Aunque siempre va a ser más recomendable adoptar que comprar, hay personas que quieren convivir con un gato de una raza en particular que sólo podrán encontrar en los criadores. Pero por muchas ganas que se tengan, no hay que precipitarse ni dejarse llevar por anuncios llamativos o gangas.
Es muy importante localizar a un criador serio y profesional, puesto que de lo contrario nos podríamos llevar alguna que otra sorpresa desagradable a nivel de salud, carácter o incluso de estafas. Pero, ¿cómo encontrar a un buen criador de gatos?
Un gatito, sea o no de raza, es un ser vivo que necesitará cuidados constantes y atenciones a lo largo de su vida, la cual puede durar entre doce y veinte años. Por lo tanto, la persona que se lo vaya a quedar debe tener muy presente que durante todo ese tiempo va a tener gastos fijos (comida de calidad, accesorios, arena, veterinario), además de, por supuesto, muchas alegrías, compañía y momentos inolvidables.
Antes de buscar criador es fundamental reflexionar sobre si tu hogar, tu tiempo y tu economía se adaptan a lo que un gato necesita. ¿Quién se encargará de él cuando viajes? ¿Quién asumirá sus gastos veterinarios si enferma? Plantearse estas cuestiones con antelación es una señal de responsabilidad y madurez.
Sin embargo, encontrarse con un criador que tiene prisa por vender es, lamentablemente, demasiado fácil, lo cual es una verdadera lástima ya que la verdadera función de un criador es preservar la integridad de la raza, haciendo, entre otras cosas, que los animales que tiene estén sanos, equilibrados y bien socializados.
Un criador responsable no solo quiere vender; su prioridad es que cada gatito acabe en un hogar adecuado, por eso hará muchas preguntas sobre tu estilo de vida, tu experiencia con gatos y tus expectativas. Ese interés es una muy buena señal de que no busca solo beneficios rápidos.

Qué debe ser un buen criador de gatos

Un buen criador prioriza la salud y el bienestar de sus gatos por encima de cualquier interés económico: conoce la raza en profundidad, planifica las camadas, controla la genética y se ocupa del entorno físico y de la socialización de los gatitos.
Por ello, debe cumplir con aspectos claros y observables:
- No separa a los gatitos de su madre hasta que no tienen los 2-3 meses de edad, respetando su tiempo de socialización con la madre y los hermanos.
- No tiene prisa por venderlos y entiende que cada gatito debe irse en el momento adecuado, ni antes ni en situaciones improvisadas.
- Conoce todo lo relativo a la raza que está criando y, por consiguiente, es capaz de responder a todas nuestras preguntas sobre carácter, cuidados, salud, ejercicio o convivencia con niños y otros animales.
- Nos permite conocer a los padres del gatito y estar con ellos, para que podamos ver su temperamento y aspecto general.
- Se asegura de que el gatito irá a parar a buenas manos, haciendo preguntas sobre el tipo de vivienda, tiempo disponible y experiencia previa.
- No recomienda amputar sus uñas ni su cola (prácticas que, de hecho, están prohibidas en varios países como España) y rechaza cualquier procedimiento cruel o estético que perjudique al animal.
- Tiene toda la documentación del animal (pedigrí y cartilla o carné de salud con las vacunas al día) y está dispuesto a mostrárnosla sin poner excusas.
- Siente verdadero amor por lo que hace y por los gatos, y se nota en cómo habla de ellos, cómo los manipula y cómo están integrados en su hogar.
Visita al criadero y entorno de los gatos

Para hacerte una impresión real del criador y de sus gatos, es imprescindible una visita en persona. Nunca deberías comprar un gatito que se entrega en una gasolinera, aparcamiento o punto neutral. Si el supuesto criador se niega a que veas su casa o sus instalaciones, es mejor descartar esa opción.
Durante la visita, fíjate en dónde viven exactamente los gatos. Lo importante no son los muebles, sino que se trate de un entorno luminoso, amable y limpio, donde los mininos se críen en contacto con la familia. Los gatitos que crecen dentro del hogar, oyendo ruidos cotidianos y tratando con personas, suelen ser más sociables y seguros en su vida adulta.
Desconfía si las crías se encuentran aisladas en un sótano, cobertizo o jaulas sin interacción humana. Aunque los gatos sean independientes, necesitan la cercanía de las personas para desarrollar una buena socialización y evitar miedos futuros.
Pide siempre ver con calma a los gatitos. Observa si parecen curiosos y receptivos. Un gatito sano suele explorar, jugar y mostrar interés por su entorno. Si todos están apáticos, muy asustados o escondidos, puede ser un signo de mala socialización o de problemas de salud.
El aspecto físico de los pequeños también dice mucho: un pelaje suave y brillante, ojos limpios, orejas sin exceso de suciedad y una zona del ano limpia son buenos indicadores. Por el contrario, calvas en el pelo, vientres muy hinchados, legañas persistentes o un culito sucio pueden indicar parásitos, mala alimentación o falta de cuidados.
La madre, la salud y la documentación del gatito
Siempre debes poder ver a la madre de los gatitos. Ella debería vivir con el criador, mostrarse tranquila con él y cuidar de sus crías. Si el criador no te la enseña o inventa una excusa poco creíble (por ejemplo, que murió recientemente sin aportar pruebas veterinarias), es una señal clara de alarma.
Pregunta cuántas camadas ha tenido la madre y cada cuánto tiempo. Los criadores responsables limitan el número de camadas para no explotar a la gata y dejar que se recupere bien entre partos. Una gata que tiene camada tras camada sin descanso suele indicar un criadero poco ético.
En cuanto a la salud, es esencial que tanto la madre como los gatitos estén vacunados y desparasitados. La mayoría de criadores desparasitan a las crías desde pocas semanas después del nacimiento y repiten el proceso regularmente. Además, las primeras vacunas contra enfermedades felinas habituales se aplican mientras los gatitos siguen con el criador, por lo que ya deberían ir a tu casa con su cartilla sanitaria al día.
No dudes en pedir que te muestren toda la documentación: cartilla de vacunación con sellos y firma de veterinario, resultados de pruebas específicas si la raza lo requiere y, si buscas un gato de raza pura, su pedigrí emitido por una asociación felina reconocida. Este documento indica que los progenitores están registrados y que se han seguido unas normas mínimas en la cría.
Por último, habla abiertamente sobre el precio del gatito y el contrato de compraventa. Un criador serio te dará una cifra clara y coherente con los gastos en salud, alimentación y cuidados, sin ofertas sospechosamente baratas. También te presentará un contrato donde consten los datos de ambas partes, las condiciones de entrega, las garantías sanitarias y, si procede, cláusulas sobre esterilización o reproducción.

Si hemos encontrado a uno así, entonces podemos dar por hecho de que hemos hallado a un buen criador de gatos. Detrás de cada camada responsable hay muchas horas de dedicación, inversión económica y, sobre todo, un profundo respeto por los animales. Elegir bien no sólo te ayudará a convivir con un compañero sano y equilibrado; también estarás apoyando un modelo de cría ético que protege a los gatos de raza y a la especie felina en general.