Por qué los gatos se acicalan: higiene, comunicación y salud emocional

  • El acicalado es un comportamiento instintivo que comienza en las primeras semanas de vida y cumple funciones de higiene, termorregulación y comunicación.
  • Un gato sano dedica buena parte del día a acicalarse; cambios como lamido excesivo, calvas o falta de acicalado requieren revisión veterinaria.
  • El acicalamiento social entre gatos y hacia humanos refuerza el vínculo, reduce el estrés y unifica el olor del grupo.
  • Ayudar con cepillados respetuosos, control de parásitos y reducción del estrés ambiental mantiene el acicalado dentro de la normalidad.

Gato acicalándose

Quien haya convivido o conviva con un gato sabrá lo obsesionados que parecen estar estos preciosos animales por su higiene personal. Se acicalan varias veces al día: después de cada siesta, tras cada comida, luego de que los acariciemos… Pero, ¿por qué?

En Noti Gatos no queremos dejarte sin la respuesta, de modo que no dudes en seguir leyendo para saber por qué los gatos se acicalan, qué beneficios tiene para su salud, cuándo puede volverse un problema y cómo puedes ayudarlos a mantener un acicalado sano.

¿Cuándo empiezan a acicalarse los gatos?

Gatito aprendiendo a acicalarse

El acicalamiento, aunque nos parezca que no, es una conducta instintiva. Aparece muy, muy pronto, con tres semanas de edad y se va perfeccionando diariamente hasta que el pequeño peludito aprende a mantenerse tan limpio como su madre, o sus compañeros adultos en el caso de que los tenga.

De hecho, cuando un gatito vive con más gatos, si hay una muy buena amistad entre todos ellos es común ver a algún gato o gata adulto/a que le acicala. Este acicalado entre individuos se conoce como acicalamiento social o allogrooming, y cumple una función mucho más profunda que “simple limpieza”.

Este comportamiento es una forma de que todos los miembros del grupo tengan el mismo olor. Un olor que es imperceptible para nosotros, pero que es muy importante para ellos, ya que así podrán reconocerse a varios metros de distancia, pues su vista no es muy buena (ven el mundo borroso, como si alguien hubiera perdido las gafas). Además, ese olor compartido ayuda a reducir tensiones dentro del grupo y refuerza los lazos sociales.

Las madres también acicalan a sus crías para estimular la circulación y la digestión, mantener su temperatura corporal y ayudarles a sentirse seguras. A partir de las 4 semanas aproximadamente, los gatitos comienzan a acicalarse por sí mismos y, poco a poco, desarrollan su propio ritual, que mantendrán durante toda su vida.

¿Por qué los gatos se acicalan tanto?

Gatito aseándose

Aunque ahora el gato tenga posibilidad de vivir dentro de un hogar, antaño esto no era así. Al vivir en la naturaleza, tiene muchos enemigos. Depredadores que, si detectan su olor corporal, podrían acabar con él en cuestión de segundos. Una manera de evitarlo es mediante el acicalamiento, eliminando restos de comida, sangre o suciedad que delaten su presencia.

El acicalamiento consiste en eliminar toda la suciedad posible del pelo, al mismo tiempo que lo mantiene desenredado gracias a su lengua, la cual en su superficie tiene como «ganchos» muy pequeños (papilas córneas) en los que se queda enganchada la suciedad, los pelos muertos y algunos parásitos externos. Al lamerse, también estimulan la producción de sebo, una secreción oleosa que mantiene el pelaje suave, brillante y ligeramente impermeable.

Durante el acicalamiento, gracias también a estas espinas de su lengua, va arrastrando el pelo muerto que va perdiendo, lo traga y lo digiere, para eliminarlo posteriormente en sus heces. Además, en cada ritual de acicalamiento que realiza, se cubre de sus propias feromonas, que son importantísimas para sentirse seguro, así como para su relación con el territorio y su grupo social. Si bañamos al gato, le despojamos de sus propias feromonas y podemos provocarle situaciones de mucho estrés. Es como si a ti te desnudaran a la fuerza y te dejaran en medio de la calle.

No es nada recomendable ni necesario bañar a los gatos, salvo casos excepcionales (por ejemplo, que se haya ensuciado con grasa de un motor, la cual podemos ir quitando con una toalla humedecida en agua templada poco a poco, o baños terapéuticos recomendados por su veterinari@ en casos extremos de tiña, pero nunca jamás con jabones ni perfumes). Además, lo que no les gusta a los gatos no es el agua, sino la persecución, acorralamiento, manipulación e inmovilización que implica el baño. Ellos disfrutan del agua si quieren estar allí sin necesidad de que les obliguemos, a los gatos les gusta el agua, lo que no toleran es cómo les tratamos ni que los obliguemos a nada.

