A medida que pasan los años el cuerpo de nuestro querido amigo va perdiendo fuerza y se va desgastando poco a poco. El animal pasa más tiempo descansando, y puede tener mayor necesidad de cariño.
Una manera de seguir demostrándole lo mucho que le queremos es cambiando su dieta. Si hasta ahora le dábamos pienso seco es posible que ahora, llegado a la vejez, tenga problemas para masticarlo bien y no sepa qué hacer si no come pienso. Por este motivo, te vamos a decir cómo alimentar a un gato viejo.
¿Cuándo se considera senior y qué cambia?
Los gatos empiezan a mostrar señales de madurez a partir de cierta edad: disminuye su actividad, pueden perder olfato y gusto y, con ello, el apetito. También es frecuente que la masticación sea menos eficaz y que prefieran texturas blandas y trozos pequeños.
Un gato se considera viejo más o menos a partir de los ocho años de edad, que es cuando empieza a cambiar algunas costumbres o a tener algunas manías que antes no tenía, como por ejemplo querer que alguien lo suba al sofá en vez de subirse él solo dando un salto.
Si hablamos de su salud, a partir de esta edad tiene un mayor riesgo de padecer enfermedades propias de la vejez, como artritis, obesidad o diabetes; no en vano, su estilo de vida cambia a medida que su cuerpo envejece. Teniendo esto en cuenta, es muy importante llevarlo al veterinario al menos una vez al año para que lo revise. De este modo, podrá detectar cualquier problema que pueda surgir y tratarlo, evitando así que la situación del peludo empeore.

Claves de la dieta en gatos mayores
Para ayudarle a estar sano, hay que darle una alimentación de calidad, es decir, que no contenga cereales ni subproductos pues son ingredientes que no necesita. Pero no sólo eso, sino que cuanto más blanda sea la comida, mucho más sencillo le resultará comérsela, especialmente si sus dientes han empezado a gastarse. Por ello, es conveniente darle pienso húmedo (latas), o bien Dieta Yum para gatos o Summum.
- Proteínas de alta digestibilidad y grasas de calidad: ayudan a mantener masa muscular y aportan energía fácil de asimilar.
- Vitaminas antioxidantes (como la E) y menor densidad calórica para ajustar al descenso de actividad.
- Fósforo controlado y preferencia por comida húmeda si hay riesgo renal, para favorecer hidratación y función urinaria.
- Omega-3 (EPA/DHA) para articulaciones, piel y pelo; muy útiles en etapas con rigidez o inflamación.
Formatos, transición y trucos útiles
La comida húmeda suele resultar más apetitosa y aporta mucha agua; el pienso con croqueta pequeña facilita la masticación. La combinación de ambos (dieta mixta) es válida si ajustas calorías.
Para cambiar de alimento, realiza una transición gradual de 7-10 días, aumentando poco a poco la proporción del nuevo. Si rechaza el cambio o hay signos clínicos, consulta al veterinario y revisa qué hacer si no quiere comer nada.
Puedes templar ligeramente la comida para potenciar el aroma, ofrecer varias tomas pequeñas al día y mantener horarios regulares para mejorar la aceptación.
Casos especiales y suplementos
En enfermedad renal crónica, conviene reducir fósforo y sodio y priorizar húmedo. En diabetes, interesan dietas con bajo contenido en carbohidratos. Si hay problemas dentales, ofrece texturas blandas. Ajusta calorías en obesidad o delgadez y revisa causas como hipertiroidismo si come mucho pero pierde peso.
El veterinario puede recomendar condroprotectores para articulaciones, omega-3 y probióticos o fibra para la digestión; nunca suplementes sin indicación profesional.
Por último y no menos importante, hay que continuar dándole agua limpia y fresca, la cual ha de estar siempre accesible.
Con una dieta adaptada, hidratación adecuada y revisiones periódicas, tu gato senior puede mantenerse cómodo y activo muchos años, disfrutando de comidas sabrosas, nutritivas y fáciles de comer.

