La detección de murciĆ©lagos positivos a rabia en zonas urbanas ha llevado a las autoridades sanitarias a desplegar operativos especĆficos de control y prevención, con especial foco en la vacunación de perros y gatos y en la vigilancia epidemiológica. Estos hallazgos, aunque esperados dentro de la circulación habitual del virus en quirópteros, obligan a extremar precauciones para evitar contagios a animales domĆ©sticos y personas.
En distintas ciudades se han puesto en marcha anillos sanitarios de vacunación y campaƱas informativas puerta a puerta, con equipos veterinarios que recorren barrios concretos tras la confirmación de muestras positivas. El objetivo es claro: cortar la cadena de transmisión entre los murciĆ©lagos, que actĆŗan como reservorio natural del virus, y los mamĆferos domĆ©sticos que conviven estrechamente con la población.
MurciƩlagos con rabia: del hallazgo puntual al operativo sanitario

El punto de partida de muchos de estos dispositivos suele ser el aviso de un vecino que encuentra un murciĆ©lago en situación anómala y lo entrega a los servicios de BromatologĆa y Zoonosis para su anĆ”lisis. Tras la confirmación de rabia en laboratorio, los equipos activan sin demora los protocolos establecidos, que incluyen tanto la vacunación de mascotas como la evaluación de posibles contactos de riesgo.
En uno de los casos recientes, un murciĆ©lago remitido por un ciudadano resultó positivo a rabia tras su estudio en un centro de referencia. A partir de ese resultado se delimitó un Ć”rea concreta de actuación, abarcando varias manzanas dentro de un perĆmetro urbano bien definido. Dentro de ese sector, el personal veterinario recorrió las viviendas para vacunar a todos los perros y gatos, con independencia de que estuvieran o no inmunizados previamente, siempre que no hubiesen recibido dosis en los Ćŗltimos 30 dĆas.
En otro operativo, las autoridades confirmaron dos diagnósticos de rabia en murciélagos localizados en puntos distintos de la ciudad, uno de ellos en pleno centro urbano. En ese episodio se registró incluso contacto del animal con un menor, lo que motivó la activación inmediata del protocolo de profilaxis en salud humana y la extensión del anillo sanitario a la manzana afectada y a las ocho manzanas que la rodean.
De forma similar, en la Región de Los Lagos, en la zona de Frutillar, se confirmó una muestra positiva de rabia en un murciélago capturado en la Avenida Bernardo Philippi. El caso desencadenó una intervención intensiva en el entorno residencial mÔs próximo, combinando vacunación de mascotas, encuestas domiciliarias y acciones educativas para explicar a la población cómo actuar ante la presencia de quirópteros sospechosos.
En estos escenarios, los equipos de salud animal remarcan que la rabia en murciĆ©lagos se mantiene dentro de los considerados āvalores normalesā de circulación en fauna silvestre, pero advierten que el peligro real aparece cuando el virus logra saltar a los animales domĆ©sticos mal vacunados, aumentando el riesgo de llegar a las personas.
Vacunación en anillo y baja cobertura en mascotas
La herramienta central de control ante la confirmación de rabia en murciĆ©lagos es la llamada vacunación en anillo. Esta estrategia consiste en inmunizar de forma intensiva a todos los perros y gatos que viven en un radio determinado alrededor del punto donde se encontró el animal positivo, aunque ya tengan dosis previas registradas, siempre respetando un intervalo mĆnimo desde la Ćŗltima inoculación.
Veterinarios responsables de estas campaƱas han seƱalado su preocupación por la baja tasa de vacunación antirrĆ”bica en muchas ciudades. En un anĆ”lisis reciente, un laboratorio de referencia recibió mĆ”s de un centenar de murciĆ©lagos para diagnóstico en un aƱo, con varios positivos confirmados, mientras que el porcentaje de mascotas con vacunación al dĆa seguĆa siendo insuficiente para garantizar un verdadero āescudoā comunitario frente al virus.
En la prĆ”ctica, durante los operativos se recorre casa por casa, se revisa el estado de inmunización de cada animal y se procede a vacunar de manera gratuita a aquellos que no dispongan de certificado de vacunación vigente. Estas jornadas se extienden ademĆ”s a zonas condicionadas por infraestructuras especiales, como hipódromos o vĆas de ferrocarril, donde los equipos deben adaptar el recorrido pero sin dejar sectores sin cobertura.
