A todos nos gustaría que nuestro amigo estuviese siempre sano, pero lamentablemente, habrá veces a lo largo de su vida en las que el animal estará enfermo. Uno de los síntomas que enseguida notaremos es la fiebre: al acariciarlo o al cogerlo en brazos, podremos advertir que su cuerpo está más caliente de lo normal.
Por ello, es importante saber qué hacer cuando un gato tiene fiebre. Así podremos iniciar el tratamiento lo antes posible, evitando que su salud empeore y reduciendo riesgos como la deshidratación o el dolor.
Causas de fiebre en gatos
Son varias las causas por las cuales un gato puede tener fiebre, entre ellas: gripe, resfriado, cáncer, enfermedades víricas o bacterianas, infecciones virales, lupus, o incluso es posible que algunos medicamentos le hagan tener este síntoma.
De todas maneras, la fiebre es importante tener siempre presente que es sólo eso, un síntoma. El gato podría estar teniendo una enfermedad muy grave, que le puede poner su vida en peligro.
Además, existen infecciones bacterianas y virales frecuentes (panleucopenia, leucemia felina, herpesvirus, calicivirus), infecciones fúngicas o parasitarias (p. ej., toxoplasmosis), pancreatitis, traumatismos, tumores y enfermedades autoinmunes como causas posibles. También puede aparecer fiebre tras vacunas de forma transitoria o como efecto secundario de fármacos.
No hay que confundir la fiebre con la hipertermia por golpe de calor: en la fiebre el organismo eleva de forma controlada el punto de ajuste para defenderse; en la hipertermia la temperatura sube por calor ambiental y mala disipación, y requiere enfriamiento suave inmediato y atención veterinaria.

Cómo saber si mi gato tiene fiebre
La temperatura corporal de un gato sano debe de estar entre los 38 y los 39,5 ºC; cuando está más alta, es porque su organismo está luchando contra virus, bacterias o puede existir un tumor. En cachorros, puntualmente pueden verse valores cercanos a 39,5 ºC sin que sea necesariamente fiebre. Para tomarle la temperatura, necesitarás un termómetro digital rectal, un lubricante (como vaselina) y un paño limpio.
- Limpia el termómetro.
- Cubre la punta con un poco de lubricante.
- Levanta la cola del gato e introduce la punta en su recto con suavidad.
- Cuando el termómetro se detenga, retíralo con cuidado y observa la temperatura.
Si es necesario, pídele a alguien que sujete al gato por la zona de las patas delanteras o envuélvelo en una toalla. También existen termómetros de oído por infrarrojos, más cómodos pero menos precisos. Señales que orientan a fiebre antes de medir: apatía, temblores, pérdida de apetito, respiración acelerada (normal: 20-40 rpm), nariz seca y caliente y signos de deshidratación (pliegue de la piel vuelve lento, saliva espesa).
Tratamiento de la fiebre en gatos
Si el termómetro indica que el felino tiene fiebre, será el momento de comenzar a tratarlo. ¿Cómo? De la siguiente forma:
- Hay que mantener al gato hidratado. Si ves que no bebe, tendrás que dársela tú con una jeringuilla sin aguja. Dásela poco a poco, teniendo al animal de pie sobre sus patas o tumbado; nunca debes ponerlo en posición vertical, ya que se podría ahogar. También puedes ofrecer soluciones orales con electrolitos para gatos.
- Dale de comer comida de lata para gatos de calidad, sin subproductos ni cereales. Huelen mucho más que el pienso seco, por lo que es probable que no dude ni un momento en comer. Si hay vómitos o diarrea, usa dietas fácilmente digestibles indicadas por tu veterinario.
- Ponlo en una habitación tranquila y cómoda; el suelo de baldosas puede ayudar a disipar calor. Puedes colocar un ventilador para mover el aire, nunca directo hacia él.
- Dos veces al día, coloca compresas húmedas frías en su frente, patas, abdomen e ingles. Deja actuar durante unos minutos, y después sécalo bien para que no coja frío. No uses alcohol ni baños con hielo.
Medicamentos y receta
Nunca des medicamentos humanos a tu gato (muchos son tóxicos). Los fármacos para bajar la fiebre o tratar la causa (antibióticos, AINEs, antiparasitarios, antivirales) deben ser prescritos por el veterinario. La legislación vigente exige receta para numerosos medicamentos veterinarios y un uso responsable de antibióticos tras diagnóstico.
Si tu gato tiene 40 ºC o más
Contacta con el veterinario de inmediato. Mantén al gato hidratado, en ambiente fresco y en reposo. Fiebre muy alta (≥ 40,5-41 ºC), respiración dificultosa, apatía extrema, convulsiones, vómitos persistentes o deshidratación severa requieren atención urgente.

Si en 48 horas no ves ninguna mejoría, debes de acudir al veterinario.
Diagnóstico y prevención
El veterinario puede realizar anamnesis y exploración completa, analíticas de sangre y orina, pruebas para virus felinos, coprológico, radiografías o ecografía para identificar la causa. El pronóstico depende de la enfermedad subyacente.
Para reducir el riesgo de fiebre, mantén al día las vacunas recomendadas, desparasitación interna y externa, limpia y desinfecta heridas, separa al gato enfermo si convive con otros, ofrece dieta equilibrada, agua fresca y un entorno con poco estrés. Tras vacunar, puede aparecer una fiebre leve y transitoria que suele remitir en 24-48 horas.

La fiebre es una señal de alarma útil: te avisa de que algo pasa y que tu gato necesita cuidados y, a menudo, revisión veterinaria. Con hidratación, alimentación apetecible, ambiente adecuado y tratamiento profesional de la causa, la mayoría de los gatos se recuperan sin complicaciones.
