Si tienes un jardín y te encantan los gatos es posible que andes pensando en ayudar a los que estén viviendo por tu zona, ¿verdad? Pues aunque alguien te haya dicho que gatos y jardín no son compatibles, se equivocaba. Sí que es cierto que hay que hacer algunas cosas para que las plantas no sufran daños, pero desde luego ambos seres pueden vivir en perfecta armonía.
Además, un jardín bien preparado puede ser un espacio seguro y estimulante para los gatos, reduciendo muchos riesgos típicos de los gatos de exterior: accidentes, peleas, enfermedades o pérdidas. Con una buena organización puedes disfrutar de tus plantas, proteger la fauna del jardín y al mismo tiempo ofrecer a los mininos un pequeño paraíso.
Así que si quieres saber cómo cuidar gatos en el jardín, no lo dudes, sigue nuestros consejos para que sean muy felices y, a la vez, tu espacio verde se mantenga bonito y saludable.
Antes de nada: ¿es seguro que tu gato salga al jardín?

Antes de dejar que un gato disfrute del jardín conviene valorar si ese entorno es realmente adecuado y seguro para él.
- Ubicación de la vivienda: un jardín en una zona tranquila, alejada de carreteras muy transitadas, es mucho más seguro que uno junto a una vía rápida o muy concurrida.
- Tipo de entorno: en zonas rurales o de campo puede haber cazadores, animales salvajes o perros sueltos; en zonas urbanas el peligro principal suelen ser los coches y las personas con malas intenciones.
- Estado de salud y condición física del gato: un gato enfermo, muy mayor, ciego, sordo o con movilidad reducida tiene más dificultades para reaccionar ante peligros y es mejor que solo disfrute de zonas exteriores muy controladas (patios cerrados, recintos o terrazas protegidas).
- Carácter y raza: gatos muy activos como algunos mestizos, bengalíes o de bosque suelen disfrutar más del exterior; razas tranquilas como el persa o el british pueden estar mejor en interior o con un acceso restringido y controlado al jardín.
Si tu jardín limita con la calle, lo ideal es convertirlo en un espacio lo más seguro posible con vallas, redes u otras barreras que impidan que el gato salga a la carretera o al terreno del vecino. Un punto intermedio son las salidas controladas (jardín vallado, recinto cerrado o paseos con correa y arnés) que ofrecen libertad con mucho menos riesgo.
Constrúyeles un refugio

Esto es muy importante. Los gatos necesitan guarecerse del frío, de la lluvia pero también de las altas temperaturas. Es por eso por lo que antes de nada hay que hacerles un refugio. Un buen refugio exterior protege del calor, del frío, del viento y de la humedad, y les ofrece un lugar donde dormir y sentirse seguros.
Para ese fin podrás utilizar:
- Envases de plástico de litro: como los de leche. Los rellenas con tierra y los tapas con tapón. Luego sólo tienes que pegar unos con otros con por ejemplo superglue, de manera que queden como si de una casita se tratara. Para que resulte más cómodo puedes ponerles una manta que sea suave. Es una opción muy económica y reciclada, ideal para empezar a ayudar a una pequeña colonia.
- Caseta de perro: puede ser de segunda -o tercera- mano. Una caseta de perro pequeño puede ser un buen refugio para los gatos callejeros. Límpiala bien con agua y jabón tanto por dentro como por fuera, sécala y ponle una manta o camita. Si la elevas unos centímetros del suelo con ladrillos o palets, la aislarás mejor de la humedad.
- Casita con bloques y hormigón: si quieres construirles un refugio permanente te recomiendo hacerles una casita con bloques de obra -pueden ser de los más finos, que pesan poco-. Se pegan con hormigón (3 partes de arena por 1 de cemento) dándoles forma de casita, y listo. Como techo puedes utilizar también bloques. No recomiendo usar tejas porque durante el verano harán que la temperatura en el interior sea muy alta, y durante el invierno no les protegerán mucho del frío.
Para que el refugio sea todavía más seguro:
- Procura que tenga al menos dos entradas pequeñas, para que el gato no se sienta acorralado si otro animal se acerca.
- Colócalo en una zona algo elevada y resguardada del viento y la lluvia directa.
- En climas fríos, añade material aislante seco como mantas de forro polar o paja (nunca uses periódicos húmedos ni telas que retengan agua).
Pon comederos y bebederos en el jardín

