Los gatos tienen un sentido del olfato mucho más desarrollado que el nuestro, capaz de detectar matices aromáticos que para las personas pasan completamente desapercibidos. Se calcula que su olfato puede ser hasta 14 veces más sensible que el humano, gracias a los millones de receptores olfativos que albergan en su nariz y a un órgano especial, el órgano vomeronasal o de Jacobson, situado en el paladar. A través de él captan feromonas y sustancias químicas que les ayudan a comunicarse, reconocer a otros individuos, elegir la comida y evaluar si un lugar es seguro.
En casa, esto se traduce en que cada olor tiene un impacto directo en el bienestar del gato. Un ambiente con aromas agradables y adecuados puede favorecer la relajación, el juego y la curiosidad; por el contrario, un perfume muy intenso o un ambientador artificial puede resultarles agobiante y estresante. Por eso es tan interesante conocer qué olores les gustan a los gatos y cómo podemos usarlos para enriquecer su entorno sin poner en riesgo su salud.

Los gatos son muy especiales. A veces tienen comportamientos que recuerdan mucho a los que podríamos tener nosotros mismos. Si hablamos de olores, es maravilloso ver cómo se acercan a una flor que desprende un intenso aroma y con su patita se la acercan a la nariz. También pueden restregarse contra una planta, rodar por el suelo, maullar con insistencia o incluso parecer que cazan animales imaginarios cuando un olor les resulta especialmente estimulante.
Sin embargo, saber cuáles son los olores que les gustan a los gatos puede costar un poco, y también es útil conocer los olores que odian los gatos, sobre todo porque cada gato tiene sus propias preferencias. Aun así, hay varios aromas con los que podemos estar bastante seguros de que disfrutarán y que, usados con moderación, pueden convertirse en una excelente herramienta de enriquecimiento ambiental.
Hierba gatera o catnip


La hierba de los gatos o catnip, cuyo nombre científico es Nepeta cataria, es probablemente el olor más famoso y atractivo para muchos felinos. Se trata de una planta herbácea perenne de la familia de las Lamiáceas, pariente de la menta, que tiene un ritmo de crecimiento bastante rápido hasta alcanzar una altura de unos 40 cm. Debido a su tamaño, se puede tener en maceta durante toda su vida, en una exposición soleada.
Lo que la hace tan irresistible es un aceite aromático que segrega, cuyo principal ingrediente es el terpenoide nepetalactona. Este compuesto estimula receptores específicos en la nariz y el órgano vomeronasal del gato y puede imitar la estructura de ciertas feromonas felinas relacionadas con los comportamientos de celo y juego. Cuando los peluditos la huelen o la ingieren, suelen comportarse de una forma muy curiosa: ruedan por el suelo, cazan animales imaginarios, se frotan contra la planta, maullan, ronronean más de lo habitual y se vuelven muy amistosos y juguetones.
Este efecto es una especie de “subidón” inofensivo que suele durar entre 5 y 15 minutos, tras lo cual el gato pierde interés durante un tiempo. No todos los felinos responden igual: se cree que la sensibilidad al catnip es hereditaria y alrededor de un tercio de los gatos no muestra reacción. Puedes ofrecerlo en maceta, en hojas secas dentro de juguetes o espolvoreado sobre rascadores y mantas, siempre en cantidades moderadas para evitar sobreestimulación.
Albahaca

La albahaca, conocida por el nombre científico Ocimum basilicum, es una hierba perenne muy utilizada en la cocina, pero también puede resultar atractiva para muchos gatos gracias a su aroma fresco y ligeramente mentolado. Alcanza una altura de entre 30 y 50 cm y produce espigas con flores tubulares de color blanco o violáceo.
Se puede tener tanto al sol como en semisombra, en el jardín o en maceta, así que tus gatos podrán disfrutar de su aroma independientemente de si están en casa o fuera. Al pertenecer a la misma familia que la hierba gatera, comparte ciertos compuestos aromáticos que estimulan la curiosidad y la actividad de algunos felinos. Lo ideal es permitir que el gato huela y se frote con la planta, vigilando que no la ingiera en exceso y aplicando medidas para evitar que tu gato dañe tus plantas.
Madreselva

