Especialmente durante la primavera y comienzos del verano, es relativamente sencillo encontrarnos con algún gatito de pocas semanas de vida que trata de salir adelante en la calle. Y, también, es cuando más mal lo pasamos aquellos que queremos hacer todo lo posible por estos queridos felinos.
Es muy triste verlo, tanto, que nuestra primera reacción suele ser ir a comprar comida para el gatito o intentar cogerlo cuanto antes. Vivir en esas condiciones no es nada fácil, y menos para un peludito tan joven. Por este motivo, te voy a contar con detalle cómo ayudar a un gatito callejero y qué debes tener en cuenta para proteger también a los gatos adultos que viven en el exterior.
Busca a su madre y valora la situación

No te voy a engañar: cuando ves a un gatito solo en la calle, lo más probable es que la madre no ande cerca o que algo le haya pasado. Pero algunas veces te puedes llevar una sorpresa. Por ello, lo primero que tienes que hacer es tratar de buscarla por los alrededores, sobre todo si el pequeño ves que es muy bebé y que apenas puede caminar bien.
Observa unos minutos desde cierta distancia para comprobar si el gatito parece limpio, con barriguita redonda y buen aspecto, o si por el contrario está muy delgado, sucio, con legañas o diarrea. Un cachorro bien cuidado puede estar en un escondite mientras su madre busca comida; un cachorro muy deteriorado suele indicar abandono o enfermedad.
Déjale comida para gatitos en un rincón y espera un tiempo (media hora, o una hora) escondido a ver si aparece un gato adulto que se muestre cariñoso con el pequeño. Si aparece una gata que lo lame, se queda cerca y come tranquila, estarás ante una madre que sigue cuidando de su cría, aunque quizá necesiten apoyo con alimento y refugio.
En caso de no ser así, o si sospechas que el gatito puede estar enfermo, muy desorientado o corre peligro por tráfico o personas, pasa a hacer lo siguiente; pero si hay suerte y la madre aparece, te recomiendo ir dejándoles comida cada día e intentar contactar con una protectora para valorar esterilización y control de la colonia.
«Atrapa» al gatito con calma y seguridad

Lo pongo entre comillas por una simple razón: el gatito callejero, además de tener hambre y miedo, también está muy necesitado de cariño. Cogerlo es tan sencillo como ofrecerle una latita para gatitos, cubrirlo con una toalla o manta e introducirlo en el transportín. Muchas veces ni siquiera es necesario cubrirlo con nada, pero hacerlo reduce el estrés y evita que se escape.
Si el pequeño está muy asustado o bufando, acércate despacio, evita movimientos bruscos y utiliza una toalla grande para envolverlo con cuidado. En gatos más mayores o realmente desconfiados puede ser necesario usar jaulas trampa facilitadas por protectoras o ayuntamientos, para evitar arañazos y mordeduras y no empeorar su miedo.
Una vez lo tengas contigo, háblale con un tono de voz suave y calmado. Seguramente no te entienda, pero al escucharte hablar te debe de notar tranquilo, algo que le vendrá muy bien a él. Mantén el transportín en una zona silenciosa, lejos de ruidos fuertes, perros u otros estímulos que puedan asustarlo más.
Es importante recordar que algunos gatos que vemos en la calle pueden ser:
- Gatos de exterior: tienen hogar, están castrados o no, pero salen a pasear y se ven relativamente sanos.
- Gatos callejeros sociables: han vivido con humanos en algún momento y pueden acercarse con facilidad.
- Gatos ferales o silvestres: apenas han tenido contacto con personas, son muy desconfiados y pueden reaccionar de forma agresiva si se sienten acorralados.
Con los gatitos muy pequeños será más fácil manejarlos, pero con gatos adultos que no se dejan coger, lo más prudente es pedir ayuda a una protectora o refugio antes de intentar atraparlos por tu cuenta.
Llévalo al veterinario para una revisión completa

