Manchas en la nariz de los gatos: lentigos, riesgos y cuándo ir al veterinario,https://www.notigatos.es/que-significan-las-manchas-en-la-nariz-en-los-gatos/,www.notigatos.es,true,375,7,
Las manchas, independientemente de dónde estén, siempre nos suelen preocupar. Y es que claro, sabemos bien que si tienen un color oscuro o si aumentan de tamaño en los humanos a menudo son signo de cáncer. Pero… ¿ocurre lo mismo con los gatos? ¿Debemos alarmarnos cuando vemos pequeños puntitos negros o marrones en la nariz de nuestro felino?
Si vemos que nuestros peludos tienen manchas en la nariz y no sabemos por qué, a continuación iremos resolviendo la duda con todo el detalle posible, explicando cuándo se trata de algo benigno, cuándo puede ser grave y en qué momento es imprescindible acudir al veterinario.
¿Qué son las manchas en la nariz de los gatos?

Las manchas en la nariz de los gatos, conocidas como léntigos simples, aunque pueda parecer lo contrario no son pecas, sino unas hiperpigmentaciones de la piel. Estas pequeñas áreas oscuras aparecen por un aumento de melanina (el pigmento que da color a la piel y al pelo) en zonas muy concretas.
Estas miden menos de 1mm de diámetro y están muy agrupadas, por lo que a menudo se ven como un conjunto de puntitos. Suelen tener un color marrón oscuro o negro uniforme, con bordes bien delimitados y, algo importante, no producen dolor, picor ni molestia.
Aparecen sobre todo en los gatos atigrados, y más concretamente en los que tienen el pelaje anaranjado, calicó, carey o atigrado clásico, pero cualquier peludo puede desarrollarlas en algún momento de su vida. Además de la nariz, es frecuente encontrarlas en los labios, párpados y borde de los ojos, siempre con el mismo aspecto plano y pigmentado.
El léntigo simple es una afección benigna y relacionada con factores genéticos, es decir, forma parte de la predisposición natural del gato a tener más pigmentación en ciertas zonas. No está causado por una infección, ni por hongos, ni por bacterias, y tampoco es contagioso para otros animales ni para las personas.
Al tratarse de un cambio de coloración por acumulación de melanina, estas manchas no desaparecen con pomadas, cremas ni limpiando la zona, y es habitual que con el tiempo aumenten en número o tamaño de manera lenta y progresiva, sin que ello signifique que se hayan vuelto malignas.
¿Son benignas o malignas estas manchas?

Lo más habitual es que sean benignas, especialmente si los gatos ya han nacido con ellas o si aparecen de forma paulatina sin cambiar de textura. En estos casos se trata de léntigos simples, que no se transforman en cáncer y que no afectan al bienestar del animal.
Los léntigos simples no suelen ulcerarse, no se levantan por encima de la piel, no sangran y no desprenden mal olor. Por tanto, el gato no sentirá picor ni dolor alguno, de modo que en principio no tendremos que preocuparnos; aunque una visita al veterinario nunca está de más para confirmar el diagnóstico y quedarnos totalmente tranquilos.
Aunque el léntigo sea benigno, es importante comprender que no todas las manchas oscuras son iguales. Existen otras patologías cutáneas (infecciones, reacciones alérgicas, hongos, tumores de piel, etc.) que también pueden producir cambios de coloración en la nariz u otras zonas, y a simple vista puede no ser fácil diferenciarlas.
Por ello, si notas que la mancha cambia rápidamente de tamaño, adopta una forma irregular, se vuelve rugosa o con relieve, sangra, se ulcera o aparece acompañada de costras o inflamación, ya no hablamos de un léntigo típico y hay que consultar con un profesional de inmediato.
El veterinario podrá revisarlas como es debido, valorar el aspecto general de la piel del gato y, si lo considera necesario, realizar pruebas complementarias (como una biopsia) para confirmar si se trata de un léntigo simple u otra causa que requiera tratamiento específico.
¿Cuándo hay que llevarlo sí o sí al veterinario?

Personalmente opino que hay que llevarlo en cuanto veamos que tiene una mancha que antes no estaba. Da igual el tamaño y el color: si esa mancha acaba de aparecer de forma reciente, o si una que ya conocíamos cambia de aspecto, puede ser signo de enfermedad. Solo por este motivo ya recomiendo consultar con un profesional veterinario porque lo contrario podría ser peor.
Además, si nuestro peludo tiene la nariz blanca o zonas con poca pigmentación (orejas claras, párpados rosados, etc.), deberemos preguntarle de forma específica al veterinario si podría tener riesgo de cáncer de piel. La exposición crónica al sol en estas áreas claras aumenta las probabilidades de que aparezcan lesiones malignas.
Hay un tipo de cáncer, el carcinoma de células escamosas, que afecta a estos felinos y es MUY grave y agresivo a nivel local. El principal síntoma es la aparición de una manchita, herida o úlcera en la nariz (o en orejas y párpados) que no cicatriza y se va haciendo cada vez más grande mientras «se come» (casi literalmente) la nariz o la zona afectada. Puedes encontrar más información aquí.
Otros signos de alarma frecuentes en este tipo de cáncer son la pérdida de tejido en la zona, aspecto ulcerado persistente, sangrado ocasional, costras que reaparecen una y otra vez y picor o molestias que llevan al gato a rascarse o frotar la cara de manera insistente. Cuando el proceso está avanzado, pueden aparecer también resfriado que no se cura, pérdida de apetito, pérdida de peso y apatía.
En el mundo de la medicina veterinaria se cuenta con técnicas de diagnóstico avanzadas (exploración física detallada, biopsias, estudios histopatológicos, radiografías, ecografías y otras pruebas de imagen) para confirmar si una lesión sospechosa es un carcinoma de células escamosas u otro tipo de proceso. Un diagnóstico temprano permite optar a tratamientos más eficaces y con mejor pronóstico para tu gato.
En cuanto al tratamiento, el veterinario puede recomendar desde cirugía para extirpar el tumor, hasta terapias más avanzadas como la electroquimioterapia, que combina medicación quimioterápica con pulsos eléctricos para concentrar el efecto del fármaco en las células tumorales, reduciendo efectos secundarios y respetando al máximo los tejidos sanos circundantes. Todo ello se decide de forma individual según el estado general del gato, el tamaño y la localización del tumor.
También es muy importante acudir al veterinario si las manchas aparecen en zonas poco habituales para el léntigo (por ejemplo, en áreas del cuerpo que no son nariz, labios u ojos), si notas que el gato se rasca mucho esa parte, si hay enrojecimiento, inflamación, costras o secreciones, o si has aplicado por tu cuenta pomadas antifúngicas o antibacterianas sin mejora tras unos días de uso responsable.
Recuerda que aunque muchas manchas en la nariz de los gatos son simplemente léntigos benignos sin necesidad de tratamiento, solo un profesional puede diferenciar con seguridad una peculiaridad estética de un problema serio. Observar con atención a tu compañero felino y actuar ante cualquier cambio sospechoso es la mejor forma de proteger su salud y calidad de vida a largo plazo.


Espero que te haya sido de utilidad. Si convives con un gato con manchas en la nariz, observar su aspecto, comprobar si cambian con el tiempo y acudir al veterinario ante la mínima duda es la manera más segura de distinguir un simple léntigo de un problema cutáneo más serio, manteniendo a tu compañero felino sano, controlado y bien cuidado.
