¿Por qué mi gato bebe poca agua? Causas, riesgos y soluciones prácticas

  • Los gatos beben menos por su origen y por dietas secas; ofrece agua fresca, cuencos adecuados y varias ubicaciones.
  • Vigila señales de deshidratación y problemas urinarios; acude al veterinario si hay dolor, orina escasa o sangre.
  • Refuerza la hidratación con comida húmeda, fuentes y pequeños sabores sin sal para hacer el agua más atractiva.

Gatito triste

El gato doméstico, uno de los problemas más frecuentes que tiene, es la enfermedad del tracto urinario inferior, siendo la principal causa la poca ingesta de agua. Cuando no bebe toda la que debería, su salud empieza a debilitarse hasta el punto de que podría acabar con infecciones de orina o con piedras en los riñones.

Si tenemos esto en cuenta, es muy importante asegurarnos de que nuestro amigo bebe, pero ¿qué hacer si no lo hace? En este artículo te contaremos por qué mi gato bebe poca agua, y cómo puedes ayudarle si tu gato no toma agua.

¿Por qué bebe poca agua?

Agua para gatos

Si observas que tu gato ha empezado a beber poca agua, puede ser que se den algunas de estas situaciones:

  • El agua está sucia: suponemos que el agua a simple vista se ve limpia, pero te sorprendería lo mucho que detestan que haya una diminuta mota de polvo, lo cual resulta lógico ya que ninguno de nosotros bebería de un vaso cuyo contenido no se viese limpio. Por eso, hay que cambiársela una o dos veces al día; más si hay varios gatos.
  • Le sabe a plástico: si le tienes puesto un bebedero de plástico lo más probable es que no le guste el sabor. Por ello, te recomendamos ponerle uno de cristal o de acero inoxidable.
  • No le gusta la ubicación de su bebedero: el bebedero, así como el comedero, tienen que estar en zonas donde la familia no haga mucha vida pero que además no haya mucho ruido, como el procedente de la lavadora por ejemplo. Lo ideal es que esté en la habitación donde suela dormir habitualmente, ya que nada más despertarse el gato suele beber.
  • Agua caliente o con olor: muchos gatos rehúsan el agua si está tibia, con olor a cloro o si lleva horas sin renovarse. Prefieren agua fresca y limpia; si te preguntas qué tipo de agua puede beber tu gato, tenlo en cuenta.
  • Cuenco inadecuado: algunos no toleran recipientes estrechos o profundos por la fatiga de bigotes. Prueba con cuencos anchos y poco profundos de cerámica o acero.
  • Demasiado cerca de comida o arenero: por instinto evitan beber donde comen o donde eliminan. Mantén los puntos de agua separados.
  • Dolor en la boca: afecciones dentales o de encías pueden hacer que beber resulte doloroso, reduciendo la ingesta.
  • Preferencia por agua en movimiento: a muchos gatos les atrae más el agua corriente que la estancada.
  • Antecedentes evolutivos: los gatos obtienen gran parte del líquido de sus presas (60-75% de agua), por lo que su impulso de sed puede ser menor, especialmente si su dieta no aporta humedad.

En su hábitat natural, los felinos obtenían agua de aves, roedores o lagartijas. En casa, si su dieta es mayoritariamente pienso seco (muy pobre en humedad), puede que no consuman lo necesario a menos que facilitemos su acceso al agua.

¿Cómo ayudar a un gato que bebe poco?

Si tras seguir estos consejos sigue bebiendo menos de entre 50 a 100ml por kilo de peso al día, será el momento de buscar otras soluciones. Consulta qué hacer si tu gato no bebe agua. Lo primero que tenemos que hacer es llevarlo al veterinario para que nos diga cómo se encuentra. Como hemos comentado al principio, el riesgo de padecer una enfermedad del tracto urinario es muy alto cuando el gato está deshidratado, y podría necesitar suero intravenoso.

De vuelta a casa, podemos darle pienso húmedo de alta calidad (sin cereales) el cual, al tener un 70% mínimo de humedad, será como si el peludito estuviera bebiendo agua al mismo tiempo que disfruta de una deliciosa comida. Además, se puede mezclar con el pienso seco.

Otra de las cosas que se pueden hacer es usar fuentes para gatos. A los felinos no les gusta el agua estancada, y esto es algo que se puede solucionar con una fuente. La encontraremos en tiendas de animales, y también por Internet. Su precio es muy interesante, costando alrededor de los 23 euros (puede variar según modelo), y a los gatos les suelen encantar.

  • Coloca varios bebederos por la casa, en lugares tranquilos y alejados de comida y arenero. Duplicar los puntos de agua suele aumentar la ingesta.
  • Cambia el agua a diario y limpia el cuenco con frecuencia para evitar sabores u olores que la rechacen.
  • Prueba diferentes materiales y tamaños de cuenco hasta dar con el que más le guste (mejor anchos y poco profundos).
  • Añade sabor ocasional con una gota de caldo de pollo o pescado sin sal ni condimentos, o mezcla un poco de agua con su pienso.
  • Activa su curiosidad con agua en movimiento (fuentes con filtro o un grifo goteando de forma puntual) y aprende cómo enseñar a un gato a beber.

Gatito bebiendo agua

¿Cuánta agua debe beber un gato?

Cantidad de agua para gatos

Como referencia, un gato necesita 50-100 ml/kg/día en condiciones normales. Los que comen pienso seco requieren beber más que los que consumen comida húmeda. A modo orientativo, un gato de 4 kg con dieta seca puede rondar 200-250 ml/día, mientras que con dieta húmeda podría necesitar bastante menos porque la comida ya aporta agua. En climas cálidos, actividad alta o si es muy joven/mayor, conviene facilitar aún más el acceso a agua fresca.

Posibles consecuencias de beber poco

  • Deshidratación: encías secas, letargo y piel que tarda en volver a su sitio son señales de alerta.
  • Estreñimiento: heces duras y poco frecuentes por falta de agua en el intestino.
  • FLUTD (trastornos del tracto urinario inferior): mayor riesgo de cistitis e infecciones.
  • Cristales y cálculos: la orina concentrada favorece la formación de estruvita u oxalato.
  • Daño renal: periodos prolongados de baja hidratación pueden afectar a los riñones.

Señales de alerta y cuándo ir al veterinario

  • Orina escasa, dolor o sangre en el arenero, micciones fuera de lugar o lamidos genitales insistentes.
  • Halitosis o dolor oral, babeo o rechazo al alimento que podrían indicar problemas dentales.
  • Cambios bruscos en sed, apetito, peso o energía.

Ante cualquiera de estos signos, consulta cuanto antes con tu veterinario. La atención temprana reduce complicaciones.

Espero que te haya sido de utilidad

Una rutina con agua fresca disponible, cuencos adecuados y una dieta con más humedad suele bastar para que la mayoría de gatos beban lo que necesitan. Si observas cambios, actúa pronto y apóyate en tu veterinario: es la forma más eficaz de proteger su salud urinaria y renal.

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