Qué hacer si mi gato no puede defecar: causas, síntomas y soluciones

  • El estreñimiento en gatos es un síntoma frecuente que suele deberse a bolas de pelo, deshidratación, dieta inadecuada, obesidad, dolor o enfermedades crónicas.
  • Las señales de alarma incluyen esfuerzo en el arenero, heces muy duras o ausentes, dolor abdominal, cambios de comportamiento y, en casos graves, vómitos o sangre.
  • La evaluación veterinaria temprana permite descartar obstrucciones, hidratar al gato y pautar laxantes, enemas o cirugía en los casos más severos.
  • Buena hidratación, alimentación adecuada, ejercicio diario, cepillado regular y un arenero limpio y accesible son claves para prevenir el estreñimiento felino.

Gato con problemas para defecar en el arenero

Todos los que convivimos con gatos queremos lo mejor para ellos. Si sospechamos que tienen algún problema de salud enseguida nos preocupamos, pues se hacen querer tanto que cuando los vemos tristes o con malestar no podemos evitar preocuparnos por ellos.

Un ejemplo de esto es cuando notamos que nuestro amigo va al arenero pero no consigue hacer sus necesidades, o pasa varios días sin dejar rastro en la bandeja. En estas situaciones, es muy importante actuar con rapidez, observar bien a nuestro felino y saber qué señales indican estreñimiento, cuáles son las causas más frecuentes y en qué momento hay que acudir al veterinario sin demora. Sepamos qué hacer si mi gato no puede defecar.

¿Por qué no puede defecar mi gato?

Causas del estreñimiento en gatos

Hay varios motivos por los cuales un gato puede tener problemas para defecar. El estreñimiento no es una enfermedad por sí misma, sino un síntoma de que algo no va bien en el aparato digestivo o en el estado general del gato. Las causas más comunes son:

Bolas de pelo

Normalmente, un gato puede expulsar las bolas de pelo sin dificultad, ya sea a través del vómito o de las heces. Pero a veces la acumulación de pelo es tal que crea un atasco intestinal que impide realizar bien la digestión y dificulta o bloquea la evacuación. Esto es especialmente frecuente en gatos de pelo medio o largo, gatos con lamido excesivo por estrés o picor, y en aquellos que no se cepillan con regularidad.

¿Qué hacer?

Es muy importante cepillar a diario al animal para reducir la cantidad de pelo que ingiere mientras se acicala. Además, conviene darle malta para gatos una o dos veces por semana como laxante suave específico para bolas de pelo. En épocas de muda o en gatos de pelo largo, la frecuencia puede aumentar siguiendo siempre las pautas del veterinario.

En caso de que tenga estreñimiento leve se le puede dar, siempre bajo supervisión profesional, productos lubricantes o fibras específicas para gatos. Algunas personas prueban remedios caseros como una cucharada de vinagre; sin embargo, no se recomienda administrar vinagre ni otros remedios caseros sin consultar al veterinario, ya que pueden ser ineficaces o perjudiciales. Si sospechamos que la bola de pelo ha causado una obstrucción más grave (vómitos, apatía, dolor abdominal), será necesario llevarlo al veterinario de inmediato para valorar enemas, medicación o, en casos extremos, cirugía.

Falta de agua (deshidratación)

Los gatos que beben poca agua pueden tener más dificultades para defecar. Cuando el organismo necesita conservar líquidos, el colon absorbe más agua de las heces, que se vuelven muy duras y secas. Esto sucede con más frecuencia en gatos que consumen solo pienso seco, en gatos mayores y en aquellos con problemas renales o metabólicos.

La deshidratación también puede aparecer si el gato vomita, tiene otras enfermedades o no tiene fácil acceso a agua limpia y fresca durante el día.

¿Qué hacer? Se le debe de dar comida húmeda (latas) de buena calidad o bien remojar su pienso seco con agua o caldo casero sin sal para mantenerlo hidratado. Es muy útil ofrecer varios cuencos de agua anchos, separados de la comida y de la bandeja, y valorar fuentes de agua en movimiento, que animan a muchos gatos a beber más. Si el veterinario sospecha deshidratación importante, puede ser necesario suero por vía subcutánea o intravenosa en clínica.

Obesidad y falta de ejercicio

Una de las consecuencias de la obesidad es el estreñimiento, el cual puede ser particularmente grave cuanto mayor sea el peso del animal. El exceso de grasa abdominal puede comprimir ligeramente los órganos y ralentizar el tránsito intestinal. Además, los gatos con sobrepeso suelen moverse menos, lo que también disminuye la motilidad del intestino.

