Más gatos y menos perros en los hogares catalanes

  • En Cataluña crece el registro de gatos mientras bajan las altas de perros desde 2021.
  • En 2025 se inscribieron 53.659 gatos (un 41,9% más que en 2021) y 63.001 perros (un 24,8% menos).
  • El peso de los gatos en los nuevos registros se acerca al de los perros, rozando ya la mitad del total.
  • La vida urbana, hogares pequeños y campañas de identificación impulsan el auge felino.

Tendencia de más gatos y menos perros en los hogares catalanes

En los últimos años, los hogares de Cataluña están experimentando un giro claro hacia la convivencia con gatos, mientras que la presencia de perros se estanca o incluso retrocede. Los datos oficiales de identificación de animales de compañía muestran que esta inclinación no es algo anecdótico, sino una tendencia consolidada que se refuerza año tras año.

Este cambio se observa con nitidez en el Archivo de Identificación de Animales de Compañía (AIAC), la base de datos gestionada por el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña (CCVC). A partir de un máximo histórico de altas en 2021, los nuevos registros felinos siguen subiendo con fuerza, mientras que las altas de perros disminuyen de forma sostenida, un fenómeno que encaja con la vida urbana, las viviendas más pequeñas y la búsqueda de animales que encajen mejor con rutinas cada vez más ajustadas.

De un máximo histórico a un cambio de rumbo en la convivencia con animales

En 2021, la tenencia de animales de compañía alcanzó un pico sin precedentes en Cataluña, con 123.568 nuevas altas registradas en el AIAC. Ese año marcó un antes y un después: desde entonces, la relación entre especies ha empezado a moverse, con más gatos entrando en los hogares y menos perros sumándose al censo.

Los registros de 2025 confirman que no se trata de una oscilación puntual. Ese año se inscribieron 53.659 gatos, frente a los 37.820 anotados en 2021. En números relativos, supone un incremento del 41,9% en las altas felinas en solo cuatro años, una subida notable que refleja la creciente preferencia por este tipo de mascota.

En cambio, los perros pierden peso en las nuevas altas. En 2025 se registraron 63.001, muy por debajo de los 84.944 perros inscritos en 2021. La diferencia equivale a una caída del 24,8% en el número de nuevas inscripciones caninas, una bajada significativa en un periodo relativamente corto.

Este viraje también se aprecia en el reparto porcentual de las altas de cada especie. En 2021, los perros acaparaban el 68,7% de los nuevos registros, mientras que los gatos se quedaban en el 30,6%. Sin embargo, en 2025 el panorama se ha transformado: los perros concentran el 53,74% de las inscripciones y los gatos ya alcanzan el 45,77%, acercándose mucho a la mitad del total.

En cifras globales, solo en 2025 se incorporaron 117.241 animales al archivo, y la base de datos del AIAC suma actualmente 1.703.758 animales identificados, entre perros, gatos y otras especies de compañía, lo que da una idea de la magnitud del censo en Cataluña.

Por qué hay más gatos y menos perros en los hogares catalanes

Desde el ámbito veterinario se interpreta este cambio como el reflejo de una nueva manera de relacionarse con los animales de compañía. La presidenta del CCVC, Verónica Araunabeña, apunta a varios factores que empujan a muchas personas hacia la adopción o compra de gatos frente a los perros.

Entre las razones más mencionadas se encuentran la vida urbana y las viviendas de menor tamaño. En ciudades densas y pisos reducidos, un animal que no necesite salir varias veces al día a la calle y que se adapte bien a espacios interiores resulta más práctico para muchas familias y personas que viven solas.

También influyen los horarios laborales largos y poco flexibles. Un gato, al ser generalmente más independiente, encaja mejor con rutinas que dejan poco margen para paseos frecuentes o estancias prolongadas en parques. Esto no implica que no requiera cuidados ni atención, pero sí que su manejo diario suele considerarse más compatible con jornadas intensas.