La madreselva, conocida también como chupamiel o pata de cabra y cuyo nombre científico es Lonicera caprifolium, es un arbusto trepador muy popular en los jardines. Tiene hojas perennes y florece durante la primavera, desprendiendo un aroma dulce que suele encantar a los gatos.
A diferencia del catnip, el efecto principal de la madreselva es más bien calmante y relajante. Muchos gatos se muestran tranquilos y satisfechos al olfatear sus flores, por lo que su aceite esencial se utiliza a veces como apoyo para disminuir estrés leve, inquietud o dificultades para dormir. Sin embargo, hay que tener muchísimo cuidado con las bayas o frutos. Son muy perjudiciales para los peludos ya que pueden ocasionarles vómitos, diarrea y letargo.
Por este motivo, lo más seguro es recurrir a preparaciones específicas para uso felino o aceites esenciales muy diluidos que se utilicen en el ambiente, nunca de forma oral ni sobre la piel. Aun así, en caso de duda es importante consultar siempre con un veterinario antes de introducir cualquier planta o esencia nueva en casa.
Olivo

El olivo es un árbol de hoja perenne cuyo nombre científico es Olea europaea. Alcanza varios metros de altura y es muy longevo. Más allá de su importancia en la dieta humana, este árbol tiene un efecto muy particular sobre los gatos.
Las hojas de esta planta contienen oleuropeina, un compuesto fenólico que también se encuentra en las aceitunas verdes y en la corteza del árbol. Esta sustancia provoca en muchos felinos una respuesta parecida a la que causa el catnip: algunos se activan, juegan más, se frotan con las ramas, muerden las hojas o incluso exhiben conductas similares a las de la época de celo (maullidos, rodar por el suelo, más actividad).
Así, puedes usar las ramas como un juguete ocasional, siempre supervisando al gato para que no ingiera grandes cantidades. Si no puedes conseguirlas, también existe aceite esencial o extractos de olivo preparados para uso en el hogar que puedes aplicar en spray en diferentes rincones para que tus amigos se sientan estimulados sin exponerse directamente a la planta.
Otros olores que suelen gustar a los gatos

Además de la hierba gatera, la albahaca, la madreselva y el olivo, hay otros aromas naturales que muchos gatos encuentran agradables y que pueden ayudarte a enriquecer su entorno. Es importante recordar que no todos los gatos reaccionan igual y que siempre conviene introducir cualquier olor nuevo poco a poco y observando su comportamiento.
- Lavanda: a algunos gatos les atrae su olor suave y pueden restregarse contra la planta o las telas perfumadas. En pequeñas cantidades ambiental puede tener un efecto relajante, aunque no debe permitirse que el gato ingiera la planta ni el aceite esencial.
- Tomillo: forma parte de las plantas aromáticas que resultan agradables para muchos felinos. Su olor puede ayudar a reducir la inquietud y se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades calmantes y antiinflamatorias. Lo ideal es ofrecerlo solo como aroma, sin que el gato lo consuma de forma habitual.
- Hierbabuena y menta: pertenecen a la misma familia que el catnip y la albahaca. Su fragancia puede estimular la actividad mental y el juego, aunque algunas especies de menta pueden resultar irritantes o ligeramente tóxicas si se ingieren en exceso, por lo que conviene usarlas solo como olor ambiental muy suave.
- Aromas florales suaves: muchos gatos se sienten atraídos por el olor de flores como las rosas, las margaritas o algunos lirios. Sin embargo, varias de estas plantas son tóxicas si las ingieren, por lo que es más prudente recurrir a esencias específicas para aromaterapia segura en lugar de dejar las plantas al alcance del animal; conviene consultar qué cosas no les gustan a los gatos.
- Aromas frutales no cítricos: olores como los de la fresa, el melocotón o la sandía pueden despertar la curiosidad de algunos gatos. En ocasiones aceptan pequeños trocitos como premio, pero siempre en pocas cantidades y evitando las frutas cítricas, cuyo olor suelen rechazar de forma contundente.
- Olor de sus humanos: para muchos felinos, uno de sus aromas favoritos es el de las personas con las que viven. El olor de la ropa, la cama o las mantas transmite seguridad y pertenencia al grupo, por eso tantos gatos duermen sobre prendas usadas o se frotan contra nuestras manos y piernas para mezclar su olor con el nuestro.
Conociendo todos estos olores que suelen gustar a los gatos, es posible crear un hogar más estimulante y a la vez tranquilo para ellos, alternando plantas seguras, juguetes impregnados con esencias aptas para felinos, muebles y estructuras para gatos y rincones donde siempre esté presente su propio olor y el de su familia humana, que es el que más confianza les aporta.