
Los gatos son animales de hábitos nocturnos; es decir, que se mantienen activos cuando el sol se pone. Para poder moverse con seguridad su cuerpo ha ido evolucionado con el fin de adaptarse lo mejor posible a su medio, y una de las cosas que ha conseguido es la de poder ver en la oscuridad siempre y cuando haya algo de luz (como la que emite la luna por ejemplo, o una farola).
Pero al hacerlo así muchos nos hemos preguntado más de una vez por qué a los gatos les brillan los ojos en la oscuridad. Este fenómeno, que puede resultar inquietante o fascinante, no es magia ni luz propia, sino una adaptación fisiológica compleja. Si tú también quieres tener resuelto el misterio, ¡continúa leyendo!
¿Cómo funcionan los ojos de los gatos?

Antes de nada, es importante saber cómo funcionan los ojos de nuestros queridos amigos peludos. Cuando la luz rebota en un objeto, se refleja en la córnea, que es un escudo transparente que protege el globo ocular y se encarga de enfocarla. Esta luz se filtra en el iris, que es la parte coloreada del ojo, a través de la pupila.
En la pupila ocurre un proceso fundamental: se ampliará en la oscuridad para poder captar la máxima cantidad de luz posible, o se reducirá para que entre menos cuando la luminosidad es intensa. Los músculos del iris son los encargados de contraerla o dilatarla. A diferencia de los humanos, que tienen pupilas circulares, los felinos poseen pupilas rasgadas, una adaptación extraordinaria que les permite un control mucho más preciso de la luz, pudiendo abrirse hasta ocupar casi todo el ojo.
La luz que entra pasa a la lente, que volverá a enfocarla. Después, proseguirá su camino hasta el interior del ojo, chocando contra la retina cuyas células nerviosas (conocidas como conos y bastoncillos) envían señales al cerebro a través del nervio óptico. Una vez llega al cerebro, este registrará y procesará la imagen.
¿Por qué les brillan los ojos en la oscuridad?
Se podría pensar que los ojos de los gatos funcionan exactamente igual que los que tenemos los humanos, pero no sería del todo correcto. Los peludos poseen el tapetum lucidum, una estructura celular especial situada en la sección posterior de los ojos, específicamente en la zona dorsal de la coroides.
El tapetum lucidum actúa como un espejo biológico. Cuando los fotones de luz viajan hacia la retina, no todos son captados a la primera por los fotorreceptores. Parte de esa luz atraviesa la retina y choca contra esta capa reflectante, la cual refleja de nuevo la luz hacia las células de la retina. Esto aumenta la eficiencia de su visión en la oscuridad en aproximadamente un 40%.
Por este motivo, aunque haya muy poca luz en un lugar, pueden ver cosas que nosotros no somos capaces de distinguir. Este proceso de reflexión es precisamente lo que provoca que sus ojos parezcan brillar con luz propia al anochecer o cuando se les ilumina con un flash; en realidad, solo están devolviendo la luz que reciben.

Curiosidades sobre el brillo y la visión felina
El fenómeno del brillo ocular es fascinante y tiene diversas variantes que vale la pena conocer:
- Colores del brillo: En los gatos, el tapetum suele ser de color amarillo y amplio, aunque el reflejo puede variar a tonos verdes o amarillentos dependiendo del ángulo y el individuo.
- Evolución desde el nacimiento: Los gatos nacen con el globo ocular inmaduro. En las primeras semanas, el reflejo tapetal suele ser de un color azul intenso, alcanzando su color definitivo alrededor de las 16 semanas de vida.
- Capacidad visual: Es fundamental aclarar que ningún animal puede ver en oscuridad total. Necesitan siempre una fuente mínima de luz para que el tapetum lucidum tenga algo que reflejar.
- Beneficio adaptativo: Al ser animales crepusculares (más activos al amanecer y atardecer), esta visión superior los convierte en cazadores extremadamente precisos.
¿Otros animales comparten esta característica?
El tapetum lucidum no es exclusivo de los gatos. Muchos animales domésticos y salvajes poseen esta estructura, aunque el color del reflejo varía según la especie:
- Brillo blanco: Común en ciervos y alces.
- Brillo rojo: Se observa frecuentemente en conejos y algunos alces.
- Brillo amarillo o rojo: Típico de pumas y osos.
- Brillo azul: Característico de los caballos.
- Brillo verde: Muy común en los tigres.
Otros animales como las vacas, ovejas, cabras, caimanes y murciélagos frugívoros también lo poseen. Por el contrario, los seres humanos, los cerdos y los roedores carecen de esta capa, razón por la cual nuestra visión nocturna es muy limitada.
exploración médica del tapetum lucidum
En la medicina veterinaria, el tapetum lucidum puede ser explorado mediante una técnica llamada oftalmoscopia. Para ello, es necesario que la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el vítreo sean transparentes. En algunos casos, el veterinario utiliza un colirio midriático para dilatar la pupila y observar mejor el fondo ocular.
Existen dos tipos principales de instrumentos para esto: el oftalmoscopio directo, que ofrece una imagen más detallada y ampliada, y el oftalmoscopio indirecto, que permite un campo de visión más amplio. Es importante notar que ciertas enfermedades degenerativas de la retina pueden incrementar la intensidad del brillo, mientras que las opacidades del cristalino (como las cataratas) pueden disminuirlo.
A lo largo de la historia, este brillo ha alimentado mitos. Desde los antiguos egipcios, que creían que los gatos capturaban la luz del sol, hasta tradiciones celtas que veían sus ojos como portales a otros mundos, la ciencia ha terminado por explicar que se trata simplemente de una herramienta de supervivencia biológica.
El brillo en los ojos de los gatos es el resultado de una evolución perfecta que combina pupilas altamente adaptables con la capa reflectante del tapetum lucidum. Esta combinación les permite aprovechar hasta la más mínima partícula de luz, otorgándoles una ventaja táctica en la caza y una seguridad de movimiento envidiable en la penumbra.