El vómito es un síntoma que nos preocupa mucho a todos los que convivimos con gatos. Es realmente una experiencia muy desagradable ver a nuestros mejores amigos pasarlo mal. Pero para que podamos ayudarles tenemos que saber cuál es la causa de que se hayan visto obligados a expulsar la comida.
Así pues, vamos a ver por qué vomitan los gatos y qué podemos hacer para evitar que les vuelva a suceder.
Vómito frente a Regurgitación: ¿Cuál es la diferencia?
Antes de analizar las causas, es fundamental distinguir entre estos dos procesos, ya que tienen orígenes distintos. El vómito es la expulsión forzada del contenido del estómago por la boca, implicando contracciones abdominales y náuseas (salivación, lamerse el hocico). Por el contrario, la regurgitación es un proceso pasivo donde el alimento es expulsado desde el esófago sin esfuerzo ni contracciones gástricas, ocurriendo generalmente poco después de comer.
Causas comunes de los vómitos felinos
Han comido demasiado o muy rápido
Es una de las causas más comunes, sobretodo si nuestros gatos son unos glotones. Al igual que nos puede ocurrir a nosotros tras un empacho, al estómago no le ha sentado bien y el cuerpo reacciona provocándoles náuseas. Cuando la ingesta es demasiado rápida, el estómago se llena de aire y alimento sin masticar, favoreciendo la regurgitación inmediata.
Después de haber vaciado el estómago, volverán a hacer su vida normal. Para evitarlo, se recomienda darles solo la cantidad necesaria, dividir la ración en varias tomas pequeñas o utilizar comederos antivoracidad y alfombras de olfato que obliguen al gato a comer más despacio.
Tienen alguna alergia o intolerancia alimentaria
Cuando se les da una comida de mala calidad, con cereales y subproductos (picos, pieles), el sistema digestivo no puede asimilarlo, causando el vómito. Algunas proteínas o cereales específicos pueden generar reacciones adversas que se manifiestan con vómitos recurrentes, pérdida de peso o diarrea.
Para evitarlo, hay que darles una dieta natural como la Dieta Barf o Summum, o piensos de alta calidad como Applaws, Acana, Orijen o Taste of the Wild. En casos de sensibilidad extrema, existen piensos hipoalergénicos con proteínas hidrolizadas.
Se les ha cambiado de dieta muy rápido
El sistema digestivo del gato es muy sensible. Si cambias el alimento de forma brusca, puedes causar una irritación gástrica. Es vital introducir la comida nueva de forma progresiva siguiendo este calendario:
- Primera semana: 75% comida vieja + 25% comida nueva.
- Segunda semana: 50% comida vieja + 50% comida nueva.
- Tercera semana: 25% comida vieja + 75% comida nueva.
- A partir de la cuarta semana: 100% comida nueva.
Bolas de pelo y acicalamiento
Los gatos ingieren pelo al lamerse, lo que puede formar acumulaciones compactas en el estómago. Es muy común en gatos de pelo largo o durante la muda. Si el pelo no se elimina por las heces, provocan vómitos con forma tubular. Para prevenirlo, se recomienda el cepillado frecuente, el uso de malta lubricante y piensos específicos «Hairball control» ricos en fibra.
Identificando el tipo de vómito por su color y aspecto
- Vómito espumoso o blanco: Suele ocurrir en ayunas o por irritación gástrica. Puede indicar desde una simple gastritis hasta problemas renales si es frecuente.
- Vómito amarillo (bilis): Aparece cuando el estómago está vacío durante mucho tiempo. La bilis irrita la mucosa gástrica. Se recomienda fraccionar las comidas en 3 o 4 tomas al día.
- Vómito con sangre: Pequeñas trazas pueden indicar irritación, pero un sangrado abundante sugiere intoxicaciones por anticoagulantes o tumores. Requiere urgencia veterinaria.
- Vómito con gusanos: Común en gatitos (como los áscaris), parecen espaguetis blancos. Es necesaria la administración de un vermífugo.
Enfermedades y causas graves
Cuando el vómito es crónico o se acompaña de otros síntomas, puede tratarse de patologías serias:
- Gastritis y Pancreatitis: Inflamaciones del estómago o páncreas que causan dolor abdominal, apatía y pérdida de apetito.
- Insuficiencia Renal o Hepática: Común en gatos mayores; se acompaña de aumento de la sed (poliuria-polidipsia) y pérdida de peso.
- Cuerpos extraños: Ingesta de hilos, plásticos o juguetes que causan obstrucciones intestinales. Es una emergencia quirúrgica.
- Parásitos intestinales: Interfieren en la digestión y provocan malestar general y heces blandas.
- Linfoma o EII: Tumores digestivos o Enfermedad Inflamatoria Intestinal que requieren tratamiento especializado como corticoides o quimioterapia.

Factores psicológicos y externos
El estrés y la ansiedad (mudanzas, nuevos animales) afectan la salud digestiva. Asimismo, el mareo por movimiento en el coche puede provocar náuseas y vómitos, diferenciándose del estrés por la ausencia de diarreas intensas.
¿Qué hacer y cuándo acudir al veterinario?
Si el vómito es aislado y el gato está activo, puedes retirar la comida durante unas horas para dejar descansar el estómago, manteniendo el acceso al agua. Luego, reintroduce la comida progresivamente con una dieta blanda.
Debes acudir al veterinario inmediatamente si observas:
- Vómitos que duran más de 24 horas o son recurrentes (varias veces por semana).
- Presencia de sangre o sospecha de ingestión de tóxicos.
- Letargia, fiebre, convulsiones o pérdida total del apetito.
- Pérdida de peso inexplicable o deshidratación.
Identificar la frecuencia, el color y el contexto del vómito es la clave para un diagnóstico preciso. Un registro detallado o un vídeo del episodio ayudarán enormemente a tu veterinario a diferenciar entre una simple regurgitación y una patología crónica, asegurando que tu felino recupere su bienestar rápidamente.