Es una de las cosas que debes hacer por obligación. Hay que saber si tiene microchip (de nuevo, es muy poco probable en un gatito muy pequeño, pero nunca se sabe), y también si tiene alguna enfermedad o parásitos internos y externos.
Si tuviera una familia que le estuviera buscando, gracias al microchip podrá volver a su hogar; y si no tiene chip, se aconseja esperar al menos diez días antes de decidir qué hacer con el pequeño. Durante ese tiempo, deberías poner carteles de «Gatito encontrado» con su foto en la zona, preguntar a los vecinos y compartir la información en redes y grupos locales, pues podría ser que alguien estuviera preocupado por él y tratase de encontrarlo.
El veterinario aprovechará para realizar un examen físico completo, valorar peso, hidratación, estado de encías y mucosas, ojos, piel y pelo, además de comprobar si hay pulgas, garrapatas u otros parásitos. En muchos casos, sobre todo si el gatito es mayor, se recomiendan pruebas como:
- Prueba fecal para detectar parásitos intestinales.
- Prueba de leucemia felina y otras enfermedades víricas si la edad lo permite.
- Vacunas básicas cuando el veterinario lo considere seguro.
Por otra parte, si estuviera enfermo, al ser tan pequeño es muy frágil y vulnerable. El profesional le examinará y le pondrá el tratamiento que precise para recuperar su salud: desparasitación, medicación para infecciones respiratorias, pomadas o colirios, o incluso ingreso hospitalario si fuera necesario.
Mientras se resuelve su estado de salud, es recomendable mantener al gatito en cuarentena respecto a otros gatos de tu casa, en una habitación separada y con sus propios comedero, bebedero y arenero, hasta que el veterinario confirme que no hay riesgo de contagio.
Cuidados básicos del gatito rescatado en casa

Una vez en casa, el pequeño necesitará algo más que comida. Un gatito que viene de la calle requiere paciencia y delicadeza, tanto si es muy bebé como si ya tiene algunos meses.
Prepara para él un espacio tranquilo y seguro: una habitación donde pueda estar sin peligros (cables, huecos donde quedar atrapado, ventanas abiertas) y donde tenga a mano su caja de arena, agua limpia, comida adecuada a su edad y una cama cómoda y calentita. Evita los ruidos fuertes y las visitas constantes; necesita descansar y sentirse protegido.
En cuanto a la alimentación, ofrece comida específica para gatitos, húmeda y/o seca de buena calidad. Los gatitos callejeros han sobrevivido comiendo lo que encuentran, por lo que al principio puede que coman con mucha ansiedad. Puedes hacer varias pequeñas tomas al día, manteniendo una rutina estable de horarios para que se sienta más seguro.
Recuerda que la leche de vaca no es adecuada para la mayoría de los gatos, porque muchos tienen intolerancia a la lactosa. Si es un bebé que aún no puede comer sólido, será necesario usar leche maternizada específica para gatos, nunca leche normal.
Para ayudarle a confiar en ti, permanece cerca mientras come, pero sin invadir su espacio. Háblale con suavidad, ofrécele juguetes sencillos y permite que se acerque a su ritmo. Algunos gatitos empiezan a ronronear pronto, otros necesitan más tiempo para mostrar confianza y cariño.
Decide qué hacer con él y cómo ayudar a otros gatos callejeros
Pasados los diez días, y si nadie ha preguntado por él, entonces podrás preguntarte a ti mismo qué vas a hacer con el gatito: ¿te lo quedas?, o ¿le vas a buscar una familia? Desde luego, si puedes permitírtelo, al pequeño seguro que le hará mucha ilusión estar contigo, pues a fin de cuentas, has sido tú quien le ha salvado la vida; pero si no puedes, te recomiendo pedir ayuda a una protectora de animales para encontrarle un buen hogar, donde lo vayan a querer y cuidar hasta el último de sus días.
Si decides adoptarlo, asume que un gato procedente de la calle puede necesitar más tiempo de adaptación que uno criado en casa. Puede mostrarse algo más independiente, temeroso o desconfiado al principio. Tu papel será ofrecerle rutina, seguridad y mucho respeto a su ritmo, y contar con el apoyo de tu veterinario ante cualquier problema de salud o comportamiento.
Si no puedes quedarte con él, aún puedes ayudar mucho encargándote de:
- Difundir su caso con fotos claras y una descripción honesta de su carácter.
- Contactar con protectoras y refugios que gestionen adopciones responsables.
- Colaborar en su mantenimiento temporal con comida, arena o parte de los gastos veterinarios.
Más allá de este gatito concreto, una forma muy efectiva de ayudar a los gatos callejeros es apoyar o participar en programas de esterilización y control de colonias. Estos programas reducen el número de camadas no deseadas, mejoran la salud general de los gatos y evitan que muchos cachorros terminen sufriendo en la calle.
A veces basta con un pequeño gesto: dejar siempre agua limpia en un rincón, poner refugios sencillos y aislados para el invierno, ofrecer comida adecuada y avisar a una asociación cuando veas un gato herido, muy enfermo o en peligro. Cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para un gatito callejero.
Cuando se comprende mejor cómo viven, qué comen, qué enfermedades pueden padecer y cómo se relacionan los gatos que sobreviven en la calle, es más fácil tomar decisiones responsables y ofrecer una ayuda realmente útil. Acompañar a un gatito desde la dureza de la calle hasta un hogar seguro es una experiencia intensa y muy gratificante, y también una manera preciosa de mejorar poco a poco la vida de muchos otros felinos que aún no han tenido esa oportunidad.
Espero que este artículo te haya sido útil