Artrosis en gatos: guía completa para detectarla, tratarla y cuidarla en casa

  • La artrosis felina causa dolor y rigidez; los signos suelen ser sutiles (evitar saltos, aseo deficiente, irritabilidad).
  • Diagnóstico veterinario con exploración y radiografías; pueden añadirse ecografía, TC o RM y analíticas.
  • Tratamiento multimodal: AINEs, analgésicos, anticuerpos monoclonales, control del peso, suplementos y rehabilitación.
  • Adaptar el hogar con rampas, camas ortopédicas y areneros accesibles mejora notablemente su bienestar.

Gato blanco viejo

A medida que nuestro gato se hace mayor, su cuerpo se va desgastando. Es un proceso natural que le puede provocar una serie de males propios de la edad avanzada, y hay uno en concreto que a menudo es muy difícil de detectar: la artrosis.

Este animal es un maestro a la hora de ocultar el dolor, tanto es así que para detectar la artrosis en gatos sólo podremos hacer una cosa: observarlo a diario para detectar problemas en la salud del gato. Todo detalle, todo cambio, por muy pequeño e insignificante que sea, puede ser una señal de que nuestro amigo tiene algún problema en sus articulaciones.

¿Qué es la artrosis?

Gato viejo

Artrosis en gatos

La artrosis es una enfermedad crónica que puede afectar a todos los animales vertebrados que produce la alteración destructiva de los cartílagos de las articulaciones, haciendo que el animal afectado sienta mucho dolor al caminar o al mover sus piernas o, en el caso del gato, patas.

Como sabemos, las articulaciones son los componentes del esqueleto que permiten la conexión entre dos huesos. En los extremos de dichos huesos hay cartílago, que es un tejido que amortigua y protege. Sin embargo, a medida que envejecemos, y tras haber usado durante años las articulaciones, al final este tejido termina por deteriorarse.

Pero no todo termina así. El hueso, antes recubierto por cartílago, ahora comienza a crecer por los lados, lo que provoca la deformación de la articulación.

Para entender mejor el proceso, conviene recordar que la articulación se compone de cápsula, ligamentos, cartílago y líquido sinovial, y está rodeada por tendones y músculos. El líquido sinovial lubrica y nutre el cartílago; cuando el movimiento disminuye o hay sobrecarga, se altera su volumen y calidad, aumentando la fricción y el dolor.

No debe confundirse artrosis con artritis: la artritis es una inflamación de la membrana sinovial (a veces asociada a infecciones u otros procesos), mientras que la artrosis afecta principalmente al cartílago y es degenerativa. El diagnóstico veterinario es fundamental para diferenciar ambas.

¿Cuándo se presenta en el gato?

Gato gris viejo

El gato es un animal de crecimiento y desarrollo rápidos, cuya esperanza de vida es, lamentablemente, de tan sólo 20 años. Al cumplir los 10 años, ya se considera que ha llegado a la vejez, de modo que es frecuente que en cualquier momento tenga problemas asociados a la tercera edad, siendo más probable a partir de los 12 años.

Pero, como comentábamos, detectársela es muy difícil. Por instinto, va a ocultar su dolor y va a seguir haciendo vida completamente normal hasta que ya la molestia sea tan grande que no pueda soportarla más. Cuando eso ocurra, la enfermedad ya habrá avanzado mucho. Por este motivo, es importante observar con atención a nuestro peludo.

Además de la edad, existen factores de riesgo que pueden precipitar su aparición, incluso en gatos jóvenes: traumatismos (fracturas, luxaciones, roturas de ligamentos), malformaciones o displasia de cadera, crecimiento anómalo del hueso y predisposición genética en algunas razas. El sobrepeso incrementa la carga sobre las articulaciones y acelera el deterioro del cartílago.

Las articulaciones más afectadas suelen ser codos, caderas, rodillas y, con frecuencia, la columna vertebral. En fases avanzadas puede aparecer crepitación (un ligero crujido) al flexionar o extender la extremidad.

¿Cómo saber que mi gato la padece?

Gato viejo

Síntomas de artrosis felina

Cualquier cambio en su rutina debe de preocuparnos. Si nuestro querido gato ya es mayor, en el caso de padecer artrosis o cualquier problema relacionado con sus articulaciones puede volverse muy irritable e incluso agresivo cuando le acariciamos la espalda o los cuartos traseros.

Otro tema que también debe de preocuparnos es el de su higiene. Si siente mucho dolor, evitará alejarse mucho de su cama, por lo que es probable que haga sus necesidades cerca de ella. Además, irá perdiendo movilidad, lo que provocará a su vez la pérdida de masa muscular.

En situaciones en las que la artrosis haya avanzado mucho, o en las que el dolor sea muy intenso, el felino puede dejar de asearse con la frecuencia que lo hacía antes, por lo que podrían formarse nudos en su pelo y éste volverse opaco.

En muchos gatos, los signos son sutiles: reticencia a saltar a alturas que antes alcanzaba, rigidez al levantarse tras el descanso, movimientos cautelosos, pérdida de fuerza en extremidades y postura algo encorvada. Puede haber cojera intermitente (sobre todo después del reposo), tropiezos ocasionales y reducción marcada de la actividad y del juego.

