El fuerte temporal asociado a la borrasca Leonardo ha obligado a activar distintos protocolos de emergencia en la provincia de Córdoba, no solo para proteger infraestructuras y tráfico viario, sino también para garantizar la seguridad de los animales. Mientras se trabajaba a contrarreloj en la reparación de un socavón en la circunvalación de la A-339 a su paso por Priego de Córdoba, otra intervención de calado se llevaba a cabo con total discreción: el traslado masivo de perros y gatos ante el riesgo inminente de inundaciones.
En este contexto de lluvias persistentes, rachas de viento de hasta 45 km/h y crecidas de los cauces fluviales, la empresa municipal Saneamientos de Córdoba (Sadeco) decidió vaciar de forma preventiva las instalaciones del Servicio de Bienestar Animal (SBA), situado en la carretera de Casilla. La operación ha supuesto el desplazamiento de más de 300 animales hacia un entorno considerado más seguro, el complejo medioambiental Juan Revilla.
Según los datos facilitados por la entidad municipal, el dispositivo ha permitido reubicar a 119 gatos y 196 perros que se encontraban alojados en el Servicio de Bienestar Animal. El traslado se ha llevado a cabo ante el riesgo de inundación sobre las instalaciones, motivado por las intensas precipitaciones acumuladas en las últimas horas y por la situación de los ríos y arroyos de la zona.
La medida tiene carácter temporal, de forma que los animales permanecerán en el complejo Juan Revilla hasta que el equipamiento original recupere las condiciones de seguridad necesarias. Una vez que se descarte cualquier peligro por el temporal y las instalaciones queden revisadas, se prevé organizar el regreso escalonado de perros y gatos a la ubicación habitual del SBA.
Entre los ejemplares evacuados no solo hay animales procedentes del propio servicio municipal, sino también mascotas de familias afectadas por desalojos en diversas zonas de Córdoba motivados por la crecida del río. En total, alrededor de una veintena de estos animales de compañía han sido incluidos en el dispositivo para que sus propietarios pudieran abandonar sus viviendas con mayor tranquilidad.
Inicialmente, el Servicio de Bienestar Animal había dado cabida a 44 perros y tres gatos pertenecientes a vecinos obligados a dejar sus casas por las inundaciones. Con el paso de las horas y la ligera estabilización de algunas áreas, aproximadamente la mitad de esos animales ya han sido recogidos por sus dueños, que han podido reunirse de nuevo con ellos.
Para el resto de animales que todavía no han podido regresar con sus familias, el Ayuntamiento y Sadeco han articulado soluciones de acogida temporal. Parte de estos perros y gatos continúan bajo la tutela directa del servicio municipal, mientras que otros han sido repartidos entre hogares colaboradores gracias a la implicación del voluntariado habitual del centro.
Algunos miembros del plan de voluntariado que colabora de forma continua con el Servicio de Bienestar Animal se han hecho cargo en sus propios domicilios de varios animales de forma transitoria. Esta red de apoyo ha resultado clave para aliviar la saturación de plazas y garantizar que todos los ejemplares dispongan de un espacio adecuado mientras el temporal siga generando incertidumbre.
El operativo también ha tenido en cuenta la situación más delicada de los animales enfermos. En este sentido, la Clínica Animal 24 ha asumido el cuidado de dos perros que precisan seguimiento veterinario intensivo, continuando los tratamientos que ya tenían pautados. De este modo, se ha pretendido que el traslado no suponga un retroceso en su recuperación ni un riesgo añadido para su salud.
Un traslado marcado por la planificación y la prevención
La empresa municipal Sadeco recalca que la evacuación de los animales no se ha improvisado, sino que ha seguido las directrices del plan de evacuación diseñado específicamente para el Servicio de Bienestar Animal. Este protocolo contemplaba distintos escenarios vinculados a fenómenos meteorológicos adversos y posibles inundaciones, lo que ha permitido reaccionar con rapidez cuando el riesgo ha sido evidente.
La activación de este plan ha hecho posible que el traslado de más de 300 perros y gatos se haya realizado en condiciones consideradas adecuadas, teniendo en cuenta tanto la seguridad física de los animales como la de los profesionales y voluntarios implicados. El proceso se ha desarrollado en varias fases, priorizando los ejemplares más vulnerables y organizando el transporte en función del espacio disponible en el complejo Juan Revilla.
En paralelo a la evacuación del centro animal, los servicios municipales y autonómicos trabajaban en otras incidencias generadas por la borrasca Leonardo, como el socavón detectado en la circunvalación de la A-339, entre los puntos kilométricos 26 y 27, a la altura de Priego de Córdoba. Este problema obligó a cortar la vía y a establecer itinerarios alternativos, mientras se realizaban obras de urgencia para restablecer la circulación con garantías mínimas.
Tras varias horas de intervención, las autoridades pudieron reabrir al tráfico el tramo afectado, aunque manteniendo restricciones de velocidad y recomendaciones de extremar la precaución. El episodio pone de manifiesto cómo un mismo frente de mal tiempo puede afectar al mismo tiempo a la movilidad, a las infraestructuras y a la gestión de los recursos destinados al bienestar animal.
Durante la mañana posterior a la noche más complicada del temporal, la Agencia Estatal de Meteorología registró en la zona 6,8 litros por metro cuadrado hasta las 09.00 horas, con rachas de viento que alcanzaron los 45 kilómetros por hora en algunos intervalos. Aunque las cifras no son extraordinarias por sí mismas, se suman a varios días de precipitaciones y al estado ya tensionado de los cauces, lo que aumenta el riesgo de desbordamientos y filtraciones.
En este escenario, la decisión de desalojar preventivamente las instalaciones del Servicio de Bienestar Animal se enmarca en una estrategia de prudencia: evitar que una posible inundación súbita pudiera poner en peligro a los animales y obligar a una evacuación improvisada en condiciones mucho más complicadas.
De cara a las próximas jornadas, el Ayuntamiento de Córdoba y Sadeco seguirán monitorizando la evolución del tiempo y del nivel del río para determinar cuándo es posible el retorno seguro de los animales a la carretera de Casilla. Mientras tanto, el complejo medioambiental Juan Revilla, la red de voluntariado y los centros veterinarios colaboradores continuarán asumiendo el cuidado diario de los perros y gatos afectados por este dispositivo excepcional.
Este episodio deja sobre la mesa la importancia de contar con planes de emergencia específicos para instalaciones de bienestar animal, especialmente en contextos de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. La rápida actuación en Córdoba ha permitido proteger a más de 300 perros y gatos sin incidentes reseñables, al tiempo que se mantenían operativos otros servicios esenciales en plena borrasca.
