Por qué mi gato no hace sus necesidades: causas, síntomas y soluciones

  • Revisa siempre el arenero (limpieza, tamaño, ubicación y tipo de arena) cuando tu gato deja de usarlo o lo evita.
  • La hidratación, la dieta de calidad y el ejercicio diario son claves para prevenir estreñimiento y problemas urinarios.
  • Si tu gato lleva más de 24 horas sin orinar o más de 48 horas sin defecar, o muestra dolor, acude al veterinario.

Gato que no hace sus necesidades

El gato es un peludito que se caracteriza por ser muy limpio, tanto, que ya desde joven, si no encuentra un sitio adecuado donde hacer sus necesidades, lo más probable es que maúlle para que lo lleves hasta el arenero. Sin embargo, a veces ocurre que su baño no está tan bien como debería estar, o que el propio felino tiene algún problema de salud que le dificulta orinar y/o defecar de forma normal.

Cuando eso pasa, es cuando nos preguntamos por qué mi gato no hace sus necesidades y qué tenemos que hacer para que mejore lo antes posible. A continuación encontrarás una guía muy completa con todas las causas posibles (tanto urinarias como digestivas), las señales de alarma que debes vigilar, qué puedes hacer en casa y cuándo es urgente acudir al veterinario.

¿Por qué mi gato no hace sus necesidades?

Gato adulto que no usa el arenero

Cuando hablamos de que un gato “no hace sus necesidades” podemos referirnos a dos situaciones diferentes, ambas importantes: no orina o no defeca. En ambos casos puede tratarse de un problema puntual o de una verdadera urgencia veterinaria, por lo que es fundamental comprender bien qué está ocurriendo, observar los hábitos del animal y actuar con rapidez ante cualquier cambio.

En líneas generales, un gato sano suele orinar varias veces al día y defecar una o dos veces al día. Si notas que pasan más de 24 horas sin orinar o más de 48 horas sin defecar, o ves que lo intenta sin éxito, debes considerarlo una señal de alarma.

Factores relacionados con el arenero

Antes de pensar en enfermedades graves, conviene revisar si el problema puede estar en el propio arenero o en el entorno. Los gatos son animales muy sensibles y cualquier detalle puede hacer que rechacen su bandeja.

  • Está sucio: la bandeja higiénica es el baño del gato. Nosotros, como sus cuidadores, tenemos que encargarnos de retirar las deposiciones y los grumos de orina cada día, y de limpiar la bandeja a conciencia al menos una vez por semana. De lo contrario, va a preferir hacer sus necesidades en cualquier otro sitio o incluso aguantar demasiado, lo que favorece el estreñimiento y los problemas urinarios.
  • Está en un mal lugar: si se la ponemos cerca de la comida, del agua, de la cama o en una habitación donde la familia hace mucha vida, tampoco va a querer usarla, ya que no se va a sentir a gusto ni tranquilo. Lo ideal es un lugar silencioso, con intimidad y poco tránsito de personas, para que el hogar sea más seguro para el gato.
  • Es demasiado pequeño: a menudo solemos comprar una bandeja al gatito pensando que, aunque crezca, seguirá usándola igual, pero lo cierto es que el gato adulto necesita un arenero de adulto, es decir, uno que sea lo suficientemente grande como para que pueda darse la vuelta y escarbar sin dificultad. También es recomendable que haya un arenero por gato más uno extra, repartidos en diferentes zonas de la casa.
  • Acoso o conflictos: puede haber otros miembros de la familia (gatos, perros o incluso personas) que no dejan al animal tranquilo cuando va al arenero. Cada uno de nosotros necesitamos nuestro espacio personal, incluyendo nuestro gato. Si otro animal le molesta, le persigue o le espera a la salida, puede empezar a evitar la bandeja y hacer sus necesidades donde pueda o directamente aguantarse.
  • Tiene miedo: si ha tenido una mala experiencia con el arenero o cerca de él (ruidos fuertes, caídas, regaños, golpes al mover la bandeja), puede asociarlo a algo negativo y dejar de utilizarlo. En estos casos es muy útil cambiar de bandeja (comprar una nueva, diferente) y colocarla en un sitio más tranquilo. Además, podemos pulverizar la zona con feromonas sintéticas felinas (como Feliway) o, si no podemos conseguirlas, con spray de Catnip para que se sienta atraído por su “nuevo baño particular”. Es importante reforzar con golosinas para gatos cerca del arenero, para que lo asocie con algo positivo.

