¿Qué hacen los gatos cuando están solos? Esa es una pregunta que todos los que convivimos con algún felino nos hemos hecho alguna que otra vez. Y es que, sabemos lo que hacen cuando están con nosotros, pero… ¿y en nuestra ausencia? ¿Qué harán realmente, cómo se sienten y cuánto tiempo pueden quedarse solos sin que su bienestar se vea afectado?
Además de satisfacer la curiosidad, entender el comportamiento de los gatos cuando están solos es clave para proteger su salud física y emocional. Los gatos son más independientes que otros animales, pero eso no significa que no necesiten compañía, atención y un entorno enriquecido para no aburrirse o estresarse cuando pasan muchas horas sin humanos en casa.
Explorar el hogar

Es lo primero que hacen en cuanto nos vamos. Son animales muy curiosos, y no dudarán ni un instante en levantarse de su cama para dar una vuelta por la vivienda para ver si encuentran olores nuevos que investigar. Para ellos, la casa es su territorio y la patrullan con calma: revisan habitaciones, pasan cerca de puertas y ventanas, se suben a muebles y estanterías para tener una visión elevada de todo.
Esta conducta exploratoria no es solo curiosidad: también es una forma de comprobar que todo está seguro y que no ha aparecido ningún cambio importante en su entorno. Muchos gatos aprovechan ese rato de soledad para meterse en escondites que quizá no usan tanto cuando hay gente: debajo de camas, dentro de armarios semiabiertos o detrás de cortinas, desde donde pueden observar sin ser vistos.
Si el gato dispone de rascadores, estanterías en alto o muebles a varias alturas, es muy probable que los utilice durante estas rondas. Subir, bajar, trepar y saltar le ayuda a canalizar su energía y su instinto cazador, y reduce el riesgo de que aparezcan conductas destructivas por aburrimiento.
Comer
Una casa en silencio es el mejor lugar para poder comer tranquilo. A los gatos no les gusta tener que comer si viven en ambientes tensos o donde se celebran fiestas muy a menudo; sobre todo aquellos que son más tímidos, disfrutan mucho de la comida cuando el hogar se queda vacío y pueden acercarse al comedero sin sobresaltos.
En muchos hogares se deja el alimento a libre disposición, de modo que el gato hace pequeñas tomas repartidas a lo largo del día. Otros reciben raciones en horarios más estructurados. En ambos casos, cuando están solos suelen aprovechar para comer con calma, o incluso para jugar con la comida si se utilizan dispensadores o juguetes interactivos que liberan croquetas poco a poco, activando su instinto cazador.
Cuando un gato se siente solo o ansioso, su relación con la comida puede cambiar: algunos comen de forma compulsiva para calmarse, mientras que otros pierden el apetito. Por eso es importante observar si la cantidad de comida que desaparece del plato varía bruscamente, ya que puede indicar aburrimiento, estrés o un problema de salud.
Observar el paisaje

Si no tienen posibilidad de salir al exterior, se quedarán frente a la ventana un buen rato, durante el cual es más que probable que se acerque algún pájaro, insecto u hoja moviéndose al viento que el felino intentará “cazar” con la mirada e incluso con pequeños golpes de pata contra el cristal. Observar el exterior es una de las formas favoritas de los gatos de pasar el tiempo cuando están solos.
Este simple hábito les proporciona estimulación mental constante: cambios de luz, sonidos de la calle, personas pasando, otros animales… Todo ello activa sus sentidos sin necesidad de que salgan de casa. Por eso es tan recomendable habilitar un “mirador felino” seguro: una ventana con malla protectora, un alféizar ancho o una repisa cerca del cristal donde puedan tumbarse.
Y, si por el contrario puede salir a dar una vuelta, en el caso de que esté castrado no hará nada que no haga el gato de interior; de hecho, los peludos que ya no pueden reproducirse se suelen quedar siempre por los alrededores de casa, explorando el entorno. Recorren su territorio exterior, marcan con feromonas, se suben a lugares altos y dedican tiempo a vigilar posibles presas, aunque luego regresen a casa para descansar.
Dormir