La vida muy sedentaria, típica de gatos que viven solo en interiores sin estímulos, favorece que el colon se vuelva “perezoso”. Esto se ve con frecuencia en gatos que pasan muchas horas durmiendo, sin juegos activos ni interacción diaria.

¿Qué hacer? Si a nuestro peludo le sobran algunos kilos, hay que llevarlo al veterinario para que nos aconseje sobre qué comida se le puede dar y en qué cantidad, y descartar enfermedades asociadas. Asimismo, tendremos que fomentar el ejercicio diario con juguetes interactivos, cañas con plumas, pelotas o circuitos, dividiendo las sesiones en varios ratos cortos a lo largo del día.

Un gato sano debería dedicar al menos varios minutos al día a juegos activos; esto no solo ayuda a prevenir el estreñimiento, sino que mejora su bienestar general.

Comida de mala calidad o baja en fibra

Si le damos una comida de baja calidad, con muchos cereales, subproductos y poco contenido real de carne, baja en fibra y en humedad, su digestión no será del todo buena. Las heces pueden ser escasas, muy duras y difíciles de expulsar.

Además, los cambios bruscos de dieta o el uso prolongado de un alimento que no se adapta bien a su organismo pueden favorecer tanto episodios de estreñimiento como de diarrea.

¿Qué hacer? Es conveniente optar por darle un pienso que tenga un alto porcentaje (al menos un 70%) de carne y que esté exento de cereales (maíz, trigo, avena, arroz). Siempre es recomendable complementar con comida húmeda de calidad para aumentar el aporte de agua. En gatos con tendencia al estreñimiento, el veterinario puede recomendar dietas gastrointestinales específicas ricas en fibra para favorecer un tránsito intestinal regular.

Lesión o dolor al defecar

El gato que ha sufrido una lesión en la zona pélvica o en la parte baja de la espalda puede sentir mucho dolor a la hora de defecar u orinar. También los problemas de columna, cadera o articulaciones (como la artritis en gatos mayores) dificultan adoptar la posición correcta sobre el arenero, por lo que el gato puede evitar usarlo y aguantar las heces, empeorando el estreñimiento.

¿Qué hacer? Hay que llevarlo al veterinario para que lo explore, haga radiografías si es necesario y le dé medicamentos que le calmen el dolor y reduzcan la inflamación. En algunos casos puede requerir fisioterapia, cambios en el tipo de arenero (bordes bajos, fácil acceso) o adaptaciones en casa. Si el dolor es intenso o hay lesión grave, el profesional le podría poner una sonda o realizar enemas bajo sedación hasta que mejorase.

Juguetes y cuerpos extraños

Si ha tragado algún juguete u otro objeto, puede que éste se le haya quedado atorado en el aparato digestivo. Los hilos, cuerdas, gomas, alfileres, plásticos o trozos de juguetes pequeños son especialmente peligrosos, ya que pueden provocar desde un estreñimiento persistente hasta una obstrucción intestinal grave que ponga en riesgo la vida del animal.

¿Qué hacer? En estos casos hay que acudir al veterinario lo antes posible, sobre todo si el gato presenta vómitos, dolor abdominal, apatía o lleva varios días sin defecar. Nunca se deben administrar laxantes humanos ni intentar tirar de un hilo que sobresalga por la boca o el ano, ya que podría causar perforaciones internas.

Problemas médicos y enfermedades crónicas

Además de las causas anteriores, existen enfermedades metabólicas o sistémicas que pueden provocar o agravar el estreñimiento:

  • Enfermedad renal crónica: favorece la deshidratación, por lo que las heces se vuelven muy secas.
  • Trastornos endocrinos como el hipotiroidismo o la hipercalcemia pueden ralentizar el tránsito intestinal.
  • Tumores intestinales o masas abdominales pueden estrechar la luz del colon y dificultar el paso de las heces.
  • Estrés intenso o rechazo al arenero (por suciedad, ruidos, ubicación inadecuada) puede hacer que el gato aguante demasiado antes de defecar.

En algunos gatos, a pesar de hacer todas las pruebas, no se identifica una causa clara. En estos casos hablamos de estreñimiento idiopático, que puede hacerse crónico y evolucionar hacia un megacolon, una dilatación del colon que pierde su capacidad normal de contracción.

Tiene entre 0 y 1 mes de vida

Gatito bebé estreñido

El gatito bebé no sabe hacer sus necesidades solo. De modo que no defecará a menos que le ayudemos, imitando la estimulación que haría la madre. Los más pequeños son especialmente sensibles a la deshidratación y a la acumulación de heces, por lo que no se debe dejar pasar mucho tiempo sin que evacúen.

