Primera ley de bienestar para perros y gatos en la Unión Europea

  • La UE alcanza un acuerdo para la primera ley comĆŗn de bienestar de perros y gatos, pendiente aĆŗn de aprobación formal.
  • Identificación obligatoria con microchip y registro en bases de datos nacionales para todos los perros y gatos, incluidos los importados.
  • Fuertes restricciones a la crĆ­a: lĆ­mites de camadas, prohibición de endogamia y de rasgos fĆ­sicos extremos que comprometan la salud.
  • Refuerzo del control del comercio y de los refugios, con estĆ”ndares mĆ­nimos de alojamiento, cuidados y trazabilidad.

Ley de bienestar para perros y gatos en la UE

La Unión Europea ha dado un giro importante en la forma de entender la protección de los animales de compañía al pactar la primera ley de bienestar específica para perros y gatos a escala comunitaria. Se trata de un acuerdo político todavía provisional, pero que fija las bases de un marco común para todos los Estados miembro, con reglas claras sobre cría, comercio, alojamiento, trazabilidad, importación y manejo de estos animales.

Este nuevo paquete normativo nace con una doble intención: por un lado, frenar el comercio ilegal y las prÔcticas abusivas asociadas a la compraventa de mascotas; por otro, asegurar que los millones de perros y gatos que viven en hogares europeos reciben unos cuidados mínimos acordes con su bienestar físico y emocional. Bruselas responde así a una demanda social creciente y a un mercado de mÔs de 72 millones de perros y 83 millones de gatos dentro de la UE, valorado en alrededor de 1.300 millones de euros anuales.

Un acuerdo histórico para la protección de perros y gatos en la UE

El entendimiento se ha alcanzado tras negociaciones intensas entre el Parlamento Europeo y el Consejo, es decir, los gobiernos de los Veintisiete. Las instituciones comunitarias han cerrado un texto que, por primera vez, se centra en exclusiva en el bienestar de perros y gatos y no como parte accesoria de otras normas sobre animales.

El texto aún debe superar el trÔmite de la aprobación formal en el pleno del Parlamento Europeo y por los Estados miembro antes de su publicación oficial y posterior entrada en vigor. Una vez superado ese paso, comenzarÔ a contar el calendario para que los distintos operadores se adapten a las nuevas obligaciones.

Una de las claves del acuerdo es que fija estÔndares armonizados para todos los países de la UE. Hasta ahora, cada Estado regulaba la materia a su manera, con grandes diferencias entre territorios en lo referente a cría, registro, venta y condiciones de vida de perros y gatos. Con esta ley, se pretende cerrar esas brechas y unificar el nivel de protección.

En palabras de la ponente Veronika VrecionovĆ”, presidenta de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo, este paso permitirĆ” ā€œponer orden en el comercio de perros y gatos en la Unión Europeaā€ y complicar la vida a los operadores ilegales que se aprovechan de la falta de control.

Perros y gatos protegidos por la nueva ley

Plazos de adaptación y Ômbito de aplicación

Una vez que la norma entre en vigor, vendedores, criadores y refugios contarƔn con un plazo de cuatro aƱos para cumplir con todos los requisitos previstos. Este margen pretende dar tiempo a los operadores para reorganizar sus instalaciones, formar al personal y adaptar sus sistemas de registro y control.

Para los propietarios particulares que tienen animales sin fines comerciales, el calendario serÔ algo mÔs amplio. En el caso de los perros, el plazo llega hasta los diez años, mientras que para los gatos se extiende hasta los quince años. Esta diferencia responde a la intención de no forzar a los hogares a cambios inmediatos que puedan resultar difíciles de asumir.

La ley afectarÔ tanto a los animales ya presentes en la Unión Europea como a los que entren desde terceros países, ya sea para venta o por traslados sin carÔcter comercial. En ambos supuestos se refuerzan la trazabilidad y el control previo a la entrada al territorio comunitario, con requisitos similares de identificación y registro.

El acuerdo prevé también la creación de una base de datos específica para viajeros con mascotas. Cualquier persona que se desplace con su perro o gato desde fuera de la UE, sin intención de venderlo, deberÔ inscribirlo en esta base en un plazo mÔximo de cinco días, lo que permitirÔ seguir sus movimientos y reducir posibles irregularidades.