Araunabeña subraya que existe además una percepción extendida de que el gato es más fácil de cuidar que el perro. Este imaginario, unido a la diversidad de perfiles de cuidadores (personas jóvenes, hogares unipersonales, parejas sin hijos o personas mayores), contribuye a que los gatos vayan ganando terreno en los hogares catalanes.

Todo ello se enmarca en un contexto en el que las mascotas están cada vez más integradas en la vida cotidiana, con una consideración creciente como miembros de la familia. En este escenario, la elección de especie se hace en función del estilo de vida, el tiempo disponible y las características del entorno doméstico.

El papel de las campañas de identificación y la infraidentificación felina

Otro aspecto clave para entender el aumento de gatos registrados es que, históricamente, se venía de una infraidentificación notable de los felinos en comparación con los perros. Muchos gatos convivían en viviendas sin estar debidamente dados de alta en los registros oficiales, algo que todavía ocurre pero en menor medida.

Los expertos señalan que una parte del incremento de altas en el AIAC no responde solo a que haya más gatos en los hogares, sino también a que ha mejorado la identificación y el cumplimiento de las obligaciones legales. Es decir, ahora se inscriben gatos que hace unos años probablemente habrían permanecido sin registrar.

Este cambio viene impulsado por varias campañas de sensibilización y tenencia responsable promovidas por el sector veterinario y las instituciones. Entre ellas destaca la iniciativa #CosesMoltdeGats, puesta en marcha por el CCVC en 2020, con el objetivo de fomentar la identificación, vacunación y correcta atención sanitaria de los felinos.

Gracias a estas acciones, se ha intensificado el mensaje de que identificar a los gatos es tan importante como identificar a los perros, especialmente en un contexto de vida urbana en el que las fugas, pérdidas o abandonos pueden generar problemas de bienestar animal y de convivencia vecinal.

Este esfuerzo colectivo se traduce tanto en un aumento cuantitativo de registros como en una mejora de la cultura de responsabilidad entre los cuidadores, que asumen con más frecuencia el compromiso de mantener al día la documentación y la identificación de sus animales de compañía.

Nombres favoritos y razas más frecuentes de perros y gatos en Cataluña

El cambio en la balanza entre gatos y perros también se refleja en detalles curiosos como los nombres que las familias eligen para sus animales. En 2025, el nombre de perro más utilizado en Cataluña fue Nala, seguido de Coco, mientras que, entre los gatos, el nombre más popular fue precisamente Coco, seguido de Luna.

En cuanto a las razas caninas más comunes entre los animales inscritos ese año, la categoría dominante es la de perro mestizo, con 12.998 registros. Le siguen el caniche, con 3.495 perros, y el chihuahua, con 2.878 nuevas inscripciones, lo que muestra una preferencia por perros de tamaño medio o pequeño que encajan bien en entornos urbanos.

En el caso de los gatos, la gran mayoría de altas corresponde a animales de tipo europeo. En 2025 se registraron 30.999 gatos comunes europeos de pelo corto, a los que se suman 13.165 gatos europeos, también de tipología muy extendida en España y Europa. En tercer lugar aparece el sphynx, con 1.216 nuevas inscripciones, una raza sin pelo que, pese a ser minoritaria, gana cierta visibilidad en el registro.

Este reparto de razas, tanto en perros como en gatos, está muy ligado a la realidad de Cataluña y al resto de España, donde los animales mestizos y los gatos europeos siguen siendo mayoría frente a razas más especializadas o de moda. El peso de estos perfiles también refuerza la importancia de la adopción y de la convivencia con animales procedentes de orígenes diversos.

Mirando en conjunto los datos del AIAC, la fotografía actual muestra un territorio con cientos de miles de animales identificados, y una dinámica en la que los gatos ganan protagonismo año tras año mientras los perros pierden algo de terreno en las nuevas altas. El resultado es una convivencia cada vez más repartida entre ambas especies, impulsada por cambios sociales, campañas de responsabilidad y estilos de vida urbanos que favorecen al compañero felino sin dejar de lado al perro, que sigue siendo mayoritario, pero ya no con tanta diferencia como hace apenas unos años.

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