Por qué los gatos maúllan por las noches y cómo ayudarles a dormir tranquilos

  • Los maullidos nocturnos suelen tener causas concretas: celo, hambre, aburrimiento, soledad, estrés o problemas de salud.
  • La castración, una buena rutina de juego, alimentación adecuada y un entorno seguro reducen gran parte de las vocalizaciones nocturnas.
  • Es clave no reforzar el maullido con comida o atención en plena noche y revisar siempre que sus necesidades básicas estén cubiertas.
  • Si el maullido aparece de repente, es muy intenso o el gato es mayor, conviene consultar al veterinario para descartar dolor o enfermedad.

Gato maullando por la noche

¿Tu peludo maúlla sobre todo por la noche? Hay varios motivos por los cuales un gato puede «hablar» cuando la familia duerme, y todos ellos te los explicaré a continuación de forma detallada para que puedas entender qué está intentando comunicar y cómo ayudarle.

Descubre por qué los gatos maúllan por la noche, cuáles son las causas más frecuentes y qué puedes hacer para que dejen de hacerlo sin generarle más estrés ni problemas de comportamiento.

Antes de nada, conviene recordar que los gatos no son exactamente nocturnos, sino animales crepusculares: están más activos al amanecer y al atardecer. Aun así, cualquier vocalización intensa o nueva en plena noche suele tener una causa concreta que merece atención.

Celo

Gato maullando en celo por la noche

Los gatos que han alcanzado la madurez sexual -entre los 4 y los 6 meses de vida- comenzarán a maullar especialmente por la noche. ¿Por qué? Porque al ser animales muy activos en las horas de menos luz, cuando el Sol se pone es cuando más despierto está su instinto reproductor. Por eso, tanto si tienes una gata como un gato entero, es decir, no castrado, cada cierto tiempo habrá algunos días en los que hará todo lo posible por encontrar pareja, empezando por llamarla a base de maullidos fuertes, prolongados y muy insistentes.

En las gatas, el maullido de celo puede recordar a un llanto lastimero o a un quejido muy intenso. Suelen ir acompañados de otros signos, como restregarse por muebles y paredes, levantar la cola, rodar por el suelo o intentar escaparse. Los machos, por su parte, pueden maullar cuando detectan el olor de una hembra en celo en el exterior, ponerse nerviosos, marcar con orina o arañar puertas y ventanas.

Además de ser molesto, este comportamiento constante puede provocar estrés y accidentes si el gato logra escapar en plena noche, ya que se expondrá a peleas, caídas o atropellos.

¿Qué hacer? En estos casos lo mejor es, precisamente, llevar a castrar al animal independientemente de cuál sea su género (tener descendencia es cosa de dos, por lo que no servirá de nada operar sólo a uno y menos si les dejamos salir al exterior). Así se elimina el celo y, por consiguiente, también el gato dejará de maullar por la noche por motivos hormonales. Además, la castración ayuda a reducir marcajes, fugas y peleas, y disminuye el riesgo de ciertas enfermedades reproductivas.

Se siente solo o inseguro

Gato gris solo por la noche

Por la noche los humanos solemos dormir. Cuando nos vamos a la cama, el gato se queda un poco solo. Normalmente no pasaría nada, pues está dentro de casa y no corre ningún peligro, pero hay alguno que puede sentirse mal al no estar acompañado, especialmente si es mayor, si está envejeciendo, si es muy dependiente de su persona de referencia o si acaba de llegar a un nuevo hogar y aún se está adaptando.

Los cambios en el entorno, como una mudanza, la llegada de un bebé, de otra mascota o incluso muebles nuevos, pueden hacer que el gato se sienta inseguro y desorientado. En esas situaciones es habitual que maúlle por la noche para llamar a sus humanos, buscar consuelo o avisar de que algo le preocupa.

En gatitos recién adoptados, los maullidos nocturnos suelen ser una forma de reclamar la presencia de la madre y los hermanos. Pueden llorar varias noches seguidas hasta que se adaptan al nuevo hogar, sobre todo si duermen solos en una habitación aparte.

En gatos mayores, los maullidos nocturnos también pueden relacionarse con deterioro cognitivo (una especie de demencia felina), pérdida de visión u oído y desorientación: el gato no entiende bien dónde está, no reconoce el entorno en la oscuridad y vocaliza por ansiedad o miedo.

¿Qué hacer? En estos casos aconsejo coger al animal y llevárnoslo con nosotros al dormitorio. Lo agradecerá. Un transportín abierto con una manta, una camita cerca de tu cama o incluso permitirle subir a tu colchón pueden aportar seguridad y calor.

Si no quieres que duerma en tu cama, coloca una cama para gatos cerca, deja la puerta del dormitorio abierta y procura que tenga un espacio tranquilo y acogedor. A algunos gatos les ayuda que haya un ruido de fondo suave, como una radio muy bajita, para enmascarar sonidos extraños del exterior.

Cuando la inseguridad es muy marcada o hay cambios importantes en la rutina, puede ser útil consultar con el veterinario sobre el uso de feromonas sintéticas felinas (difusores o espráis) o el apoyo de un etólogo felino que te ayude a reducir el estrés ambiental.

Quiere llamar nuestra atención o está aburrido

Gato maullando para llamar la atención

Si es un gato un poco travieso o que tiene dolor en alguna parte de su cuerpo es posible que le escuchemos maullar por la noche. Pero en muchos casos el motivo es más sencillo: el gato se aburre, tiene energía acumulada y ha aprendido que, si maúlla, la familia se levanta y le presta atención.