Microchip obligatorio y registro en bases de datos nacionales

Una de las medidas centrales de la nueva legislación es la obligatoriedad de identificar a todos los perros y gatos mediante microchip y de inscribirlos en un registro oficial. El objetivo es garantizar su trazabilidad a lo largo de toda su vida, dificultar el abandono, combatir los fraudes y atajar el trÔfico ilegal.

Estas bases de datos serÔn de carÔcter nacional, pero interoperables entre sí. Es decir, cada país mantendrÔ su propio registro, pero la información tendrÔ que poder cruzarse con la de otros Estados miembro para facilitar el seguimiento de los animales que cambien de residencia o se desplacen temporalmente dentro de la UE.

Para los animales importados con fines comerciales, la norma marca que el microchip debe estar implantado y el registro completado al menos cinco días antes de su entrada en la Unión Europea. Solo de ese modo podrÔn ser legalmente vendidos o alojados en refugios u otros establecimientos.

En el caso de los traslados no comerciales, como viajes de ocio o mudanzas, los propietarios tambiƩn tienen un plazo mƔximo de cinco dƭas desde la llegada para registrar al animal en una base de datos nacional o en la nueva base de viajeros con mascotas. Este requisito se aplicarƔ tanto a perros como a gatos, con algunas excepciones puntuales que la norma podrƔ detallar para paƭses concretos o animales ya registrados en sistemas comunitarios.

Restricciones a la crĆ­a y lucha contra la endogamia

Otro de los grandes bloques de la ley se centra en la regulación de la cría de perros y gatos. La idea es poner freno a la reproducción intensiva, a la selección de rasgos físicos extremos que comprometen la salud y a la endogamia que, durante años, ha generado problemas genéticos serios en determinadas razas.

La normativa establecerÔ límites concretos a la frecuencia de las camadas y a la edad mínima y mÔxima de reproducción de las hembras. AdemÔs, marca periodos de descanso obligatorios entre gestaciones, de manera que no se pueda explotar de forma continuada a los animales reproductores.

QuedarÔ expresamente prohibida la cría entre parientes directos: padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos y medio hermanos. Esta prohibición busca reducir los riesgos de enfermedades hereditarias y problemas de salud crónicos derivados de la endogamia. En casos muy excepcionales, como la conservación de razas locales con una base genética muy reducida, se podrÔn contemplar excepciones controladas.

La ley también vetarÔ el cruzamiento de razas domésticas con especies silvestres, para evitar combinaciones que puedan comprometer tanto el bienestar del animal como la seguridad pública o la biodiversidad. La prioridad pasa a ser la salud y estabilidad de los ejemplares frente a la creación de híbridos llamativos desde el punto de vista comercial.

Fin de los rasgos fĆ­sicos extremos y de ciertas mutilaciones

La futura norma pone el foco en los rasgos físicos excesivos que pueden causar sufrimiento a perros y gatos. De esta manera, quedarÔ excluida de la cría aquella descendencia que presente deformaciones, características exageradas o modificaciones que afecten negativamente a su respiración, movilidad, visión u otras funciones bÔsicas.

Se impedirƔ que estos animales con rasgos extremos o mutilaciones sigan formando parte de programas de crƭa, con el objetivo de no transmitir esos problemas a generaciones futuras. La medida pretende frenar una tendencia que, en algunos casos, ha premiado estƩticamente caracterƭsticas que suponen un perjuicio notable para el bienestar del animal.

En paralelo, la ley prohíbe mutilaciones dolorosas como el corte de orejas, el corte de cola o la extracción de garras, salvo que exista una justificación veterinaria clara y documentada. Se trata de intervenciones que, tradicionalmente, se han realizado por motivos estéticos o funcionales, pero que la UE considera incompatibles con un enfoque moderno de bienestar animal.

Todos estos cambios suponen que determinadas prÔcticas, hasta ahora toleradas o reguladas de manera laxa en algunos países, queden sujetas a una supervisión mucho mÔs estricta y se limiten, esencialmente, a casos clínicos en los que el beneficio para el animal esté demostrado.