Los gatos adultos pueden dormir hasta 18 horas, y los más cachorritos hasta 20 horas. Al ser animales depredadores principalmente crepusculares y nocturnos, se pasan durmiendo prácticamente todo el día. Muchos de esos periodos de sueño coinciden precisamente con las horas en las que están solos en casa.
No se trata solo de sueño profundo: alternan fases de siestas ligeras y despertares breves para cambiar de postura, acicalarse un poco y volver a dormirse en otro lugar. Cuando el hogar está en silencio, aprovechan para tumbarse en sus rincones preferidos: camas, sofás, estanterías altas, cajas o cualquier lugar donde reciban algo de sol.
Por la noche, al volver a casa, querrán jugar con nosotros; esa energía acumulada durante las horas de sueño hace que muchos gatos estén más activos justo cuando sus humanos quieren descansar. Incluir sesiones de juego antes de dormir puede ayudar a equilibrar sus ritmos y a que el descanso nocturno sea más tranquilo para todos.
Hacer cosas que no deberían

No vamos a engañarte: hasta el gato más adorable puede hacer travesuras en tu ausencia. Cosas como robar comida o tirar objetos al suelo son las más comunes. Pueden abrir cajones, subirse a encimeras, investigar bolsas o cajas recién llegadas y, en general, probar todo aquello que les resulta novedoso o tiene tu olor.
Lejos de ser “venganza” por dejarlos solos, estas conductas están relacionadas con su necesidad de estimulación y su curiosidad natural. Si un gato tiene poca actividad física o mental, es más fácil que busque entretenimiento en lugares donde no debería: cortinas, cables, plantas delicadas o muebles.
Por eso es tan importante ofrecer alternativas seguras: rascadores robustos, juguetes con catnip, túneles, cajas de cartón, juguetes interactivos que liberen comida o premios escondidos por la casa. Cuantas más opciones adecuadas tenga para gastar energía, menos probable será que dañe objetos del hogar.
Aburrirse
Los gatos no son tan independientes como nos han dicho; es más, son animales sociales que necesitan relacionarse con otros peludos y con sus humanos para poder ser felices. Si pasa muchas horas solo, puede llegar a aburrirse o sentirse solo, sobre todo si no tiene suficiente estímulo ambiental.
Entre los signos que pueden indicar soledad o aburrimiento están el comportamiento destructivo repetido (arañar muebles aunque tenga rascadores adecuados), cambios en el apetito, vocalizaciones excesivas, letargo prolongado o un acicalado exagerado que provoca calvas. Estos comportamientos también pueden estar relacionados con problemas de salud, por lo que conviene consultar al veterinario si se mantienen en el tiempo.
Para reducir el aburrimiento cuando están solos, es muy útil enriquecer el entorno: dejar espacio suficiente para que se muevan, ofrecer varias zonas en altura, disponer de ventanas seguras para mirar al exterior, incluir juguetes que pueda usar sin supervisión y crear una zona de confort cómoda donde pueda descansar con tranquilidad.
Si pasa muchas horas solo, quizás sería buena idea plantearnos adoptar a un segundo felino, siempre que podamos asumir la responsabilidad que supone. Otro gato puede ofrecer compañía, juego y apoyo social, pero también implica más tiempo, recursos y una correcta presentación entre ellos para que la convivencia sea positiva. Como alternativa o complemento, los dispensadores automáticos de comida y los juguetes interactivos pueden ayudar a mantener su interés durante el día.
Alegrarse cuando llega el humano
Cuando llegamos a casa después del trabajo, nuestro querido amigo acudirá a recibirnos. Lo más seguro es que maúlle de alegría, que se frote contra nuestras piernas, que nos siga por las habitaciones y que quiera que le demos mucho cariño. No se lo neguemos: esos minutos de atención, juego y caricias son fundamentales para reforzar el vínculo y compensar las horas de soledad.
Muchos gatos muestran pequeños rituales de bienvenida: algunos llevan juguetes, otros ruedan por el suelo enseñando la barriga, otros simplemente se colocan en la puerta antes de que la abramos porque han aprendido a reconocer nuestros horarios y sonidos. Todas estas señales indican que, aunque se las arreglen bien solos un tiempo, valoran nuestra compañía y nos echan de menos a su manera.

Comprender qué hace y qué siente tu gato cuando está solo te permite organizar mejor su entorno, tus ausencias y vuestros momentos juntos. Un hogar seguro, enriquecido y con rutinas de afecto y juego hará que el tiempo en soledad sea llevadero y que, al reencontraros, tu compañero felino te reciba con más confianza, seguridad y cariño cada día.
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