

¿Cuántas veces les has dado una lata de atún a tu gato al que no le apetecía nada comer su pienso? Yo te voy a confesar algo: cada vez que hago ensalada o un bocadillo de atún siempre les doy un poco. Les encanta ese sabor intenso y es casi imposible resistirse a sus maullidos.
En los últimos tiempos se nos ha dicho que sólo tienen que comer pienso, pero lo cierto es que esto no es así. Y es que, si el pienso fue creado durante la Segunda Guerra Mundial, ¿qué comían antes los gatos? Lo que encontraban: o cazaban roedores o comían lo que los humanos tiraban. Entonces, ¿los gatos pueden comer atún?
¿Es bueno el atún para los gatos?
La respuesta es sí, pero con moderación. El atún es un pescado azul muy palatable para los felinos y aporta proteínas de alta calidad y grasas beneficiosas como los ácidos grasos omega 3, que ayudan a la salud del pelo, la piel, el sistema cardiovascular y el cerebro del gato. Sin embargo, esto no significa que podamos ofrecerle cualquier tipo de atún sin control.
El atún puede tener un alto nivel de mercurio y otros metales pesados (como cadmio o plomo), que se acumulan en los peces grandes y depredadores. En altas cantidades pueden ser perjudiciales tanto para el felino como para el humano, ocasionando daños neurológicos y renales. Además, debes saber que este pescado por sí solo NO constituye una nutrición completa para el gato.
Por otro lado, el atún, especialmente el destinado a consumo humano, tiene un contenido de taurina, vitaminas y minerales desequilibrado para un felino. Carece de suficiente vitamina A, calcio o fósforo en la proporción adecuada y, al mismo tiempo, aporta demasiadas grasas, lo que a la larga puede favorecer problemas como pancreatitis o agravar enfermedades renales debido a su contenido en fósforo; en estos casos consulta sobre dieta para gatos con insuficiencia renal crónica.
Riesgos de abusar del atún en la dieta del gato
De hecho, si sólo comiera atún probablemente acabaría teniendo una enfermedad que se conoce como esteatitis felina (enfermedad de la grasa amarilla) provocada por la deficiencia de vitamina E. Los síntomas principales son fiebre, hipersensibilidad al tacto, dolor al moverse, inflamación de la grasa subcutánea y la pérdida de apetito. Además, el exceso de grasas insaturadas favorece el llamado hígado graso.
Un consumo muy frecuente de atún también puede generar déficit de vitamina B1 (tiamina) si se ofrece crudo o sin un correcto tratamiento, ya que algunos pescados contienen enzimas (tiaminasas) que destruyen esta vitamina. Este riesgo se explica en por qué los gatos no pueden comer pescado. La carencia de tiamina puede provocar problemas neurológicos como convulsiones, incoordinación o incluso parálisis.
Otro problema importante es que el atún, especialmente el enlatado para humanos, suele contener mucha sal y conservantes. El exceso de sodio puede ocasionar aumento de la presión arterial, sobrecarga renal y cardíaca, algo especialmente delicado en gatos mayores o con patologías previas.
Además, una dieta basada casi solo en atún es muy pobre en variedad de nutrientes. Una dieta basada en un único alimento causa debilidad tanto al felino como a cualquier otro animal, incluyendo a las personas. Falta fibra, equilibrio entre omega 3 y omega 6, diversidad de vitaminas y minerales, y eso a medio plazo se traduce en carencias nutricionales serias.
Atún en lata, atún fresco y formas seguras de ofrecerlo
El atún que solemos tener en casa es, casi siempre, atún en lata para humanos. Es precisamente el que más les gusta a los gatos por su olor y textura, pero suele ser el menos recomendable para ofrecer de manera habitual. Estas latas acostumbran a contener sal añadida, aceites vegetales o salsas que no son adecuados para el sistema digestivo del felino.
Si vas a darle un pequeño premio, lo más prudente es ofrecer atún en lata al natural, sin sal ni condimentos, y siempre en cantidades muy pequeñas y de forma esporádica. Una sola lata puntual no va a afectar de manera significativa al gato, pero hacerlo de manera regular sí puede causar problemas de salud y fomentar que el animal rechace su comida completa por preferir siempre el atún.
La opción más interesante desde el punto de vista nutricional es el atún fresco o congelado para después cocinar ligeramente, siempre sin espinas, sin sal y sin aderezos. Congelarlo previamente ayuda a reducir el riesgo de parásitos como el anisakis, y un cocinado suave elimina bacterias peligrosas. No debe quedar tan hecho como para una persona, pero sí lo suficiente para que sea seguro.
También existen alimentos comerciales para gatos que incluyen atún o pescado entre sus ingredientes. En estos casos el producto ha sido formulado para aportar todos los nutrientes que el felino necesita y el pescado ha pasado por procesos de cocción controlados que inactivan las enzimas problemáticas. Este tipo de comida sí puede formar parte de una dieta equilibrada, siempre que no abusemos del pescado como única fuente de proteína.
Cómo usar el atún para ayudar a un gato enfermo o inapetente

Un poquito de atún no le va a hacer ningún daño; es más, cuando está muy enfermo y no tiene ganas de comer otra cosa puede ser muy útil mezclarle un poquito de atún con lata para gatos o con comida casera formulada para felinos, para estimular su olfato y su apetito. De este modo evitamos que sufra de desnutrición mientras se recupera.
En estos casos se recomienda usar cantidades muy pequeñas, simplemente para aportar olor y sabor a su ración habitual. No conviene que el gato solo coma el atún y deje el resto; la idea es que el atún funcione como “gancho” para animarle a comer su alimento completo. Una vez que el gato mejora y vuelve a tener apetito normal, es importante ir reduciendo esa cantidad extra de atún.
Si el gato está inapetente durante varios días, adelgaza rápido o vomita con frecuencia, es fundamental consultar siempre con el veterinario. El atún no debe utilizarse para enmascarar un problema de salud más grave, sino como apoyo puntual dentro de un plan de tratamiento profesional.
Por poder, algunos gatos también pueden comer pequeñas cantidades de otros alimentos humanos como pollo cocido o huevo cocido, pero siempre debemos recordar que son carnívoros estrictos y que su dieta debe basarse principalmente en proteínas animales específicamente formuladas para sus necesidades, no en sobras de nuestra comida ni en productos muy procesados.
Qué lugar debe ocupar el atún en la alimentación del gato
Para que puedan crecer correctamente y mantenerse en forma es imprescindible darles una alimentación de buena calidad (sin cereales ni subproductos de baja calidad), o bien optar por darle comida casera o dieta natural siempre que esté bien equilibrada por un profesional. En cualquier caso, el atún debe quedar reservado como capricho ocasional, nunca como base de la dieta.
Lo ideal es rotar la fuente de proteína (pollo, pavo, conejo, vacuno, otros pescados en menor cantidad, etcétera) para que el gato reciba un abanico amplio de nutrientes. El pescado, incluido el atún, puede ofrecerse de manera esporádica para aportar omega 3 y variedad de sabores, pero no como proteína principal de forma continua.
Si decides incluir atún en la dieta de tu gato, recuerda estas ideas clave: ofrecerlo en pequeñas porciones, preferiblemente fresco o al natural, sin sal ni salsas, sin espinas y bien cocinado, y siempre dentro de un menú donde el alimento completo para gatos sea el protagonista.
Con cantidades controladas, buena calidad de alimento base y la supervisión de tu veterinario, el atún puede ser un pequeño premio sabroso que tu gato disfrute sin que su salud se vea comprometida.

