El gato tiene muchísima curiosidad por todo lo que le rodea. Si tiene permiso para salir al exterior, se pasará el tiempo investigando y explorando sus dominios; y si no lo tiene, se sentará o tumbará junto a la ventana para observar lo que pasa ahí fuera. Y en el exterior, como sabemos, hay pájaros, insectos y otros pequeños animales que el felino podría querer cazar.
A menos que la tengamos cerrada o de que hayamos puesto una red, el riesgo de que se caiga es muy alto, pues el Felis catus casero puede tener lo que se conoce como el síndrome del gato paracaidista.
¿Qué es el síndrome del gato paracaidista?
El gato tiene la extraordinaria capacidad para caer sobre sus cuatro patas, ya que su peso se distribuye de forma simétrica y armónica de tal modo que el centro de gravedad coincide con el centro geométrico de su cuerpo. Esto le permite caer sobre una posición adecuada, pero no siempre lo consiguen.
Aquellos que se han precipitado al vacío y no han podido corregir su postura o que en su caída se han golpeado con tendederos u otros objetos, son los que los veterinarios dicen que tienen el síndrome del gato paracaidista.
¿Hay alguna manera de prevenirlo?
Sí, de hecho, hay varias:
- Castrar al animal: un gato castrado, sea macho o hembra, tendrá un menor interés en salir fuera y, por consiguiente, el riesgo de que se caiga al vacío será mucho más bajo.
- Poner red en las ventanas y terrazas: si queremos que pueda ver lo que pasa en el exterior, es muy importante poner redes para evitar que pueda salir que encontraremos en las tiendas de animales.
- Tener las ventanas cerradas: por su seguridad.
Convivir con un gato es una experiencia maravillosa, pero es muy importante protegerlo.
Son muy especiales. 🙂