Fuera de los dispositivos de urgencia, muchas direcciones de BromatologĆa y Zoonosis mantienen puntos fijos de vacunación antirrĆ”bica gratuita, por ejemplo en sedes municipales o centros veterinarios pĆŗblicos. De lunes a viernes, en horario de maƱana, los dueƱos pueden acudir con sus perros y gatos a partir de los tres meses de edad para iniciar o completar el calendario anual. En algunos casos se ofrece tambiĆ©n la posibilidad de solicitar turno mediante WhatsApp u otras vĆas de contacto directo.
Las autoridades recuerdan que la inmunización debe repetirse una vez al año durante toda la vida del animal. Saltarse refuerzos o confiar en una única dosis de cachorro aumenta la probabilidad de que un eventual contacto con un murciélago infectado termine en contagio y, por tanto, en riesgo para la familia con la que convive la mascota.
Rabia y murciélagos: ciclos de transmisión y reservorios
Desde el punto de vista cientĆfico, los murciĆ©lagos han coevolucionado durante milenios con los virus del gĆ©nero Lyssavirus, pertenecientes a la familia Rhabdoviridae, entre los que se incluye el virus clĆ”sico de la rabia. Esa larga relación evolutiva hace posible que, en determinadas circunstancias, puedan albergar el patógeno en sus tejidos y excretarlo por la saliva sin mostrar de inmediato los signos neurológicos fulminantes que se observan en otros mamĆferos.
En epidemiologĆa se distinguen dos grandes ciclos de transmisión asociados a murciĆ©lagos. Por un lado, el llamado ciclo aĆ©reo o silvestre, vinculado a especies insectĆvoras, frugĆvoras o nectarĆvoras, donde el contagio al ser humano suele ser accidental, normalmente por manipulación directa de ejemplares enfermos o muertos. Por otro, el ciclo rural o paresiante, protagonizado por el murciĆ©lago hematófago Desmodus rotundus, que provoca brotes de rabia especialmente graves en bovinos y equinos, con un fuerte impacto económico en la ganaderĆa.
En entornos urbanos y periurbanos, lo que mÔs preocupa a los servicios de salud pública es la posible transmisión desde murciélagos infectados a perros y gatos. Estos actúan a menudo como eslabón intermedio entre la fauna silvestre y las personas, ya que intentan cazar o jugar con los quirópteros que entran en patios, balcones o terrazas y, al ser mordidos, pueden convertirse en fuente de infección para sus propietarios.
La rabia, en cualquier caso, se caracteriza por provocar una encefalitis aguda y mortal en todos los mamĆferos, incluidas las personas. Una vez que la enfermedad se manifiesta con sĆntomas neurológicos, el desenlace suele ser fatal, de ahĆ que toda la estrategia de control se base en la prevención: vacunación sistemĆ”tica de mascotas, profilaxis post-exposición en humanos y vigilancia constante de los reservorios naturales.
AdemÔs, se sabe que no existe un único virus de la rabia, sino varias variantes genéticas adaptadas a distintas especies de murciélagos y otros hospedadores. Este mosaico viral obliga a mantener una vigilancia epidemiológica y, cada vez mÔs, genómica, para identificar patrones de circulación, detectar cambios y anticipar riesgos emergentes.
Comportamiento de riesgo y cómo actuar ante un murciélago sospechoso
Uno de los indicadores mĆ”s importantes para sospechar que un murciĆ©lago puede estar infectado es la aparición de comportamientos anormales. Entre ellos destacan volar en pleno dĆa, permanecer caĆdo en el suelo sin capacidad de remontar el vuelo, moverse de forma descoordinada o presentarse dentro de viviendas y espacios cerrados donde normalmente no deberĆan encontrarse.
Ante una situación de este tipo, los servicios de Zoonosis insisten en que no se debe tocar nunca al animal con las manos desnudas. Lo recomendable es evitar que niƱos, otras personas y mascotas se acerquen, y si es necesario capturarlo para su envĆo al laboratorio, hacerlo con guantes gruesos, pinzas u otro elemento que impida el contacto directo con la piel.
