

Los gatos que viven con nosotros los humanos más de una vez a lo largo de su vida tendrán que ir en coche, ya sea porque necesitan atención veterinaria, porque la familia viaja y/o porque se muda. A los peludos no les quedará más remedio que acostumbrarse a ir dentro de un automóvil que va muy rápido y que les produce estrés.
¿Cómo viajar con gatos en coche? Esa es una muy buena pregunta, que no tiene una única respuesta. Para que los felinos vayan tranquilos, es muy importante que se acostumbren desde pequeños.
La manera más segura de llevar a nuestros queridos gatos a cualquier parte -siempre que se pueda ir por tierra, claro- es en coche, ya que somos nosotros los que controlamos la situación. Además, es con su humano con quienes los animales se sienten más tranquilos. Aún así, los automóviles no les gustan nada, y menos ir encerrados en sus jaulas o transportines.
Así pues, lo primero que tenemos que conseguir es que asocien dichos objetos en algo positivo o, al menos, cotidiano. Por eso, lo más recomendable es tenerlos en casa con la puerta abierta, como si de una cama o casita más se trataran. De esta manera, más pronto que tarde empezaríamos a ver que se introducen dentro sin problemas, y que incluso se echan la siesta. Para acelerar un poquito el proceso, podemos pulverizar con Feliway el interior. Seguro que así no tardan en dejar sus propias feromonas.

Una vez que se han acostumbrado a estar dentro de sus jaulas o transportines, será el momento de ponerlos dentro del coche, en los asientos de atrás para ir a dar una vuelta corta, de unos cinco minutos. Durante el camino es probable que maúllen y/o se pongan muy nerviosos; de ser así, detente y cúbrelos con una toalla ya que al estar a oscuras, se sentirán más relajados. Regresa a casa y vuélvelos a llevar el próximo día.
Poco a poco y de manera gradual tienes que ir alargando el trayecto. Así se irán acostumbrando. Si tienes que hacer un viaje muy largo, de más de dos horas, colócalos en jaulas grandes para que puedan estirar sus patas, beber y comer.
Normas y seguridad en carretera (DGT y buenas prácticas)

La Dirección General de Tráfico indica que los animales deben ir bien sujetos para no interferir en la conducción. Está prohibido llevarlos sueltos. Para gatos, lo recomendado es un transportín rígido con cierre seguro, situado en el suelo, detrás de los asientos delanteros, o en el asiento trasero sujeto con el cinturón. En algunos vehículos puede colocarse en el maletero abierto y con espacio suficiente, anclado para que no se desplace y preferiblemente en el sentido de la marcha.
Si no se usa transportín, existe la alternativa de un arnés con cinturón específico, aunque para gatos suele ser menos confortable. Elige siempre sistemas homologados o con ensayos de choque (p. ej., ECE R17 o DIN 75410-2). Lleva la documentación sanitaria al día (cartilla y microchip). En trayectos con varios gatos, cada uno en su propio transportín.
Preparativos y familiarización avanzada
Semanas antes, deja el transportín abierto y accesible como si fuera una cama: añade su manta, premios y juegos para que lo asocie con experiencias positivas. Puedes usar feromonas (Feliway) y, bajo consejo veterinario, valeriana o menta gatera para reducir la tensión. No lo encierres de forma brusca ni lo presentes por primera vez el mismo día.
También conviene familiarizarlo con el vehículo: deja que lo huela sin arrancar, después enciende el motor unos minutos y, cuando lo tolera, haz trayectos cortos de 5-10 minutos, aumentando progresivamente. Evita darle comida 2-4 horas antes para prevenir mareos y ten siempre agua disponible (especialmente con calor, con bebedero portátil).
Sobre medicación, los sedantes no suelen ser la primera opción porque pueden tener efectos adversos y no eliminan el estrés; consulta al veterinario si necesitas antieméticos para el mareo. Un arnés de seguridad puede ayudarte a manipularlo en espacios controlados durante las paradas.
Durante el trayecto: confort, paradas y manejo
Coloca el transportín estabilizado (suelo trasero o cinturón en asientos traseros). Para bajar estímulos, cúbrelo parcialmente con una toalla ligera. Mantén una temperatura agradable, ventila antes de salir y evita corrientes directas; mejor ventanas cerradas si el clima lo permite. Reduce ruidos: sin música alta y háblale en tono suave. Conduce de forma progresiva, sin acelerones ni frenazos.
Realiza paradas cada dos horas para ofrecer agua y revisar su estado. Si usas un arenero portátil durante las paradas, no lo retires mientras lo necesita. Nunca abras la puerta del coche y la del transportín a la vez; asegúrate de estar en un espacio cerrado antes de abrir. Para evitar percances, coloca en el fondo del transportín una toalla o empapador. En viajes largos, elige un transportín amplio para que pueda cambiar de postura y estirarse.
Problemas frecuentes y soluciones
- Maúlla sin parar: usa feromonas, tapa parcialmente el transportín y habla con calma. Comprueba temperatura y vibraciones.
- Mareo o vómitos: ayuno previo de 2-4 h y consulta sobre antieméticos. Mantén el transportín estable en el suelo.
- Ansiedad intensa: refuerzo positivo, entrenamientos más graduales y valoración veterinaria de opciones naturales.
- Escapes al abrir: manipula siempre en lugar cerrado y con arnés colocado antes de abrir la puerta del transportín.
Ya verás como de esta manera podrán estar dentro del automóvil sin tener que pasarlo mal. Con entrenamiento progresivo, seguridad adecuada y paradas regulares, la mayoría de gatos tolera bien el coche: planifica, respeta su ritmo y prioriza su bienestar para que cada trayecto sea más fácil que el anterior.
