
¿Tu gato sangra por la nariz? Son muchas las causas por las cuales un felino puede tener una hemorragia nasal: desde un simple golpe hasta algo mucho más serio, como la ingesta de veneno o, incluso, ciertos tipos de cáncer, por lo que en cualquier caso, la visita al veterinario es muy importante.
En medicina veterinaria, este sangrado por la nariz se conoce como epistaxis. No se considera una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que indica que algo está ocurriendo en la nariz, en la cavidad nasal, en la nasofaringe (la parte alta de la garganta que conecta con la nariz) o incluso en el resto del organismo, como en la sangre o en los órganos internos. Entender bien este síntoma es clave para actuar con rapidez.
Sepamos más sobre las hemorragias nasales en gatos, sus posibles causas, qué puedes hacer en casa como primeros auxilios y cómo las diagnostica y trata el veterinario.
¿Por qué mi gato sangra por la nariz?
Un gato puede sangrar por la nariz por motivos locales (solo en la zona nasal) o generales (problemas de coagulación, enfermedades sistémicas, intoxicaciones…). La epistaxis es un signo de alarma y siempre debe ser valorada por un profesional, aunque en ocasiones la causa sea leve.
Las causas más comunes incluyen:
- Presión arterial alta (hipertensión). Puede provocar rotura de pequeños vasos dentro de la nariz y sangrados, a veces repetidos o acompañados de otros signos como pupilas dilatadas o ceguera súbita.
- Tumores en la nariz o zona del cráneo, especialmente en gatos con la nariz blanca (más información). Pueden deformar la cara y causar estornudos con sangre o secreción nasal crónica.
- Ingesta de tóxicos, como rodenticidas. Muchos venenos alteran la coagulación y originan hemorragias en distintas partes del cuerpo, incluida la nariz (qué hacer si tu gato ha sido envenenado).
- Parásitos que afectan las fosas nasales o el sistema sanguíneo.
- Infecciones bucodentales, abscesos o procesos dentales que se comunican con la cavidad nasal.
- Trauma por peleas, caídas o impactos que lesionan vasos o huesos nasales.
- Cuerpos extraños (espigas, semillas u objetos) alojados en la fosa nasal, que provocan estornudos intensos y sangrado.
Otras causas de epistaxis que debes conocer
Además de las anteriores, pueden aparecer hemorragias nasales por:
- Infecciones del tracto respiratorio superior (virus, bacterias, hongos).
- Insuficiencia hepática, que reduce la síntesis de factores de coagulación.
- Enfermedades víricas como FeLV o FIV, que afectan médula ósea y coagulación.
- Trastornos de la médula ósea y plaquetas, incluidos cuadros de trombocitopenia.
- Trastornos hereditarios de la coagulación (aunque menos frecuentes).
- Reacciones a medicamentos (ciertos antiinflamatorios, quimioterápicos, metimazol, algunos antibióticos, estrógenos, etc.).
- Infecciones fúngicas profundas que destruyen tejido y vasos nasales.
Por todo ello, ante un gato con sangre en la nariz, el objetivo no es solo detener el sangrado, sino identificar la causa real para tratarla y evitar recurrencias o complicaciones.
¿Cuándo la hemorragia nasal en gatos es grave?
Debes considerar una urgencia veterinaria y acudir cuanto antes si observas:
- Sangrado por una sola fosa nasal (más orientado a problema local) o por ambas (puede indicar problema sistémico).
- Pérdida de apetito o consumo excesivo de agua.
- Letargia o decaimiento marcado.
- Bultos, heridas o deformidad del puente nasal.
- Sangrados recurrentes o si es la primera vez que ocurre.
- Mal aliento intenso, que puede indicar infección bucodental profunda.
- Estornudos, mucosidad o dificultad respiratoria.
- Fiebre, respiración acelerada o mucosas calientes.
- Si el gato se lleva las patas a la nariz compulsivamente o sacude la cabeza (posible cuerpo extraño).
Acude con urgencia si el sangrado es abundante, si hay dificultad para respirar, presencia de moretones, heces negras o vómitos con sangre (puede haber tragado sangre).
¿Qué hacer si mi gato sangra por la nariz en casa?

