
Con la llegada del buen tiempo, los veterinarios de la provincia de León han intensificado su llamamiento para reforzar la desparasitación de mascotas y animales de producción. El objetivo es frenar la proliferación de parásitos internos y externos que, además de comprometer el bienestar animal, pueden transmitir enfermedades a las personas y convertirse en un problema de salud pública.
El Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León insiste en que la desparasitación debe considerarse tan básica como las vacunas dentro del cuidado responsable de perros, gatos y ganado. Los especialistas recuerdan que muchas infestaciones pasan desapercibidas en sus fases iniciales, por lo que la prevención continuada cobra cada vez más peso en un contexto de temperaturas al alza y cambios en los ciclos de los parásitos.
Llamamiento a reforzar la desparasitación en primavera
Coincidiendo con la subida progresiva de las temperaturas, el Colegio Veterinario de León ha emitido varios comunicados en los que anima a la ciudadanía y al sector ganadero a intensificar las medidas de desparasitación tanto en animales de compañía como en animales de producción. La primavera y el verano son los periodos en los que se dan las condiciones más favorables para el desarrollo de numerosos parásitos.
Según la entidad, la combinación de calor, mayor actividad al aire libre y un contacto más estrecho entre animales y personas aumenta el riesgo de que se produzcan infestaciones masivas y transmisión de zoonosis. Por ello, los veterinarios recalcan que la desparasitación no puede limitarse a actuaciones puntuales, sino que debe formar parte de un plan preventivo continuado durante todo el año.
Los profesionales describen estas infestaciones como un riesgo “serio pero a menudo invisible”. Muchos perros y gatos pueden albergar parásitos sin mostrar síntomas evidentes al principio, lo que facilita que sigan contaminando el entorno o contagien a otros animales y, en determinados casos, también a las personas.
El mensaje va dirigido tanto a propietarios particulares como a ganaderos, a quienes se les recuerda que proteger a los animales frente a parásitos es una responsabilidad inseparable del bienestar animal y de la sanidad de las explotaciones. En el caso del ganado, un control deficiente puede traducirse en pérdidas productivas y en mayores riesgos para la cadena alimentaria.
Los veterinarios de León insisten en que este refuerzo de la desparasitación se vuelve todavía más importante en un escenario de cambio climático, en el que los periodos de actividad de pulgas, garrapatas y otros vectores se están alargando más allá de los meses tradicionalmente considerados de riesgo.
Parásitos internos y externos: un problema sanitario silencioso
El informe difundido por el Colegio Veterinario de León detalla los principales grupos de parásitos que afectan a los animales domésticos y de producción. Entre los parásitos internos destacan los nematodos o gusanos redondos, como Toxocara canis y Ancylostoma caninum, capaces de provocar cuadros digestivos y sistémicos importantes.
Otro grupo relevante son los cestodos o tenias, entre ellos Dipylidium caninum y especies de Taenia, que pueden aparecer tanto en perros y gatos como en animales de granja. A ellos se suman diversos protozoos, como Giardia spp. y Coccidia, responsables de diarreas, pérdida de peso y un deterioro progresivo del estado general si no se actúa a tiempo. Más información sobre campañas y jornadas específicas puede consultarse en jornadas de desparasitación gratuita.
Respecto a los parásitos externos, los veterinarios advierten especialmente sobre las pulgas, que no solo causan picor intenso y dermatitis, sino que pueden transmitir a su vez tenias como Dipylidium caninum. Las garrapatas, por su parte, están asociadas a enfermedades de relevancia creciente en Europa, como la ehrlichiosis, la enfermedad de Lyme o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
También se mencionan ácaros como Sarcoptes scabiei, causante de la sarna, que produce un intenso malestar en los animales y puede tener repercusiones zoonósicas en determinados contextos. La presencia simultánea de varios tipos de parásitos en un mismo individuo agrava el cuadro clínico y compromete seriamente la calidad de vida del animal.
