo, la ruda o el Coleus canina, que es una planta llamada «planta antigatos» ya que los repele.
También funcionan bien romero, albahaca, citronela, eucalipto y geranio, que actúan como barreras olfativas naturales en bordes, ventanas y pasillos de paso. Evita especies problemáticas como la menta poleo (pennyroyal) en zonas con mascotas por su potencial toxicidad. Si buscas atraerlos a una zona concreta lejos de tu huerto, planta hierba para gatos; en cambio, evita los efectos del catnip si no quieres convocar a todos los felinos del barrio.
Esparce cáscaras de frutas

A la mayoría de los gatos no les gusta nada el olor de los cítricos, por lo que puedes aprovecharte de ello para alejarlos de tu jardín y, de paso, abonarlo. Esparce las cáscaras de limones, naranjas, pomelos, y similares y verás como no se acercan más.
Complementa con posos de café alrededor de plantas (repelen y aportan materia orgánica) y con pimienta en zonas de paso muy concretas. Aplícala con moderación y nunca sobre el animal; la idea es incomodar el olfato en el suelo, no irritar.
Utiliza un repelente químico

En las tiendas de productos para animales encontrarás repelentes de gatos listos para su uso. Tan sólo tienes que pulverizar aquellas zonas donde no quieres que vayan, teniendo cuidado de no pulverizar las plantas para evitar que se marchiten.
Elige productos específicos para gatos y reaplica tras lluvia. Para marcas de orina, combina el repelente con un limpiador enzimático, que elimina por completo el rastro. Evita mezclas caseras con aceites esenciales concentrados sobre hojas tiernas: algunos pueden resultar fitotóxicos.
Elimina los olores

Si ya han hecho sus necesidades, es importante quitar los olores. Para ello, puedes verter vinagre blanco, el cual eliminará su rastro. Además, debes de quitar los excrementos, puesto que no sólo atraerán al propietario, sino que son muy dañinos para las plantas.
Aún más eficaz es limpiar con enzimas específicas y renovar unos centímetros de tierra si el suelo quedó impregnado. En zonas conflictivas, cubre con piedras, piñas o ramas para impedir que escarben de nuevo. Quien lo prefiera, puede espolvorear azufre en zonas donde han orinado, siempre en mínima cantidad y lejos de mascotas y raíces delicadas; no sustituye a la higiene profunda.
Refuerza el perímetro y disuade con dispositivos

Revisa cercas y cierra huecos por debajo. Si caminan por la parte superior, la cinta de doble cara o tiras que se muevan con el viento (p. ej., cintas de aluminio) ayudan. Los rociadores activados por movimiento son muy eficaces porque los gatos evitan el agua. Los dispositivos de ultrasonidos con sensor pueden complementar, siempre regulados para no molestar a otras especies y situados en puntos de acceso.
Gestiona lo que les atrae

Si encuentran comida o refugio, volverán. Mantén los cubos de basura cerrados, no dejes pienso al aire libre y limpia restos de barbacoas o comederos. Coloca comederos de aves en zonas altas y protegidas para minimizar la caza accidental y el interés felino.
Ofréceles una alternativa lejos del huerto

Crea, si te es posible, un rinconcito de tierra suelta mezclada con arena, seco y resguardado, para que dirijan allí sus necesidades. Mantener un arenero limpio cuando hay gatos propios reduce mucho los accidentes en el jardín. Para tumbarse, ofrece un lugar soleado con hierba para gatos y un tronco para rascar, lejos de tus parterres.
Seguridad y convivencia responsable

Evita acercarte a espantarlos de forma directa; pueden sentirse amenazados y reaccionar mal. Si el problema es recurrente en la zona, consulta con asociaciones para programas de captura-esterilización-retorno (TNR), que reducen peleas, marcaje y camadas. Acude a un refugio o servicios locales solo si el gato está herido o enfermo.
Si se suben a techos o vallas

Instala rociadores por movimiento o elementos móviles que hagan ruido suave con el viento. Si han marcado, limpia con enzimas y, solo como apoyo puntual, espolvorea pimienta o una pizca de azufre en superficies no vegetales. Sella accesos y evita dejar objetos que sirvan de trampolín.
Aplicando varias de estas medidas a la vez, el jardín deja de ser atractivo y los felinos buscan otros lugares. Con estos consejos a tu jardín no irán más gatos, seguro