
Normalmente, cuando se habla de adoptar gatos nos viene a la mente peluditos mestizos o cruzados que han tenido la mala suerte de acabar o de nacer en la calle y que ahora estÔn en jaulas esperando a que alguien quiera llevÔrselos a casa. Pero, ¿y si te dijera que también hay gatos de raza en las protectoras y en las perreras? Muchas personas se sorprenden al descubrir que no solo en los criadores o particulares se pueden encontrar animales de raza.
La adopción de gatos de raza no es, desde luego, tan comĆŗn como lo es (o deberĆa de serlo) la de gatos mestizos, pero es una prĆ”ctica que existe y que cada vez mĆ”s refugios promueven. En muchas fichas de animales en adopción, los refugios seƱalan el estado del caso (por ejemplo, āen adopciónā, āurgenteā, āen acogidaā, āreservadoā o āadoptadoā) para que sepas si el gato ya ha encontrado familia o si necesita un hogar de forma prioritaria. AsĆ que antes de comprar un gato, no dudes en visitar los refugios de animales de tu zona y consultar con detalle todas las fichas disponibles. A continuación te explicarĆ© lo que se suele pedir al adoptante y quĆ© debes valorar con calma.
¿Qué implica adoptar un gato de raza?

Un gato de raza, aunque sea obvio, es un gato como cualquier otro. ĀæQuĆ© significa esto? Pues que necesita exactamente los mismos cuidados que cualquier otro gato: alimentación de calidad, visitas regulares al veterinario, enriquecimiento ambiental y, sobre todo, compaƱĆa y respeto a su bienestar emocional.
La ventaja quizĆ”s de que sea de raza es que puedes saber de antemano quĆ© tamaƱo va a tener, quĆ© tipo de pelaje requiere o cómo puede ser, de forma aproximada, su carĆ”cter. Por ejemplo, hay razas conocidas por ser mĆ”s tranquilas y sociables, que suelen adaptarse muy bien a la vida en familia con niƱos u otros animales, mientras que otras son mĆ”s activas o independientes. Aun asĆ, tienes que tener en cuenta que los gatos de raza que acaban en los refugios de animales (perreras y protectoras) suelen ser adultos, de modo que ya tienen una personalidad definida que se ha ido moldeando por sus experiencias previas.
En muchas protectoras, el equipo de voluntariado o las casas de acogida realizan una observación detallada del comportamiento del gato para poder describirlo en su ficha: si es mimoso, si se asusta con facilidad, si se lleva bien con otros gatos o con perros, o si prefiere un hogar tranquilo sin demasiado ruido. En estas fichas suele aparecer indicado el estado del caso, con etiquetas del tipo:
- En adopción: el gato estÔ disponible y se encuentra en la protectora o en el domicilio de un particular colaborador.
- Urgente: por algún motivo concreto (salud, falta de acogida, estrés en la jaula) se precisa su adopción con rapidez.
- En acogida: el gato estÔ en casa de un voluntario, pero sigue disponible para adopción definitiva.
- Reservado: hay una persona interesada y se estĆ” cerrando la adopción, aunque todavĆa no estĆ” confirmada al cien por cien.
- Adoptado: afortunadamente ya ha encontrado una nueva familia y su caso estĆ” cerrado.
Conocer estos estados te ayudarĆ” a entender mejor la situación de cada gato de raza que veas anunciado y a priorizar, si asĆ lo deseas, aquellos casos catalogados como āurgentesā o que llevan mĆ”s tiempo esperando hogar.
Motivos por los que un gato de raza llega a un refugio