Entre las consecuencias más frecuentes de estas infestaciones se describen anemia, adelgazamiento acusado, diarrea persistente, alteraciones cutáneas, lesiones en órganos internos y, en los casos más graves o desatendidos, la posibilidad de que el animal fallezca. Además, algunos parásitos generan reacciones alérgicas o debilitan de forma progresiva el sistema inmunitario.
Riesgo zoonósico y enfoque One Health
Uno de los puntos que más preocupan a los veterinarios leoneses es la capacidad de muchos parásitos para actuar como agentes zoonósicos, es decir, capaces de transmitirse de los animales a las personas. Esta realidad sitúa la desparasitación en el centro de las estrategias de salud pública, especialmente en zonas donde el contacto entre humanos y animales es cotidiano.
El presidente del Colegio, Álvaro Borge de Castro, recuerda que más del 75% de las enfermedades emergentes en humanos tienen origen animal. Este dato, ampliamente citado en el ámbito internacional, refuerza la necesidad de trabajar bajo el concepto de “One Health” o “Una sola salud”, que integra de forma conjunta la salud humana, la salud animal y el medio ambiente.
Desde esta perspectiva, los veterinarios subrayan que no es posible abordar de manera eficaz la prevención y el control de las enfermedades si se analizan por separado la medicina humana y la veterinaria. El control de los parásitos en animales, la gestión adecuada del entorno y la seguridad alimentaria son pilares que repercuten directamente en la protección de la población. En muchas localidades existen orientadas a apoyar estas medidas.
Las zoonosis parasitarias pueden transmitirse a través del contacto con heces contaminadas, la manipulación de animales infectados o la acción de vectores como pulgas y garrapatas. En entornos rurales, donde perros, gatos, ganado y personas comparten espacios, la vigilancia sanitaria y el cumplimiento de los programas de desparasitación adquieren una importancia aún mayor.
El Colegio Veterinario de León insiste en que la desparasitación no debe percibirse solo como una cuestión de comodidad para el animal, sino como una medida de prevención colectiva. Cuanto mejor controlados estén los parásitos en perros, gatos y animales de granja, menor será la probabilidad de que se produzcan brotes de enfermedades que afecten también a las personas.
Leishmaniosis y otros riesgos en un clima más cálido
Entre las enfermedades parasitarias con mayor impacto en España y, en particular, en comunidades como Castilla y León, los veterinarios hacen una mención especial a la leishmaniosis. Se trata de una zoonosis transmitida por la picadura de flebótomos infectados (comúnmente conocidos como “mosquitos de la arena”), que afecta sobre todo a los perros, aunque también puede tener consecuencias en humanos.
La prevención frente a esta patología se basa principalmente en proteger a las mascotas frente a la picadura del vector, mediante el uso regular de repelentes e insecticidas específicos recomendados por el veterinario. Estos productos ayudan a reducir la probabilidad de que el flebótomo se alimente del animal y transmita el parásito responsable de la enfermedad.
Los expertos señalan que el progresivo aumento de las temperaturas favorece el ciclo biológico de los flebótomos y otros vectores, lo que prolonga su periodo de actividad más allá de los meses tradicionalmente considerados de riesgo. En la práctica, esto significa que la exposición de los animales a las picaduras potencialmente infecciosas se produce durante más tiempo a lo largo del año.
Ante este escenario, las recomendaciones de desparasitación y protección frente a vectores se han ido adaptando. Los veterinarios insisten en que las medidas preventivas no pueden limitarse únicamente al verano, ya que la actividad de insectos y parásitos se está extendiendo a la primavera temprana e incluso al otoño en muchas zonas de España.
Este cambio obliga a replantear los calendarios clásicos de tratamientos y a adoptar estrategias de prevención más continuadas, ajustadas a la realidad climática y epidemiológica de cada territorio. La vigilancia activa, la información actualizada y la coordinación entre profesionales son clave para responder a un contexto en constante evolución.