Hasta que llegues a la clínica, aplica estos primeros auxilios con calma y sin causar más estrés al animal:
- Mantén al gato tranquilo: la excitación eleva la presión arterial y puede aumentar el sangrado. Habla en voz baja y evita movimientos bruscos.
- Si puedes, coloca una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre el puente de la nariz, sin tapar las vías respiratorias. El frío ayuda a contraer los vasos.
- No introduzcas algodón, pañuelos u objetos dentro de la fosa nasal; puede agravar la lesión y provocar estornudos fuertes.
- No administres medicamentos sin indicación veterinaria, especialmente antiinflamatorios humanos.
- Como medida práctica, coloca una gasa esterilizada y aplica presión suave durante 5 minutos sobre la zona externa de la nariz, sin obstruir completamente la respiración.
Si tras ese tiempo continua el sangrado, o si hay signos como estornudos frecuentes, fiebre, convulsiones, pérdida de apetito o problemas respiratorios, traslada al gato al veterinario con urgencia.
Cómo diagnostica el veterinario la hemorragia nasal
En la clínica se iniciará con un historial clínico detallado (medicaciones recientes, acceso a venenos, golpes, captura de roedores, síntomas asociados, etc.) y un examen físico completo (cara, puente nasal, ojos, encías, presencia de traumatismos).
Las pruebas complementarias pueden incluir:
- Hemograma para detectar anemia, infección o alteraciones plaquetarias.
- Bioquímica sérica para valorar función hepática y renal.
- Análisis de orina para signos asociados a enfermedades sistémicas.
- Pruebas de coagulación para evaluar hemostasia.
- Radiografías de cráneo y tórax para buscar masas, fracturas o signos de sangrado interno.
- Medición de la presión arterial, dado que la hipertensión es causa frecuente de epistaxis.
- Hisopado o cultivo nasal para identificar agentes infecciosos.
En casos complejos pueden ser necesarias rinoscopia, biopsias, estudios de médula ósea, tomografía computarizada o resonancia magnética, especialmente si se sospechan tumores u alteraciones profundas.
Tratamiento de hemorragias nasales en gatos
El tratamiento depende de la causa. Primero se estabiliza al paciente y se controla el sangrado, y después se trata la enfermedad de base. Entre las opciones están:
- Antiparasitarios si hay infestación por parásitos.
- Antibióticos para infecciones bacterianas.
- Cirugía para extraer cuerpos extraños, eliminar pólipos o tratar tumores.
- Lavado de estómago o desintoxicación en casos de envenenamiento.
- Transfusiones sanguíneas si hay anemia severa o coagulopatías graves.
- Tratamiento hepático si una enfermedad del hígado afecta la coagulación.
- Quimioterapia o radioterapia en tumores seleccionados.
- Antihipertensivos cuando la hipertensión contribuye al sangrado.
En hemorragias graves el veterinario puede mantener al gato en reposo en la clínica para favorecer la coagulación. En casa, tras el alta, evita juegos bruscos y excitación que puedan precipitar nuevos episodios. En situaciones puntuales puede aplicarse, bajo control profesional, vasoconstrictores tópicos o aerosoles nasales.
Prevención y cuidados diarios en gatos con tendencia a sangrar por la nariz
Los gatos que salen al exterior tienen mayor riesgo de traumatismos e intoxicaciones. Se recomienda limitar sus salidas al día (evitar la noche, cuando están más activos) y tomar medidas preventivas:
- Mantener la desparasitación interna y externa al día según indicación veterinaria.
- Evitar o restringir el uso de venenos para ratas y pesticidas en lugares accesibles al gato.
- Revisar periódicamente la boca y la nariz, sobre todo en gatos mayores, buscando mal aliento, inflamación o secreciones anormales.
- Consultar siempre al veterinario antes de administrar cualquier medicamento, incluidos antiinflamatorios humanos.
- Cumplir con el plan de revisiones y medicación en gatos diagnosticados con hipertensión u otras enfermedades crónicas.
Si detectas cualquier hemorragia nasal, llévalo al veterinario: cuanto antes se diagnostique la causa, mayor probabilidad de recuperación y menor riesgo de complicaciones graves.