Otros indicadores que conviene vigilar: lamidos repetidos de una zona dolorida, uñas más largas por menor uso del rascador, cambios en el uso del arenero (entrada difícil si el borde es alto), apetito variable por dolor crónico y cierta apatía o aislamiento. Aunque no todos se presentan a la vez, una combinación de varios debe motivar una visita al veterinario.

¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?

Si sospechamos que tiene algún problema con sus articulaciones, es conveniente que lo llevemos al veterinario lo antes posible. Una vez allí, le harán una radiografía y un análisis de sangre, lo que suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico.

El examen clínico incluye observar la marcha y palpar articulaciones para detectar dolor, engrosamientos o disminución del rango de movimiento. En algunos casos, se recomiendan pruebas de imagen avanzadas como ecografía (para tejidos blandos), tomografía computarizada o resonancia magnética, que ayudan a valorar estructuras no visibles en radiografía y a planificar el tratamiento.

El tratamiento médico consistirá en suministrarle antiinflamatorios, pero en casa también tendremos que hacer algunos cambios.

Más allá de los AINEs, el veterinario puede valorar analgésicos para dolor crónico (como fármacos neuromoduladores) y anticuerpos monoclonales dirigidos contra mediadores del dolor (anti-NGF), que han mostrado buena eficacia y seguridad en gatos. No existe vacuna para la artrosis. Nunca se deben administrar medicamentos humanos por cuenta propia: los gatos son muy sensibles a muchos fármacos.

El manejo integral incluye control del peso, suplementos condroprotectores (glucosamina, condroitina), ácidos grasos omega-3, vitamina E, mejillón de labios verdes o escaramujo, siempre bajo criterio veterinario. Las terapias de rehabilitación (fisioterapia, masajes, TENS, láser terapéutico y acupuntura) contribuyen a mejorar la movilidad y reducir el dolor. En casos graves y localizados, la cirugía (artrodesis o prótesis) puede considerarse como último recurso.

Cuidar de un gato con artrosis

Gato viejo con su humano

Alimentación

Es conveniente darle una alimentación de alta calidad, que contenga ácidos grasos esenciales y antioxidantes, y que esté exento de cereales y subproductos, como por ejemplo los de Acana, Orijen, Taste of the Wild, True Instinct High Meat, entre otros.

Además, resulta clave mantener un peso óptimo. Si hay sobrepeso, el veterinario puede pautar dietas específicas con más fibra y menor densidad calórica. Los condroprotectores en dieta o suplemento ayudan a proteger el cartílago; consulta dosis y pautas para evitar solapamientos.

Cama

Si hasta ahora le teníamos una cama tipo cojín sobre una superficie alta, para hacerle la vida más fácil es muy recomendable comprarle una ortopédica o tipo iglú y colocársela en el suelo para que, de este modo, no tenga que saltar.

Añade rampas o escalones para acceder al sofá, coloca superficies antideslizantes y usa areneros de entrada baja. Sitúa comedero y bebedero a su altura (sin obligarle a estirarse) y reparte varios puntos de agua en casa.

Higiene

Un gato enfermo puede dejar de acicalarse. Si nuestro amigo dejara de hacerlo, tendremos que encargarnos nosotros de cepillarlo a diario, así como de mantener sus ojos y orejas limpios usando una gasa limpia y evitando profundizar demasiado.

Revisa uñas con más frecuencia: al moverse menos, se desgastan menos. Mantén el arenero siempre limpio y accesible para evitar accidentes fuera de su bandeja.

Cariño

Gato

El cariño es fundamental para que el felino desee seguir adelante y tenga fuerzas para ello. Un gato con artrosis es un gato enfermo que necesita, ahora más que nunca, de la compañía y el afecto de su familia. Por supuesto, habrá que evitar acariciarle las zonas que le duelan, pero eso no significa que no podamos darle besos como hemos hecho hasta ahora por ejemplo.

No podrá jugar, pero seguirá siendo nuestro peludo, nuestro amigo.

Ejercicio y rehabilitación

El ejercicio suave y regular ayuda a mantener la movilidad y la masa muscular. Juega con sesiones cortas y controladas, sin saltos altos. La fisioterapia y los masajes descargan la musculatura sobrecargada por compensaciones posturales y pueden disminuir el dolor.

Entorno y bienestar

Reduce el estrés con rutinas predecibles, enriquecimiento ambiental adaptado (rascadores bajos, estanterías accesibles) y zonas de descanso cálidas. Un ambiente tranquilo favorece el manejo del dolor y el bienestar general.

La artrosis en gatos es una enfermedad frecuente en aquellos que han llegado a la vejez. Como los cuidadores que somos, nos corresponde a nosotros proporcionarles lo mejor para que puedan seguir siendo felices a nuestro lado hasta el fin de sus días. Con un diagnóstico temprano, tratamiento multimodal y una casa adaptada, la mayoría de los gatos pueden disfrutar de una excelente calidad de vida durante mucho tiempo.

displasia de cadera en gatos
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