¿Alguna vez has sorprendido a tu gato comiendo hierba? ¿Te has preocupado? Es normal. Cuando lees o sabes que el felino es un animal carnívoro, se hace raro verlo comer verdura. Pero lo hace por una buena razón y, además, es un comportamiento mucho más común de lo que parece entre los gatos de todo el mundo.
El instinto de supervivencia felino está tan desarrollado, que algunos comportamientos pueden ser extraños a ojos de los humanos. Comer plantas o hierba es uno de ellos, pero la ciencia ya ha estudiado este hábito y hoy se sabe que forma parte de un comportamiento normal y adaptativo. Para que no te resulte tan extraño, descubre por qué mi gato come hierba y cuándo debes prestar más atención.
¿Por qué come hierba el gato?
Al igual que los perros, cuando un gato come algo que no le termina de sentar bien o cuando se ha tragado algo que no debería, lo verás comer hierba. Pero no una cualquiera, sino una que es alargada, que parece césped, y que desde hace años se vende en los supermercados y tiendas de animales como hierba gatera o hierba para gatos.
Durante mucho tiempo se ha creído que los gatos comen hierba exclusivamente para purgarse y vomitar, pero las investigaciones recientes matizan esta idea. En estudios de observación con cientos de gatos, se ha visto que la mayoría de los felinos comían hierba sin mostrar signos previos de malestar digestivo, y que solo una parte de ellos vomitaba después. Es decir, el vómito puede aparecer, pero no parece ser siempre el objetivo principal.
Los científicos proponen que comer hierba es un comportamiento instintivo heredado de sus ancestros salvajes. Los gatos salvajes, al cazar presas que habían ingerido plantas, terminaban consumiendo material vegetal de forma indirecta. Ese consumo de fibras y compuestos vegetales podría haber ayudado a arrastrar parásitos intestinales y restos indigestos a lo largo del tracto digestivo. De este modo, comer hierba habría supuesto un beneficio evolutivo, aumentando las probabilidades de supervivencia.
En la actualidad, incluso los gatos domésticos sin acceso al exterior mantienen ese impulso innato de masticar plantas y hierba, aunque ya no tengan la misma carga de parásitos que sus antepasados. Por eso, es habitual que busquen cualquier planta disponible en casa si no se les ofrece una alternativa segura.
En resumen, tu gato puede comer hierba por instinto, por bienestar digestivo, por curiosidad o porque simplemente disfruta de la textura y la sensación de masticarla, sin que ello signifique obligatoriamente que esté enfermo. Además, en muchos casos la hierba le permite expulsar de manera natural aquello que le está causando malestar.
¿Qué efecto tiene la hierba en el gato?
El jugo de la hierba contiene ácido fólico, un nutriente esencial que participa en la formación de la hemoglobina, la molécula encargada de transportar el oxígeno en la sangre. Un aporte adecuado de ácido fólico contribuye a un funcionamiento saludable del sistema circulatorio del gato.
Además, la hierba aporta fibra no digerible, que actúa como un laxante suave y natural. Esta fibra ayuda a que el tránsito intestinal sea más fluido y favorece la eliminación de bolas de pelo y restos de alimentos que podrían acumularse en el estómago o intestino. Por eso, la hierba es especialmente útil en gatos que se acicalan mucho, como los de pelo largo o aquellos que se lamen de manera excesiva por estrés.
En algunos gatos, comer hierba puede provocar el vómito ocasional. Esto no siempre es negativo: si el animal ha ingerido algo que no puede digerir bien, expulsarlo le permite librarse del malestar. Sin embargo, los estudios señalan que solo una parte de los gatos vomitan después de comer hierba y que la mayoría parecen estar perfectamente normales antes de masticarla, lo que respalda la idea de que el vómito es una consecuencia posible, pero no la finalidad principal.
Otro efecto importante es el relacionado con los posibles parásitos intestinales. En la naturaleza, muchos carnívoros salvajes comen plantas de forma regular y se ha observado que la fibra vegetal puede ayudar a arrastrar y reducir la carga de parásitos en el intestino, aunque el animal no sea consciente de que tiene esos parásitos. En gatos domésticos bien desparasitados este beneficio es menos relevante, pero el instinto que lo originó sigue presente.
Por último, masticar hierba también proporciona una estimulación sensorial y conductual. Para algunos gatos es una forma de explorar su entorno, aliviar el aburrimiento o canalizar la necesidad de morder objetos, algo especialmente útil cuando viven solo en interiores.
¿Es necesario que coma hierba?

Sí. Todo/a cuidador/a de gatos debería de tener su maceta con hierba gatera en casa para que el peludo pueda utilizarla para limpiar su estómago y favorecer su bienestar digestivo cada vez que lo necesite. Ofrecerle una hierba específica y segura es la mejor manera de respetar este comportamiento natural sin poner en riesgo su salud.
La hierba para gatos suele ser una mezcla de gramíneas suaves como trigo, avena, cebada o centeno, cultivadas para el consumo felino. Estas plantas son tiernas, fáciles de masticar y, a diferencia de muchas plantas ornamentales de interior, no resultan tóxicas para el gato. De esta forma, sacias su impulso de masticar hojas a la vez que proteges tus otras plantas.