¿Qué hacer?

Le pasaremos por la zona ano-genital un algodón humedecido con agua tibia, usando uno para la orina y otro para las heces, a los diez minutos de haber comido. Es importante realizar movimientos suaves, como si se estuviera lamiendo, hasta que el gatito orine y defeque.

Si aún así no consigue hacer nada, le daremos un masaje circular muy suave, en el sentido de las agujas del reloj, en su abdomen y le volveremos a estimular la zona ano-genital. Habitualmente un gatito debe evacuar al menos una vez al día; si pasan dos días y no defeca, lo llevaremos al veterinario para que descarte malformaciones, infecciones o problemas digestivos y nos indique si es necesario usar laxantes específicos o enemas muy controlados.

¿Cómo saber si un gato está estreñido?

Síntomas de gato estreñido en el arenero

Sabremos que nuestro gato tiene estreñimiento si observamos alguna de las siguientes señales:

  • Se pasa mucho tiempo en el arenero y/o acude con más frecuencia de lo normal sin resultado o dejando solo pequeñas bolitas.
  • Hay menos heces que de costumbre en la bandeja o directamente no hay durante varios días.
  • Las heces están muy duras y secas, a veces fragmentadas o con forma de bolitas.
  • Ha dejado de comer o come menos de lo habitual, puede presentar náuseas o vómitos.
  • Su comportamiento ha cambiado: se muestra apático, irritable o se esconde.
  • Se queja mucho cuando intenta defecar, con maullidos o quejidos de dolor.
  • Puede tener el abdomen hinchado y doloroso al tocarlo.
  • En algunos casos se aprecia sangre o mucosidad en las heces por el esfuerzo.

Es fundamental diferenciar el estreñimiento de un problema aún más grave: la retención urinaria. Si el gato entra y sale del arenero con frecuencia, se esfuerza, maúlla, pero no ves ni caca ni pis, podría tratarse de una obstrucción urinaria, que es una urgencia veterinaria que puede ser mortal en pocas horas.

Un gato adulto puede estar hasta 3 días sin hacerlo, pero siempre va a ser mejor que haga cada día, ya que de lo contrario su vida correría peligro de muerte si el problema se cronifica o deriva en megacolon. Por esto, siempre que sospechemos que nuestro amigo tiene algún problema para hacer sus necesidades, lo llevaremos al veterinario para que lo examine, determine la causa y nos diga qué hacer para que vuelva a recuperar su salud.

Gato naranja descansando después de defecar bien

Qué hará el veterinario y cómo ayudar en casa

Revisión veterinaria por estreñimiento en gatos

En la clínica, el veterinario realizará primero una historia clínica detallada (dieta, tiempo sin defecar, medicaciones, enfermedades previas) y una exploración física completa, palpando con atención el vientre. Si las heces están muy acumuladas, suele notarse un colon lleno y duro, aunque en gatos con mucho pelo o sobrepeso puede ser más difícil y requerir radiografías o ecografía abdominal.

Cuando se sospecha enfermedad subyacente, también se pueden hacer análisis de sangre y orina para valorar la función renal, los electrolitos y descartar problemas metabólicos que estén contribuyendo al estreñimiento.

Una vez detectada la causa, se pondrá solución a ésta y se tratará de resolver el estreñimiento hidratando al paciente si lo necesita, administrando laxantes específicos para gatos, ablandadores de heces o enemas bajo sedación. En casos crónicos de megacolon grave que no responden a medicación, puede ser necesaria una cirugía de colectomía parcial, siempre valorada por un especialista.

En casa, además de seguir al pie de la letra las indicaciones del veterinario, podemos ayudar a nuestro gato con varias medidas: aumentar la ingesta de agua (comida húmeda, fuentes, varios bebederos), mantener una dieta adecuada rica en fibra según recomendación profesional, fomentar el ejercicio diario con juegos y cuidar la higiene del arenero para que siempre esté limpio, en un lugar tranquilo y fácilmente accesible.

Gato hidratado y activo sin estreñimiento

Los gatos no saben hablar, pero si los observamos a diario podremos saber cómo se sienten en cada momento. Vigilar su caja de arena, su apetito, su nivel de actividad y sus hábitos de acicalamiento es una forma sencilla de detectar a tiempo problemas como el estreñimiento y así acudir pronto al veterinario, evitar complicaciones y conseguir que nuestro compañero felino se mantenga sano, cómodo y feliz.


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