¿Por qué mi gato ha engordado mucho?

Gato gordo

La obesidad es un problema que cada vez con más frecuencia afecta a los gatos caseros. Es fácil saber por qué: cuando nos ponen esa mirada tan especial, más de una y de dos veces acabamos por darle a probar un poco de nuestra comida, o le damos una golosina para gatos. ¿Por qué? Porque son adorables. Y muy inteligentes, también.

Sin embargo, cuando empezamos a preguntarnos por qué mi gato ha engordado mucho, suele ser porque realmente el animal ha cogido demasiado peso. Cuando eso ocurre, su salud corre un serio riesgo.

¿Cómo saber si mi gato está gordo?

Para saberlo, bastará con observarlo. Si se observa desde arriba, un gato gordo tendrá forma más o menos redondeada y además puede que no se le distinga la cintura; si se le observa de lado, su barriga podría llegar a rozar el suelo, y cuando camina vemos que el exceso de piel y grasa se mueve de un lado a otro. Asimismo, si lo acariciamos y al presionar un poquito no notamos las costillas, es señal de que ha engordado.

¿Cuáles son los problemas puede tener estando con sobrepeso?

Un gato gordo es un animal más propenso a tener enfermedades potencialmente peligrosas, como el cáncer o problemas cardiovasculares. Además, podría padecer artritis, problemas del tracto urinario y problemas cutáneos. Así que, por su propio bien, es muy importante mantenerlo en su peso, y si está obeso ayudarle a adelgazar.

¿Qué hacer para que el gato adelgace?

Si queremos que pierda peso tenemos que hacer lo siguiente:

  • Darle de comer varias veces al día (4 a 5 veces), en pequeñas raciones. Lo ideal es darle un pienso de alta calidad, que no lleve cereales, ya que al llevar más proteína se saciará antes.
    En el caso de que pasemos mucho tiempo fuera de casa, podremos probar con un dispensador de comida automático.
  • No le daremos comida entre horas, por mucho que insista. A cambio, le daremos caricias y/o nos pondremos a jugar con él.
  • Le haremos practicar ejercicio físico. Por ejemplo, si le tenemos puesto el comedero en el suelo, se lo colocaremos encima del rascador para que tenga que esforzarse si quiere comer.
  • Pasaremos tiempo con él para darle cariño, pero también para jugar. El gato tiene que moverse, y para ello es necesario que lo mantengamos ocupado con algún juguete, como una cuerda o una pelota.
  • Ir al veterinario para que lo vaya revisando.

Gato obeso jugando

Así, poco a poco, veremos cómo va recuperando su peso.

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