No requiere cuidados complejos: solo necesita luz y un poco de agua. Puedes comprarla en supermercados, tiendas de animales o viveros, ya germinada en maceta o en forma de semillas para que la cultives tú mismo. Mantén el sustrato ligeramente húmedo, evita el encharcamiento y colócala en un lugar luminoso sin sol directo muy intenso para que se mantenga fresca el mayor tiempo posible.
Muchos especialistas recomiendan renovar la hierba cada cierto tiempo, aproximadamente cada dos semanas, aunque la frecuencia real dependerá del uso que hagan tus gatos. Lo importante es que las hojas se vean verdes, tiernas y sin signos de moho o deterioro. A medida que el gato la vaya mordisqueando, puedes retirar las hojas secas con una tijera para favorecer nuevos brotes.
Los gatos suelen autorregularse bastante bien y comen solo la cantidad de hierba que necesitan. No obstante, si observas que tu gato la devora compulsivamente, vomita de forma muy frecuente o parece incómodo al tragar, es aconsejable consultar con un veterinario para descartar problemas digestivos u otras causas de malestar.
¿Por qué mi gato prefiere algunas plantas a la hierba?
Vives con gatos, te encantan las plantas y ya sabes que esa combinación puede resultar complicada. Ellos ven una hoja verde y jugosa y tú ves cómo peligra tu planta favorita. Muchos gatos muestran interés por plantas de interior que no son hierbas, ya sea por curiosidad, textura, olor o simple aburrimiento.
Aunque parezca extraño, los gatos no suelen comer plantas por hambre. En la mayoría de los casos lo hacen por curiosidad, aburrimiento o necesidad de estimulación. Algunas hojas tienen texturas que les resultan agradables al morder y ciertas plantas desprenden aromas que despiertan su interés. El problema es que muchas plantas de interior pueden ser tóxicas para ellos, como algunas alocasias, dieffenbachias y otras especies ornamentales muy comunes.
Más allá de regañarlos o colocar las plantas en lugares altos (a los que casi siempre conseguirán llegar), lo más efectivo es ofrecer una alternativa segura. Una maceta de hierba gatera bien cuidada suele desviar su atención de otras plantas peligrosas, ya que les proporciona exactamente lo que buscan: hojas frescas que morder y una experiencia sensorial agradable.
También es recomendable revisar qué plantas tienes en casa y sustituir, cuando sea posible, aquellas que puedan resultar tóxicas por especies pet friendly, es decir, seguras para convivir con gatos. De este modo, aunque tu felino decida curiosear alguna hoja, el riesgo para su salud será mucho menor.
Si notas que tu gato insiste en comer determinadas plantas incluso teniendo hierba gatera disponible, puede que esté buscando más variedad de estímulos o que exista un componente de estrés o aburrimiento. En esos casos, conviene enriquecer su entorno con rascadores, juguetes interactivos, zonas elevadas y tiempo de juego diario para reducir la necesidad de canalizar su energía hacia las plantas.
Cómo ofrecer hierba gatera a tu gato de forma segura
La forma más práctica es colocar una maceta de hierba para gatos en un lugar accesible, con buena luz indirecta. Puedes dejar que el gato se acerque libremente y la mordisquee cuando lo desee. Muchos la detectan de inmediato por el olor y el aspecto fresco de las hojas.
Algunas personas prefieren ofrecer pequeñas cantidades de hierba de forma controlada, presentando la maceta unos minutos al día y guardándola después, especialmente en gatos muy glotones que podrían comerse toda la planta de una vez. Otra opción es cortar unas cuantas briznas frescas y añadirlas al cuenco de comida como complemento puntual.
Es importante que no trates la hierba ni el jardín con productos químicos como pesticidas, herbicidas o abonos no aptos para animales, ya que podrían resultar muy peligrosos si el gato los ingiere. Lo mismo se aplica al césped exterior: si tu gato sale al jardín, asegúrate de que la hierba que mordisquea no esté rociada con sustancias tóxicas.
Revisa también las plantas de interior y exterior que haya en casa y confirma que sean seguras para gatos. Existen muchas especies compatibles, como las mezclas de Cat Grass, algunas plantas ornamentales no tóxicas o ciertas variedades decorativas aptas para mascotas. Mantener un entorno libre de plantas venenosas es tan importante como ofrecer hierba adecuada.
Por lo general, los gatos son buenos autoregulando la cantidad de hierba que comen. Sin embargo, si observas que tu felino estornuda más de lo normal, tose o parece molesto tras masticarla, podría haberse quedado una brizna atrapada en la parte posterior de la boca o en la garganta. En ese caso, conviene que un veterinario lo revise para asegurarse de que todo está bien.
Los gatos, del mismo modo que otros animales, utilizan la hierba por su propio bienestar. Saber que se trata de un comportamiento instintivo y natural, y ofrecerles una hierba segura y fresca en casa, te permitirá convivir con tranquilidad con tu compañero felino, con tus plantas y con un entorno más saludable para todos.