Por ejemplo, a mi gata Sasha le encanta robar calcetines, y es algo que hace especialmente por la noche. Nada más coger uno, maúlla y hasta que no voy a ver qué quiere no para. Con este tipo de conductas, el gato convierte la madrugada en su momento de juego preferido.

Los gatos que pasan muchas horas solos durante el día, sin compañía ni enriquecimiento ambiental, son candidatos perfectos a descargar por la noche toda esa energía no gastada. Pueden correr por la casa, tirar cosas al suelo, arañar puertas y maullar para pedir juego, comida o simplemente contacto.

¿Qué hacer? Lo más importante es saber por qué maúlla: puede ser que, como en el caso de Sasha, lo haga simplemente porque quiere que vayas a verlo, pero puede ser que sienta dolor en alguna parte de su cuerpo. Dependiendo de cuál sea la causa, habrás de tomar unas medidas u otras: en el primer caso, habría que esconder mejor aquellos objetos que pueden ser «robados» por el peludo y, sobre todo, no reforzar el maullido nocturno con comida o juego en ese momento.

Para reducir el aburrimiento, dedica cada día varias sesiones de juego activo antes de dormir: cañas con plumas, pelotas, circuitos, juguetes interactivos o comederos tipo puzle son grandes aliados. Un gato que ha cazado, jugado y comido antes de que te vayas a la cama tendrá más facilidad para relajarse y dormir.

En el segundo caso, si sospechas dolor u otro problema físico porque ves cambios en su forma de moverse, de usar el arenero, de comer o de relacionarse, habría que llevarlo al veterinario para descartar enfermedades como dolor articular, problemas renales, hipertiroidismo, hipertensión u otras patologías que a menudo se manifiestan con maullidos nocturnos, sobre todo en gatos adultos y senior.

Hambre, rutina y necesidades básicas

Otra causa muy frecuente de maullidos nocturnos es que el gato sienta hambre o incomodidad. Si la última ración de comida la recibe muchas horas antes de dormir, es probable que a medianoche su estómago vuelva a pedir alimento y lo exprese con vocalizaciones insistentes.

Además, algunos gatos aprenden rápido que, si maúllan por la noche, su tutor se levanta y les pone comida. Ese patrón se refuerza con cada vez que cedemos, y el gato lo repetirá noche tras noche. Sucede lo mismo cuando nos levantamos a jugar o a acariciarlo cada vez que llama.

También puede maullar porque su arenero está sucio, mal ubicado o poco accesible, porque el agua está caliente o su bol de comida vacío. Antes de pensar en problemas de conducta complicados, conviene revisar que todas sus necesidades básicas estén cubiertas.

Lo ideal es ofrecerle varias comidas distribuidas a lo largo del día y que la última sea relativamente cercana a la hora en que tú te acuestas. Puedes dejar una pequeña ración extra en un comedero interactivo para que se entretenga. Eso sí, conviene controlar las cantidades para evitar sobrepeso.

Mantén siempre el arenero limpio, en un lugar tranquilo, lejos del comedero y el bebedero, y asegúrate de que el gato puede acceder a él con facilidad incluso de noche. En hogares con varios gatos suele ser recomendable disponer de más de un arenero.

Estrés, cambios en casa y problemas de salud

Si tu gato antes dormía tranquilo y de repente empieza a maullar de noche de forma intensa, hay que plantearse causas más serias. Los maullidos pueden ser la forma que tiene de expresar estrés, miedo, dolor o enfermedad.

Los cambios en el hogar (obras, visitas frecuentes, animales nuevos, horarios diferentes, mudanzas) son una fuente habitual de estrés felino. Un gato estresado puede maullar, orinar fuera del arenero, esconderse, comer menos o mostrar agresividad. En estos casos resulta útil analizar qué ha cambiado y ayudarle a adaptarse poco a poco, ofreciéndole rutinas estables, refugios altos, escondites y zonas de descanso seguras.

En cuanto a la salud, muchas patologías se manifiestan con inquietud nocturna: dolor crónico, hipertiroidismo, insuficiencia renal, hipertensión arterial, problemas neurológicos o incluso la pérdida de visión u oído pueden hacer que el gato se sienta desorientado y vocalice más cuando la casa está en silencio.

En gatos mayores, el llamado síndrome de disfunción cognitiva es relativamente frecuente. El animal puede deambular por la casa, maullar sin motivo aparente, desorientarse, mirar fijamente a la pared o tener accidentes fuera del arenero. Es importante comentar estos signos con el veterinario para valorar ajustes en la dieta, medicación de apoyo o cambios en el entorno que mejoren su calidad de vida.

Siempre que el maullido nocturno sea un comportamiento nuevo, muy intenso, vaya acompañado de pérdida de peso, cambios en el apetito, sed excesiva, cojera, apatía o cualquier otra señal preocupante, lo más prudente es acudir a una revisión veterinaria lo antes posible.

Escuchar a tu gato maullar cuando todos duermen puede ser desesperante, pero suele haber una explicación clara detrás: hormonas, soledad, hambre, aburrimiento, miedo o enfermedad. Comprender estas causas y actuar con paciencia, cariño y la ayuda del veterinario cuando sea necesario te permitirá recuperar tus noches y, sobre todo, ofrecer a tu felino un entorno en el que se sienta seguro, atendido y tranquilo también en la oscuridad.

Espero que te haya sido de utilidad 


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