Si sabes que hay gatos por tu zona, lo que tienes que hacer ahora es poner comederos y bebederos por el jardín. Aunque es muy posible que durante un tiempo no se dejen ver, tú sabrás que empiezan a ir a tu jardín observando los comederos. De todas formas, si quieres asegurarte, compra algunas latas de comida húmeda para gatos y echa el contenido en un recipiente. Te aseguro que al día siguiente no habrá ni rastro.
Pero ojo, por motivos más que nada de higiene y económicos, es preferible darles pienso seco y, muy de vez en cuando, comida húmeda, ya que ésta última debe de poder servirte para poder llamar la atención de alguno en particular que necesite, por ejemplo, atención veterinaria.
Algunas recomendaciones extra para que el jardín sea un buen comedor felino:
- Usa cuencos de acero inoxidable o cerámica, que se limpian mejor y no retienen olores como el plástico.
- Coloca el agua siempre un poco alejada del alimento, a los gatos les gusta tenerlas separadas y así evitas que caiga comida en el bebedero.
- Cambia el agua a diario y lava los recipientes con frecuencia para evitar bacterias y mosquitos.
- Si en tu zona hace mucho calor, valora usar bebederos con sombra o fuentes para mantener el agua más fresca y atractiva.
Haz hucha

Los gatos callejeros que están en tu jardín desde mi punto de vista ya no son callejeros, sino »jardineros». No son de tuyos, pero tú pasas a ser su cuidador/a; es decir, la persona que se responsabiliza de ellos. Por lo tanto, debes de cuidarlos como si fuesen realmente tuyos: debes de asegurarte de que tienen comida y agua, de que tienen una buena salud, ponerles un tratamiento antiparasitario y además debes de llevarlos a castrar cuando tengan seis meses de edad puesto que de lo contrario acabarás teniendo muchos gatitos y gatos.
Todo esto conlleva gastos, por ello hay que ir haciendo hucha.
Piensa que, además de alimentación, tendrás que prever:
- Vacunas y revisiones veterinarias, especialmente si son gatos que entran y salen o que tienen contacto con otros animales de la zona.
- Desparasitaciones internas y externas periódicas para protegerlos de pulgas, garrapatas y gusanos intestinales.
- Castración o esterilización, imprescindible para evitar camadas indeseadas, peleas, marcaje con orina muy fuerte y transmisión de enfermedades en los apareamientos.
- Posibles urgencias veterinarias por heridas, atropellos o enfermedades repentinas.
Si tu presupuesto es ajustado, puedes intentar organizarte con otras personas del barrio que también cuiden gatos, pedir ayuda a protectoras locales o consultar si hay programas de castración a bajo coste para colonias felinas en tu municipio. Ir haciendo una pequeña hucha local con contribuciones periódicas ayuda mucho.
Retira las heces a diario

Los gatos que viven en un jardín hacen sus necesidades en la tierra. El problema, aparte del mal olor, es que las heces atraen a las pulgas. Y las pulgas son unos parásitos MUY molestos. Para evitarlo, además de tratar a los gatos con antiparasitarios, hay que ir quitando las heces todos los días con la ayuda de una pala-recogedor y una bolsita -o bolsa, si hay muchos animales-. De esta manera, todo irá bien.
Retirar las heces con regularidad también ayuda a:
- Reducir el riesgo de parásitos intestinales y toxoplasmosis en otros animales y personas.
- Evitar conflictos con los vecinos por malos olores o suciedad cerca de vallas y entradas.
- Mantener el jardín más agradable para ti y para tu familia, especialmente si hay niños que juegan en la tierra.
Si hay muchas zonas usadas como “baño”, puedes dirigir a los gatos a un lugar concreto del jardín preparando un rincón con arena o tierra muy suelta y limpia. Al ser muy exigentes con la higiene, preferirán ese punto limpio y fácil de excavar y ensuciarán menos el resto de tu huerto o parterres.
No pongas plantas en la zona de más ‘trafico gatuno’

Si además de jardín tienes un patio, si no quieres acabar con macetas por el suelo te recomiendo que simplemente pongas una mesa… y ya está. Por experiencia te puedo decir que es lo mejor. Lo único malo es que para saber cuál es la zona de más tráfico gatuno tienes que ir haciendo pruebas; por ejemplo, poniendo muchas macetas en una mesa.
Además de observar por dónde pasan más, puedes fijarte en:
- Sus rutas habituales hacia muros, árboles, puertas o zonas soleadas.
- Los lugares donde se tumban con más frecuencia para dormir o vigilar.
- Los puntos de entrada y salida hacia la calle o hacia otras fincas.
En esas áreas conviene:
- Evitar macetas frágiles o plantas delicadas.
- Usar contenedores pesados y estables que no se vuelquen fácilmente.
- Dejar pequeños “pasillos” para que los gatos circulen sin tener que atravesar tus parterres.