Y quitarles sus feromonas es como dejarlos desnudos y vulnerables, no debemos hacerlo nunca. Si a tu gato le gusta el agua, puedes probar a ponerle juegos con objetos flotando en el agua, ya que también una de sus presas habituales son los peces. Pero el baño no es nada agradable si no lo hacen por sí mismos. Viendo cómo el gato se cuida solo, el baño es algo que deberíamos excluir de sus vidas salvo indicación veterinaria muy concreta.

Gato limpio y relajado tras acicalarse

Los gatos pasan una media muy elevada de su tiempo despiertos acicalándose. Que tu gato se acicale, es totalmente normal. Los gatos pueden dedicar entre un 15 % y hasta cerca del 50 % de sus horas activas lamiéndose y mordisqueándose el pelo y la piel, frotándose la cara con sus patitas. Y esto es un acto normal, que no debemos impedir; al contrario, debemos dejar al gato tranquilo cuando está haciéndolo, porque forma parte esencial de su bienestar.

Funciones del acicalado felino

El acicalado felino forma parte de su comportamiento habitual, siendo parte de su aseo. Los gatos dedican una gran parte de su tiempo a asearse y es un signo de que están relajados y sanos. Aunque a simple vista parezca solo “limpieza”, detrás hay varias funciones importantes:

  • Salud e higiene: Esta es la principal función del acicalado del gato. Es su manera de mantenerse limpios, eliminando suciedad, pelo suelto, enredos y algunos parásitos como pulgas o ácaros, ayudando a mantener la piel y el pelaje en buen estado.
  • Termorregulación: Los gatos sólo poseen glándulas sudoríparas en las almohadillas plantares y no tienen capacidad de jadear como los perros. Por ello, cuando tienen calor, se acicalan con frecuencia: su transpiración se produce a través de la evaporación de la saliva depositada sobre su piel cuando se lamen.
  • Reducción del estrés: Al lamerse, liberan una serie de endorfinas que les producen un efecto calmante y placentero. El acicalamiento puede aparecer como conducta de desplazamiento cuando se sienten inseguros, usando el lamido para relajarse.
  • Vínculo social: Pueden acicalarse unos a otros como mecanismo de unión entre ellos e incluso, en ocasiones, acicalan a sus propietarios como señal de que los consideran parte de su familia.

Al hacerlo, se mantiene limpio, por lo que evita que alguien pueda encontrarlo en la naturaleza. Claro que, cuando vive en una casa o piso, más que por su propia protección lo hace para estar aseado y sentirse cómodo en su territorio. Si un gato está muy enfermo y deja de acicalarse, tendremos que encargarnos nosotros de asearlo y limpiarlo con cuidado, pues la falta de acicalamiento puede empeorar su salud e incluso poner en riesgo su vida si no se le ayuda adecuadamente.

¿Por qué mi gato me acicala a mí?

Parte de los hábitos de acicalamiento de tu gato puede incluir lamerte a ti también. Aunque a veces resulte algo molesto por la aspereza de su lengua, suele ser una conducta muy positiva:

  • Interacción social: Igual que una madre acicala a sus crías, tu gato puede lamerte para mostrar afecto y confianza. Es una forma de decirte que te considera parte de su grupo.
  • Búsqueda de atención: Algunos gatos aprenden que, al lamer, obtienen caricias o respuesta de su humano, así que utilizan el lamido como reclamo de atención.
  • Curiosidad por el sabor: Nuestra piel puede resultar atractiva por el sabor salado del sudor o por restos de cremas. Para el gato es una forma de explorar el entorno con la boca.
  • Alivio del estrés: Si el gato está nervioso, puede lamerse a sí mismo o, si estás cerca, también a ti, como estrategia para autocalmarse.

¿Cuándo puede ser anormal el acicalado?

Así pues, si ves que tu gato se asea… simplemente sonríe. Eso sí, si ves que se acicala demasiado, incluso llegando a morderse, no dudes en llevarlo al veterinario pues podría tener parásitos o una enfermedad como por ejemplo alergia. El acicalamiento regular es saludable, pero si tu gato se acicala demasiado, esto puede provocar calvas, irritación de la piel y heridas.

¿CUANDO PUEDE SER ANORMAL? SI COMIENZAS A VER CALVAS EN EL MANTO DE TU GATO, LAMIDO EXCESIVO O, AL CONTRARIO, DEJA DE ACICALARSE, CONVIENE QUE ACUDAS A TU VETERINARIO DE CONFIANZA PARA VERIFICAR EL ESTADO DE SALUD DE GATO.

Un acicalado excesivo, o grooming felino, es un comportamiento que presentan algunos gatos y que puede ser desencadenado por muchos factores, entre ellos el estrés, malestar en la piel o dolor. Algunas señales de alarma son:

  • Zonas calvas o con el pelo mucho más corto.
  • Piel roja, inflamada, con costras o heridas.
  • Lamido persistente que interfiere con el juego, el descanso o la comida.
  • Aumento de las bolas de pelo o vómitos frecuentes de pelo.

