¿Las gatas son más cariñosas que los gatos? Claves para entenderlo

  • El sexo influye menos de lo que se cree: la cariñosidad depende sobre todo de genética, socialización, entorno y experiencias.
  • Machos y hembras pueden ser muy afectuosos; los machos suelen ser más activos y exploradores y las hembras más hogareñas y calmadas.
  • La esterilización reduce conductas ligadas al celo y la territorialidad, favoreciendo una convivencia más tranquila en ambos sexos.
  • Al adoptar, es más importante conocer el carácter individual del gato que fijarse solo en si es macho o hembra.

gata cariñosa en su cama

Cuando decidimos adoptar a un gato una de las primeras dudas que nos surgen es si decantarnos por un macho o por una hembra. De los primeros se suele decir que son mucho más independientes, y de ellas que son más familiares y hogareñas. ¿Qué hay de cierto en eso? ¿Realmente las gatas son más cariñosas que los gatos o es solo una creencia popular? En realidad, igual que ocurre con las personas, cada gato es único y su forma de expresar el afecto depende de muchos factores más allá del sexo.

Si es la primera vez que vamos a convivir con alguno de estos animales y queremos saber si las gatas son más cariñosas que los gatos, recomendamos leer este artículo con calma, porque vamos a profundizar en todos los factores que influyen en el carácter felino: genética, socialización temprana, entorno del hogar, estado reproductivo y experiencias previas. Todo ello nos ayudará a entender mejor por qué un gato puede ser más mimoso o más independiente.

Diferencias generales de carácter entre gatos machos y gatas

gatos y gatas en el hogar

A lo largo de mi vida he convivido con muchos gatos. Actualmente son 5 en casa y otros 5 en el jardín los que me alegran la vida y, aunque no se puede generalizar, sí que veo ciertas diferencias de carácter entre machos y hembras, lo cual tiene una razón desde mi punto de vista bastante lógica y coincide con lo que explican muchos especialistas del comportamiento felino.

Los gatos machos suelen ser algo más independientes: son los que desde muy temprana edad -cinco o seis meses- quieren salir a la calle y explorar su territorio. A menudo, aunque estén castrados, se van por la mañana y no regresan hasta la noche. En general, tienden a ser más activos y juguetones, disfrutan con juegos de caza, atrapar juguetes con sus patas, persecuciones y exploración de cada rincón de la casa o el jardín.

Otra particularidad de los machos enteros es que, si no están castrados, sus necesidades sexuales pueden dominar su comportamiento: se muestran más inquietos, pueden marcar con orina, vocalizar con intensidad y perder interés por el juego o el contacto físico. En estos casos, el gato puede parecer menos cariñoso simplemente porque su prioridad es reproducirse. Por eso, la esterilización es muy recomendable tanto para su bienestar como para mejorar la convivencia y reducir conductas de marcaje o escapes.

Las hembras, si bien también quieren salir al exterior, nunca se alejarán mucho de su hogar. Suelen quedarse siempre por la zona, quizás a unos 400 metros, pero no más lejos. Y aunque no puedan salir a dar un paseo, al tener un carácter que suele ser más tranquilo y hogareño, se adaptan muy bien a vivir en un piso o apartamento. Muchas gatas pasan buena parte del día descansando cerca de sus cuidadores, observando con calma y buscando momentos de contacto suave, lo que hace que se perciban como más caseras.

En el caso de las hembras sin esterilizar, los ciclos de celo también influyen en su comportamiento: pueden volverse más vocales, inquietas y demandantes, buscando salir o recibir atención constante. No es que dejen de ser cariñosas, sino que las hormonas sexuales modifican temporalmente su forma de relacionarse. La esterilización ayuda a evitar ese malestar, previene problemas de salud como quistes de ovario y reduce la ansiedad asociada al celo, haciendo que la gata pueda centrarse más en la convivencia diaria.

La creencia popular apunta a que una gata es mucho más distante, independiente y astuta que un macho, quien, normalmente, tendría un comportamiento más cariñoso. Sin embargo, estas especulaciones son meras ideas sociales que no se corresponden realmente con el carácter de estos felinos. La ciencia no ha encontrado diferencias tan marcadas entre machos y hembras: las características que solemos atribuir al sexo en realidad dependen de socialización, genética y entorno.