Protege las plantas de los gatitos
Los gatitos son muy juguetones. Para evitar que causen daños a las plantas, en especial a las más jóvenes, es muy recomendable proteger el tronco con tela metálica. De esta manera, se mantendrán a salvo de las garras de los pequeños.
Además de la tela metálica alrededor de los troncos, puedes usar otras ideas para proteger tu jardín:
- Colocar malla de gallinero o rejilla metálica sobre el suelo, ligeramente enterrada. Los gatos no disfrutan caminando sobre superficies inestables y duras, así que dejarán de excavar allí.
- Añadir un acolchado áspero (grava, piedras decorativas, piñas, corteza gruesa) sobre la tierra cerca de plantas delicadas, lo que hace el suelo menos cómodo para usarse como “caja de arena”.
- Proteger semilleros y planteles con pequeños invernaderos, túneles o mallas para pájaros, de forma que los gatos no puedan tumbarse encima ni pisotear los brotes.
Si aun así algún minino insiste en usar tu huerto para escarbar, puedes apoyarte en repelentes suaves a base de olores que no les gustan (cítricos, vinagre muy diluido, especias suaves), siempre sin dañar a los animales ni a las plantas. Lo ideal es limitarse a pequeñas zonas alrededor de las plantas problemáticas y renovar el repelente de vez en cuando.
Haz que tu jardín sea seguro para los gatos

Una parte fundamental de cuidar gatos en el jardín es eliminar o reducir al máximo los peligros típicos de un exterior. Aunque no podamos controlarlo todo, sí puedes hacer muchas cosas para que tu espacio sea mucho más seguro.
- Cierra el perímetro siempre que sea posible, con vallas, redes o mallas que impidan que el gato salga a la calle o a zonas peligrosas. Las vallas altas con la parte superior inclinada hacia dentro o con rodillos especiales dificultan mucho que trepen.
- Protege el agua: tapa barriles de lluvia, piscinas y estanques profundos, o coloca redes que eviten caídas. Asegúrate de que, si el gato cae, tenga alguna rampa o tabla por la que pueda salir.
- Guarda productos tóxicos (fertilizantes, herbicidas, pinturas, aceites, anticongelantes) en lugares cerrados, fuera del alcance de los animales.
- Revisa qué plantas ornamentales pueden ser tóxicas para los gatos (azaleas, adelfas, hiedras, algunos bulbos como tulipanes y narcisos) y evita plantarlas en zonas donde el gato pueda morderlas por curiosidad.
- Evita mecanismos peligrosos como vallas eléctricas invisibles, collares con descargas o trampas. No solo son contrarios al bienestar animal, sino que además no solucionan la causa de fondo.
Un jardín pensado para gatos debe tener también zonas de refugio, juego y observación:
- Algunos puntos altos seguros (estantes, troncos gruesos, estructuras de madera) desde los que puedan vigilar el entorno.
- Escondites tranquilos entre arbustos o detrás de estructuras, donde se sientan protegidos.
- Zonas de sol y de sombra para que puedan regular su temperatura de forma natural.
Plantas, olores y pequeños trucos de convivencia

Para que tu jardín sea agradable para los gatos y, al mismo tiempo, respete tus plantas, puedes recurrir a algunos trucos naturales muy sencillos:
- En las zonas donde no quieres que excaven, usa mantillos más ásperos (grava, corteza gruesa) o cubre el suelo con malla y abre solo huecos para las plantas.
- En los lugares que quieras proteger especialmente, esparce olores que a muchos gatos no les agradan, como cáscaras de cítricos o posos de café, siempre en pequeñas cantidades y renovándolos con el tiempo.
- Si tienes tu propio gato, ofrécele un rinconcito con tierra limpia o arena en algún lugar apartado del jardín. Al ser un sitio cómodo y siempre seco, preferirá hacer ahí sus necesidades.
- Crea un pequeño “oasis gatuno” lejos de tu huerto: algo de hierba para gatos, un tronco para rascar, un lugar soleado con una cama sencilla… Cuantas más cosas interesantes tenga allí, menos se fijará en tus cultivos.
Con estos consejos, tendrás una feliz familia gatuna en tu jardín y, al mismo tiempo, un espacio verde cuidado, limpio y agradable para ti, tus plantas y tus vecinos. Un jardín bien pensado puede convertirse en el lugar perfecto donde tus gatos exploren, jueguen y descansen con seguridad durante muchos años.