Por qué los gatos juegan con su cola: causas, lenguaje y cuándo preocuparse

  • La persecución de la cola puede ser un juego normal, pero también un signo de aburrimiento, estrés o dolor físico.
  • Pulgas, alergias, heridas, síndrome de hiperestesia felina y «cola de semental» son causas médicas frecuentes que deben valorar los veterinarios.
  • Ofrecer compañía, juego diario y un entorno relajado reduce que el gato use su cola como vía de escape del estrés.
  • Si el gato se muerde la cola con intensidad, se hace heridas o cambia de carácter, es necesaria una revisión veterinaria.

Gato jugando con su cola

¿Tu gato ha comenzado a perseguirse su cola? Si es así, quizás sea el momento de observarle con más atención y, en algunos casos, de preocuparse. Por lo general, estos peludos son muy juguetones. Durante el tiempo que están despiertos, que normalmente son unas seis o siete horas al día, comen, beben, hacen sus necesidades y, también, practican ejercicio mientras se lo pasan estupendamente bien persiguiendo pelotas, cuerdas, o a sus amigos gatunos en el caso de tenerlos.

Pero claro, si pasa mucho tiempo solo se va a sentir muy aburrido, de modo que para distraerse empieza a hacer cosas que no debería. Además del juego normal y saludable, hay situaciones en las que perseguirse o morderse la cola puede indicar dolor, picor, estrés o problemas de piel. Teniendo esto en cuenta, te voy a explicar por qué los gatos juegan con su cola y cómo puedes conseguir que dejen de hacerlo, diferenciando cuándo es solo diversión y cuándo conviene acudir al veterinario.

Aburrimiento

Gato aburrido jugando con su cola

Es la causa más común. Un gato que pasa muchas horas solo, o que es ignorado por su familia humana, es un peludo que, como comentábamos al comienzo, va a hacer lo que sea para distraerse, entre ellas, jugar con su cola. En muchos casos, esta conducta empieza como un simple pasatiempo y, si se refuerza (por ejemplo, si nos reímos, le miramos mucho o incluso jugamos con su cola), puede convertirse en un hábito repetitivo.

¿Qué hacer para evitarlo o conseguir que deje de hacerlo? Básicamente, hacerle compañía, pero no estando el gato en una esquina de la habitación y tú en la otra, sino estando los dos juntos, ya sea jugando, viendo la televisión, o durmiendo. Un gato que se siente acompañado y mentalmente estimulado tiene mucha menos necesidad de inventarse juegos con su propia cola.

Compra juguetes para tu amigo y juega con él todos los días; no esperes a que él juegue solo. Los mejores juguetes para evitar que se enfoque en su cola son los que imitan presas en movimiento, como las cañas con plumas, los ratoncitos que se desplazan o las pelotas que botan de forma imprevisible. Haz vida con él. Demuéstrale lo mucho que te importa todos los días. Así es mucho más probable que deje de jugar con su cola.

Si notas que solo se persigue la cola en momentos concretos, por ejemplo cuando te ve preparar comida en la cocina, también puede ser una forma de canalizar la excitación o de llamar tu atención. En estos casos, ofrecerle un juego alternativo (tirarle una pelota, darle un juguete interactivo o una golosina en un comedero tipo puzle) ayuda a redirigir esa energía hacia algo más adecuado.

Estrés

Lenguaje corporal de la cola del gato

Hay muchas cosas que causan estrés al gato: mudanza, la llegada de un nuevo miembro a la familia, una persona o peludo que no le deja tranquilo, la pérdida de un ser querido, visitar al veterinario, cambios de rutina, ruidos fuertes o la presencia de gatos del vecindario en su territorio. Un gato estresado puede descargar su tensión persiguiendo o mordiéndose la cola, o incluso atacándola de forma brusca.

Es importante asegurarse de que, antes incluso de que el felino llegue al hogar por primera vez, todos en él estén de acuerdo en que se le debe tratar con respeto y cariño, y que se le proporcionará un espacio donde pueda relajarse cada vez que lo necesite. Ese espacio debe ser tranquilo, con altura (estanterías, rascadores altos), escondites y recursos básicos (agua, bandeja, rascador) para que el gato se sienta seguro.

Si comienza a morderse la cola sin motivo aparente, probablemente sea porque se siente estresado. De ser así, lo que hay que hacer es buscar el origen del estrés y tratar de solucionarlo. A veces bastan pequeños cambios, como ofrecer más lugares de descanso, separar bien los comederos y bandejas higiénicas o mejorar la convivencia entre gatos con presentaciones más lentas. En otros casos puede ser útil el apoyo de productos que ayudan a crear un ambiente más relajado.

En el blog encontrarás mucha información sobre este tema, haciendo clic aquí. Si a pesar de reducir las fuentes de estrés el gato sigue persiguiendo u hostigando su cola con mucha intensidad, conviene consultar con un veterinario o un etólogo felino, ya que podría tratarse de una conducta compulsiva o de un problema médico subyacente.

Juego

Gato jugando de forma relajada

Hay gatos que, simplemente, juegan. Esto es especialmente frecuente en los gatitos, que descubren que algo «se mueve» detrás de ellos y se lanzan a cazarlo. A medida que crecen, aprenden que es más interesante perseguir juguetes externos o presas que algo que forma parte de su propio cuerpo, pero algunos adultos mantienen ese juego de vez en cuando.