Condiciones mĆ­nimas de bienestar, alojamiento y cuidados

MÔs allÔ de la trazabilidad y la cría, la ley introduce criterios mínimos sobre las condiciones de vida de perros y gatos. De esta forma, se fijan estÔndares relacionados con el espacio disponible, la prohibición de mantenerlos en jaulas de manera continuada, el acceso a luz natural, los rangos de temperatura adecuados y la calidad y frecuencia de la alimentación.

Entre las nuevas exigencias se incluye que los perros de mƔs de ocho semanas tengan acceso diario a un espacio exterior o realicen paseos regulares, de manera que puedan ejercitarse y desarrollar conductas propias de su especie. TambiƩn se concreta que los cachorros y gatitos deberƔn permanecer con sus madres al menos durante las ocho primeras semanas de vida, salvo que un veterinario justifique lo contrario.

En el Ômbito de los establecimientos, la norma obliga a que refugios, criadores y vendedores garanticen visitas veterinarias periódicas, dispongan de personal con formación específica en comportamiento y necesidades de perros y gatos, y mantengan instalaciones que respeten parÔmetros bÔsicos de bienestar.

Otra novedad es la prohibición del uso de collares de púas y de ahorque sin sistemas de seguridad, herramientas que se han vinculado con dolor, estrés y riesgo de lesiones. Asimismo, determinadas prÔcticas tradicionales de manejo quedarÔn supeditadas a una evaluación de bienestar animal mucho mÔs rigurosa.

Competencias, espectƔculos y papel de los operadores

La nueva regulación también entra en el terreno de los concursos, exposiciones y competiciones donde participan perros y gatos. Se prohibirÔ la utilización de animales con rasgos físicos extremos o que hayan sido sometidos a mutilaciones, con el fin de no premiar ni dar visibilidad a modelos de belleza o rendimiento que perjudican su salud.

Esta restricción alcanzarÔ tanto a eventos de carÔcter profesional como a exhibiciones mÔs recreativas, siempre que impliquen una exposición pública de los animales. De esta manera, se intenta cortar el vínculo entre determinados estÔndares estéticos y la demanda de cría de ejemplares que los reproduzcan.

En lo que respecta a los operadores, la ley refuerza la obligación de que vendedores y refugios informen de forma clara a las personas que adoptan o compran un animal sobre las responsabilidades que implica una tenencia responsable. Entre otras cosas, deberÔn explicar las necesidades de ejercicio, socialización, cuidados veterinarios y gastos asociados.

AdemÔs, se establece que no se podrÔ destinar a la cría a hembras que hayan pasado ya por dos cesÔreas, ni se permitirÔ el abandono de perros y gatos por parte de operadores profesionales. Estas medidas pretenden acotar la explotación reproductiva y reforzar la responsabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida del animal.

Respuesta a un mercado en crecimiento y a la preocupación social

El contexto en el que surge esta primera ley europea de bienestar para perros y gatos es el de un mercado en clara expansión y una ciudadanía cada vez mÔs sensible al trato que reciben los animales de compañía. Según datos de la Comisión Europea, el comercio de perros y gatos en la UE mueve en torno a 1.300 millones de euros anuales.

Se calcula que casi la mitad de los europeos convive con una mascota, y una amplia mayoría considera que su bienestar debería estar mejor protegido. En paralelo, la compra online de animales se ha disparado, facilitando la proliferación de criaderos ilegales, fraudes en la documentación y falta de transparencia sobre el origen de los ejemplares.

Ante esta situación, la Comisión presentó en diciembre de 2023 una propuesta legislativa específica, que es la que ha servido de base para el acuerdo actual. El objetivo era cubrir un vacío normativo evidente, ya que hasta ahora no existían reglas comunitarias dedicadas en exclusiva al bienestar de perros y gatos, mÔs allÔ de disposiciones generales.

Con este nuevo marco, las instituciones europeas aspiran a poner freno a los operadores que ven a los animales solo como un negocio rƔpido y a crear unas condiciones de competencia mƔs justas para los criadores que cumplen con la ley y cuidan de sus ejemplares.

La primera ley de bienestar para perros y gatos en la Unión Europea marca un antes y un después en la forma de entender la protección de estos animales, al combinar normas de trazabilidad, límites estrictos a la cría, prohibiciones de prÔcticas dañinas y estÔndares mínimos de alojamiento y cuidados que obligarÔn a todos los actores implicados, desde los grandes operadores comerciales hasta los propietarios particulares y los Estados miembro.

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