¿Son los gatos machos cariñosos con las personas?

gato cariñoso y adorable

Pero, ¿son cariñosos los machos? Por supuesto. Cuando vuelven a casa lo que buscan es comer y que les demos mimos. Muchos propietarios describen a sus gatos machos como auténticos «pegotes» que los siguen por toda la casa, duermen a su lado o encima y ronronean con facilidad en cuanto reciben caricias. Hay machos que parecen necesitar ratos de soledad y otros que demandan atención constante, pero esto no depende solo del sexo.

Los machos castrados, en particular, suelen mostrar un equilibrio interesante: mantienen un nivel alto de juego y actividad, pero sin la presión de las hormonas sexuales. Esto hace que puedan dedicar más tiempo a la interacción social, tanto con las personas como con otros gatos. Diversas observaciones clínicas apuntan a que muchos machos esterilizados pueden ser incluso algo más sociables y tolerantes con otros gatos y con los humanos, siempre que hayan tenido una socialización adecuada.

Eso sí, necesitan tener a su alcance juguetes de caza, rascadores y espacios verticales (estanterías, árboles para gatos) que les permitan descargar energía. Cuanto más enriquecido sea su entorno, más fácil será que el gato se muestre relajado y tenga disposición para los mimos. Un macho activo, con la estimulación correcta, suele combinar momentos de juego intenso con largos ratos de descanso junto a su cuidador.

En casas donde se busca un compañero activo, que participe en juegos dinámicos, persiga juguetes y anime el hogar, un macho puede encajar muy bien. La clave está en entender que su aparente independencia no está reñida con un vínculo afectivo fuerte con su familia humana. Muchos machos disfrutan enormemente del contacto físico, pero también agradecen poder retirarse a un lugar tranquilo cuando necesitan descansar.

Cuando no están castrados, los machos suelen mostrar con más claridad conductas territoriales como el marcaje con orina o la vigilancia de su territorio. Estas conductas son parte de su biología reproductiva y no una falta de cariño hacia las personas. Una vez esterilizados y con un entorno estable, lo más habitual es que se vuelvan compañeros muy afectuosos y juguetones.

¿Las gatas son realmente más cariñosas?

gata cariñosa con su cuidador

Además, las gatas adoran ser el centro de atención. Muchas buscan la compañía de su persona de referencia para tumbarse a su lado en el sofá, dormir en la cama o frotarse con insistencia contra las piernas. No te sabría decir si son más dependientes que los machos, pero sí que suelen ser más cariñosas en un sentido muy hogareño: les encanta la tranquilidad, el contacto suave y las rutinas predecibles, lo que las convierte en compañeras ideales para quienes disfrutan de la calma.

En numerosos hogares se observa que las gatas son más atentas y protectoras con sus cuidadores. Algunas se muestran muy pendientes de los movimientos de la familia, acompañan de habitación en habitación y reaccionan con recelo ante cambios bruscos o visitas desconocidas, una mezcla de sensibilidad y cierto celo por su entorno. Durante la primera fase en un nuevo hogar pueden parecer más desconfiadas, pero cuando se sienten seguras, su afecto suele crecer rápidamente y se vuelven muy cercanas.

También es frecuente que una gata prefiera un contacto más controlado: puede disfrutar mucho de estar cerca, frotarse y pedir caricias, pero quizá no le guste tanto que la cojan en brazos largo rato. Eso no significa que quiera menos a su familia, sino que su forma de expresar el cariño es más selectiva y respetuosa con su propio espacio. Entender estos matices ayuda a evitar malentendidos y a reforzar el vínculo.

Gracias a su carácter bastante hogareño y calmado, las gatas son compañeras ideales para personas tranquilas, que disfrutan de largas tardes de sofá, lectura o tele, con el gato acurrucado al lado. En viviendas pequeñas o pisos sin acceso al exterior, muchas hembras se adaptan muy bien siempre que tengan rascadores, lugares altos donde observar y momentos diarios de interacción cariñosa con su persona de referencia.

En cuanto a la caza, muchas gatas también son excelentes depredadoras, aunque se las perciba como más relajadas. Suelen ser algo más selectivas con la actividad: dedican más tiempo al descanso y al cuidado personal, pero cuando deciden jugar o cazar pueden ser muy eficaces. Al mismo tiempo, suelen mostrarse muy cuidadosas con el mobiliario del hogar, son limpias y ordenadas con su bandeja de arena y, en general, valoran enormemente la estabilidad de su entorno.

gatos cariñosos en casa

¿Qué influye de verdad en que un gato sea más o menos cariñoso?