Gatito aprendiendo a usar el arenero

Problemas de salud que pueden impedir que haga caca

Cuando el problema es que el gato no defeca o lo hace con mucha dificultad, casi siempre hablamos de estreñimiento. El estreñimiento no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo no va bien en su aparato digestivo o en su rutina diaria.

  • Infecciones de orina: aunque afectan principalmente a la micción, pueden hacer que el gato pase mucho tiempo en el arenero y parezca que intenta defecar. Si tiene una infección urinaria va a tener muchos problemas para orinar. Su orina puede contener incluso sangre. Puede quedarse sentado o tumbado en la bandeja, hacer sus necesidades (sobre todo orinar) en otras partes de la casa, maullar de dolor y lamerse mucho la parte inferior del abdomen y la zona ano-genital. Si sospechamos de infección urinaria, hay que llevarlo al veterinario de inmediato y ofrecerle una dieta de mejor calidad, preferiblemente sin cereales y con buen aporte de humedad.
  • Bolas de pelo: sobre todo si tiene el pelo semilargo o largo, de tanto acicalarse puede tragarse grandes cantidades de pelo, demasiadas para que puedan ser expulsadas de forma natural. Cuando ese pelo se acumula en el intestino puede formar tricobezoares, que dificultan el tránsito de las heces. Si vemos que, además de no hacer sus necesidades, tiene arcadas y/o vómitos, podemos poner un poco de malta en su pata una vez al día para que se la lama y le ayude a expulsar el pelo, o seguir las indicaciones de nuestro veterinario sobre productos específicos para bolas de pelo.
  • Estreñimiento por mala alimentación: una dieta de baja calidad, muy seca y pobre en fibra y humedad favorece que las heces sean pequeñas, duras y secas. Los piensos con muchos cereales o rellenos vegetales de mala calidad pueden aumentar el riesgo de estreñimiento y otros problemas de salud. Para que mejore, además de la malta, es importante aumentar la hidratación con comida húmeda y, si el veterinario lo recomienda, usar piensos gastrointestinales ricos en fibra natural.
  • Obstrucción intestinal por cuerpo extraño: aunque es raro que pase, un gato puede ingerir un objeto que se quede obstruido en el intestino, como hilos, cuerdas, trozos de juguetes o plásticos. Los síntomas más comunes son vómitos repetidos, estreñimiento, dolor abdominal y pérdida de apetito. En estos casos se necesita ayuda veterinaria urgente para poder volver a su rutina diaria y, en algunos casos, puede requerirse cirugía.
  • Deshidratación: los gatos beben poco por naturaleza, y si además comen únicamente pienso seco, el intestino reabsorbe demasiada agua de las heces, volviéndolas muy duras y difíciles de expulsar. Una hidratación deficiente también afecta negativamente a la salud urinaria. Por eso es clave ofrecer agua fresca en varios puntos de la casa y combinar el pienso con alimentación húmeda.
  • Falta de ejercicio y obesidad: el sedentarismo hace que el intestino se vuelva más “perezoso” y las heces avancen más despacio. Los gatos con sobrepeso, además, suelen moverse menos y pueden tener dificultades físicas para adoptar la postura correcta en el arenero, lo que empeora el problema. Jugar cada día con el gato y ofrecerle juguetes interactivos ayuda a mantener activo el aparato digestivo y a prevenir el estreñimiento.
  • Enfermedades crónicas: trastornos como la insuficiencia renal crónica, enfermedades endocrinas, dolores articulares (artrosis, problemas de cadera o columna) o alteraciones neurológicas pueden favorecer tanto el estreñimiento como la retención de orina. En gatos mayores es muy frecuente que el estreñimiento sea solo la punta del iceberg de un problema de salud más complejo, por lo que es esencial una buena revisión veterinaria.