Hay también gatos que son muy sociales, hasta tal punto de que dejan que el recién llegado juegue con su cola. Si esto es lo que ves que ha hecho tu amigo, no tienes nada de qué preocuparte, siempre que ninguno de los dos muerda con demasiada fuerza ni se hagan daño. Es un comportamiento normal que forma parte del juego social entre gatos.

La clave para saber si se trata de juego sano es observar el resto del lenguaje corporal: postura relajada, orejas hacia delante o en posición neutra, ausencia de bufidos o gruñidos y pausas frecuentes. Si ves que la persecución de la cola va acompañada de tensión, maullidos de molestia o ataques bruscos y repetidos, ya no hablamos solo de juego y conviene valorar otras causas.

Pulgas

Gato rascándose la cola

Las pulgas son unos parásitos que molestan mucho a los gatos especialmente en primavera y verano, aunque también pueden aparecer en otras épocas. Se multiplican con mucha rapidez y esto, a menos que se le ponga remedio, se convertirá rápidamente en un problema muy serio, no solo por el picor, sino también por el riesgo de alergia a la picadura de pulga, que produce un picor muy intenso, sobre todo en la zona de la base de la cola y el lomo.

Un gato con pulgas puede perseguirse la cola para intentar alcanzar la zona donde más le pica, morderse la piel o lamerla en exceso. A veces verás pequeños puntos negros (suciedad de pulga) o incluso las propias pulgas al separar el pelo. ¿Qué hacer? Ponerle una pipeta antiparasitaria (es una botellita de plástico en cuyo interior se encuentra el líquido antiparasitario que lo venden en las clínicas veterinarias y tiendas de animales), collar o spray recomendados por el veterinario y seguir un plan de desparasitación regular para evitar reinfestaciones.

Si además de rascarse ves enrojecimiento, costras o zonas sin pelo cerca de la base de la cola, es posible que exista una alergia a la picadura de pulga u otra alergia cutánea, por lo que será necesario acudir al veterinario para valorar tratamiento específico.

Otras causas médicas: infecciones, alergias y problemas de piel

Además de las pulgas, existen otras causas físicas que pueden hacer que el gato se persiga o se muerda la cola. La cola es una zona propensa a sufrir heridas por mordiscos, abrasiones, fracturas o inflamaciones. Cuando los gatos se lesionan, intentan instintivamente lamer la herida para limpiarla o aliviar el dolor, de modo que puedes ver a tu gato perseguir su cola hasta llegar a la lesión.

También pueden aparecer infecciones de la piel (bacterianas o por hongos) en la cola, que provocan picor, dolor o molestias. En estos casos es frecuente observar enrojecimiento, hinchazón, caída de pelo o mal olor en la zona afectada. Si sospechas que tu gato puede tener una herida o infección, tanto si está infectada como si no, es importante ponerse en contacto con el veterinario para que revise la cola y paute el tratamiento adecuado.

Al igual que los humanos, los gatos pueden padecer alergias. Las más comunes son las alergias alimentarias y las alergias a las pulgas, aunque también reaccionan a sustancias del entorno. La reacción alérgica provoca enrojecimiento, hinchazón y picor, lo que resulta muy incómodo para tu gato. Si notas estos síntomas, acompañados o no de la persecución de la cola, consulta con tu veterinario para identificar el origen de la alergia y tratarla correctamente.

Síndrome de hiperestesia felina y «cola de semental»

Hay gatos que se persiguen la cola debido a una afección denominada síndrome de hiperestesia felina. Los gatos afectados son extremadamente sensibles en una zona concreta de su piel, generalmente el punto donde la cola se conecta con el lomo, y pueden responder agresivamente cuando se les toca allí. También puedes notar cómo la piel se retuerce o se ondula a lo largo de la espalda del gato, y a veces el animal se da la vuelta de golpe para morderse la cola o el costado.

En estos casos, la persecución de la cola no es un simple juego, sino un signo de malestar neurológico o sensorial que requiere una valoración veterinaria. Si reconoces este comportamiento, acude al veterinario para que pueda averiguar qué le pasa exactamente a tu amigo felino y plantear un tratamiento o manejo adecuado.

Otra afección que puede hacer que el gato se centre mucho en su cola es la llamada «cola de semental» (hiperplasia de la glándula supracaudal). Se trata de un problema de la piel, más habitual en machos sin castrar, en el que las glándulas sebáceas de la base de la cola son hiperactivas y producen demasiada grasa. Esto provoca síntomas como pelo muy graso y apelmazado, acné felino e incluso mal olor en esa zona. Si ves a tu gato perseguirse la cola e insistir mucho en la base, puede ser porque intenta llegar al área afectada; de nuevo, la visita al veterinario es fundamental.

Sea cual sea la causa, siempre que la conducta de perseguir o morder la cola sea intensa, frecuente, vaya acompañada de lesiones en la piel o de cambios en el carácter del gato, es recomendable una revisión veterinaria completa para descartar problemas físicos antes de considerar que se trata solo de algo conductual.

Observar cómo juega y mueve la cola tu gato, prestando atención a su postura general y al contexto en el que lo hace, te proporcionará mucha información sobre si está simplemente entreteniéndose o si está tratando de decirte que algo no va bien. Una rutina de juego diaria, un ambiente sin estrés y una buena prevención veterinaria suelen ser suficientes para que la cola de tu gato vuelva a ser solo una herramienta más de equilibrio, comunicación y diversión sana.

Espero que te haya sido de utilidad 