¿Por qué un gato de raza es llevado a un refugio? BÔsicamente, por los mismos motivos por los que se abandona a cualquier otro animal. No se trata de que el gato sea mejor o peor, sino de decisiones humanas equivocadas o de cambios importantes en la vida de la familia:
- No lo pueden atender (o se han cansado de hacerlo): el gato deja de encajar en el estilo de vida de la familia o simplemente se pierde el interƩs por Ʃl.
- Se porta āmalā: araƱa muebles, marca con orina, maĆŗlla por la noche⦠problemas que, en realidad, suelen tener solución con una buena educación felina y asesoramiento profesional.
- Problemas de salud cuyo tratamiento no pueden pagar: algunas razas pueden ser mƔs propensas a ciertas enfermedades y, si la familia no asume el coste, el gato acaba en una protectora.
- Problemas económicos: pérdida de empleo, separaciones o deudas que llevan a recortar gastos, incluido el cuidado del animal.
- Mudanza: cambios de vivienda, traslados a otro paĆs o alquileres donde no aceptan animales y la familia no busca alternativas.
- El hijo o la hija no le presta atención: el gato se regaló como ājugueteā para un niƱo y, al perderse la novedad, se decide prescindir de Ć©l.
Para evitar que el gato acabe sufriendo las consecuencias de una mala decisión, la familia se tiene que reunir ANTES de adoptar o comprar al gato para que TODOS opinen sobre la posible incorporación de un gato en la familia, ademÔs de sobre su educación y las responsabilidades que conlleva. Es fundamental hablar de temas como quién se encargarÔ de la limpieza del arenero, de llevarlo al veterinario, de jugar con él a diario o de asumir posibles tratamientos médicos futuros.
QuƩ se pide al adoptante de un gato de raza

ĀæQuĆ© se le pide al adoptante? BĆ”sicamente, seriedad y compromiso. Si se adopta de una protectora, te harĆ”n firmar un contrato de adopción, por el cual te comprometes a cuidar debidamente del animal, respetar su bienestar y no destinarlo a crĆa indiscriminada. En muchos casos, el gato se entrega ya identificado con microchip, vacunado, desparasitado y, si la edad lo permite, esterilizado, lo que supone un ahorro importante en comparación con la compra.
AdemĆ”s, es posible que te hagan un seguimiento posterior para asegurarse de que el peludo ha acabado realmente en buenas manos. Este seguimiento puede consistir en llamadas, mensajes o incluso alguna visita concertada, todo ello con el Ćŗnico objetivo de confirmar que el gato estĆ” bien atendido. En función de la situación del animal, algunas protectoras pueden catalogar ciertos casos como āurgentesā para recordar a los adoptantes que esos gatos necesitan un hogar cuanto antes.
En los portales y webs de asociaciones, suelen aparecer fichas individuales de cada gato, con datos bĆ”sicos como edad aproximada, raza (o cruce), sexo, estado sanitario y descripción de carĆ”cter, muy similar a lo que se harĆa con una gata adulta como la āDuquesaā o con jóvenes como āArrebatoā. Esta información te ayuda a valorar si el gato encaja o no con tu estilo de vida y expectativas.
Antes de rellenar el formulario de adopción, te pedirÔn que leas y aceptes unas condiciones de convivencia (no dejar al gato salir solo a la calle, mantenerlo identificado, avisar a la protectora si ya no puedes atenderlo, etc.). Puede que también te hagan preguntas sobre tu hogar, tu horario, si hay niños o mÔs animales en casa, o si viajas con frecuencia, todo orientado a asegurar un buen emparejamiento entre el gato de raza y su nueva familia.
Consejos finales para una adopción responsable

ĀæSabĆas que se podĆan adoptar gatos de raza? Ahora que conoces mejor cómo funcionan las fichas de los animales, los diferentes estados en los que se puede encontrar un caso (en adopción, urgente, en acogida, reservado, adoptado) y lo que las protectoras esperan de los adoptantes, resulta mĆ”s sencillo tomar una decisión informada. Un gato de raza adoptado puede ser tan cariƱoso, equilibrado y adaptable como cualquier otro, y ademĆ”s estarĆ”s ofreciendo una segunda oportunidad a un animal que, por circunstancias ajenas a Ć©l, ha perdido su hogar.
Si te atrae el fĆsico o el carĆ”cter tĆpico de una raza concreta, pero no quieres fomentar la crĆa sin control, visitar refugios, asociaciones protectoras y casas de acogida es una forma responsable de encontrar a tu futuro compaƱero felino. Observa con calma las fichas, pregunta por los casos urgentes y valora si estĆ”s dispuesto a asumir un compromiso a largo plazo, tanto emocional como económico. AsĆ, cuando por fin des el paso de adoptar, tendrĆ”s la tranquilidad de saber que lo haces con toda la información en la mano y con la mejor intención de ofrecerle al gato una vida estable y feliz.

Tomarte tu tiempo para elegir, respetar los procesos de las protectoras y valorar tanto a los gatos mestizos como a los de raza harÔ que la adopción sea una experiencia muy positiva para todos los implicados, especialmente para ese felino que, gracias a ti, podrÔ disfrutar por fin de un hogar definitivo.