Gato estreñido en el arenero

Problemas urinarios: cuando el gato no hace pis

No solo la caca importa: que tu gato no orine durante más de 24 horas, o haga intentos dolorosos en el arenero sin conseguirlo, puede indicar una obstrucción urinaria o un síndrome urológico felino, sobre todo en machos. Esta situación es una urgencia médica, ya que la orina retenida hace que se acumulen toxinas en la sangre y puede poner en peligro su vida en pocas horas.

Algunas causas frecuentes son:

  • Formación de cristales o cálculos urinarios que bloquean la uretra.
  • Cistitis idiopática felina, muy relacionada con el estrés y los cambios en el entorno.
  • Inflamación de la uretra, deshidratación crónica o dietas con exceso de ciertos minerales.

Los signos de alarma más habituales son: el gato entra y sale del arenero sin orinar, adopta la postura pero no sale nada, maúlla de dolor, lame su zona genital con insistencia, tiene el abdomen duro o sensible, se esconde o está apático. Ante cualquiera de estos signos, lo correcto es acudir inmediatamente al veterinario.

¿Qué hacer si mi gato no hace sus necesidades?

Gato observado por su cuidador

Como vemos, son varios los motivos por los cuales un gato puede dejar de hacer sus necesidades. Por ello, además de los consejos que hemos dado hasta ahora, recomendamos prestar siempre mucha atención al felino para poder detectar cualquier nuevo y pequeño detalle que pueda aparecer en su rutina.

Algunas pautas generales que ayudan tanto a nivel digestivo como urinario son:

  • Mantener el arenero impecable: retirar deposiciones y orina cada día, cambiar la arena según el tipo recomendado por el fabricante y lavar la bandeja con regularidad. Un arenero sucio favorece que el gato lo evite, lo que agrava los problemas.
  • Revisar el tipo de arena y bandeja: a muchos gatos no les gustan ciertas texturas, perfumes fuertes o cambios bruscos de material. Introducir una arena nueva de manera progresiva puede evitar rechazos.
  • Garantizar una buena hidratación: ofrecer agua limpia y fresca en varios puntos de la casa, usar fuentes de agua en movimiento y aumentar la proporción de comida húmeda son medidas muy eficaces para mejorar tanto el tránsito intestinal como la salud urinaria.
  • Proporcionar una dieta de calidad: optar por alimentos formulados para la salud gastrointestinal o urinaria, con proteínas de calidad, fibra adecuada y menos cereales, ayuda a que las heces tengan una consistencia correcta y a reducir la formación de cristales urinarios.
  • Fomentar el ejercicio y el juego: dedicar cada día algunos minutos a jugar con el gato (cazas simuladas con plumas, cañas, pelotas, juguetes interactivos) mejora su estado físico, reduce el estrés y estimula la motilidad intestinal.
  • Reducir el estrés ambiental: cambios bruscos en la casa, nuevas mascotas, obras, ruidos o falta de escondites pueden alterar mucho a un gato sensible. Mantener rutinas estables, ofrecer refugios en alto, rascadores y zonas de descanso tranquilas contribuye a que el gato se sienta seguro y use con normalidad su arenero.

Así podremos ayudarle a recuperarse rápidamente, pero siempre teniendo claro que, ante síntomas de dolor, apatía, vómitos, sangre en heces u orina o varios días sin hacer sus necesidades, la única opción responsable es acudir al veterinario para un diagnóstico completo y un tratamiento adecuado.

Pequeños gestos como observar el arenero a diario, respetar las necesidades de intimidad del gato y ofrecerle una alimentación e hidratación correctas son pequeños gestos que, juntos, marcan una gran diferencia a la hora de evitar que tu compañero llegue a situaciones de estreñimiento grave, impactaciones o problemas urinarios peligrosos.

Te ayudamos a escoger un buen arenero para tu gato
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