Programas de desparasitación personalizados
El Colegio Veterinario de León recuerda que no existe un esquema único de desparasitación válido para todos los animales. La frecuencia y el tipo de productos a utilizar dependen de múltiples factores individuales, entre ellos el estilo de vida, la edad, el estado fisiológico y la situación epidemiológica de la zona en la que vive el animal.
No es lo mismo un perro que vive exclusivamente en el interior de un piso en una ciudad que otro que pasa buena parte del día al aire libre, sale con frecuencia al campo o convive en una explotación ganadera. Del mismo modo, los cachorros, los animales geriátricos o aquellos con enfermedades crónicas requieren protocolos adaptados y un seguimiento más estrecho.
Por este motivo, los veterinarios insisten en la importancia de que sea siempre un profesional quien diseñe el programa sanitario concreto para cada animal. Tras una evaluación clínica y revisando los datos epidemiológicos de la zona, el veterinario puede determinar cada cuánto tiempo desparasitar, qué tipo de productos emplear y qué combinaciones resultan más adecuadas.
Además de los tratamientos frente a parásitos internos (como pastas, comprimidos o soluciones orales) y externos (collares, pipetas o formulaciones de aplicación cutánea), los planes preventivos suelen incluir recomendaciones sobre higiene, control del entorno y revisiones periódicas. El objetivo es detectar cualquier problema de forma temprana y ajustar las medidas preventivas si las condiciones cambian.
El Colegio recuerda que estos planes sanitarios son esenciales no solo para garantizar el bienestar de los animales, sino también para contener las zoonosis. Una mascota correctamente desparasitada y revisada de forma regular supone un riesgo mucho menor para las personas con las que convive y para el entorno en general.
Responsabilidad de los propietarios y salud pública
Los veterinarios leoneses hacen un llamamiento explícito a los tutores de mascotas para que asuman la desparasitación como una obligación ligada a la tenencia responsable, y no como una opción voluntaria. En su opinión, saltarse revisiones o espaciar en exceso los tratamientos abre la puerta a que se consoliden infestaciones que luego son más difíciles y costosas de controlar.
El Colegio subraya que seguir los protocolos establecidos por el profesional permite reducir de forma notable la aparición de enfermedades en los animales, minimizar el uso de tratamientos de urgencia y evitar contagios innecesarios a las personas que conviven con ellos, especialmente niños, personas mayores y personas inmunodeprimidas.
La concienciación social se considera una pieza clave para mejorar la prevención. En un contexto en el que el vínculo emocional con las mascotas es cada vez mayor y el contacto entre humanos y animales se intensifica tanto en entornos urbanos como rurales, mantener al día la desparasitación se vuelve una medida básica de convivencia segura.
El Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León también destaca el papel de los planes de prevención en explotaciones ganaderas, donde el control de parásitos internos y externos repercute directamente en la productividad, la seguridad alimentaria y la protección de quienes trabajan a diario con los animales.
Desde la institución se recuerda que el control de enfermedades en animales, junto con una adecuada gestión medioambiental, forma parte de las herramientas con las que los veterinarios contribuyen a salvaguardar la salud de toda la sociedad. La colaboración entre propietarios, ganaderos, veterinarios y administraciones se presenta como un requisito para que estas medidas sean realmente efectivas.
La llamada de los veterinarios de León a reforzar la desparasitación llega en un momento en el que el aumento de temperaturas, los cambios en los ciclos estacionales y el estrecho contacto entre personas y animales hacen que el control de parásitos sea más relevante que nunca. Considerar la desparasitación como un cuidado rutinario, seguir las indicaciones del profesional y mantener una prevención constante permite proteger al mismo tiempo la salud de los animales, la de sus familias y la del conjunto de la población, encajando plenamente en el enfoque de Una Sola Salud que promueve la profesión veterinaria.
