El convivir con un gato implica proporcionarle todos los cuidados que necesita para ser feliz y poder vivir una vida tranquila. Sin embargo, a veces caemos en el error de pensar que es independiente, de que »se las puede apañar solo». Y eso, más pronto que tarde, traerá consecuencias.
Su comportamiento cambia, pudiĂ©ndose volver más irritable, más triste o deprimido. Ver a tu mejor amigo de cuatro patas asĂ es una experiencia muy desagradable. Por eso, si te estás preguntando por quĂ© mi gato no hace nada, no dejes de leer este artĂculo.
Está aburrido

Es la causa más comĂşn. Nos han dicho tantas veces que los gatos son solitarios e independientes que muchas personas adoptan a uno pero luego no se preocupan de su bienestar. Por supuesto, puede haber algunos que sĂ sean más independientes que otros, gatos a los que no les guste demasiado la compañĂa o que, simplemente, no le gusten las caricias, pero eso no es motivo para desatenderlos.
Los juguetes que les compremos no tienen que estar tirados en el suelo. Nosotros, como sus cuidadores, deberemos de »darles vida»; es decir, cogerlos y jugar con nuestros animales entre 2 y 3 veces al dĂa durante 10-15 minutos (o, mejor aĂşn, hasta que sea el propio felino que nos muestre que ya está cansado, algo que hará tumbándose en cualquier rincĂłn, agotado… y feliz).
Está mal
Al igual que nos ocurre a nosotros, hay algunas enfermedades y/o accidentes que quitan las ganas de hacer cosas. Esto es completamente normal, ya que hasta un simple resfriado puede hacer que el gato más travieso y juguetón prefiera estar en su cama descansando antes que corriendo por la casa.
Por eso, si vemos que tiene fiebre, ha perdido el apetito, se muestra letárgico, ha empezado a vomitar o, en definitiva, tiene algĂşn sĂntoma que nos haga sospechar, lo llevaremos al veterinario lo antes posible.
Está mayor

Un gato a partir de los 8-10 años ya se considera viejo. Y, a consecuencia de la edad avanzada, lo normal es que tenga enfermedades como artritis o artrosis por ejemplo. Su interés por el juego puede haber disminuido tanto que ya no le apetezca divertirse, o no tanto como antes.
Para ayudarle en su última etapa, seguiremos dándole una alimentación de alta calidad (sin cereales) y nutritiva, como la de Applaws u Orijen, por ejemplo. Además, deberemos de llevarlo al veterinario una vez al año para que lo revisen y, obviamente, quererle mucho.
Espero que te haya sido de utilidad.