Convivir con gatos en casa es una experiencia gratificante y aporta muchos beneficios, pero existe cierta preocupación sobre las enfermedades que pueden transmitir estos animales a las personas. Aunque el riesgo de contagio es moderado, conocer estos posibles problemas ayuda a tomar medidas preventivas y proteger a toda la familia.
Los expertos en salud, como la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), advierten de la existencia de zoonosis felinas, que son enfermedades infecciosas capaces de pasar de los gatos a los humanos, a menudo sin que el animal muestre síntomas claros. Por ello, resulta importante entender cómo se producen estos contagios y a qué prestar atención en el día a día.
¿Por qué pueden transmitir enfermedades los gatos?

En general, los gatos pueden portar gérmenes, bacterias y parásitos que resultan inofensivos para ellos, pero potencialmente peligrosos para las personas. La transmisión suele producirse por contacto con heces, arañazos, mordeduras o mediante el contacto con superficies o tierra contaminada.
El riesgo aumenta en gatos que viven en la calle o tienen acceso al exterior, ya que pueden entrar en contacto con otros animales infectados, cazar presas o alimentarse de carne cruda. Por eso, las instituciones sanitarias recomiendan mantener a los gatos domésticos siempre dentro de casa y acudir al veterinario regularmente.
Principales enfermedades que pueden transmitir los gatos
A continuación se detallan las enfermedades más relevantes que pueden transmitirse de gatos a personas, sus modos de contagio y las precauciones recomendadas.
- Toxoplasmosis: Ocasionada por el parásito Toxoplasma gondii, se transmite principalmente a través del contacto con heces de gato infectado o tierra donde haya defecado. En la mayoría de los casos pasa desapercibida, pero puede ser peligrosa para embarazadas y personas con baja inmunidad. Se recomienda evitar limpiar la bandeja de arena durante el embarazo, o hacerlo con guantes y lavando bien las manos.
- Enfermedad por arañazo de gato: Provocada por la bacteria Bartonella henselae. Los gatos pueden transmitirla con un arañazo o mordisco. En personas sanas suele causar ganglios inflamados y fiebre, aunque en casos graves pueden aparecer complicaciones oculares o cardíacas.
- Salmonelosis: Es una infección bacteriana por Salmonella, que puede hallarse en las heces y transmitirse tras manipular la caja de arena o por alimentos contaminados. Causa malestar intestinal, fiebre y dolor abdominal. Los gatos que comen carne cruda o cazan tienen más riesgo de ser portadores.
- Ascaridiasis (Toxocara cati): Se trata de un parásito intestinal cuyos huevos están en las heces o el entorno del animal. La transmisión ocurre accidentalmente, sobre todo en niños al jugar en tierra contaminada. Las larvas pueden afectar órganos internos y, en casos puntuales, la vista.
- Tiña: Es una infección fúngica por dermatofitos como Microsporum canis. Los gatos la transmiten a personas y otros animales mediante el contacto con pelo o piel. Puede provocar lesiones circulares, rojas y con picor. Los animales infectados pueden ser asintomáticos y diseminar el hongo durante meses.
- Pasteurelosis: La bacteria Pasteurella multocida, presente en la boca de muchos gatos, puede entrar al organismo a través de mordeduras o arañazos y producir infecciones de la piel, y en ocasiones afectar articulaciones.
- Campilobacteriosis: Campylobacter jejuni es otra bacteria presente en algunos gatos. Se transmite por vía fecal-oral y puede causar diarrea, fiebre y dolor abdominal en humanos.
Cómo evitar el contagio de enfermedades gato-persona
La mejor estrategia para prevenir cualquier zoonosis felina es la higiene y el cuidado responsable. Algunas recomendaciones prácticas para reducir riesgos son:
- Mantener a los gatos en el interior del hogar, lejos de animales y ambientes potencialmente contaminados.
- Limpiar la caja de arena todos los días con protección (guantes) y lavarse las manos al finalizar.
- No alimentar a los gatos con carne cruda ni vísceras, ya que esto aumenta la posibilidad de infecciones y parásitos.
- Visitar al veterinario periódicamente para desparasitaciones, vacunas y revisiones de rutina.
- Desinfectar con frecuencia las superficies y la zona de descanso del animal.
- Sensibilizar a los niños y personas vulnerables sobre la importancia de no jugar en zonas donde haya excrementos de gato y lavarse bien las manos tras tocar a la mascota.
En personas inmunodeprimidas, mayores o embarazadas, se aconseja limitar la manipulación de la caja de arena y emplear siempre medidas de protección.
Vivir con gatos de forma segura es totalmente posible si se toman unas sencillas pautas de higiene y responsabilidad. Aunque pueden transmitir ciertas enfermedades, la probabilidad de que esto ocurra en hogares donde se cuida bien a los animales y se siguen las recomendaciones sanitarias es muy baja. Con información fiable y atención regular, se puede disfrutar de la compañía felina sin comprometer la salud de la familia.