Al igual que nosotros, nuestro gato va a necesitar ayuda médica alguna que otra vez a lo largo de su vida. Lamentablemente, aunque podemos hacer varias cosas para fortalecer su sistema inmunológico, como darle una alimentación rica en proteínas de origen animal y mucho cariño, sólo con esto realmente no podremos protegerlo de todos los microorganismos que causan enfermedades.
Sabiendo esto, ¿cada cuánto tiempo tengo que llevar a mi gato a una consulta veterinaria?
Índice
Nada más adoptarlo
Una vez que hayamos adoptado al gato, es muy necesario llevarlo al veterinario para que le haga una revisión completa: auscultación, análisis de sangre y de orina, y desparasitación. Si está todo bien, entonces nos dará un calendario de vacunación, el cual tendremos que seguir al pie de la letra para que el animal pueda tener las defensas necesarias con las que poder hacer frente a las enfermedades que más le pueden afectar, como la leucemia o la peritonitis infecciosa felina.
Para vacunarlo
Por supuesto, tenemos que llevarlo a que le pongan sus vacunas. El calendario de vacunación puede variar dependiendo del país e incluso del propio veterinario, pero el más común es el siguiente:
- 2-3 meses de edad: trivalente felina
- 4 meses: refuerzo de la trivalente felina
- 6 meses: rabia y leucemia felina
- Anual: refuerzo de la trivalente, de la leucemia y de la rabia
Ponerle el microchip y castrarlo
Es muy importante, y obligatorio en muchas comunidades de España como Cataluña y Madrid, ponerle el microchip al gato, sobretodo si va a salir al exterior ya que en caso de pérdida será una ayuda para encontrarlo. Se le puede poner a partir de los 4 meses, y cuando lo haga no sentirá apenas dolor (será como un pinchazo).
Con 6 meses habrá llegado el momento de castrarlo, es decir, de extirparle las glándulas reproductoras. Es una operación de la que se suele recuperar rápido: a los 3-4 días los machos y a la semana las hembras, de modo que no tendremos que preocuparnos en exceso.
Cada vez que esté enfermo o haya tenido un accidente
Como decíamos, no podemos protegerlo de absolutamente todo, por lo que tenemos que estar preparados por si un día vemos que empieza a vomitar, tener náuseas, pierde apetito y/o peso, saliva en exceso, si ha tenido un accidente,… en definitiva, si sospechamos que se encuentra mal.
Así que ya sabes, lleva a tu peludo al veterinario cada vez que lo necesite para poder disfrutar de su cariño y compañía el máximo de tiempo posible.
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