Una forma habitual de contención consiste en introducir al murciĆ©lago con cuidado en un frasco o recipiente rĆgido con tapa, cerrarlo bien y trasladarlo cuanto antes a la dependencia de BromatologĆa y Zoonosis o al servicio de salud indicado por las autoridades. Desde allĆ, la muestra se remite al laboratorio especializado para su anĆ”lisis y, en función del resultado, se decide si es necesario activar vacunaciones en el entorno o medidas adicionales.
En muchos municipios se han reforzado tambiĆ©n los canales de comunicación para recibir avisos de la ciudadanĆa, ya sea a travĆ©s de telĆ©fonos de emergencia, lĆneas de WhatsApp o contactos directos con las Ć”reas de salud ambiental. Cuando entra un murciĆ©lago en una vivienda, los protocolos recomiendan aislar la estancia, evitar la manipulación, contactar con el servicio competente y, sólo si es seguro hacerlo, capturarlo usando guantes y un recipiente rĆgido.
Si se produce una mordedura o un rasguño sospechoso de contacto con saliva de un murciélago, la recomendación general es lavar de inmediato la herida con abundante agua y jabón durante varios minutos y acudir sin demora a un centro sanitario para que se evalúe la necesidad de profilaxis post-exposición, siguiendo la normativa vigente en cada territorio.
Recomendaciones para la población y papel del veterinario
Las campañas informativas que acompañan a los operativos de vacunación ponen el foco en una idea clave: evitar la alarma injustificada, pero no bajar la guardia. Ver murciélagos, incluso en zonas urbanas, no significa automÔticamente que exista un brote de rabia; sin embargo, encontrar ejemplares con conducta extraña o en horarios inusuales sà debe considerarse un motivo para activar los canales oficiales de notificación.
El enfoque de Una Salud (One Health) resulta especialmente Ćŗtil en este contexto, al integrar la perspectiva de la salud humana, animal y ambiental. El veterinario no sólo asume tareas clĆnicas y de vacunación, sino que tambiĆ©n se convierte en un actor esencial en la educación sanitaria comunitaria: explicar a los vecinos quĆ© hacer ante un hallazgo, cómo proteger a sus mascotas y por quĆ© la vacunación anual no es negociable.
Entre las acciones prioritarias que se recomienda a los profesionales destacan la promoción activa de la vacunación antirrÔbica en las consultas diarias, la participación en charlas y jornadas informativas y la coordinación con las autoridades para la notificación rÔpida de casos sospechosos. Cada animal doméstico correctamente inmunizado es una barrera mÔs para impedir que el virus circule fuera de sus reservorios naturales.
Al mismo tiempo, los especialistas insisten en transmitir un mensaje de respeto hacia los murciélagos como parte fundamental de los ecosistemas. Estas especies cumplen un rol ecológico clave en el control de insectos, la polinización y la dispersión de semillas, por lo que el objetivo de las medidas sanitarias no es su eliminación, sino gestionar el riesgo de manera responsable y lograr una convivencia segura entre fauna silvestre y población humana.
En muchas regiones se han incorporado, ademÔs, encuestas domiciliarias y visitas educativas como complemento de los operativos de vacunación. Estos instrumentos permiten identificar posibles contactos de riesgo, animales sin vacunar y carencias de información entre los vecinos, al tiempo que ofrecen pautas sencillas sobre cómo actuar para proteger tanto a las familias como a sus mascotas.
A la luz de los datos de vigilancia, con un nĆŗmero constante de murciĆ©lagos positivos detectados cada aƱo y un aumento relativo de los casos de rabia humana asociados a quirópteros en comparación con los transmitidos por perros en varios paĆses, las autoridades recalcan que la combinación de vigilancia activa, respuesta rĆ”pida y formación continua de los profesionales sigue siendo la mejor herramienta para evitar desenlaces fatales y mantener bajo control esta zoonosis de alto impacto.
Todo apunta a que la convivencia con los murciĆ©lagos en entornos urbanos y rurales seguirĆ” siendo un reto permanente, pero tambiĆ©n manejable si se mantiene la vacunación de mascotas al dĆa, se respetan los protocolos de captura segura, se evita la manipulación directa y se consolidan las redes de vigilancia entre ciudadanĆa, veterinarios y servicios pĆŗblicos de salud.