¿Te imaginas poder ir a un lugar donde hubiese personas a las que les gustan o sienten curiosidad por los felinos y donde puedas acariciar a los gatos? Ese sitio existe, y, aunque todavía no hay uno en cada parte del mundo, está teniendo tanto éxito que no me extrañaría nada que pronto abriesen nuevos en otros lugares.
Y es que, lo que debió de empezar como una prueba en Taiwán a finales de los noventa, se ha convertido en una atracción para los catlovers. Estoy hablando, por supuesto, de los cafés de gatos.
¿Qué son los cafés de gatos?


Son cafeterías… Has de pagar entrada, y además de tomar lo que quieras puedes pasar el rato en compañía de los preciosos y adorables gatos. Hay quien pasa horas dentro, y es que, entre las múltiples cualidades que tienen estos felinos hay que destacar la capacidad de relajarnos. Esa dulce mirada, el sonido del ronroneo y esas ganas de estar con las personas los convierten en unos animales increíbles.
La experiencia suele comenzar dejando mochilas y zapatos en un espacio habilitado, con lavado de manos y gel desinfectante para garantizar la higiene. Muchos locales funcionan con tiempos por estancia (minutos u horas) e incluyen bebidas de autoservicio. No es raro encontrar WiFi, rincones de lectura y zonas de descanso para que los gatos duerman sin molestias.
En estos espacios se prioriza el bienestar felino: no levantar a los gatos en brazos, no usar flash, no despertar a quien duerme y dejar que el acercamiento lo marquen ellos. Algunos cafés atenuan la iluminación en las siestas para favorecer el descanso. Además, suelen estar sujetos a protocolos veterinarios, con animales esterilizados, vacunados y controles periódicos.
- Normas habituales: manos limpias siempre, nada de comida humana para gatos, jugar con juguetes del local y respeto a los tiempos del animal.
- Accesibilidad familiar: algunos admiten niños con supervisión; otros establecen edades mínimas para evitar sobreestimulación.
¿Dónde hay?

Por el momento, sólo se han animado a abrir cafés de gatos en Taiwán, Japón y en Europa. En el Viejo Continente se inauguró uno de los primeros en Viena. Poco después, París apostó también por estas especiales cafeterías abriendo una en el barrio del Marais.
Se abrió uno, La Gatoteca, en España, concretamente en la capital. Además de ser un lugar donde poder disfrutar de una muy buena compañía, es también una oportunidad para conocer a los gatos de la ONG ABRIGA, que se dedica a recoger gatos abandonados y a buscarles un hogar.
En Italia abrió el MiaGola cafè, en Torino. Poco después, también en Torino, se abrió el segundo café de gatos.
Con el tiempo, Finlandia abrió uno en Tampere.

Si tienes pensado viajar por Asia Oriental o Europa, aprovecha y visita algunos de los cafés de gatos. Seguro que te lo pasarás estupendamente
Adopción responsable y elección del gato ideal
Muchos cafés de gatos trabajan con refugios locales y actúan como espacios de convivencia real para facilitar adopciones. Para familias con gatos veteranos y niños, estos entornos permiten observar personalidades tranquilas, detectar si un felino es poco territorial y comprobar su tolerancia al contacto. Los equipos recomiendan priorizar adultos serenos frente a jóvenes muy juguetones cuando ya hay un gato “alfa” o con necesidades especiales en casa.
Pregunta si el local cuenta con grandes salas sociales para ver interacciones entre gatos, si realizan presentaciones graduales y qué pruebas veterinarias siguen. En centros con enfoque social, también se atienden casos complicados (salud, traumas o conducta), destinando tiempo y recursos a su recuperación gracias a donaciones y cuotas de entrada.
Cómo es la visita: reservas, precios y servicios
El acceso suele ser por reserva con cupos limitados para evitar estrés. Hay modelos de tarifa por tiempo o entrada con bebidas incluidas; en algunos puedes salir y volver durante el día según el sistema del local. Es habitual encontrar máquinas de bebidas, fuentes de agua para gatos, castillos y rascadores, y un equipo pendiente del estado anímico de cada felino.
En ciudades con restricciones para tener mascotas en apartamentos, los neko cafés ofrecen un punto de encuentro para quienes no pueden convivir con animales. Algunos se han transformado en espacios temáticos con decenas de gatos, pequeñas bibliotecas o zonas de estudio donde la gente se sienta simplemente a estar acompañada mientras trabaja conectada al WiFi.
Bienestar felino: interacción y señales que respetar
Para que la visita sea positiva: permite que el gato te huela y elija acercarse, utiliza juguetes de caña para canalizar la energía, observa señales de estrés (cola baja, orejas hacia atrás, huidas) y ofrece pausas. Si un gato se sobreestimula con caricias de niños, la norma es dar espacio; la mayoría se aparta cuando necesita calma.
La filosofía de los cafés responsables es clara: no compran gatos, colaboran con rescates o acogidas, evitan traslados innecesarios y cuidan los vínculos creados. Así, los visitantes disfrutan y, cuando toca, las luces bajan y llega la hora de la siesta: el mejor recordatorio de que aquí, el ritmo lo marcan los felinos.