Así y todo, cada gato y cada gata es un mundo. No podemos saber qué carácter tiene guiándonos solo por su género. La ciencia y la experiencia con miles de gatos coinciden en que el sexo es solo uno de los factores que influyen en la personalidad, y no siempre el más importante; muchas veces cuenta mucho más lo que el animal ha vivido y cómo se le trata en el día a día.

Hay varios elementos clave que determinan si un felino será más cariñoso, distante, juguetón o tímido, independientemente de que sea macho o hembra:

  • Genética: algunos linajes de gatos tienden a ser más sociables o tranquilos, independientemente de que sean machos o hembras; hay familias enteras de gatos más confiados y otras más reservadas.
  • Socialización temprana: los gatitos que han recibido contacto positivo con personas entre las dos y siete semanas de vida suelen ser más confiados y tolerantes al manejo, mientras que aquellos que apenas han visto humanos tienden a ser más desconfiados o miedosos.
  • Entorno y experiencias: un hogar estable, sin castigos y con recursos suficientes (arena, comida, refugios, rascadores) favorece conductas afiliativas y relajadas. Un ambiente con gritos, castigos o falta de recursos puede generar gatos más tensos y menos dispuestos al contacto.
  • Salud: el dolor o las enfermedades crónicas pueden hacer que un gato se muestre menos cercano, sin que eso tenga que ver con su sexo. Un gato con molestias físicas puede evitar las caricias simplemente porque le duelen.
  • Esterilización: al reducir la influencia de las hormonas sexuales, muchas conductas ligadas al celo y la territorialidad se suavizan, y el gato puede centrarse más en la convivencia. Machos y hembras esterilizados muestran patrones de comportamiento más parecidos entre sí.

Estudios sobre el comportamiento felino han observado que, una vez esterilizados, no hay diferencias significativas en sociabilidad entre machos y hembras que vivan solo en interiores. Es posible detectar ligeras tendencias estadísticas (por ejemplo, cierto aumento de sociabilidad en algunos machos castrados y algo más de selectividad en algunas hembras), pero no son reglas fijas y no permiten predecir el carácter individual de un gato concreto.

Cómo elegir entre gato o gata al adoptar

elegir gato o gata cariñosa

Es por ello que, si vamos a adoptar a uno, es muy recomendable pasar tiempo con el peludo antes de tomar la decisión. Aunque en unos minutos es imposible saber cómo será durante toda su vida, sí podremos hacernos una idea observando cómo reacciona a nuestra presencia, al juego y al contacto físico, y si muestra curiosidad, miedo o indiferencia.

Más que fijarnos solo en si es macho o hembra, conviene valorar aspectos del carácter y del entorno para ver si encajan con nuestra rutina diaria:

  • Nivel de actividad: si buscamos un compañero muy activo y juguetón o uno más tranquilo y observador, algo clave si en casa hay niños o personas mayores.
  • Tolerancia al manejo: si disfruta de las caricias, si acepta que lo cojan en brazos (si eso es importante para nosotros) o si prefiere el contacto a su manera, con sesiones cortas de mimos.
  • Convivencia con otros animales: en casas con más gatos o perros, es esencial que el nuevo miembro tenga una buena capacidad de adaptación y una presentación progresiva para evitar conflictos territoriales.
  • Entorno del hogar: tamaño de la vivienda, acceso al exterior, presencia de niños y rutina diaria de la familia influyen en el tipo de personalidad felina que encajará mejor.

Si lo que más te importa es la cariñosidad, céntrate en conocer al animal concreto: observa si se acerca por iniciativa propia, si ronronea al recibir atención y cómo gestiona los estímulos nuevos. Tanto un macho como una hembra pueden convertirse en un compañero extremadamente afectuoso si encajan bien con tu estilo de vida y reciben un trato respetuoso.

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Al final, más allá de los tópicos sobre sexo o raza, lo que marcará la diferencia es la combinación de genética, socialización, entorno y la relación diaria que construyas con tu felino. Tanto una gata como un gato pueden ser el animal más cariñoso del mundo si se sienten seguros, respetados y queridos, así que la mejor elección será siempre aquel individuo con el que conectes y al que puedas ofrecer la vida tranquila y enriquecida que necesita.