Los gatos con correa: un estudio del CSIC pide equiparar su regulación a la de los perros

  • Un estudio del IESA-CSIC propone endurecer las normas para gatos que deambulan libremente, equiparĆ”ndolas a las de los perros.
  • Los gatos domĆ©sticos han causado la extinción de mĆ”s de 60 especies, frente a las 11 atribuidas a los perros.
  • Los investigadores recomiendan pasear a los gatos con correa, usar recintos cerrados (catios) o trasladar colonias a santuarios, siguiendo el modelo de Canberra.
  • La actual tolerancia hacia los gatos sueltos podrĆ­a entrar en conflicto con la normativa europea de biodiversidad.

Un nuevo estudio científico liderado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) ha puesto sobre la mesa una cuestión que muchos dueños de perros llevan años señalando: ¿por qué los gatos pueden deambular libremente por calles y parques mientras que los perros deben ir atados con correa? La investigación, publicada en la revista European Journal of Wildlife Research, sostiene que existen tantas razones para pasear a los gatos con correa o mantenerlos en recintos cerrados como para hacerlo con los perros, y propone un cambio legal que equipare el trato a ambas especies.

El trabajo, coordinado por el investigador Carlos Javier DurÔ, cuenta con la participación de expertos de la Universidad de Tilburg (Países Bajos), la Universidad Miguel HernÔndez de Elche y la Universidad de Alicante, ademÔs de investigadores independientes. Según sus autores, permitir que los gatos circulen sin supervisión, como ocurre con muchas colonias felinas, podría entrar en contradicción con normativas internacionales de protección de la biodiversidad, como la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030 y el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza.

Gato con correa paseando por un parque

Salidas supervisadas para gatos
ArtĆ­culo relacionado:
Salidas supervisadas para gatos: bienestar y seguridad al aire libre

El impacto de los gatos en la biodiversidad

Una de las conclusiones mÔs llamativas del estudio es la diferencia en el daño ecológico causado por gatos y perros. Según los datos recopilados, a los gatos se les atribuye la extinción de mÔs de 60 especies en todo el mundo, mientras que a los perros se les relaciona con al menos diez>. AdemÔs, los felinos amenazan actualmente a 367 especies de vertebrados clasificadas como amenazadas, frente a las 188 que peligran por culpa de los perros. Los investigadores subrayan que los gatos cazan con frecuencia pequeños mamíferos, aves, reptiles y murciélagos durante el crepúsculo o la noche, lo que hace que su impacto sea menos visible para la población que los ataques de perros, especialmente cuando los gatos traen animales muertos a casa.

Desde la perspectiva del derecho ambiental, el artículo señala que los gatos domésticos que deambulan libremente pueden ser considerados especies exóticas invasoras>, ya que carecen de un Ôrea de distribución natural y fueron introducidos por los humanos. Esta clasificación conlleva obligaciones legales de prevención, control o erradicación según el Convenio sobre la Diversidad Biológica y las directivas europeas de Aves y HÔbitats. Los autores advierten que permitir que un gato suelto acceda a zonas con especies protegidas podría ser difícil de conciliar con la legislación comunitaria.

Gato en un recinto exterior cerrado tipo catio

Propuestas para una tenencia responsable

El estudio no se limita a criticar la situación actual, sino que ofrece soluciones concretas. Los investigadores proponen seguir el ejemplo de Canberra (Australia), donde se ha implementado un traslado gradual de los gatos que deambulan libremente a santuarios, catios comunitarios o particulares>. Los catios son recintos exteriores cerrados y enriquecidos que permiten a los gatos disfrutar del exterior sin riesgo para la fauna, siendo una alternativa ideal a una casa para gatos totalmente cerrada. AdemÔs, recomiendan que cualquier gato nuevo se acostumbre desde el principio a permanecer dentro de casa, con la posibilidad de salir solo con correa o bajo supervisión.

Los autores tambiƩn defienden un endurecimiento de las normas que afectan a los gatos, equiparƔndolas a las que ya existen para los perros>. En muchas ciudades europeas, los perros deben ir atados salvo en zonas habilitadas, y pueden tener prohibido el acceso a espacios naturales. Sin embargo, las restricciones equivalentes para gatos son mucho menos frecuentes. El estudio considera que esta desigualdad se basa en percepciones sociales: los perros se ven como animales potencialmente peligrosos, mientras que los gatos son vistos como controladores de roedores y parte del paisaje urbano. Pero la ciencia demuestra que su impacto es mayor, sugiriendo el uso de un arnƩs para gatos para controlar sus paseos.

Gato dentro de una vivienda mirando por la ventana

Una mochila para llevar gatos
ArtĆ­culo relacionado:
¿Cómo comprar una mochila para gatos?

Implicaciones legales y sociales

El artículo también analiza las consecuencias legales de mantener el statu quo. Según los investigadores, la tolerancia hacia los gatos sueltos resulta difícil de conciliar con la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030 y el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza>, cuyo objetivo es reforzar la protección de los ecosistemas. AdemÔs, señalan que los dueños de perros tienen mÔs probabilidades de recibir multas por infracciones relacionadas con la fauna silvestre que los dueños de gatos, lo que consideran una injusticia histórica.

El estudio no se basa en un nuevo experimento de campo, sino en una revisión exhaustiva de la literatura científica y un anÔlisis de la normativa internacional. Los autores reclaman un enfoque interdisciplinar que reúna a ecólogos, veterinarios, juristas, urbanistas y educadores para diseñar estrategias de gestión sostenibles a largo plazo>. También recuerdan que controlar las salidas de los gatos no solo protege a la fauna, sino que también beneficia a los propios felinos, que se exponen a atropellos, peleas y enfermedades cuando deambulan sin vigilancia.

La propuesta abre un debate social importante: tratar al gato como un animal de compañía con responsabilidades similares a las que ya se exigen para los perros. Pasear a un gato con correa, instalar un catio en el jardín o trasladar colonias a santuarios son medidas que, según estos investigadores, pueden convertirse en herramientas clave para la convivencia y la conservación de la biodiversidad en España y Europa.


AƱadir como fuente preferida en Google