Las causas más frecuentes incluyen alergias con picor, infestaciones de pulgas o ácaros, dolor localizado (por ejemplo, en articulaciones), aburrimiento o estrés crónico, o incluso problemas urinarios como cistitis, que pueden hacer que se laman mucho el abdomen y las patas traseras.

Puede que no te resulte obvio, pero el entorno del hogar puede resultar muy estresante para tu gato. Son animales de costumbres y los cambios, por pequeños que parezcan, pueden alterar su equilibrio. Mudarse de casa, nuevos muebles, la llegada de otro animal o de un bebé, cambios de horario o conflictos con otros gatos pueden disparar el acicalamiento excesivo como mecanismo de alivio del estrés.

SI TU GATO DEJA DE ACICALARSE ES IMPORTANTE QUE LE LLEVES AL VETERINARIO, PUES ES UN SIGNO DE QUE ALGO NO VA BIEN. Gatos con dolor, con obesidad, con problemas articulares o enfermedades sistémicas pueden ser incapaces o no tener ganas de acicalarse, y eso suele traducirse en un pelaje grasiento, enredado y apagado.

Cómo ayudar a tu gato con su acicalado

Los gatos de pelo largo suelen tener algo más de dificultad en su acicalamiento, por lo que se recomienda ayudarles mediante el cepillado muy frecuente, así traga también menos pelo y se forman menos nudos. A todos los gatos, de pelo largo y pelo corto, se les puede acostumbrar al cepillado como algo positivo, siempre y cuando respetes una serie de normas, la primera y más importante: no le obligues a nada.

Para cepillar a tu gato, escoge un cepillo que no le haga daño, según su tipo de pelo, y hazlo en el momento adecuado: cuando duerme o está muy tranquilo. Si el gato está activo, jugando, caminando, sentado, moviendo el rabo o muy despierto, no es momento. Pero si el gato está tumbado, con el rabo relajado, la cabeza apoyada, entonces podemos intentarlo.

Puedes consultar también a peluquer@s felin@s que trabajen en positivo, que saben manejar a los gatos amistosamente sin sedarlos ni forzarlos, para que te asesoren sobre cómo cuidar su pelo largo en casa, para que no tengas que llevarlo con frecuencia, por el estrés que supone y porque si se les forman nudos en el pelo les duele mucho y pueden estresarse también por eso.

Un truco: nunca te coloques delante de él ni pases la mano por encima de su cabeza, siempre ponte en el lado opuesto a su cara, a donde está mirando. Mejor aún si te colocas en su espalda, más cerca del rabo que de su cabeza. Desde esa posición, comienza el cepillado de forma calmada desde la cabeza hasta la base de la cola. Si empieza a mover la cola muy fuerte, o gira la cabeza bruscamente para mirarnos o morder el cepillo, entonces significa que está molesto, y pararemos.

Si mueve un poco la cola, pero se queda quieto, o se estira, podemos seguir despacio. Si se pone boca arriba, tendremos cuidado, porque a muchos gatos no les gusta que les toquen la barriga, podemos intentarlo pero si vemos que no le gusta, pararemos y no insistiremos. También podemos distraerle con premios o comida húmeda mientras le cepillamos. Lo ideal es convertir este momento en un momento positivo, de placer y de buena relación contigo. Si le persigues, agarras y lo haces contra su voluntad, estropeas tu relación con él y no le gustará ni disfrutará el cepillado.

Si has jugado con las manos con tu gato cuando era pequeño, encontrarás muchísima más dificultad para cepillarle, es otra de las tantas malas consecuencias de jugar con las manos.

Los tratamientos preventivos regulares contra pulgas, gusanos y otros parásitos, así como una buena gestión del ambiente (limpieza, aspirado, lavado de textiles) son claves para que el acicalado siga siendo una conducta normal y no se convierta en una respuesta a picores intensos.

Los gatos han convivido con los humanos durante siglos, acompañándonos en hogares, templos y ciudades. Sin embargo, su domesticación es relativamente reciente si la comparamos con la de los perros. Esta diferencia se nota en su comportamiento: mientras que los perros han evolucionado para adaptarse casi por completo a la vida junto al ser humano, los gatos conservan muchos de sus instintos más salvajes. Por eso, aunque los veamos durmiendo plácidamente en el sofá, siguen siendo cazadores sigilosos, independientes y, a veces, enigmáticos.

Entenderlos implica mirar un poco más allá de lo que hacen en casa y conectar sus gestos cotidianos con sus raíces felinas. Comportamientos como rascar muebles, ser más activos de noche o acicalarse constantemente tienen su explicación en la naturaleza. Conocer por qué los gatos se acicalan, por qué a veces nos lamen a nosotros y cuándo esta conducta deja de ser normal, te permitirá ofrecerles un entorno más seguro, reducir su estrés y disfrutar todavía más de la convivencia con tu compañero felino.

Nosotros cuidamos de su cuerpo, ellos de nuestra alma.


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